Preocupantes datos sobre el calentamiento de la Tierra

 

Aumento de temperatura desde 1990

Aumento de temperatura desde 1990


Hace unos meses, la Nasa y otras oficinas que vigilan el clima habían informado que 2016 había sido el más caliente de los 137 años de registros, desplazando al año 2015, que a su vez había destronado a 2014 como el más caliente.
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2011-2015: cuando el hombre enloqueció el planeta

Imagen OMM

Imagen OMM

Hicimos el daño y solo queda reducir los efectos: el periodo 2011-2015 fue el más caliente de la historia de los registros confirmó la Organización Meteorológica Mundial, que además reveló un dato preocupante aunque no inesperado: de 79 estudios publicados en el Bulletin of the American Meteorological Society, entre 2011 y 2014 más de la mitad encontró que el cambio climático inducido por el hombre contribuyó a los eventos climáticos extremos que generaron altos costos en vidas humanas y dinero.

El Acuerdo de París que acaba de entrar en rigor busca que la temperatura a 2050 no aumente más de 1,5 °C con respecto a la era preindustrial, pero en 2015 hubo un momento en el que alcanzó 1 grado. El margen de maniobra es mínimo.

El quinquenio fue duro. La sequía de África oriental de 2010 a 2012 produjo 258 000 muertos junto a la de África del sur de 2013 a 2015.

Las inundaciones de 2011 en el sudeste asiático representaron pérdidas por US $40 000 millones, mientras el solo huracán Sandy generó daños por US $67 000 millones mientras el tifón Haiyan mató 7800 personas en Filipinas.

Solo algunos de los fenómenos extremos que el mundo afrontó.

Pero el reporte de la OMM contiene muchos más datos. Algunos de ellos son:

Las temperaturas de esos 5 años estuvieron 0,57 °C encima del periodo 60-90. El año más caliente fue 2015, que superó a 2014.

La temperatura de los océanos superó las marcas previas en casi todas las aguas del globo.

El hielo del Ártico se redujo de manera sostenida. El promedio estuvo en 4,7 millones de kilómetros cuadrados, 28% debajo del periodo 1981-2010. En contraste la Antártida estuvo por encima de este periodo de referencia.

El deshielo de Groenlandia se mantuvo sobre los niveles promedio de 1980 a 2010, mientras las montañas nevadas siguieron perdiendo área glacial.

Las altas temperaturas en Estados Unidos en 2012, las de Australia en 2013, los veranos supercalientes en Asia oriental y Europa occidental en 2013, las olas de calor en la primavera y otoño de 2014 en Australia, el récord de calor en Europa en 2014 y la ola de calor en Argentina en 2013 se debieron a los efectos del hombre sobre el clima, mientras en otros eventos no tuvieron incidencia tan fuerte.

Eventos climáticos extremos causados por el hombre

Sequía extrema, foto Wikipedia

Para un grupo de investigadores, muchos de los eventos climáticos extremos de 2014 se debieron al cambio climático: las emisiones de gases de invernadero y el uso de la tierra influyeron en distintos eventos del clima en todos los continentes.

El estudio apareció en el Bulletin of the American Meteorological Society.

“En cada uno de los últimos 4 años este reporte ha demostrado que los eventos individuales, como la temperatura extrema, a menudo han sido vinculados a gases adicionales de invernadero derivados de actividades humanas, mientras que para otros extremos, como esos relacionados con las altas lluvias, es menos probable su relación con la influencia humana”, según Thomas R. Karl, L.H.D., director de los Centros de Información Ambiental de la oficina del clima de Estados Unidos.

“A medida que la ciencia de atribución de eventos avanza, así lo hace nuestra capacidad para detectar y distinguir los efectos de largo plazo del cambio climático y la variabilidad natural del clima sobre eventos extremos individuales. Mientras esto se entiende bien, las comunidades deberían basarse en eventos pasados para guiar los esfuerzos futuros de resiliencia”.

En el reporte de este año, 32 grupos de científicos de todo el mundo investigaron 28 extremos eventos de 2014 y determinaron varios factores conducentes, incluyendo el grado en el que la variabilidad natural del clima y el cambio climático desempeñaron algún papel.

Cuando la influencia humana no puede ser atribuida sin discusiones, significa que si la hubo no puede distinguirse de la variabilidad natural del clima.

Entre los eventos de 2014 vinculados a al cambio climático por causas humanas figuran:

-Ciclones tropicales en Hawai.

-Ola de calor en Argentina

-Sequía en el sudeste de Brasil.

-Lluvias extremas en montañas Cévennes del sur de Francia.

-Sequía en África oriental.

-Olas de calor en Corea y China.

-Inundaciones en Jakarta.

-Tormentas extremas de nieve en los Himalayas.

