Especial fin de semana: nuevos trucos para medicinas viejas

Loro viejo no aprende a hablar dice el dicho popular, pero cuando las circunstancias obligan… debe aprender.

La crisis económica, los altos costos de los desarrollos y tanta enfermedad que hay por ahí ha derivado en una tendencia mundial: enseñarles nuevos usos a viejas drogas, una idea que viene de la mano de una rigurosa revisión para encontrar entre los medicamentos ya aprobados la solución a enfermedades raras o a las llamadas del tercer mundo, las enfermedades olvidadas.

Un trabajo coordinado por el Chemical Genomics Center de los Institutos de Salud de Estados Unidos comenzó a examinar la colección de drogas aprobadas para ver si sirven en la lucha contra las enfermedades olvidadas y las más de 6.000 enfermedades raras que existen y afectan y acaban la vida de miles de personas.

“Es el primer paso para explorar el potencial completo de esas drogas para nuevas aplicaciones”, dijo Francis Collins, director de los Institutos. ”La esperanza es que el proceso permita identificar algunos nuevos tratamientos para las enfermedades raras y las olvidadas”.

La iniciativa llega casi junto a la emprendida por empresas como Biovista, de los hermanos Persidis, quienes tratan de responder una pregunta elemental: si se conoce cómo trabaja una droga, ¿podemos analizar datos de estudios de laboratorio y ensayos clínicos para predecir qué otras enfermedades podría combatir un determinado medicamento? “Las drogas nos sorprenden todo el tiempo con nuevas actividades”, explicaron los Persidis.

Créase o no, hay escasez de nuevos productos terapéuticos mientras una creciente población mundial los demanda casi suplicante.

Es que el uso de un medicamento para otro propósito o para reposicionarlo no es idea nueva. El Viagra, por ejemplo, se examinó primero para tratar la hipertensión antes de llegar a ser la punta de lanza contra la disfunción eréctil. El arsénico, utilizado alguna vez para tratar la sífilis, se emplea hoy para combatir la leucemia. Y la talidomida, desarrollada para evitar las náuseas en mujeres preñadas y que fue retirada del mercado en los años 60 luego de comprobarse que causaba terribles defectos en los bebés, recibió en 1998 2006 una segunda oportunidad para combatir la lepra y en 2006 para luchar contra un cáncer.

El estudio de los Institutos de Salud se basa en una completa información acerca de los casi 27.000 ingredientes farmacéuticos activos, incluidas 2.750 moléculas pequeñas aprobadas.

La colección se puso a disposición de los interesados, que pueden buscarla por el nombre de las medicinas, la estructura química, su estatus de aprobación y las indicaciones. También se incluyen drogas en investigación. La meta final es coleccionar los más de 7.500 compuestos que han sido probados en humanos y que constituyen un potencial para luchar contra aquellas enfermedades.

El desarrollo de una nueva medicina es costoso y en el caso de las enfermedades raras y las olvidadas, no llama mucho la atención por el poco retorno de la inversión: reducido número de pacientes o muy pobres para pagar por las medicinas. Así, hoy se dispone de terapias para menos de 300 enfermedades raras.

Los medicamentos aprobados son razonablemente seguros y efectivos para el tratamiento de una determinada condición. Cuando se usan en grandes poblaciones, nuevos beneficios o efectos adversos son descubiertos. Por eso el empleo de drogas aprobadas puede ser extendido más allá del objetivo inicial para el cual fue autorizada.

Hace poco, un grupo que examinaba muestras de sangre de un paciente para ver qué genes y proteínas estaban activos en un síndrome llamado fiebre infantil periódica asociada con estomatitis aftosa (aftas), faringitis y adenitis cervical, que provoca cuadros mensuales de fiebre con dolor de garganta, lesiones bucales y glándulas inflamadas, detectó genes hiperactivos en la respuesta inmune del paciente, incluyendo interleucina-1, una molécula importante en la fiebre y la inflamación. Con esos datos, lanzaron la hipótesis de que la anakinra, una droga que previene que la interleucina se una con su receptor, podría ayudar. Y así fue.

