El semen induce la ovulación

No parecería buena idea planificar con el método del ritmo a la luz de un sorprendente hallazgo sobre la vida secreta del semen.

Este no es solo el medio de transporte de los espermatozoides hacia su destino final. El líquido seminal contiene una sustancia que puede activar la ovulación en la hembra y varios mecanismos que apoyan las respuestas hormonales a la preñez en hembras de mamíferos, un hallazgo que podría conducir a nuevos tratamientos de fertilidad en humanos.

Como la mayoría de las hembras animales, las mujeres son ovuladoras espontáneas, o sea que liberan los óvulos de forma regular independiente de su actividad sexual. En pocas especies, como camellos y conejos, la liberación se produce en respuesta al sexo, son animales llamados ovuladores inducidos.

Por décadas se ha discutido que en esos animales la estimulación física por el seco activa respuestas hormonales en la hembra que conducen a la producción y liberación del huevo. En 1985, científicos chinos retaron tal idea al sugerir que debería haber un factor de inducción a la ovulación en el semen, una sugerencia en contravía de la sabiduría popular que pronto fue desechada.

Gregg Adams, de la University of Saskatchewan en Saskatoon, Canadá, examinaron la idea china en 2005, inyectando el fluido seminal de machos en hembra llama para ver si ovulaban sin estimulación genital. Para sorpresa, eso tuvo un poderoso efecto ovulatorio.

Eso alentó una búsqueda de aquel factor en el semen que duró 7 años. Ahora, en un estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences-PNAS, Adams y colegas dicen que lo encontraron.

Se trata de una proteína crucial apra el desarrollo y supervivencia de las neuronas sensoriales: el Factor de Crecimiento Neuronal, una molécula encontrada en el cuerpo de muchas especies.

El FCN fue hallado en el semen de toros en los años 80 y Adams y su equipo la han encontrado en el semen de muchas otras especies, incluidos los humanos.

En otros experimentos, establecieron que la molécula facilita la reproducción en muchas especies. En vacas, sin embargo, tiene otros efectos, promoviendo el desarrollo y funcionamiento del corpus luteum, una estructura endocrina temporal crucial para el mantenimiento de la preñez.

Casos curiosos de la ciencia

Embarazos más cortos. Cerca de 150 genes humanos que están evolucionando más rápido pueden estar involucrados en el nacimiento más rápido de los bebés, según se desprende de estudio publicado en Plos Genetics. El cerebro más grande y las pelvis más estrechas han hecho que los humanos nazcan antes que otros mamíferos, propusieron los científicos liderados por Louis Muglia de Vanderbilt University. Los genes ayudarían a que pese a un embarazo más reducido con respecto a otros mamíferos, madre e hijo sobrevivan. Uno de los genes, el receptor de la hormona estimulante del folículo contiene variantes asociadas con los partos prematuros en mujeres danesas y áfrico-americanas. Bien curioso.

Semen bactericida. Los patos salvajes de plumaje más colorido no sólo son de mejor calidad sino que podrían albergar otra característica muy útil a las hembras: un semen antimicrobiano. Al analizar el semen de ciertos patos machos, Anas platyrhynchos, encontraron en ensayos de laboratorio que combatían la E. coli y otras bacterias. Las hembras patas prefieren machos coloridos, por lo que la evolución habría favorecido la preferencia por ellos para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas sexualmente. El estudio aparecerá en Biology letters. Curioso.

Marcianos miedosos. ¿Por qué no habremos hecho contacto con seres de otras civilizaciones planetarias? Explicaciones hay de toda clase. Adrian Kent, del Perimeter Institute for Theoretical Physics en Waterloo (Canadá) sugiere que les da miedo dar señales de vida, indicando que las especies inteligentes podrían estar preocupadas, con razón, en autopromocionarse ante los peligros a los que podrían exponerse. La selección evolutiva, dijo, tiende a extinguir especies que muestran sin preocupación su hábitat. El estudio lo puso en arXiv.org. Bien curioso.

