En época de exámenes, dormir también ayuda

Descansar para hacer más duraderas las memorias. Foto Flickr

Descansar para hacer más duraderas las memorias. Foto Flickr

Estudiar, estudiar, repasar y repasar. ¿Qué es lo mejor para obtener el mejor resultado con miras a un examen? Obvio, estudiar, pero también… dormir.

Nueva investigación se suma al creciente cúmulo de estudios que sugieren que cuando se descansa bien se obtienen buenos resultados de aprendizaje y, es más, se forman memorias más duraderas.

Repasar una y otra vez ayuda, como dice James Cousins, de Duke-NUS Medical School en Singapur, citado por New Scientist. “Cualquier tipo de reactivación de la memoria hará que se fortalezca y consolide. Como con cualquier recuerdo, mientras más lo recuerde más fuerte se hará en la memoria”.

Pero dormir es también vital. Una buena noche de sueño parece ayudar a que el cerebro consolide lo que se aprendió en el día, y aprender algo cuando uno no está descansado es riesgoso.

¿Si usted tiene una hora libre es mejor repasar o dormir? En un experimento con 72 voluntarios sometidos a un proceso de aprendizaje de 80 minutos, luego tenían descanso de una hora para repasar o dormir, y luego otros 80 minutos de aprendizaje. Después, el examen.

Quienes tomaron la siesta obtuvieron mejores resultados, según el estudio presentado en el encuentro anual de la Sociedad para las Neurociencias de Estados Unidos, en San Diego.

A la semana se les volvió a hacer un examen y de nuevo los que tomaron la siesta tuvieron mejor desempeño.

La diferencia no fue significativa pese a todo, pero es un paso hacia nuevos estudios.

Se deduce que descansar es tan buena opción como repasar, en contravía de quienes piensan que se trata de perder valioso tiempo de estudio.

Los investigadores no saben bien porqué la siesta es tan benéfica, tal vez algunas memorias quedan establecidas en ese tiempo o, más probable, un descanso permite estar mejor dispuesto para aprender.

Descanse y… aprenda.

La siesta es salud

Tome una siesta. Es bueno y saludable. Eso al menos dicen los resultados de un estudio publicado en el Journal of Clinical Endocrinology Metabolism: una siesta reduce del estrés y fortalece el sistema inmunitario.

Los problemas del sueño son una epidemia mundial. Fuera de inducir un pobre desempeño en las actividades, dormir poco ayuda a la aparición de enfermedades crónicas como la diabetes, la presión alta, depresión y la obesidad.

“Nuestros datos sugieren que una siesta diaria de 30 minutos revierte el impacto hormonal de una noche de mal sueño”, según Brice Faraut, de la Université Paris Descartes-Sorbonne Paris Cité en París, Francia.

En el estudio se examinó la relación entre hormonas y sueño en un grupo de 11 hombres sanos de 25 a 32 años, que participaron en dos sesiones de sueño en laboratorio, con alimentos y luces estrictamente controlados.

Cuando dormían poco aumentaban los niveles de norepinefrina, una hormona y neurotransmisor relacionado con la respuesta del cuerpo al estrés

La ausencia de sueño también afectaba los niveles de la proteína interleucina-6 que tiene propiedades antivirales: bajaba con la privación del sueño pero subía con una siesta.

Esto sugiere que la siesta alentaría el sistema inmunitario.

Los hallazgos tendrán que ser verificados en otros estudios. La muestra, de todas maneras, fue pequeña.

De todas maneras, una siesta no hace daño.

Qué buena semana tuvo la ciencia (25-31)

Cortesía Nature

1. Primer cráneo fuera de África

Que el hombre emigró de África al Medio Oriente hace 100.000 años, luego de surgir como tal hace 200.000. O que pobló primero Eurasia hace 70.000 años. Un pedazo de cráneo hallado en una caverna en Israel parece ayudar a la solución: perteneció a alguien que vivió hace 55.000 años, era un humano africano que sugiere que la migración ocurrió hace 70.000 años, se asentaron en el Levante y de ahí poblaron Europa. El estudio apareció en Nature.

2. Anillos perdidos

La estrella anillada: astrónomos descubrieron un sistema de anillos en un objeto que gira en la joven estrella J1407 que es mucho más grande y pesado que el sistema de Saturno, según artículo avalado por el Astrophysical Journal. Parece que en él se han formado lunas. Son unos 30 anillos, cada uno de decenas de millones de kilómetros de diámetro: 120 millones de kilómetros, el doble de los de Saturno. El posible planeta sería gigante, pero no se ha visto aún.

3. Tengo sed

Científicos del HHMI encontraron, en trabajo con ratones, la zona del cerebro que regula la sed. Al activar ciertos genes en el órgano subfornical se genera sed aún si el animal está bien hidratado. Otros apagan ese deseo pese a requerir agua. Es un sistema que se mantiene en perfecto balance y que está relacionado también con la ingestión de sal, que activa la necesidad de beber. El estudio apareció en Nature.

