Las 10 noticias científicas de la semana

Nuevo estado de la materia. Foto Genevieve Martin, Oak Ridge National Laboratory

Nuevo estado de la materia. Foto Genevieve Martin, Oak Ridge National Laboratory

 

1. Electrones despedazados

Científicos encontraron evidencias de un misterioso nuevo estado de la materia, predicho hace 40 años, hallada ahora en un material real. Ese estado es el líquido cuántico de espines provoca que los electrones, los bloques indivisibles de la materia, se rompan en pedazos, llamados fermiones de Majorama y que podrían ser muy útiles para desarrollar computadoras cuánticas más rápidas que las actuales. El sorprendente hallazgo apareció en Nature Materials.

2. La adición al azúcar

¿Le gusta el azúcar? ¿Exagera comiéndolo a veces? Un estudio en Plos One sugiere que las drogas que han sido usadas para tratar la adicción a la nicotina podrían ser empeladas para la del azúcar, según estudio en animales. Esa investigación coincidió con otra de los mismos autores en Frontiers in Behavioral Neuroscience que demuestra que la ingestión crónica de azúcar puede provocar trastornos en la alimentación y… en el comportamiento.

3. Fatal cambio de sexo

Sustancias hormonales activas pueden estar contribuyendo de manera insospechada a la reportada desaparición de anfibios. Un estudio en 3 especies encontró que el estrógeno etinilestradiol (usado en pastillas anticonceptivas), al que pueden estar expuestos en sus hábitats, conduce a la completa feminización de los machos. No todas las especies tienen el mismo grado de afectación según los investigadores. El estudio apareció en Scientific Reports. Y es grave.

4. Robots excitantes

Un estudio revelado por la Universidad Stanford mostró que las personas pueden experimentar excitación fisiológica al tocar las partes ‘íntimas’ de robots humanizados. Los robots fueron programados para pedir a voluntarios tocar 13 partes de su cuerpo. Se excitaron más emocionalmente cuando tocaron la ‘nalgas del robot o los ojos que las manos y el cuello. Y además dudaron más en tocar aquellas zonas. Eso sugiere que los humanos pueden responder a los robots en una forma primitiva y social también.

5. Bañados por la supernova

Un grupo de científicos reportó el hallazgo de trazas de hierro-60 en distintos sitios del planeta, isótopo con una antigüedad de 1.500 millones de años, lo que sugiere que la Tierra recibió ese material de explosiones de supernova que ocurrieron a menos de 300 años luz. Porque no fue una sola fueron varias, pues hay registros de otras épocas, como hace 8 millones de años. No se cree sin embargo, que hayan incidido en modificaciones genéticas de la incipiente vida. El estudio apareció en Science.

6. Ahora somos nueve

Las pesquisas siguen. Astrónomos de la Universidad de Berna modelaron la evolución del posible planeta 9 del Sistema Solar, sugerido hace poco por reconocidos astrónomos, y estiman que mide 3,7 radios terrestres y su temperatura es de +226 grados centígrados. Sería una versión pequeña de Neptuno y Urano, un pequeño gigante de hielo envuelto en hidrógeno y helio. El estudio apareció en Astronomy & Astrophysics.

7. Eso sí es un monstruo

Astrónomos hallaron un agujero negro supermasivo en la galaxia NGC 1600, con una masa de, atérrense, 17.000 millones de soles. Y aunque no es el más grande (la marca lo ostenta uno con 21.000 millones de masas solares en el cúmulo coma) su hallazgo sugiere que estos monstruos pueden ser más comunes de lo creído. Estos gigantes, contrario a lo que se creía, no se halan solo en galaxias muy masivas. El reporte se hizo en Nature.

8. Hacia la desaparición

Un reporte de Wildlife Conservation Society y Flora & Fauna International reveló el lamentable estado del mayor de los grandes simios, el gorila de Grauer, que llega a pesar 400 kilos, subespecie restringida a la República Democrática del Congo. Ha decrecido 77% el número de individuos, de 17.000 a solo 3.800 debido a la caza ilegal, la guerra civil y la pérdida de hábitat. Este hallazgo indica que debe pasar a la categoría críticamente amenazado en la lista d ella Unión Internacional para la Conservación de la naturaleza.

9. Libre, joven y brillante

A solo 95 años luz se encuentra un planeta enorme, mucho mayor que Júpiter que flota libre, no está atado a ninguna estrella y es un jovencito: 10 millones de años. No solo es el más joven ‘cerca’ al Sol sino el más brillante de los planetas de su clase según el artículo que será publicado en The Astrophysical Journal Letters. El planeta tiene entre 4 y 10 veces la masa de Júpiter pero es menor que una enana marrón.

10. Extraña pérdida

Si bien se sabe a partir de estudios de los últimos 3 a 4 años que los humanos comparten parte de los genes de los Neandertal, con los cuales se aparearon nuestros antecesores, una nueva investigación reveló que por una causa no conocida los genes del cromosoma Y de los Neandertal desapareció del genoma humano hace tiempo. ¿Por qué? No sabe según el artículo en The American Journal of Human Genetics.

Las 10 noticias científicas de la semana

El primer pelo. Foto Óscar Sanisidro

1. El primer pelo de la historia

Un viejo mamífero hallado en España, que vivió hace 125 millones, sorprendió a la ciencia. No solo tiene tejidos blandos de hígado, pulmón y diafragma conservados sino que presenta los primeros restos de pelo y púas de animal alguno, conservados mediante un proceso de fosilización fosfática, llevando 60 millones de años más en el pasado el origen de estas estructuras de la piel. El animal es el Spinolestes xenarthrosus, de un linaje de animales extinguidos. Los hallazgos se revelaron en Nature.

