¿Hay otro exoplaneta en nuestro vecindario?

El par de enanas marrón. Foto cortesía

Un posible planeta extrasolar en nuestras barbas. Y no en una estrella, no: en una estrella fallida.

Sí, en 2012 astrónomos habían detectado un par de estrellas fallidas llamadas enanas marrón. A solo 6,6 años luz, el tercer sistema más cercano a nuestro Sol. Tan cerca están, que las transmisiones de televisión de 2006 ya están llegando allá, como explicó Kevin Luhman, del Centro para los Exoplanetas y Mundos Habitables de Penn State University, cuando esas enanas fueron halladas.

El sistema de enanas, denominado Luhman 16AB , clasificado oficialmente como WISE J104915.57-531906, está solo un poco más lejos que la estrella de Barnard. Más cercano a nosotros está el sistema Alfa Centauri, de tres estrellas, dos de ellas en un sistema binario a 4,4 años luz. Alrededor de una de ellas parece que existe un planeta, Alfa Centauri Bb, que sería el más cercano al Sistema solar.

Las enanas marrón son llamadas por algunos estrellas fallidas por ser más grandes que los planetas pero sin la masa para desencadenar fusión nuclear.

Este par fue oteado por Wise en su misión de 13 meses en los que tomó unos 1,8 millones de imágenes de asteroides, estrellas y galaxias.

Henri Boffin del European Southern Observatory (ESO) condujo el equipo que analizó más esas vecinas, midiendo su movimiento con una exactitud equivalente a conocer desde París la posición de alguien en Nueva York con una precisión de 10 centímetros.

Las dos enanas tienen de 30 a 50 veces la masa de Júpiter (el Sol tiene unas 1.000 veces la masa del planeta) y tardan 20 años en completar una órbita una alrededor de la otra.

El grupo detectó pequeñas perturbaciones en las órbitas durante la observación de dos meses. Por eso se considera que el jalón sería producido por un planeta. La investigación fue presentada en una carta al editor del journal Astronomy and Astrophysics.

Más estudios se requerirán, pero si es así, ¡bienvenidos el nuevo vecino!

El planeta Mercurio se está encogiendo

Sí, Mercurio, el planeta más cercano al Sol se está encogiendo mucho más de lo que los científicos habían observado.

Se ha encogido unos 11 kilómetros desde que el Sistema Solar se formó hace unos 4.500 millones de años. El planeta se fue enfriando y se contrajo, haciéndose áspero con largas crestas montañosas curvadas similares a las arrugas de una manzana vieja.

Un nuevo censo de esas cadenas montañosas permitió detectar más y más escarpadas que antes. Esto sugiere que se ha encogido más de los 2 a 3 kilómetros que se había estimado, según Paul Byrne, científico planetario de Carnegie Institution for Science en Washington DC, quien presentó los resultados del análisis esta semana.

Este hallazgo ayuda a explicar cómo se enfrió el gran núcleo metálico del planeta y reconciliara teóricos que predecían ese mayor encogimiento y observadores que no lo habían detectado.

Desde los tres pasos del Mariner 10 sobre Mercurio en 1974-75 los científicos habían medido la altura y longitud de los escarpes para calcular cuánto había sido el encogimiento.

Este encogimiento es un producto de la peculiar composición del planeta “como un núcleo flotando en el espacio cubierto con una delgada capa”, según Byrne. La mayor parte del planeta está hecho de ese gran núcleo, que se debió enfriar rápido con el calor moviéndose hacia la superficie.

Los estudios de modelación dicen que Mercurio se ha encogido de 10 a 20 kilómetros en su vida, comparado con los 2 a 3 según los datos del Mariner.

Las últimas imágenes de la sonda Messenger con medidas de la topografía, han permitido datos más exactos. Así, se concluye por ahora que ese encogimiento debe ser de unos 11,4 kilómetros.

En la foto imagen del planeta tomada por Messenger, cortesía Nasa.

Un planeta que flota en la bañera

Qué tal tener un planeta y meterlo en la piscina para que flote. Y no se crea, podría ser posible si la piscina fuera lo suficientemente grande.

