La estrategia del pez

Damiselas en el arrecife. Foto Oona Lönnstedt

Todo se vale, más cuando uno… está siendo devorado.

Eso hace la pequeña damisela, un pequeño pez marino del que se sabía ya que cuando es capturado por un depredador, al ser mordido libera una sustancia que alerta a los demás peces para que escapen. ¿Eso es todo?

No. Esa sustancia aumenta sus posibilidades de sobrevivir. “Por décadas los científicos han debatido acerca del origen evolutivo de las señales químicas de alarma en los peces”, comentó Oona Lönnstedt, una de las investigadoras. Ahora hay una respuesta.

Los científicos encontraron que la sustancia que suelta la damisela atrae otros depredadores al sitio del suceso.

“Las alarmas químicas en peces parecen funcionar de modo similar a los chillidos y sonidos de distrés que emiten aves y mamíferos tras ser capturados”, explicó Mark McCormick, coautor del estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B.

Cuando liberan el químico las damiselas en la barrera de coral donde viven, cantidades de depredadores adicionales son atraídos al área. Y aunque eso parecería aumentar los problemas para la damisela, se encontró que los nuevos depredadores interfieren con el evento inicial, permitiendo a la presa tener una chance de escapar.

Los que acuden tratan de robar la presa y en la conmoción esta tiene más oportunidades de escapar y esconderse.

Cuando son capturadas por un pez, tienen poca posibilidad de sobrevivir, pero al acudir otros peces las chances son del 40% reportaron los investigadores.

Eso probaría que las alarmas químicas beneficia al emisor dándole más oportunidad de no terminar como una apetitosa comida.

Para los autores, el hallazgo es el primero en demostrar un mecanismo evolutivo por el cual un pez se beneficia de la producción y liberación de señales químicas.

La vida en el arrecife no es fácil.