A discreción… ¡marchen! Científicos identificaron la señal que ordena a los animales moverse. Con electrodos colocados en langostas espinosas de agua salada, los llamados crayfish, detectaron la activación de células justo cuando los animales comenzaban a caminar. Instantes antes, ciertas células cerebrales recibían una secuencia de mensajes. En el reporte en Science indican que esas señales pueden preparar los cuerpos para distintas clases de movimientos voluntarios. Curioso.

Mercurio benéfico. El contenido de mercurio en algunos peces asusta a los comensales, pero un nuevo estudio de científicos de Harvard publicado en The New England Journal of Medicine sugiere que ingerir ciertos niveles de ese elemento sería benéfico para el corazón: no provoca, como se creía, infartos ni derrames, pero los nutrientes en el pez sí podrían reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. El mercurio se mide en las uñas de los pies, donde se acumula tras ser absorbido por el cuerpo durante años. ¿Será? Curioso.

Hábleme claro, dice el óvulo

Abran paso, que aquí voy yo. Los espermatozoides juegan un rol más complicado en el juego del apareamiento que lo que se pensaba, según investigadores de la Universidad de Adelaida en Australia.
Sarah Robertson, del Instituto Robinson de ese centro, dijo que los espermatozoides se comunican con el tracto reproductivo de la hembra y le ayudan a preparar el cuerpo para nutrir el feto. Si el sistema femenino no aprueba el mensaje del esperma, por llamarlo de esa manera, podría atacarlo.
“Descubrimos que los espermas no sólo fertilizan el óvulo“, dijo Robertson. “En realidad contiene moléculas de señales que son responsables de activar cambios inmunes en la mujer, de modo que pueda aceptar una sustancia extraña en su cuerpo, en este caso el esperma, derivando en la concepción y un embarazo sano”.
Como los humanos, todos los espermas no son buenos en comunicar y algunos cuerpos de las hembras tienen altos estándares. “El macho provee la información que incrementa la oportunidad de concepción y la progresión hacia el embarazo, pero el cuerpo femenino tiene un sistema de control de calidad que necesita convencerse de que el esperma es compatible y juzga además si las condiciones son las adecuadas para la reproducción.
La información recogida podría incentivar a los investigadores a buscar maneras de alentar al cuerpo de la mujer para que tolere mejor el semen de su compañero si es que están teniendo problemas para que ella quede embarazada.

600 millones de años del semen

El estudio es una evidencia de que la producción de esperma es muy antigua, quizás desde el amanecer de la evolución animal hace 600 millones de años, indicó Eugene Xu, profesor de esa universidad.
El descubrimiento del rol de Boule en la perpetuación de las especies animales ofrece un entendimiento mejor de la infertilidad.
Es sorprendente, dijo, porque la producción de semen se ve moldeada por la selección natural. Tiende a cambiar debido a las fuertes presiones selectivas para la evolución de genes específicos del esperma. Existe una presión extra para ser un supermacho y mejorar el éxito reproductivo. Pero este es el único elemento específico del sexo que no cambia entre especies. Debe ser muy importante, agregó,
El gen fue descubierto por Boule en 2001 y es probablemente el gen más antiguo relacionado con el esperma humano.
En la foto, semen humano.

Un grande muy frágil

Rinocerontes. Cualquier esfuerzo es bueno. Quizás quedan menos de 20.000 rinocerontes en el planeta, con una especie posiblemente extinta y otra con apenas cuatro animales que viven en su medio salvaje.
A medida que envejecen las poblaciones, se hace más difíciles éxito reproductivo, según artículo publicado en Theriogenology, un medio dedicado a la reproducción animal.
Investigadores del Instituto Leibniz para la Investigación de la Vida Salvaje, el zoológico de Budapest y la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, reportaron el primer nacimiento de un rinoceronte mediante inseminación artificial.
Para ello utilizaron semen recogido de un rinoceronte blanco del sur de 35-36 años, congelado por dos a tres años y luego descongelado, con el que fue inseminada una vieja hembra. El primer intento fracasó, pero el segundo derivó en el nacimiento exitoso de un rinoceronte.
Se abre una esperanza para estos grandes animales, sinónimo de fuerza. En la foto, un rinoceronte blanco en su medio.

12