Frotarse los genitales ayuda

Individuo de Theretra nessus

No suena muy bien, pero hacer sonar los genitales puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Sí, al menos para algunas especies de mariposas nocturnas (chapolas para algunos).

Cuando el sonar de un murciélago amenaza, frotarse los genitales produce un ultrasonido que envía un mensaje que confunde al mamífero volador. Una defensa de último momento, como dice Jesse Barber de Boise State University en Idaho (Estados Unidos).

En teoría, el sonido correcto podría afectar el sonar del murciélago, recordándole una mariposa con sabor muy desagradable o bien confundir para tener tiempo para escapar.

Los machos de al menos tres especies de mariposa halcón de Malasia ‘chillan’ en respuesta a sonidos grabados del ataque final de un murciélago, según reportaron Barber y Akito Kawahara, de la Universidad de Florida en Gainesville. El estudio fue publicado en Biology letters.

Las hembras son más difíciles de atrapar, pero las pocas que examinaron también producen el chillido. Aunque son de la misma especie que los machos, usan sus genitales de un modo distinto para producir ultrasonido. El poder de producir esos sonidos pudo haber surgido durante el cortejo y luego probó ser útil en los ataques.

Murciélagos y mariposas llevan 65 millones de años de una guerra aérea que debió provocar adaptaciones como oídos mejores para detectarlos y contra-ultrasonido.

Hasta ahora solo se conocían dos grupos de insectos que responden a los murciélagos: unas mariposas tigre y los escarabajos tigre. Ninguno está relacionado con las mariposas halcón, por lo que Barber sugiere que sonidos anti-murciélagos podrían estar más regados en el mundo de los insectos.

Los machos usan, para producir el sonido, un par de tenazas que emplean para agarrar la hembra en el apareamiento. Para que suene, las deslizan en el abdomen, rozando unas placas especializadas contra los costados. Las hembras frotan al tiempo ambos lados de sus estructuras abdominales.

Vuelven invisibles objetos sumergidos

Qué cosas se ven… o no se ven. Lo que ha sido el sueño de muchos hombres desde muy atrás en la historia, cada día está más cercano: la invisibilidad.

A la serie de nuevos materiales que han sido diseñados en diferentes laboratorios, los que doblan la luz de modo que no incida sobre ellos, haciéndolos invisibles al ojo humano de una u otra manera, se suma otro que hace invisibles los objetos bajo el mar. Ah, sí: para las ondas del sonar, de modo que, diríase, un submarino podría navegar sin ser detectado por instrumento alguno sobre la superficie.

En octubre de 2006 se anunció la producción de un manto de invisibilidad basado en metamateriales, que hacía que las microondas de una determinada frecuencia viajaran alrededor de un cilindro de cobre, de modo que parecía que no existiese nada.

En abril 30 de 2009, otros investigadores presentaron un manto que hacía objetos invisibles en la longitud de onda cercana al infrarrojo.

Hoy, encabezados por el profesor Nicholas Fang, científicos presentaron una tecnología que hace invisibles los objetos submarinos al sonar y otras ondas de ultrasonido.

“No estamos hablando de ciencia ficción. Estamos hablando de controlar las ondas de sonido doblándolas y torciéndolas en un espacio diseñado”, dijo Fang. “No se trata de uno de os trucos que hace Harry Potter”, agregó.

Los materiales que pueden envolver el sonido alrededor de un objeto en vez de reflejarlo o absorberlo han sido posibles, en teoría, por unos años, la realización del concepto ha sido un reto. En un artículo aceptado para publicación en el journal Physical Review Letters, el grupo de Fang describe cómo funciona su prototipo, capaz de ocultar un objeto de una amplia gama de ondas del sonido.

El manto está hecho con metamateriales, una clase de materiales artificiales cuyas propiedades han sido aumentadas como resultado de una cuidadosa ingeniería de su estructura. El grupo diseñó un manto cilíndrico de dos dimensiones hecho de 16 anillos concéntricos de circuitos acústicos estructurados para guiar las ondas del sonido. Cada anillo tiene un índice diferente de refracción, lo que hace que las ondas varían en velocidad de los anillos exteriores a los interiores.

“Lo que usted ve básicamente es una red de cavidades que están conectadas por canales. El sonido se propagará dentro de ellos, y las cavidades están diseñadas para reducir las ondas. A medida que viajen hacia adentro de los anillos, las ondas ganan más y más velocidad”.

Como la aceleración requiere energía, las ondas de sonido se propagan alrededor de los anillos exteriores, guiadas por los canales en los circuitos, que doblan las ondas para envolverlas alrededor de las capaz externas del manto.

El concepto fue probado con un cilindro que sumergieron en un tanque y luego con una variedad de objetos de diferentes formas y densidades.

El dispositivo ofrece invisibilidad para las ondas de ultrasonido de 40 a 80 KHz, aunque con modificación podría, en teoría, cubrir decenas de megahertz.

La idea ahora es estudiar las posibles aplicaciones militares y en la salud.

En la imagen, el dispositivo o manto de la invisibilidad submarina.