Especial: un año de Curiosity en Marte

El robot en su sitio de trabajo

Un año terrestre y medio año marciano después de haber pisado suelo en Marte, el robot Curiosity cumplió ya su misión: detectar que el planeta rojo sí tuvo las condiciones por las que un día lejano en el pasado pudo albergar vida.

Hoy se celebra 1 año del robot auscultado el planeta, el que más ha sido explorado por el hombre pero al cual nunca había llegado una máquina tan sofisticada como Curiosity.

Hace un año, decenas de miles de personas contenían el aliento, incluidos los técnicos de la Nasa, en la operación de descenso del robot. Era una maniobra que nunca se había experimentado.

Curiosity viajó hasta Marte a bordo del Mars Science Laboratory. La nave entró a la atmósfera marciana a una velocidad que no había tenido ninguna otra misión, 5.900 metros por segundo, experimentando un calor sin precedentes. En solo 7 minutos redujo su velocidad hasta posarse en el suelo. Para ello, soltó la coraza protectora, abrió paracaídas, se desprendió el módulo que guardaba el robot, este bajó, encendió cohetes retropropulsores, se elevó un poco, se desprendió el robot sostenido por unas cuerdas, tocó superficie y el módulo se apartó. Toda una odisea con un ingrediente espectacular: sin poder comunicarse con el mando en la Tierra. Siete minutos en los que no se supo nada más 14 que tardó la primera señal.

Así, comenzó la más compleja misión humana sobre superficie marciana en el sitio Bradbury, a los pies de una ladera del monte Sharp, dentro del cráter Gale, un sitio escogido por más de 100 científicos entre 30 posibles lugares de aterrizaje.

Antes, durante el vuelo, la misión había obtenido los primeros resultados científicos: la medición de los niveles de radiación natural entre la Tierra y Marte, información valiosa para planear viajes futuros.

“El éxito de Curiosity, desde que tocó suelo hasta los hallazgos científicos, nos llevan adelante hacia otras metas de exploración, como enviar humanos a un asteroide y a Marte”, según Charles Bolden, administrador de la Nasa.

Es que en estos 12 meses, Curiosity ha enviado más de 190 gigabits de datos, enviado más de 36.700 fotografías de alta resolución y 35.000 más pequeñas, disparado más de 75.000 rayos láser para investigar la composición de distintos objetivos, ha recogido y analizado muestras de dos rocas marcianas y ha recorrido más de 1.600 metros desde el sitio del aterrizaje.

Trayectora de 1.600 metros

En las últimas cuatro semanas se ha desplazado más de 699 metros luego de dejar el ambiente donde trabajó cerca de 6 meses.

En las exploraciones iniciales encontró evidencias de un antiguo flujo de agua en la zona, como habían sugerido los orbitadores que actualmente andan alrededor del planeta, pudiéndose decir que en los primeros 8 meses ya había logrado el objetivo principal de la misión de 23.

Aunque muchos creen que la misión busca vida marciana, la intención es determinar si hubo condiciones favorables para que esta se hubiese podido desarrollar en algún momento.

La evidencia de un pasado que pudo contener vida microbiana provino del análisis de la primera muestra recogida mediante perforación de rocas, una técncia que nunca se había usado en la exploración espacial.

“Ahora sabemos que Marte ofrecía condiciones favorables para la vida microbiana hace miles de millones de años”, dijo John Grotzinger, científico de la misión en el California Institute of Technology en Pasadena.

“Ha sido gratificante el éxito, pero eso ha aumentado el apetito por conocer más. Esperamos que esas capas vistas en el monte Sharp preserven una amplia diversidad de otras condiciones ambientales que podrían haber afectado la habitabilidad”.

La misión también encontró señales de que Marte perdió la mayor parte de su atmósfera original a través de procesos que ocurrieron en la parte superior, procesos que serán estudiado por la próxima misión, Mars Atmosphere and Volatile Evolution (MAVEN), que partirá en noviembre próximo.

Al comienzo del periplo, Curiosity se desplazó al este, hacia el sitio Glenelg, donde hay una intersección de 3 tipos de terreno. Allí recogió la primera muestra del suelo de una roca bautizada John Klein, en la cual halló evidencia mineralógica y geológica de agua en el pasado y de elementos claves para la vida.

A fines de julio dejó esa zona para comenzar su viaje de varios meses hasta las faldas del monte Sharp, el principal destino de la misión.

Otros de los objetivos de la misión son medir la radiación en la superficie y caracterizar la geología del área en el monte Sharp.

Datos

Autorretrato con una de sus cámaras

-Curiosity mide 3 x 3 metros y es 5 veces más pesado que los exploradores Spirit y Opportunity (este aún en operación).

-El peso al partir era de 3.893 kilos y de 2.401 kilos al entrar a Marte.

-Para llegar al planeta recorrió 562 millones de kilómetros. Marte estaba a 249 millones de kilómetros de la Tierra el día del aterrizaje y la temperatura en el lugar era de -90° C a 0° C.

-La electricidad es suministrada por un generador de isótopos a partir de plutonio 238, lo que le permitirá sobrevivir sin problemas los 687 días de la misión o más.