-Olas de calor en Australia.

-Máxima extensión de hielo en la Antártida.

Así está afectando El Niño a Colombia (informe)

Visitantes se refrescan en la calurosa Medellín. El Colombiano

Con El Niño no se juega. El fenómeno hace estragos ya en Colombia, en donde hasta el fin de semana 210 municipios tenían racionamiento de agua y 300 con riesgo de tenerlo, en palabras del ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao.

Incluso en el Valle de Aburrá se siente. La Empresa de Servicios Públicos de La Estrella inició racionamiento en centros poblados como La Tablaza y Pueblo Viejo.

El fenómeno hace de las suyas. Y aunque algunas lluvias refrescan de tanto en tanto algunas regiones, lo peor está por venir. El informe del Centro de Predicción del Clima sugiere que se intensificará hacia noviembre-diciembre. Y se extenderá posiblemente hasta marzo de 2016

No es solo la carencia de agua que afectaría al 50% de los municipios colombianos, son otras situaciones inherentes.

El departamento de Tolima se ha convertido en el más caliente, con el mayor número de poblaciones con temperatura superior o cercana a los 40 grados centígrados.

Natagaima, cuya temperatura promedio se sitúa en los 26°C lleva varias semanas como la ciudad más caliente del país, con 43°C y hasta un poco más, afectando las actividades diarias de sus algo más de 23.000 pobladores a orillas del río Magdalena..

A Natagaima se suman las poblaciones también tolimenses Armero, Prado, Saldaña, Ambalema por encima de los 40°C, más que en cualquier otra región del país.

En Medellín la temperatura promedio de septiembre ha estado sobre 30 grados dice el Ideam.

Pero la sequía y el calor no solo afectan a las personas. Los ganaderos del Cesar han reportado la muerte de más de 25.000 reses en el fuerte verano desde inicios de año. Allí la producción lechera habitual de 1 millón de litros diarios pasó a 300.000 por las condiciones climáticas.

En ese departamento las pérdidas por el calor y la sequía superan los $200.000 millones según fuentes gremiales.

Alertas

Pero hay otras situaciones que atiza el fuerte verano. Una es la reducción del nivel de los ríos. El Ideam lanzó esta semana una alerta por el nivel del Magdalena en sectores desde Puerto Berrío, Antioquia, hasta Bolívar. En algunos puntos la altura de las aguas no supera los 70 centímetros. Es el nivel más bajo de los últimos 28 años.

No solo se dificulta la navegación sino el suministro de agua en poblados que toman el agua del río. También sufren los establecimientos dedicados al cultivo de peces.

La pesca se ha reducido al punto que en algunas poblaciones ribereñas se surten con el pescado traído desde los Llanos.

El Cauca, el San Jorge y el Amazonas también tiene seriamente disminuido su caudal, así como los ríos Pance de Cali, Manzanares y Gaira en Santa Marta y Bogotá.

El reconocido Caño Cristales en el Meta fue cerrado al público por la disminución del agua que hace peligrar la vida en él.

En Antioquia están muy afectados los ríos Nechí, Medellín, Nare, Mulatos y Chigorodó, entre otros.

Los incendios, según reporte del Ministerio del Medio Ambiente, han consumido 92.000 hectáreas y aunque no todos pueden atribuirse a El Niño, el prolongado verano aumenta el número. Este año van casi 3.800 reportados, incluyendo varios activos aún.

Todo esto sin conocer el consolidado del sector salud: diversos estudios han demostrado desde los años 90 la relación directa entre El Niño y el aumento de casos de enfermedades transmitidas por vectores, como malaria, dengue y leishmaniasis. Se espera que ocurra igual con la nueva chicungunya.

El fenómeno de El Niño de 1997, que fue tan fuerte como el actual (este aún lo puede superar), dejó pérdidas en Colombia por más de US $564 millones según un informe en su momento de la Cepal.

El Niño se fortalece y el agua escasea

Anomalía en la temperatura: es muy alta

Los calores son extremos, la sequía agobia varias regiones mientras El Niño se fortalece.

El último reporte internacional del CPC reveló que existe una probabilidad del 90% de que el fenómeno se extienda todo el invierno del Hemisferio Norte y 85% de que vaya hasta el comienzo de la primavera en marzo de 2016.

No solo eso: se espera que hacia septiembre el fenómeno sea más fuerte: la temperatura de la zona El Niño en el Pacífico ecuatorial estaría cercana 2°C. Para algunos analistas, será un evento serio, como el vivido en 1997.

El reporte indica que las anomalías en las temperaturas en la subsuperficie del océano aumentaron en julio, mientras la atmósfera permaneció combinada con un calentamiento oceánico originando anomalías importantes en los vientos del oeste de niveles bajos y en los vientos altos del este.

