La música protege el cerebro

Foto El Colombiano

La música abre los oídos y parece ser para siempre.

Un estudio del Rotman Research Institute encontró que personas de edad que habían recibido entrenamiento musical en su juventud eran 20% más rápidos en identificar los sonidos del habla más rápido que quienes no habían recibido ese entrenamiento, un beneficio que ya había sido observado en jóvenes que reciben instrucción musical.

Los hallazgos fueron publicados en el Journal of Neuroscience.

Entre las funciones cognitivas que disminuyen con la edad es la capacidad de comprender el habla, una dificultad que puede persistir aún en la ausencia de alguna pérdida auditiva.

Algunos estudios han confirmado que el sistema auditivo central del cerebro que soporta la capacidad para secuenciar e identificar los rasgos acústicos del habla se debilita con los años.

Tomar lecciones de un instrumento musical antes de los 14 años de edad y continuar con entrenamiento intenso por una década al menos, parece alentar las áreas cerebrales responsables del reconocimiento del habla. El estudio Rotman encontró evidencia sólida de que ese beneficio cerebral se mantiene aún en la edad adulta.

Las actividades musicales son una forma de de entrenamiento cognitivo cerebral y estamos viendo evidencia robusta de la plasticidad del cerebro debido al entrenamiento musical, no solo en cerebros jóvenes sino en los adultos también”, dijo Gavin Bidelman, quien condujo el estudio.

La investigación mostró cómo los adultos mayores clasificaban o identificaban el discurso del habla usando imágenes de EEG. La respuesta del cerebro era de 2 a 3 veces mejor en los músicos viejos comparados con los no. Es decir, los cerebros de los músicos de más edad entregan una descripción más exacta y detallada de la señal del habla, posiblemente porque son más sensibles y mejores para entender el habla”.

Estos genes nos hacen musicales

Bueno o malo para la música. Los genes tienen la respuesta.

Al analizar los genomas de 767 personas, Irma Järvelä, de la Universidad de Helsinki (Finlandia) y colegas identificaron genes relacionados con el desarrollo del oído interno que pueden afectar la aptitud musical.

La función de los genes implicados va del desarrollo del oído interno a los procesos auditivos neurocognitivos, sugiriendo que la aptitud musical es afectada por una combinación de genes relacionados con el sistema auditivo.

La percepción de la música se inicia en células pilosas especializadas en el oído interno que transmiten sonidos como señales electrónicas a través del sendero auditivo a la corteza auditiva, donde son reconocidos inicialmente. Además, se ha demostrado que el procesamiento de la música afecta otras regiones del cerebro que tienen un rol en las emociones, el aprendizaje y la memoria.

En específico, en el estudio que halló que personas con variaciones cerca de los genes GATA2 -base del desarrollo del oído interno y el colículo inferior, región cerebral que recibe de primera las señales de las células pilosas en esa parte del oído- y el PCDH15, relacionado con la conversión de las vibraciones del aire en señales eléctricas en las células pilosas- eran mejores para diferenciar tonos similares y la duración del sonido así como para reconocer un patrón musical.

El resultado apareció en Molecular Psychiatry y no significa que la capacidad musical sea puramente genética según dijo la investigadora a New Scientist. “El ambiente y la cultura donde uno vive también son importantes en la capacidad musical y su desarrollo”.