-El vehículo puede pasar por encima de osbtáculos de hasta 65 centímetros y recorrer hasta 200 metros por día.

-Está dotado con 7 equipos, desde el analizador de muestras a una cámara para tomar primeros planos de las rocas y el suelo. También porta espectrómetro de rayos X y un equipo láser para evaporar capas de las piezas que analice. Estos equipos son 10 veces más masivos que los de previas misiones.

-Fue lanzado el 26 de noviembre de 2011 a bordo de un cohete Atlas V 541.

-Más de 400 científicos alrededor del planeta trabajan en las operaciones en tierra.

-El costo de la misión es de US$2.500 millones.

Así es Marte

-El planeta rojo tiene un color de amarilloso a rojizo.

-Su diámetro es de 6.780 kilómetros, la mitad del terrestre.

-Con una masa de 1/10 la terrestre, la gravedad es solo 38% la de la Tierra.

-El planeta es el cuarto del Sistema Solar, contado desde el Sol. Está 1,5 veces más lejos del Sol que la Tierra. Su máxima cercanía es de 206 milloens de kilómetros y se aleja hasta 249 millones de kilómetros.

-Su año dura 687 días terrestres.

-Los polos están inclinados 25 grados, creando estaciones similares a la Tierra.

-La atmósfera está compuesta por CO2 (95,3%) y nitrógeno (2,7), argón (1,6%).

-Los vientos alcanzan hasta 40 metros por segundo.

-Sus mayores rasgos son el monte Olimpo, el segundo más alto del Sistema Solar, de 26 kilómetros de alto y 600 de ancho.

-El cañón del Valle Marineris es el más largo y profundo del Sistema Solar: 4.000 kilómetros por hasta 10 de profundidad.

-El planeta posee dos pequeñas lunas, Deimos y Fobos.

Imágenes

Paisaje de la soledad marciana

Por aquí corrió un río

A la izq. centro: robot visto por orbitador en Marte

En el camino abundan las rocas

Curiosity no encuentra compuestos orgánicos en Marte

No ha encontrado vida como dijeron algunos rumores la semana pasada, pero tampoco se descarta. ¿Qué ha hallado hasta hoy el robot Curiosity en Marte?

La Nasa actualizó ayer la información sobre el más completo explorador que haya enviado a otro planeta. El análisis de muestras tomadas del suelo marciano por el brazo robótico y analizadas por el laboratorio que porta mostró una química compleja, con agua, clorinos y azufre, así como otros ingredientes.

La muestra analizada contenía arena y polvo en un sitio en una parte relativamente plana del cráter Gale, a varias millas del principal destino de Curiosity en la falda de una montaña llamada monte Sharp.

El laboratorio del robot incluye un dispositivo para analizar muestras y un instrumento para química y mineralogía. El primero emplea tres métodos para estudiar gases de la arena al ser calentada en un pequeño horno. Una de las sustancias que busca son los compuestos orgánicos con ingredientes que podrían sugerir la existencia de vida.

El explorador no tiene como misión encontrar vida, pero sí orgánicos.

“Hasta el momento no hemos detectado orgánicos, pero seguiremos mirando en los distintos ambientes del cráter”, dijo Paul Mahaffy, principal investigador de ese dispositivo en el Centro Goddard de la Nasa.

Otros dos instrumentos confirmaron que los pedazos de roca analizados contienen elementos químicos y una textura similar a la que se halla en los sitios que visitaron los robots Spirit y Opportunity. Este anda aún con vida recorriendo otro sector marciano, mientras Spirit no sobrevivió al fuerte invierno de 2010.

El equipo de Curiosity eligió analizar la muestra tomada por el robot dado que contenía partículas finas de arena que se ajustaban a las superficies de las cámaras en el brazo. En esas cámaras se hizo vibrar la arena para remover residuos de la Tierra.

El examen químico reveló que la composición es mitad minerales volcánicos y mitad materiales no cristalinos como vidrio, fuera de otros en menos cantidad y algunos isótopos.

Estos son diferentes formas de un mismo elemento que pueden revelar pistas sobre cambios ambientales.

La Nasa actualiza periódicamente la información sobre Curiosity y sus hallazgos.

En la foto el suelo que fue analizado. Cortesía Nasa

Carro varado ofrece pistas de agua en Marte

Un vaso de agua no se le niega a nadie. Tampoco si anda por Marte. El explorador marciano Spirit, varado hace cerca de un año en el sitio Troy, parece haber descubierto sin quererlo agua subterránea. O evidencias de su existencia.

El vehículo terminó en 2004 su misión de 3 meses sobre la superficie de Marte, pero como andaba bien de salud, la misión fue extendida para que continuara caminando sobre el planeta rojo.

En 2006, una de sus seis ruedas dejó de funcionar. En abril de 2009, alcanzó ese sitio y quedó en medio de arena blanda. Siete meses después, una segunda rueda dejó de trabajar, con lo que no podía alcanzar una posición que le permitiese, durante el duro invierno marciano, mantener los paneles dirigidos al Sol y así obtener energía. En repetidos intentos, avanzó 33 centímetros antes de que los niveles de energía cayeran tan bajo que no pudiera caminar, en febrero pasado.