Científicos planetarios identificaron el objeto sólido más grande del Sistema Solar que podría flotar en agua. Se trata de un cuerpo de roca y hielo que orbita más allá de los planetas conocidos y que es menos denso que el agua.

En una bañera del tamaño de Londres a Frankfurt cabría.

Se trata de 2002 UX25, objeto del cinturón de Kuiper, ese reservorio de planetas menores, cometas y cuerpos pequeños congelados más allá de la órbita de Neptuno.

Su baja densidad y tamaño -unos 650 kilómetros de diámetro- parecen contradecir el modelo de formación de cuerpos grandes sólidos en el Sistema Solar.

La medición de su densidad será publicada por Michael Brown, del California Institute of Technology en próximo número de The Astrophysical Journal Letters.

Los objetos en esa región deben haber cambiado poco desde la formación del Sistema Solar, por lo que se trata de un laboratorio para comprender mejor las fases iniciales de formación planetaria según Andrew Youdin, científico planetario en Nature.

El modelo aceptado dice que pequeñas partículas de polvo en el disco que rodeaba al Sol colisionó y se reunió para formar partículas mayores, proceso que construyó cuerpos en la región de Kuiper como Plutón, pero también la Tierra y los otros planetas rocosos del Sistema Solar Interior.

Si los cuerpos más grandes de Kuiper fueron hechos por agregación de los más pequeños, las densidades de pequeños y grandes debería estar relacionada. Pero los objetos de Kuiper con diámetros de menos de 350 kilómetros parecen menos densos que el agua, pero aquellos de más de 800 son más densos.

Podría ser que los pequeños fueran más porosos y la gravedad de los más grandes los compactara, pero eso falla al hablar de un término medio.

2002 UX25 tiene una densidad de 0,82 gramos por centímetro cúbico, 18% menor a la del agua y sugiere que está constituido más que todo por hielo.

Otra posible explicación sería la formación inicial de los grandes cuerpos y tras colisiones en las que perdieron capas heladas, surgieron los menores.

El caso es que si se pudiera, tendríamos un cuerpo de 650 kilómetros flotando en una bañera.

Hallan una ‘foto’ comprimida del Sistema Solar

Comparación de los 2 sistemas solares. DLR

Parece una foto del Sistema solar, pero más empaquetado. Astrónomos encontraron un sistema con 7 planetas alrededor de la estrella KOI-351 identificada por el averiado telescopio espacial Kepler como la posible casa de varios planetas.

Los planetas están dispuestos en una forma similar a los 8 planetas de nuestro Sistema, con los planetas rocosos pequeños más cerca de la estrella y los gigantes gaseosos hacia el exterior.

El hallazgo lo hicieron astrofísicos del German Aerospace Center (Deutsches Zentrum für Luft und- Raumfahrt; DLR), con colegas alemanes y europeos.

El equipo estuvo encabezado por Juan Cabrera. De los 7 planetas, 3 se habían identificado en años recientes. El grupo detectó cuatro, que tienen periodos orbitales de 7, 9, 92 y 125 días. Los 3 previos tienen periodos de 331, 211 y 60 días.

El planeta más externo orbita a unos 150 millones de kilómetros de su sol, la misma distancia a la que orbita la Tierra alrededor del Sol. O sea que el sistema planetario está comprimido en esa estrecha región.

En el artículo publicado en el Astrophysical Journal Cabrera y colegas enfatizan las similitudes entre KOI-351 y el Sistema Solar. “Ningún otro sistema planetario presenta una arquitectura tan parecida al nuestro como este sistema”.

Aunque los planetas rocosos orbitan muy cerca de su estrella madre como para ser habitables, el hallazgo es interesante en busca de sistemas solares iguales al nuestro.

Dos de los planetas son 31 y 19 por ciento más grandes que la Tierra. Otro es 2,9 veces la Tierra. Los dos mayores tienen un diámetro 8 y 11 veces el terrestre.

Mundos paralelos.

Juno sobrevuela la Tierra hoy

Aunque la lanzaron en 2011 y va para Júpiter, la nave Juno se devolvió hacia la Tierra.