Una aproximación más es el estudio de drogas que provoquen alguna actividad biológica en modelos de enfermedades basados en células. Aquellas que registren tal actividad podrían ser estudiadas luego por su potencial terapéutico.

Hasta hoy se han examinado drogas aprobadas para unos 200 de esos modelos.

Solo con identificar una enfermedad distinta que puede ser tratada con una medicina existente, las compañías pueden saltarse los ensayos clínicos iniciales y reducir los 10 a 15 años y los más de 1.000 millones de dólares que toma llevar una droga hasta el mercado, aparte de que se podrían recuperar pérdidas por intentos fallidos con algunos candidatos a medicinas.

En el pasado, el reposicionamiento de una medicina ha sido un proceso impredecible, en ocasiones un feliz accidente cuando un médico notó algún efecto extraño o un investigador documentó un uso fuera de etiqueta.

“El valor de un nuevo propósito para una droga ha sido poco apreciado”, según Pankaj Agarwall, director de Biología Computacional y Bioinformática en GlaxoSmithKline. “Si usted puede hallar un nuevo uso para algo que ha estado en el mercado por 5, 10, 20 años, es algo muy poderoso”.

En uno de esos intentos trabaja NuMedii, una compañía californiana nacida en 2008. Atul Butte, propietario y pediatra endocrinólogo, mapea patrones de actividad de genes de una base de datos con más de 300 enfermedades. Si dos enfermedades comparten un perfil molecular –un set similar de genes activados- quizás también podrían compartir drogas.

Medicinas que funcionan para pacientes con ataques al corazón, por ejemplo, podrían quizás ser examinadas en personas con distrofia muscular.

Hasta ahora tiene resultados prometedores en modelos animales para dos drogas que podrían ser reposicionadas para combatir la enfermedad de Chron y el cáncer pulmonar.

Melior Discovery emplea drogas en una serie de 40 modelos animales que representan una amplia gama de enfermedades, del Alzheimer al asma y la vejiga hiperactiva.

Acercamientos diferentes con un mismo objetivo: descubrir nuevos usos para viejas drogas. O, para ser más exactos: enseñándole a hablar al loro viejo.

Algo debe funcionar.

Fuentes: The Scientist-ScienceDaily

Animales con órganos humanos: la quimera está cerca

Más cerca de la quimera. Un animal con partes de hombre (¿o será al revés?)

Una especie de fábrica sobre pedido. ¿Necesita un hígado? Téngalo. Animales a los que se les induce la creación de órganos de otras especies parecen estar cada vez más cerca.

A ratones incapaces de producir su propio páncreas, que de embriones les inyectaron células madre de ratas, desarrollaron un órgano de esta última especie según investigadores de la Universidad de Tokio.

El páncreas, en su mayoría conformado por células de ratas, parecía funcionar perfectamente y los ratones no presentaban señales de diabetes.

La técnica, que los científicos esperan aplica a otros órganos de otras especies, podría ser usada en teoría para crear quimeras, animales capaces de desarrollar órganos humanos con base en las propias células madre del paciente, reduciendo el riesgo de un rechazo.

Una quimera es un organismo compuesto de dos o más poblaciones diferentes de células originadas de distintos cigotos Huevos) involucrados en la reproducción sexual.

Al inyectar, por ejemplo, células madre sanguíneas a fetos de cerdos, los investigadores serían capaces de criar cerdos que pudieran generar sangre humana. Si resulta exitosa, la estrategia también podría ayudar a combatir la escasez de órganos y las grandes listas de personas esperando un trasplante.

La técnica “llamada complementación de blastocitos, es una aproximación novedosa a la provisión de órganos”, dijo Hiromitsu Nakauchi, director del Center for Stem Cell Biology and Regenerative Medicine en aquella universidad japonesa.

“Lo hemos intentado con éxito entre ratones y ratas. Estamos confiados en que podremos generar órganos humanos funcionales con ella”.

Pese al optimismo, científicos como Chris Mason, jefe de Medicina Regenerativa en el University College London, citado por medios británicos, “aún hay un largo camino antes de que puedan hacerse trasplantes (con órganos quiméricos)”.