4. Los pollitos dicen 1, 2, 3…

Los pollitos asocian valores numéricos bajos con el espacio a la izquierda y altos valores a la derecha, lo que sugiere que utilizan la misma línea mental de números que nosotros, o sea la representación espacial de estos de izquierda a derecha, según un estudio publicado en Science. Y al parecer no se trata de algo adquirido culturalmente sino de un rasgo que evolucionó hace millones de años.

5. Sorprendente hallazgo planetario

Con datos del observatorio espacial Kepler, astrónomos reportaron el hallazgo de la estrella más vieja con planetas: a 11.200 años luz, en la primera edad del universo. Se trata de la estrella Kepller-444, que alberga 5 planetas menores que la Tierra, con tamaños entre los de Mercurio y Venus. Sugiere esto que la formación de planetas se ha dado desde muy temprano y no es algo exclusivo de la última fase del universo. Recuérdese que el Sistema Solar tiene unos 4.600 millones de años. Y tiene implicaciones sobre la posibilidad de que se haya desarrollado vida mucho antes. El artículo apareció en el Astrophysical Journal.

6. Las serpientes más antiguas

Serpenteaban mucho antes de lo que se creía. Científicos reportaron en Nature Communications el hallazgo de fósiles de serpientes en Inglaterra, Portugal y Estados Unidos que datan de hace 143 a 167 millones de años, más de 70 millones de años antes de lo que se tenía registrado. Lo hallado aporta luces sobre la evolución de estos animales, sobre su cráneo y el momento en que perdieron sus patas.

7. Shssst… cerebro de bebé durmiendo

No hay descanso para los bebés mientras duermen. Un estudio revelado en Nature Communications, realizado en bebés de 9 a 16 meses, sugiere que su cerebro se mantiene activo al dormir. Comprobaron los investigadores que cuando toman una siesta, recuerdan mejor los nombres y solo tras dormir logran transferir los nombres aprendidos a los objetos nuevos similares.

8. Que se caiga el cabello

¿Se le cae el cabello? ¿Se quedó calvo? ¿Le molesta eso? Un nuevo paso hacia una posible solución dieron científicos del Sanford-Burnham Medical Research Institute al usar células madre inducidas pluripotentes para generar nuevo cabello. El artículo fue publicado en Plos One. El método provee una fuente inagotable de células del paciente para el trasplante y no está limitado por los folículos pilosos existentes.

9. Menopausia plástica

Preocupante: Mujeres en cuyos cuerpos se encuentran altos niveles de químicos hallados en plásticos, productos de cuidado personal, artículos para el hogar y el medio ambiente, experimentan la menopausia 2 a 4 años antes que las mujeres con menos cantidad de esos ingredientes, reveló un estudio en Plos One. Esos químicos están ligados a un declive en la función de los ovarios, que a su vez tiene relación con el desarrollo de enfermedad cardíaca, osteoporosis y otras condiciones.

10. Cómo revertir un huevo duro

Científicos averiguaron cómo hacer posible algo que pareciera que no lo es: cómo revertir un huevo hervido, duro, a su estado original. Y aunque no lo crea, no es un desafío a las leyes de la ciencia. Cuando se hierve un huevo, las proteínas en él se desdoblan y redoblan de una manera más intrincada. En el estudio ,os investigadores hallaron una forma de poner aparte esas proteínas en la clara del huevo y permitirles volver a su forma original. El estudio apareció en ChemBioChem y tiene aplicación para reducir costos de ciertas drogas para el cáncer y la producción de alimentos.

Una siesta con esencias borra recuerdos horrendos

Si quiere olvidar un mal momento, un recuerdo aterrador, pues tome una siesta. Eso a la luz de un estudio publicado en Nature Neuroscience: en una rápida siesta , la gente aprendía que una situación amenazante previa ya no la afectaba.

Estos resultados son los últimos en mostrar que dormir es un estado especial en el cual pueden darse distintos aprendizajes. Y en este estudio se borraba una memoria atemorizante, una meta para tratamientos por desórdenes como fobias y el estrés postraumático.

Katherina Hauner y Jay Gottfried de Northwestern University enseñaron a 15 voluntarios dispuertos a sentir miedo por una combinación de un rostro y un olor. Veían una foto de la cara de un hombre y al mismo tiempo olían algo distintivo, como limón. Este combo se emparejaba de modo que los voluntarios aprendieron a esperar algo malo cuando veían un rostro particular u olían el olor asociado.

Luego tomaban una siesta. Cuando estaban en la etapa más profunda del sueño, les ponían la esencia asociada con el temor. Durante la siesta algunos participantes aprendieron que el olor era seguro. Sudaban menos (una medida de miedo) cuando la combinación rostro-olor aparecían tras la siesta. Cuando no se les suministraba la esencia durante la siesta el temor persistía al despertar y vivir la escena.