Bueno, devolverse es algo coloquial: la nave sobrevuela hoy a solo 558 kilómetros de la superficie de nuestro planeta con el fin de ganar momento para proseguir su viaje hacia el gran planeta, al cual debe llegar en 2016.

La nave se moverá a 40 kilómetros por segundo, más que la velocidad de la Tierra alrededor del Sol que es de 30 kilómetros.

“Requerimos esa velocidad para poder llegar”, dijo Bill Kurth, investigador de la misión. La nave se insertará en órbita polar el 4 de julio de 2016.

Durante un año, Juno estará alrededor de Júpiter, dándole 33 vueltas, 1 cada 11 días, tomando datos de los polos a una distancia de 2,8 millones de kilómetros sobre las nubes del mayor planeta del Sistema Solar.

La nave explorará las más poderosas auroras de nuestro sistema volando a través de las potentes corrientes que generan. Otros objetivos serán determinar la cantidad de agua y amoniaco en la atmósfera, observar la dinámica de la atmósfera superior y mapear los campos magnético y gravitacional para aprender más de su interior, incluso del núcleo.

Un planeta donde se duerme todo el año

Imagen Cristina Sanches

Mientras usted duerme, en ese planeta pasó un año. Si uno viviera allá se pasaría todo un año durmiendo y dos años despiertos.

Científicos estudiaron un pequeño planeta del tamaño de la Tierra a 700 años luz, Kepler 78b, que gira alrededor de su estrella en solo 8,5 horas. Por eso está muy cerca de ella, a solo 3 radios estelares, y se estima que su superficie puede tener una temperatura de unos 3.000 grados centígrados, un ambiente de lava derretida: sí, un océano de lava. Claro que dependiendo de las otras características no precisadas aún.

Pero lo que resultó más espectacular fue que se pudo detectar la luz emitida directamente por el planeta, la primera vez que se logra para un cuerpo tan pequeño.

Esa luz debe proporcionar información para conocer más acerca de la composición de la superficie y sus propiedades reflectivas.

El estudio fue publicado en The Astrophysical Journal.

Kepler 78b está tan cerca a su estrella que los científicos esperan medir su influencia gravitacional sobre la estrella, una información que puede ayudar a medir la masa del planeta, que podría convertirlo en el primer planeta del tamaño de la Tierra por fuera del Sistema Solar con masa conocida.

Al tiempo, varios miembros del grupo con otros astrónomos, publicaron en Astrophysical Journal Letters datos del planeta KOI 1843.03 que tiene incluso un año más corto: de apenas 4,2 horas, lo que indica que está tan cerca a su estrella que para sobrevivir a las fuerzas que lo despedazarían, debe ser de hierro.

Cosas raras de la jauría planetaria.

Mis 10 noticias científicas de la semana (7-13)

1. Pintado de azul

A 63 años luz, de hecho es uno de los que pasa delante de su estrella, más cercanos a la Tierra, se encuentra un planeta, el primero cuyo color es detectado. Se trata de HD 189733b, que reside cerca a su estrella. El color fue observado mediante espectrografía por el telescopio espacial Hubble. A diferencia de la Tierra, el azul no se debe a la existencia de océanos sino a una atmósfera nublada, cargada con partículas de silicatos. En el planeta soplan vientos de más de 7.000 kilómetros por hora y la temperatura supera los 1.000 grados centígrados. El planeta es un Júpiter caliente orbitando a solo 5 millones de kilómetros de su estrella madre.

2. Unas magas para abrir cerrojos

Un estudio presentado en el journal Plos One muestra la inteligencia de las cacatúas, lo cual no es un descubrimiento nuevo. Sí es novedad la forma como logran superar este tipo de obstáculos: abren de manera consecutiva varios cerrojos (5) para obtener alimento, a pesar de que en cada paso no reciben recompensa alguna. El experimento se hizo en la Universidad de Viena con las cacatúas Goffin, originarias de una isla en Indonesia.