Pero en esto de ciencia, el mañana llega hoy y el hoy sólo es un recuerdo vago.

Increíble: una luz azul contra la… diabetes

No son necedades. Tampoco invenciones. Menos ciencia barata. Alíviese con una luz, con una luz de color azul.

Una luz azul especial podría ayudar a combatir la diabetes y algunas enfermedades genéticas.

Científicos han utilizado una proteína que junta la luz que se halla en el ojo para producir una proteína que controle el azúcar en la sangre. Los investigadores de Francia y Suiza manipularon células del riñón para producir la proteína que controlar el azúcar cuando fuera expuesta a la luz azul e implantada en un ratón diabético con pequeñas cápsulas conteniendo esas células manipuladas. Al dirigir una luz azul directamente sobre la piel del ratón a través de fibras ópticas implantadas trajo los niveles del azúcar a niveles normales, informó el grupo en la revista Science.

Otros investigadores habían ya encendido y desactivado células con proteínas activadas por luz, pero este sería la primera vez que tal sistema ha detenido una enfermedad metabólica en mamíferos, según Edward Boyden, del MIT, citado por ScienceNews y quien no participó en el estudio.

“Es una demostración clínica de que se puede cambiar el estado fisiológico de un organismo”.

La técnica podría ser usada para motivar la manufactura de proteínas ausentes en pacientes con enfermedades genéticas raras, como la fenilketonuria, en la que la imposibilidad para hacer una enzima puede derivar en daño cerebral. Y versiones modificadas del sistema podrían ayudar a descifrar los procesos bioquímicos desordenados en una amplia variedad de enfermedades.

El tratamiento no estará disponible de inmediato. Hay que solucionar antes problemas como la activación involuntaria de las células por la luz solar u otra fuente con longitud de onda azul. Pero el camino está marcado.

Ciencia curiosa, curiosidades científicas

¿Medicinas a cualquier hora? Uhmmm… No pocos doctores recomiendan las medicinas del corazón en la mañana. Hoy, un estudio de científicos de la University of Guelph (Canadá) revela que la hora del día es importante en este tipo de medicamentos. La enzima convertidora de angiotensina, suministrada por ejemplo a pacientes con alta presión arterial o luego de un ataque cardiaco o en una insuficiencia, mejora la estructura del corazón y su función cuando se toma antes de ir a la cama en la noche. Al administrarse durante el tiempo de vigilia, esos inhibidores no son más efectivos que el placebo, dijo el estudio. Dentro de esos medicamentos se encuentran el Enalapril, el Captopril y Lisinopril. El estudio fue conducido en ratones con presión arterial alta. Bien curioso.

Saque la vara, señor orangután. Los orangutanes arborícolas toman a veces un descanso para descender de las copas de los árboles y explorar los estanques y lagos y quizás agarrar un pez mientras están allí. Un día, la antropóloga Anne Russon noto 17 intentos de orangutanes que intentaban, algunas veces con éxito, coger un pez, en ocasiones clavándoles un palo antes de comérselo. Podría ser la primera vez que se ve orangutanes pescando, dijo Russon a Science News. Esa conducta ha sido observada en otros primates, como los chimpancés. Curioso.

Perras listas. Cuando una pequeña pelota desaparece tras un árbol y reaparece más grande, los humanos reconocemos el engaño de una vez. Al examinar la respuesta en perros, investigadores detectaron que las perras eran mejores que los perros para identificar esos cambios, según un estudio publicado en Biology letters. Ellas miraban durante más tiempo las pelotas que reaparecían con distinto tamaño que aquellas que salían con el mismo tamaño. Para los científicos, podría deberse a procesos evolutivos dado que las hembras necesitarían más ser capaces de diferenciar entre sus cachorros, aunque otros científicos no están de acuerdo. Pero indica que en estudios con animales, no sobra mirar ambos sexos. Curioso.