Con poca energía, Spirit entró en una etapa de hibernación prolongada, con la esperanza de que se recupere tras pasar la fría temporada.

“Se apagaron todos los sistemas, incluido el radio y los calentadores de supervivencia”, dijo John Callas, director del proyecto en la Nasa.

Durante este proceso, los científicos encontraron que las capas estratificadas del suelo con distinta composición y cerca de la superficie podrían ser una señal de que pequeñas películas de agua habrían ingresado a partir de nieve o hielo.

El agua habría fluido no hace mucho y de manera continua.

Si Spirit despertara, se podría activar un brazo para que analizara la composición.

Los dos exploradores y otras sondas han encontrado evidencia de un ambiente húmedo en la superficie hace miles de millones de años, que podrían haber sido favorables para desarrollar alguna forma de vida.

El otro explorador, Opportunity, se mantiene activo y hoy va hacia el cráter Endeavour.

Foto cortesía Nasa

El Espíritu ya no llama a casa, o cómo duele la soledad en invierno

Se busca: desde el 22 de marzo no emite señales de vida. No es fácil encontrarlo, porque no está en la Tierra. Anda por Marte.
El explorador marciano Spirit (Espíritu) enfrente la mayor prueba de su existencia: sobrevivir al duro invierno del planeta rojo.
El vehículo entró en una fase de hibernación, al no haber podido subir una loma para enfrentar en sitio más seguro su cuarto invierno en Marte, estación que va de mayo a noviembre.
El ángulo estrecho en el que llega la luz solar durante este periodo, limita el poder de los paneles solares.
Durante la hibernación, el explorador suspende las comunicaciones y otras actividades de modo que la energía disponible puede ser usada para recargar y calentar las baterías, y mantener activo el reloj de la misión.
La semana pasada, los ingenieros de la Nasa usaron una técnica, llamada sweep-and-beep en un esfuerzo por comunicarse con el Espíritu.
Si el robot está despierto, nos enviará un beep, dijo John Callas, del proyecto del Jet Propulsión Laboratory de la Nasa.
La respuesta, de darse, llegará en los próximos meses. Pero existe otra posibilidad: que nunca responda el llamado.
“Será un milagro marciano si telefonea a casa”, según Doug McCuistion, director del Programa de Exploración Marciano.
Espíritu no había enfrentado una situación tan difícil en un territorio tan desconocido. Como la mayoría de los calentadores no están siendo alimentados, quizás esté experimentando las temperaturas internas más frías, -55 grados. En los tres inviernos previos, el explorador se comunicaba una o dos veces a la semana y usaba sus calentadores para permanecer tibio situado en un terreno de cara al Sol. Como resultado, su temperatura se mantuvo sobre -40 grados.
El robot está diseñado para salir de la hibernación y comunicarse con la Tierra cuando la carga de las baterías es la indicada. Pero si han perdido mucho poder, el reloj pudo detenerse y perder el sentido del tiempo. Aún podría despertar, pero no conocería el momento del día.
Para los expertos, las baterías no se recargarán antes de septiembre u octubre para o más tarde si entró en problemas con el reloj. La cantidad de energía solar disponible se incrementará hasta el solsticio austral de verano en marzo próximo.
Si para ese entonces no se ha sabido de Espíritu, será porque nunca más lo hará. Lo perdimos.
En la foto de la Nasa se aprecia cómo estaba el explorador cuando no pudo subir la colina para recibir de lleno el sol y soportar el largo invierno.

Spirit se enterró

Se le acabó el impulso. Spirit, uno de los dos robots que han pasado seis años recorriendo la superficie de Marte, encalló. No se puede mover. Pero no ha muerto, según la Nasa: continuará su misión, quieto como una roca, realizando otras clases de mediciones.
Los esfuerzos por liberarlo de las arenas en las que cayó en abril pasado tras cruzar una superficie rugosa y llegar a un punto arenoso, han resultado infructuosos. Funcionan cinco de sus seis ruedas, pero no ha logrado salir. Un problema adicional es que se acerca el invierno marciano, por lo que los paneles solares recibirán menor energía. Los esfuerzos se dirigirán mejor a orientarlo en el sitio donde quedó para que pueda sobrevivir la temporada y enviar información a la Tierra de cuando en cuando.
¿Qué hará de ahora en adelante? Los científicos de la Nasa explicaron que hay diversas actividades que puede cumplir: las herramientas en su brazo pueden medir la variación en el suelo cercano. Puede además estudiar el viento y cómo mueve las partículas y estudiar las pequeñísimas oscilaciones en la rotación marciana.
El otro robot, Opportunity, va camino hacia el cráter Endeavor. Ha recorrido unos 20 kilómetros en los seis años que lleva en el planeta rojo, aunque la misión original tenía una duración de sólo 90 días.
En la foto de la Nasa, las huellas de Spirit sobre Marte, en el punto donde quedó atrapado.