3. Qué cola tengo yo

El Sistema Solar en el que vivimos tiene una cola en forma de trébol de cuatro hojas, revelaron mediciones efectuadas por el satélite Ibex (Interstellar Boundary Explorer) de la Nasa. El hallazgo fue publicado en el Astrophysical Journal. Las partículas de la cola y de la heliosfera (la región del espacio influenciada por nuestra estrella no brillan por lo que no se pueden detectar con un instrumento convencional. Ibex mide las colisiones de partículas en las fronteras del Sistema Solar.

4. Calor por todos lados

Si planea tener bebé sería mejor que lo encargase en el verano, pues nacen más sanos de acuerdo con un estudio aparecido en Proceedings of the National Academy of Sciences. No solo tendrá mejor peso sino que no nacerá en invierno, cuando las condiciones son menos favorables. Eso al menos para las regiones con estaciones.

5. Así nacen los monstruos

A 11.000 años luz fue captado el nacimiento de una enorme estrella que al final tendrá más de 100 veces la masa del Sol. Con los radiotelescopios Alma de la ESO en Chile se detectó el enorme embrión de estrella en el interior de una nube oscura, la nube oscura de Spitzer. Devora con avidez el material de polvo y gas que cae desde la nube. El material colapsará para formar el monstruo. Solo 1 de cada 1.000 estrellas en la Vía Láctea alcanza tal masa según el astrofísico Nicolás Peretto, del equipo investigador.

6. Los secretos de un lago del pasado

El lago Vostok en la Antártida es el cuarto más grande en volumen y el séptimo en profundidad del planeta, a más de 3.700 metros de profundidad, quedó atrapado hace 3 millones de años. Fue destapado por científicos rusos que extrajeron núcleos de hielo y agua con el fin de analizar la vida que se encontraba. En un estudio en Plos One, revelaron que los análisis presentaron muchísimas especies conocidas pero 3.507 nuevas. La reacción no se hizo esperar y distintos investigadores creen que pudo haber contaminación con los equipos usados.

7. Cómo nos cambia el tiempo

La puesta en escena de nuevos relojes atómicos de entramado óptico con una precisión casi impensable, podría llevar a que se redefiniera el concepto de qué es un segundo se informó esta semana. En los relojes atómicos actuales se exponen los átomos de cesio a una radiación de ondas para hacerlos oscilar, en los nuevos eso se logra con una luz láser. Los actuales pueden perder solo un segundo cada 138 millones de años, los nuevos son 3 veces más exactos según artículo en Nature Communications.

8. Anticuerpos autistas

Dos estudios publicados en Translational Psychiatry indican que un cuarto de los casos de autismo pueden deberse a los anticuerpos ‘anticerebro’ que pasan de la madre al feto, lo que podría conducir a un test sanguíneo que diga con exactitud si el feto viene con esa condición, proclama de la que algunos dudan. Con ese defecto nace 1 de cada 88 niños y es una condición que se adquiere en el útero. Los anticuerpos se unen a proteínas en el cerebro en 1 de cada 4 madres reveló el estudio, provocando aquel desenlace.

9. Nadie sabe para quién trabaja

El virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH) puede ser usado para curar dos enfermedades hereditarias de acuerdo con estudio publicado en Science y realizado por Instituto para Terapia de Genes Teletón San Rafael en Italia. Se trata de la leucodistrofia metacromática y el síndrome Wiskott-Aldrich. En pruebas de varios años con 6 pacientes se mostró el beneficio que el nuevo tratamiento ofrece. La primera enfermedad es neurodegenerativa y la segunda hace a los portadores más proclives a enfermar de cáncer e infecciones.

10. Contaminación es peor que una guerra

Cada año más de 2,5 millones de personas mueren por efectos de la contaminación reveló un estudio en Environmental Research Letters. Cerca de 470.000 fallecen debido al aumento de los niveles de ozono superficial y 2,1 millones por efectos del material particulado PM 2,5. La contaminación se convierte en así en uno de los principales factores de salubridad pública que inciden en la mortalidad.

¿Se nos va la Voyager 1?