Una advertencia médica. Aunque hay medicinas que se emplean durante años sin problemas aparentes, a veces se descubren ciertas complicaciones. Los tomadores crónicos de acetaminofén tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de la sangre, según un estudio publicado en el Journal of Clinical Oncology. El aumento del riesgo no es muy elevado, pero el estudio suma en el creciente cuerpo de literatura que vincula el cáncer y los analgésicos. Estudios previos sugieren, por ejemplo, que la aspirina aumenta la supervivencia tras un cáncer de colon aunque eleva el riesgo de sangrados por úlceras. No está claro porqué el acetaminofén causaría cáncer. Bien curioso.

Estuvo 96 minutos sin pulso y… salió coleando

Parece imposible, pero sucedió. Lo llamarán milagro, lo llamarán atención médica, pero sigue siendo inexplicable.

En la versión electrónica de Mayo Clinic proceedings se reportó el caso de un hombre de 54 años que sufrió un ataque cardiaco y estuvo ¡96 minutos sin pulso! Luego revivió y se recuperó por completo.

El caso es que el paciente se desplomó en una zona rural en Minnesota, Estados Unidos pues sufrió un ataque cardiaco. Recibió reanimación cardiopulmonar y choques con desfibrilador, pero no respondía.

Se recuperó tras más de hora y media sin pulso, de acuerdo con lo explicado por Roger White, anestesiólogo y especialista en atención cardiaca, autor del artículo.

El personal que acudió le administró 12 choques con el desfibrilador y mantuvo el flujo sanguíneo mediante compresiones continuas del pecho.

Pero hubo una ayuda clave: la capnografía, que se emplea para controlar a los pacientes en el quirófano, pero que rara vez utiliza el personal de emergencias para tratar un paro cardíaco. Esta mide cuánta sangre fluye a través de los pulmones y, por tanto, a otros órganos. Gracias a que esa medida estuvo siempre en un nivel suficientemente alto, el personal de rescate no cesó en su afán por reanimarlo.

“El pulso reapareció gradualmente”, dijo White.

Una vez recuperado el pulso, el paciente fue enviado vía aérea al hospital, donde se descubrió que tenía una arteria ocluida. Se extrajo el coágulo y se le colocó una endoprótesis.

A la semana y media, el paciente recibió el alta, sin mostrar problemas neurológicos por el extenso período que permaneció sin pulso.

Poco tiempo después se sometió a una operación a fin de tratar su enfermedad cardiaca subyacente.

White dijo en un informe de prensa de la Clínica Mayo que el caso plantea la necesidad de estudiar más sobre las técnicas de apoyo vital avanzado y el empleo de tecnología de tiempo real, como la capnografía, que es capaz de validar la eficacia de los esfuerzos por reanimar a alguien”.

Qué pasa con las atletas mujeres que parecen machos

Quizás algunos recuerden el caso de Caster Samenya, la atleta sudafricana, quien fue cuestionada tras vencer con facilidad en la prueba de los 800 metros en el Campeonato Mundial de Atletismo en Berlín 2009 y mucho se dijo de ella, que incuso era un hombre disfrazado, que era hermafrodita y quién sabe qué más sandeces de la prensa moderna, toda una perezosa para investigar.

A Samenya se le prohibió correr durante un año luego de que las pruebas dieran que tenía unos niveles muy altos de testosterona.

¿A qué viene todo eso? Que las atletas no serán autorizadas a competir si presentan niveles de esa hormona semejantes a los de un macho.

Esa es la recomendación que sobre el hiperandrogenismo femenino hizo el Comité Olímpico Internacional y que fue aceptada por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo.

La medida fue acogida por expertos, aunque hay dudas sobre cómo se pondrá en práctica.

Un informe de la revista Nature reveló que el COI no ha decidido cuáles son los niveles máximos que serán permitidos en una mujer, pero el rango normal de testosterona para una mujer adulta premenopáusica es de 15 a 70 nanogramos por decilitro, comparado con los 260-1.000 de un hombre.

Pero hay excepciones. La causa más común de hiperandrogenismo es el síndrome de insensibilidad andrógeno. En esos casos el feto es genéticamente un macho pero carece de un receptor completo para la testosterona, por lo que no responde a la señal normal para ser un varón. En casos típicos, se desarrolla como una hembra, aunque con testículos internos en vez de ovarios. El COI y la AIFA concluyeron que como tales mujeres son resistentes a los andrógenos, no obtienen ventaja por su elevada testosterona y están eximidas de la prohibición.