“Colectivamente, estos patrones atmosféricos y oceánicos reflejan un El Niño significativo y en fortalecimiento” dice el informe.

No hay ningún modelo que no diga que El Niño continuará hasta la primavera de 2016 y todos predicen además un fenómeno fuerte hacia noviembre-diciembre, a fines del otoño del Norte.

Así la probabilidad es mayor del 90% a que El Niño prosiga hasta el invierno 2015-2016 y cerca del 85% que se extienda más.

En Colombia los efectos se han sentido con especial fuerza en la región Andina y Caribe, con una reducción considerable de las precipitaciones.

Nos esperan días difíciles con El Niño

La sed de La Guajira se podría acentuar. Foto Donaldo Zuluaga

El Niño ha traído reducción de hasta el 70% en las lluvias de la zona nordeste de Colombia, como La Guajira y de más del 40% en otras regiones andinas. Y lejos está de desaparecer el fenómeno.

El último reporte del CPC sugiere que “existe una probabilidad mayor de 90% de que El Niño continúe durante el invierno de 2015-2016 del Hemisferio Norte, y alrededor de 80% de que persista hasta temprano en la primavera del 2016”.

Es decir, podría extenderse hasta al menos marzo-abril próximos, con lo que cumpliría un año desde que se confirmó su presencia.

No es solo eso. La probabilidad de que aumente intensidad, con lo cual el verano sería más fuertes, es alta.

En junio, las anomalías de las temperaturas de la superficie del océano excedieron 1°C a través del este y centro del Pacífico ecuatorial, con los mayores aumentos en las denominadas regiones Niño 3 y Niño 3.4 (esta es la más usada para establecer el fenómeno).

Las anomalías atmosféricas permanecieron acopladas al calentamiento oceánico, lo que ayuda a configurar la existencia del fenómeno.

El informe indica que “casi todos los modelos predicen que El Niño continuará en el invierno del 2015-16 del Hemisferio Norte, con los promedios de muchos modelos prediciendo un evento fuerte durante el periodo de su máxima fortaleza (los valores de 3 meses de los índices del Niño-3.4, igual o mayor que 1.5oC).

El consenso de pronósticos “es a favor de El Niño bien fortalecido, en exceso de +1.5°C o mayor, en la región de El Niño-3.4”.

Un índice de este tipo trae como consecuencia un fenómeno fuerte que haría más secas las regiones donde se asocia con sequías y más lluviosas aquellas asociadas a humedad.

El aumento de las temperaturas debido a El Niño trae un incremento en los casos de enfermedades transmitidas por vectores, como la malaria, el dengue y la leishmaniasis, por lo que debería esperarse mayor incidencia en regiones de Chocó, Urabá, Bajo Cauca, Nordeste y algunas otras zonas del norte del país.

Tormenta mató 500.000 árboles

No fue la ira de Dios ni una segunda versión del diluvio universal, pero lo que sucedió en la Amazonia no tiene precedentes y muestra una vez más el poder de la naturaleza.
Una tormenta de dos días, entre enero 16 y 18 de 2005, con vientos verticales con velocidades de 145 kilómetros hora, cubrió una región de 1.000 kilómetros de longitud por 200 de ancho.
No sólo cobró varias vidas humanas, sino, lo más aterrador, tumbó entre 300.000 y 500.000 árboles en la región de Manaos, equivalente al 30 por ciento de la deforestación anual en ese estado brasileño, cercano a Colombia.
En algunos casos, árboles dentro de la espesa selva, fueron derribados por otros que sucumbieron ante la fuerte tormenta.
Las tormentas son consideradas una fuente de pérdida de árboles en la Amazonia, pero es la primera vez que se mide el efecto real
Se creía que la elevada pérdida de árboles en 2005, que o había sido cuantificada, se había debido a una severa sequía, pero ahora queda demostrado que no fue así, sugiriendo que las tormentas desempeñan un papel más intenso en las dinámicas de la región amazónica.
La caída de árboles genera una liberación de carbono a la atmósfera.
El estudio fue publicado en Geophysical Research Letters.
Jeffrey Chambers, ecólogo forestal de Tulane University, uno de los autores del estudio, aclaró que “no podemos atribuir el incremento de la mortalidad a la sequía en ciertas áreas de la cuenca. Tenemos evidencias de que una fuerte tormenta mató muchísimos árboles”.
La pérdida de árboles, según estudio previo de Niro Higuchi del Instituto Nacional de Investigaciones Amazónicas del Brasil, fue la segunda más grande desde 1989.
Los investigadores usaron una combinación de imágenes de satélite Landsat y modelaron para determinar el número de árboles fulminados.
En la imagen, troncos de árboles dos años después de la tormenta, cortesía AGU