Si saca pecho, seguro toca la línea: la sonda Voyager 1, a 18.600 kilómetros de la Tierra, está a punto de sobrepasar la frontera del Sistema Solar y navegar por el medio interestelar según nueva información de la Nasa.

Sería el primer objeto de fabricación humana en transitar por esa desconocida y enigmática región del espacio cercano.

La nave, de acuerdo con tres estudios presentados en la revista Science, se hallaría en una zona que los astrónomos denominan autopista magnética, en la que se detecta una alta tasa de partículas cargadas por fuera de la heliosfera y la desaparición de aquellas que provienen de esta.

La heliosfera es la ‘burbuja’ hasta donde llega la influencia del Sol.

Los científicos han detectado gracias a los datos que transmite la nave, 2 de las 3 señales que esperaban ver: la desaparición de partículas cargadas y los rayos cósmicos del exterior. La tercera sería el cambio en la dirección del campo magnético, no observada aún, que revelaría la presencia de un campo magnético interestelar.

“Esta extraña y última región antes del espacio interestelar está siendo enfocada gracias al Voyager 1”, dijo Ed Stone, científico del proyecto. “Si se mira solo los datos de rayos cósmicos y partículas energéticas, se pensaría que navega ya en el espacio interestelar, pero el equipo piensa que aún no ha llegado porque estamos aún dentro del dominio del campo magnético del Sol”.

Los científicos no saben a cuánto está de llegar al medio interestelar. Podría tardar de meses a años. Fuera de la heliosfera, que se extiende más de 13.000 millones de kilómetros más allá de los planetas del Sistema Solar, el espacio es llenado con materia de otras estrellas y el campo magnético presente en la región vecina a la Vía Láctea.

La Voyager 1 y su similar la Voyager 2 fueron lanzadas en 1977, pero la segunda se encuentra un poco más retrasada y se dirige hacia otra región del espacio.

Las investigaciones presentadas se basaron en observaciones de mayo a septiembre del año pasado. La nave se encuentra a 17:10 horas luz.

Planeta extrasolar posó para la foto

Imagen de la estrella, cortesía ESO

A unos 300 años luz de nosotros, en torno a la joven estrella HD 95086 reside un planeta 4 o 5 veces más grande que Júpiter. Y aunque hablar de planetas extrasolares no es nada novedoso hoy, resulta que es el planeta menos masivo observado de manera directa desde la Tierra y por fuera del Sistema Solar.

Hasta hoy, de los más de 860 exoplanetas solo una docena ha sido captada en imágenes directamente. Así, 9 años luego de que el telescopio VLT de ESO captaran la primera imagen de un planeta extrasolar alrededor de la enana marrón 2M1207 el mismo equipo logra captar el planeta más ligero de su tipo.

“Obtener imágenes directas de planetas conlleva un reto tecnológico extremo que requiere de los más avanzados instrumentos, ya sean basados en tierra o en el espacio”, afirma Julien Rameau (Instituto de Planetología y de Astrofísica de Grenoble, Francia), primer autor del artículo.

En observaciones iniciales, el planeta se ve como un punto débil, definido, cercano a la estrella HD 95086. Luego se vio que se movía con lentitud junto con la estrella a través del cielo, por lo que se deduce que el objeto, HD 95086 b, orbita alrededor de esta estrella. Su brillo revela que tiene una masa estimada de 4 o 5 veces la masa de Júpiter.

El planeta descubierto orbita a una distancia de unas 56 veces la distancia de la Tierra al Sol, o 2 veces la distancia entre el Sol y Neptuno. La estrella es un poco más masiva que el Sol y está rodeada por un disco de escombros. Estas propiedades permitieron a los astrónomos identificarlo como un candidato ideal para albergar jóvenes planetas masivos.

Al ser la estrella tan joven, de 10 a 17 millones de años, el planeta se habría formado en el interior del disco de gas y polvo que rodea la estrella.

“Su ubicación actual genera preguntas sobre su proceso de formación. O bien creció por la acumulación de rocas que forman el núcleo sólido y luego, lentamente, acumuló gas del entorno para formar la pesada atmósfera, o bien inició su formación a partir de un cúmulo de gas generado por inestabilidades gravitatorias en el disco”, explica Anne-Marie Lagrange, integrante del equipo.