Las mujeres con niveles altos pero debajo del rango de los machos, como ocurre en el síndrome del ovario policístico también estarían libres de la prohibición.

Los niveles altos que se encuentren en un atleta en las pruebas antidopaje o en exámenes de sangre podrían derivar en una investigación. Un panel internacional de médicos expertos analizaría el caso.

Un problema es que algunos casos de SIA son incompletos, en los cuales la persona tiene alguna sensibilidad a la hormona. No se sabe cómo los expertos podrían evaluar si tienen una ventaja competitiva.

¿Quiénes se afectarán? Los desórdenes del desarrollo sexual en los que hay ambigüedad entre el sexo anatómico y cromosómico de una persona, afectan a 1 de 5.000 personas en la población general. Pero la proporción en atletas es más alta. De acuerdo con Malcolm Collins, especialista en medicina deportiva en l Universidad of Cape Town, 1 de cada 421 atletas en cinco Juegos Olímpicos tenían SIA. En los de Atlanta 1996, 8 de 3.387 atletas mujeres dieron positivo para el gen determinante de macho SRY. Todas tenían el síndrome parcial o completo y se les permitió competir.

Para algunos especialistas se deberían considerar otras variaciones fisiológicas, como estatura y la capacidad transportadora de oxígeno. Otros creen que sólo los niveles de andrógenos hacen la diferencia en el desempeño de hombres y mujeres.

El caso, de todas maneras, es repestar a la persona que presenta esa condición, pues no es una tramposa.

Una inyección contra infartos y derrames

Qué tal: usted sufre un infarto o un derrame y, táquete, le ponen una inyección y… se recupera.

Esta historia podría ser verdad un día. Un nuevo estudio revela que una simple inyección podría limitar las devastadoras consecuencias de un ataque al corazón o un derrame.

El desarrollo comenzó a ser trasladado a novedosas terapias clínicas.

El logro fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, luego de un trabajo internacional liderado por la Universidad de Leicester (Reino Unido).

El profesor Wilhelm Schwaeble y colaboradores identificaron una enzima, llamada Mannan Binding Lectin-Associated Serine Proteasa-2 (Masp-2) se encuentra en la sangre y es un componente clave de la conexión de la lectina, un componente del sistema inmune innato.

Esa conexión es responsable de la respuesta inflamatoria del tejido potencialmente desastrosa que puede presentarse cuando un tejido corporal u órgano es reconectado al suministro de sangre tras una isquemia (una pérdida temporal del suministro de sangre y del oxígeno que transporta). Esa respuesta inflamatoria excesiva es responsable por la morbilidad y mortalidad asociada con el infarto del miocardio y los accidentes cerebrovasculares.

El estudio halló una manera de neutralizar la enzima incrementando los anticuerpos terapéuticos contra ella. Una simple inyección de esos anticuerpos en animales ha demostrado ser suficiente para interrumpir el proceso molecular que deriva en la destrucción de órganos y tejidos tras un evento isquémico, lo que deja menores daños y mejores perspectivas de recuperación.

“Es un logro fascinante en la búsqueda de tratamientos novedosos para reducir significativamente el daño de tejidos y la afectación en el funcionamiento de órganos que ocurre tras una isquemia en muchas situaciones serias como infartos y derrames”, dijo el profesor Schwaeble.

Los estudios en pacientes serán conducidos en el hospital de la universidad.

En la sangre se pueden medir 4.000 compuestos

Creo que todos lo hemos visto: cuando nos mandan hacernos un examen de sangre, en el resultado aparecen dos decenas, máximo, de indicadores o químicos y compuestos que nos midieron.

Parece tan simple la sangre y tan vital a la vez. Dice muchas veces cómo anda nuestra salud.

Bien: luego de tres años de investigación, un exhaustivo estudio encabezado por científicos de la Universidad de Alberta mostró que la sangre contiene más de 4.000 compuestos químicos.