Todo esto se miró mediante escanografías cerebrales, notándose cambios en la actividad cerebral, por ejemplo al oler la esencia al dormir: había cambios en el hipocampo, centro de la memoria, y la amígdala, ligada a las emociones.

¿Puede ayudar esta técnica a pacientes? Pronto para decirlo, faltan más estudios, como ver si actúa en sueños más prolongados o cuánto dura esa borrada de recuerdos.

Ojo: A veces sólo un pedazo del cerebro se duerme

Eso nos ha pasado a todos y tiene ahora una explicación. ¿Ha guardado la leche en la despensa y las galletas o el cereal en la nevera? ¿Se le perdieron las llaves que tenía hace un minuto?

Bueno, eso pasa porque una parte de su cerebro… ¡está durmiendo!

¿Cómo así? Tras no haber dormido bien, aunque el cerebro está despierto algunas células se echan una siesta para descansar. Esa breve desconexión hace que uno pierda noción de lo que hace.

Eso fue lo que descubrieron científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison en Estados Unidos.

“Incluso antes de que usted se sienta fatigado, hay señales en el cerebro de que debería dejar de hacer ciertas actividades que exijan un estado vigilia, de atención y alerta”, expresó Chiara Cirelli, profesora de Psiquiatría. “Grupos específicos de neuronas pueden dormirse, con consecuencias negativas para el desempeño”.

Hasta ahora se creía que la falta de sueño afectaba todo el cerebro.

“Sabemos que cuando estamos somnolientos cometemos errores, nuestra atención vaga y se pierde nuestra vigilancia”, dijo Cirelli. Mediante encefalogramas pudieron detectar que aún cuando las personas están despiertas pueden experimentar periodos cortos de microsueño.

Se pensaba que tales periodos de microsueño eran la causa más probable de dormirse mientras se conduce un auto, pero la nueva investigación halló que aún antes de ese estado, el cerebro presenta una actividad como de sueño que lo inhabilita, explicó la investigadora.

El estudio con ratas fue presentado en Nature. A grupos de roedores se les implantaron dispositivos en ciertas áreas del cerebro. Tras mantenerlas despiertas por buen rato, los dispositivos mostraron áreas de sueño local, a pesar de la apariencia del animal de estar despierto y activo.

En la foto de Giulio Tononi, ratas que se mantuvieron despiertas para medir su actividad cerebral.

Tome una siesta y sueñe: le va mejor

Si desea aprender, tome una siesta. Y, de paso, sueñe durante ella. Científicos reportaron hoy en Current Biology más evidencias de que los hábitos exitosos de estudio deberían incluir una buena y habitual siesta.
Hallaron que las personas que lo hacen y además sueñan acerca de una tarea que aprendieron recientemente, se desempeñan mejor una vez despiertos que aquellos que no hacen siesta o que no reportan sueños asociados.
En el estudio, personas fueron invitadas a sentarse frente a un computador y aprender la ruta de un laberinto tridimensional, de modo que pudieran hallar el camino a una señal (un árbol) cuando fueran ubicados en un punto al azar dentro de un espacio virtual cinco horas después.
“A primera vista creemos que soñar debe reflejar el proceso de memoria que mejora el desempeño”, dijo Robert Stickgold, de Harvard Medical School. “Pero cuando usted mira el contexto de los sueños, es difícil argumentar eso”.
“Pensamos que los sueños son un marcador de que el cerebro está trabajando en el mismo problema en distintos niveles”, dijo. Los sueños pueden reflejar el intento cerebral de encontrar asociaciones para las memorias de modo que pudieran ser más útiles en el futuro”.

Tome una siesta si quiere pensar mejor

No lo despierte. Si ve un estudiante que cabecea en la biblioteca o un compañero de trabajo al que se le cierran los ojos, déjelo.
¿Por qué? Una nueva investigación de científicos de la Universidad de California en Berkeley demuestra que tomar una siesta de una hora puede aumentar y restaurar de manera dramática el poder de la mente.
Es más, los hallazgos sugieren que un horario de sueño bifásico no sólo refresca la mente, sino que lo puede hacer más listo.
Al contrario también, de acuerdo con el estudio: mientras más horas pase despierto, más lenta se hace la mente.
Los resultados apoyan previos datos del mismo grupo investigador de que mantenerse despierto toda la noche, lo que es frecuente en estudiantes que preparan exámenes, reduce en un 40 por ciento la capacidad de aprender y reparar en cosas nuevas, debido a una especie de apagado de ciertas regiones cerebrales durante la privación del sueño.
“Dormir no sólo endereza el error de una prolongada vigilia, sino que, en el nivel neuro cognitivo, va más allá de donde usted estaba antes de tomar una siesta”, según Matthew Walker, profesor de la universidad y cabeza de los estudios.
Los hallazgos fueron presentados ayer domingo en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en San Diego.