El brillo da a HD 95086 b una temperatura superficial de unos 700 grados Celsius. Es lo suficientemente frío como para que en su atmósfera exista vapor de agua y, posiblemente, metano.

El estudio fue publicado en Astrophysicial Journal Letters.

Habría muchas Tierras aquí cerquitica

A solo 13 años luz podría estar el planeta tipo Tierra más cercano a nosotros, revelaron astrónomos del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics (CfA) que usaron datos del telescopio espacial Kepler de la Nasa.

Los científicos encontraron 3 candidatos a planetas como el nuestro orbitando estrellas enanas rojas, que son mayoría en la galaxia.

“Pensábamos que tendríamos que buscar en distancias lejanas para encotnrar un planeta tipo Tierra. Ahora entendemos que otra Tierra está quizás en nuestro propio patio, esperando ser descubierta”, dijo Courney Dressing, líder del grupo.

Las enanas rojas son más pequeñas, frías y débiles que nuestro Sol. En promedio son solo 1/3 del tamaño del Sol y 1/1000 de brillantes. Ninguna es visible al ojo desnudo.

A pesar de su oscuridad, estas estrellas son buenos sitios para buscar otra Tierra. De 4 estrellas en nuestra galaxia, 3 son enanas rojas, siendo al menos 75.000 millones. Al ser más pequeña, ver un planeta en tránsitop por delante de alguna indicaría que es más pequeño también y como debería estar más cercano para estar en la zona habitable y recibir calor suficiente de la débil estrella, es más probable un tránsito desde nuestro punto de vista.

Del objetivo del telescopio Kepler de identificar estrellas con planetas en una pequeña región del espacio, alrededor de 150.000 estrellas, Dressing calculó tamaños y temperaturas y encontró que la mayoría son más pequeñas y frías de lo pensado.

Identificó 95 candidatos a planeta orbitando enanas rojas. Esto implica que al menos 60% de tales estrellas tienen planetas más pequeños que Neptuno, pero la mayoría no tienen el tamaño ni la temperatura para ser considerados Tierras. 3 candidatos sí lo parecen, lo que indica que 6% de todas las enanas rojas podrían tener una Tierra.

“Ahora conocemos la tasa de ocurrencia de planetas habitables alrededor de las estrellas más comunes en la galaxia”, dijo David Charbonneau (CfA), coautor del estudio.

“Esa tasa implia que será más fácil buscar vida más allá del Sistema Solar de lo que creíamos”.

Nuestro Sol está rodeado de un enjambre de enanas rojas. Cerca del 75% de las estrellas más cercanas con de esas enanas. Como 6% de ellas deberían tener planetas habitables, el mundo tipo Tierra más cercano probablemente esté a unos 13 años luz.

Tal mundo podría ser distinto al nuestro. Al orbitar tan cerca a la estrella podría estar unido tormentosamente, pero eso no prohíbe la existencia de vida pues una atmósfera gruesa y un océano profundo podría transportar el calor alrededor del planeta. Y como las enanas rojas emiten fuertes llamaradas de luz ultravioleta, una atmósfera podría proteger la vida en la superficie para que evolucionara.

Y como las enanas rojas viven más que estrellas como el Sol, surge la posibilidad de que el planeta tuviera vida más antigua que la nuestra y de pronto más evolucionada.

Los 3 candidatos a planetas en la zona habitable identificados en el estudio son KOI (Kepler Objetc of Interest) 1422.02 con un 90% el tamaño de la Tierra y una órbita de 20 días; KOI 2626.01 con 1,4 veces el tamaño terrestre y órbita de 38 días; y KOI 854.01, de 1,7 veces el tamaño de la Tierra en uina órbita de 56 días. Todos están situados a entre 300 y 600 años luz.

Los resultados del estudio serán publicados en The Astrophysical Journal.

En el dibujo de David Aguilar del CfA, un planeta con dos lunas orbitando alrededor de una enana roja.