“Hoy, un médico al analizar la sangre de un paciente mira algo así como 10 o 20 químicos”, indicó David Wishart. “Hemos identificado 4.229 que los médicos pueden usar potencialmente para diagnosticar y tratar problemas de salud”.

El estudio fue posible gracias al concurso de más de 20 investigadores de seis instituciones que emplearon tecnología de punta para validar la información.

Los químicos de la sangre son el canario en la mina de carbón, dijo el investigador. “Es lo primero que cambia cuando una persona está desarrollando una condición peligrosa, como el colesterol”.

La base de datos obtenida es de público acceso para que la miren las personas interesadas.

Los investigadores creen que la adopción de la investigación se hará poco a poco por parte de los hospitales, para ir incorporando nuevos protocolos y equipo para unos cientos de los nuevos químicos.

¿Será necesario un examen con todos los compuestos en una larga lista de varias hojas? ¿Cuánto costará? ¿Se sabe qué quiere decir cada uno de los elementos hallados? ¿Se anticipará el diagnóstico de muchas enfermedades? Mucho para responder.

El estudio, The Human FERUM Metabolome fue publicado en el journal de libre acceso Plos One.

Aquellos bien dulces para las infecciones

Si usted es rico en hierro, bueno, hablando en términos de su sangre, podría tener unos visitantes poco agradables.

Bacterias como el Staphylococcus aureus se alimentan de la sangre. Necesitan hierro, que está oculto dentro de las células rojas sanguíneas, para crecer e infectar. Y resulta que estos minúsculos vampiros prefieren el sabor de la sangre humana, lo que explicaría su acción en las personas, reportaron científicos de Vanderbilt University.

En la edición del 16 de diciembre de Cell Oct & Microte informan que S. Aureus prefiere la hemoglobina humana –la proteína portadora de oxígeno que contiene hierro- sobre la hemoglobina de otros animales.

El hallazgo sugiere además que las variaciones genéticas en la hemoglobina pueden hacer que algunos individuos sean más susceptibles a las infecciones por el Staphylococcus.

Este microorganismo vive en la nariz de cerca del 30 por ciento de todas las personas, usualmente sin afectarlas, recordó Eric Skaar, profesor de Microbiología e Inmunología.

“Una gran pregunta en la biología de esta bacteria es ¿por qué algunas personas son infectadas continuamente o sufren serias infecciones, mientras que otras no? La variación en la hemoglobina podría contribuir, dijo el investigador.

Si ese es el caso, algo que será investigado, sería posible identificar algún día pacientes más susceptibles a la infección y suministrarles una terapia profiláctica por adelantado de una hospitalización o una intervención quirúrgica.

No me empaque la sangre

Aunque a veces por descuido, puede uno tragarse un pedazo de envoltura del alimento, algo más está llegando a nuestros cuerpos. ¿Con qué consecuencias?

Científicos de la Universidad de Toronto encontraron que químicos empleados para sellar las bolsas de crispetas para microondas y otros empaques de alimentos están siendo ingeridos por las personas y contribuyen a la contaminación química observada en la sangre.

Los ácidos carboxílicos perfluorinados o PFCA son productos de químicos utilizados para hacer productos antiadherentes, repelentes del agua y el teñido, desde cacerolas para la cocina hasta envolturas para alimentos.

PFCA, de los cuales el más conocido es el ácido perfluorooctanoico o PROA se encuentran en los humanos en todo el mundo.

“Sospechamos que una fuente de exposición alta a los PFCA puede ser el consumo y el metabolismo de ciertos ésteres”, dijo Jessica D’eon. Estos ésteres se aplican como agentes antigrasa en el papel de contacto para alimentos como los mencionados.

Ratas fueron expuestas en el estudio a los ésteres, vía oral o por inyección y monitoreados por tres semanas para rastrear la concentración en su sangre.

Aunque esos empaques no son la única fuente posible de contaminación sanguínea, sí deben ser considerados.

Los efectos directos sobre el cuerpo no fueron estudiados. El artículo fue publicado en Enviromental Healths Perspectivas esta semana.