Noticias médicas: omeprazol, cáncer…

Foto Wikipedia commons

Omeprazol, ¡qué locura!

¿Toma o ha tomado omeprazol, esa medicina que no se le niega a nadie que tenga agriera o reflujo? ¿O una similar como pantoprazol, lansoprazol, esomeprazol o nexium? Bueno: lea con atención.

Esas medicinas, llamadas inhibidoras de la bomba de protones, acaban de ser relacionadas estadísticamente con un 44% de mayor riesgo de desarrollar demencia.

No se ha probado, porque los estudios han sido poco representativos, una relación causa.-efecto, pero sí estadísticamente al analizar 73.697 pacientes.

Omeprazol, ¡qué falla!

Otro estudio publicado en Jama sí parece establecer una relación causa-efecto entre esos inhibidores y la enfermedad o falla renal. El riesgo era entre 20 y 50% mayor entre quienes tomaban esos medicamentos. Es que como si fuera poco, otro estudio había sugerido una relación entre los IBP y las fracturas óseas, además haber sido vinculados a las infecciones difíciles de combatir.

No lo mata el cáncer, lo mata la cura

Un método novedoso contra el cáncer desarrollado por el científico Stanley Riddell logró que los síntomas desaparecieran en 96% pese a que se trataba de casos avanzados de distintos cánceres de la sangre, ya casi terminales. Extrajeron células T del sistema inmunológico, les adjuntaron moléculas receptoras que reconocen como blanco esos cánceres y luego volvieron a implantarlas en los pacientes. Funcionó muy bien, pero tiene posibles efectos colaterales serios: una sobrerrespuesta del sistema inmunológico que puede ser mortal. De hecho 2 pacientes murieron. Pero el desarrollo muestra que reforzar el sistema inmunitario tiene gran futuro en la lucha contra el cáncer. El reporte lo presentó la BBC.

Sistema inmune cerebral nos conduce a prejuicios

Si cree que el primero que se alerta frente a una infección es el sistema inmunológico está… equivocado. No. Es el cerebro.

Un artículo aparecido en Current Directions in Psychological Science sugiere que nuestros cerebros contienen una especie de sistema inmune conductual que defiende contra las enfermedades aún antes de que los patógenos que las provocan entren al cuerpo.

Mark Schaller, de la University of British Columbia, coautor, sugiere que una serie de factores psicológicos se combinan para detectar y evitar potenciales infecciones en el ambiente inmediato. Es una primera línea de defensa contra las infecciones, que reduce la carga que debe soportar el sistema inmunológico como tal.

Y, tal parece, esta situación afecta nuestras interacciones con otras personas. Los científicos encontraron que cuando las personas se sienten más vulnerables frente a la infección, son menos extrovertidas.

Esto concuerda con otro estudio mundial sobre diferencias en la personalidad reveló que las personas son generalmente menos extrovertidas en países donde las enfermedades infecciosas han prevalecido históricamente. Muchos otros estudios sugieren que la amenaza de enfermedad puede contribuir a prejuicios contra personas que actúan de manera que parece inusual.

Los autores sugieren sin embargo que muchos de esos prejuicios son equivocados y muy costosos. La piel afectada, por ejemplo, puede ser percibida como infecciosa cuando no lo es. “Este sistema está diseñado para identificar cosas que pueden ser infecciosas, pero se apoya en señales imperfectas”, dijo Schaller.

“Esto nos conduce a menudo a evitar cosas y personas que no poseen ningún riesgo”.

La investigación futura en el sistema inmune conductual puede ayudar a descubrir las causas ocultas de muchos prejuicios y, por ende, estar mejor preparados para intervenir y vencerlos.

No se me acerque, que me contagia. El sólo ver a alguien enfermo es suficiente para hacer que comience a trabajar el sistema inmunológico. según un estudio en el que voluntarios miraban imágenes de personas enfermas.
Es una forma de combatir patógenos, dijo Mark Schaller, de la Universidad de British Columbia, quien condujo la investigación. “Parece probable que sea bueno para el sistema inmunológico responder agresivamente en ocasiones cuando parece que la persona puede entrar en contacto con algo que puede enfermarla”.
Estudios previos habían hallado que cuando alguien mira a una persona enferma, se desencadena una respuesta psicológica, se siente molesto y quiere mantenerse alejado. Los investigadores querían ir un paso más allá y ver si mirar a alguien enfermo activa el sistema inmunológico.
El nuevo estudio de Schaller y colegas fue publicado en Psychological Science.
A voluntarios se les presentaron diapositivas en dos días diferentes, en uno de ellos eran neutras, de muebles, y en el otro de personas con diferentes afecciones. Antes y después de la exposición a cada uno se le tomó una muestra de sangre, comprobándose que en el segundo caso se disparaba la respuesta inmune.