Conozca qué pasa tras una explosión de supernova

Gran foto del remanente de la supernova 1987A tomada por el Hubble hace un mes. Foto ESO/NASA

Gran foto del remanente de la supernova 1987A tomada por el Hubble hace un mes. Foto ESO/NASA

Hace 3 décadas, en febrero, el hombre observó la primera explosión de supernova desde 1604. La más cercana, pues telescopio habían visto otras lejanas.

Fue en la Gran Nube de Magallanes y desde entonces se conoce como SN 1987A.

Ha sido la más estudiada y ha aportado datos sobre la evolución tras la muerte estelar.

Varias veces la ha mirado con detenimiento el telescopio espacial Hubble, que tomó en enero la foto que aparece acá.

Hoy queda lo que se llama remanente de supernova, que se sigue estudiando.

En 1990 el Hubble fue el primero en observar en alta resolución el anillo principal alrededor de la estrella que explotó. También descubrió dos anillos más débiles, estructuras que incluso hoy no se entienden bien.

Los análisis revelan que el material remanente en expansión fue expulsado de la estrella unos 20 000 años antes de la explosión.

Los científicos esperaban ver que la estrella expulsara material en forma esférica, pero encontraron anillos: los vientos estelares, tal vez, provocaron que el material redujera velocidad y se apilara en anillos.

El primer estallido de luz iluminó los anillos, que lentamente se desvanecieron tras la primera década luego de la explosión hasta que la onda de choque de la supernova tocó el anillo interno en 2001, calentando el gas y generando una potente emisión de rayos X.

El Hubble ha permitido ver cómo un supernova puede afectar la dinámica y la química del ambiente circundante y, por ende, moldear la evolución galáctica.