2. Háganse los sueños

Mediante la activación con láser de un grupo de células en la médula cerebral, una técnica llamada optogenética, científicos lograron que ratas comenzaran a soñar y dejaran de hacerlo al desactivar esas neuronas, siendo incapaces de soñar de nuevo. El estudio apareció en Nature y sugiere que el sueño está dominado por esa región del cerebro, así intervengan otras en el hipotálamo y el tallo cerebral. El avance permitirá conocer más detalles sobre cómo soñamos.

3. Usted me tocó

Ingenieros de la Universidad de Stanford crearon una piel de plástico que detecta la intensidad de una presión sobre ella y genera una señal eléctrica que es recibida por las células en el cerebro. Es la primera vez que se logra detectar una presión y transmitirla al cerebro. El logro se debe a Zhenan Bao que lleva una década tratando de desarrollar un material que imite la capacidad flexible de la piel y que se pueda sanar, a la vez que sirva de sensor. El estudio apareció en Science.

4. ¿Sexo? ¡Cómo olvidarlo!

Investigadores reportaron en Nature el hallazgo de un par de neuronas en el cerebro de un nemátodo que le permite recordar e ir en busca de sexo aún a expensas de alimento. Las neuronas son exclusivas de los machos, un hallazgo interesante para conocer cómo el cerebro de hembras y machos les confieren distintas preferencias, aptitudes y juicios

5. La maldita primavera

En Environmental Research Letters se reportó un fenómeno preocupante: la primavera se anticipará hasta 3 semanas en el futuro. Los inviernos serán más cortos. Y aunque pareciera buena nueva, ¿cómo se afectarán plantas y animales? Las aves migratorias, por ejemplo, se basan en la duración del invierno para sus vuelos. También desaparecerán las falsas primaveras, cuando las temperaturas gélidas retornan luego de haber comenzado la germinación de las plantas. Algo extraño se cuece.

6. Ébola vía semen

La transmisión del ébola por el semen es posible hasta 6 meses después de haberse contagiado, reveló un estudio en el New England Journal of Medicine que analizó el caso de una mujer contagiada en Liberia por un sobreviviente de la enfermedad. Aunque se sabía de la transmisión vía sexual, se tenía el tiempo de peligro era mucho menor. En esta ocasión la infección se produjo a los 179 días de que el hombre hubiera sido declarado portador del virus.

7. Terapia en el útero

Aunque no es investigación concluida, científicos dijeron esta semana que preparan el tratamiento con células madre de bebés en el útero para corregir un defecto que hace que los huesos se rompan con extrema facilidad y que a veces conduce a la muerte. Se practicará en fetos en el útero y en bebés recién nacidos. Será la primera vez que se intenta antes del nacimiento dijo un comunicado del Instituto Karolinska en Suecia. El ensayo comenzará en enero. El tratamiento lo recibirán fetos con 20 a 34 semanas de gestación.

8. Lavaron la mancha de Júpiter

Un estudio de los rasgos principales de Júpiter con base en imágenes del telescopio Hubble reveló que la gran mancha roja distintiva, que ha estado activa por más de 300 años, siendo una gran tormenta, se ha encogido 240 kilómetros, pero ese encogimiento ha disminuido el ritmo según el reporte en The Astrophysical Journal. También se detectó una extraña onda que no había sido vista hace años. El gran planeta cambia.

9. Sí que pasaban bueno

Un análisis de fósiles y objetos hallados en Durrington Walls, sitio del neolítico donde se construyeron los monumentos de Stonehenge hace más de 4.000 años, publicado en Antiquity, mostró que en el asentamiento se hacían fiestas en las que se consumían carne de ternero y cerdo y productos lácteos. Estos al parecer eran exclusivos de un grupo selectos o eran consumidos en ceremonias públicas. Se hallaron pocos restos de plantas consumidas, por lo que el festín era con carne, mucha carne.

10. Una gasolinera en la Luna

Para viajar a Marte lo mejor sería hacer una parada en la Luna para recargar combustible sugirió un estudio del MIT, con lo cual se reduciría en 68% la carga al momento de salir de la Tierra. En la Luna hay agua que se podría usar para preparar el combustible, asumiendo que la tecnología esté lista cuando se inicie la exploración humana del planeta rojo. Por favor, llene el tanque.

Nuestros computadores nos conocen mejor que la familia. ¡Créalo!

Cortesía Phys.og

No valen amigos ni familiares. No. Los computadores juzgan mejor nuestra personalidad que cualquier persona, incluida nuestra pareja.

Mediante el uso de un nuevo algoritmo investigadores calcularon el número promedio de Me Gusta (Like) que la inteligencia artificial requiere para inferir con tanta precisión nuestra personalidad como quizás nuestra pareja o familia.

El estudio, publicado en PNAS, compara la capacidad de los computadores y la gente de realizar juicios certeros sobre nosotros. Mientras el juicio de las personas se basa en la familiaridad con el individuo juzgado, los modelos de computador utilizan una señal digital específica: los Me Gusta de Facebook.

Al analizar los Me Gusta, el computador logra predecir la personalidad con mucha mayor precisión. Solo la pareja -esposa- de la persona logra tal precisión al describir los rasgos sicológicos según el estudio.

Para los investigadores de las Universidades Cambridge y Stanford el hallazgo es una demostración de la capacidad de los computadores para descubrir los rasgos sicológicos mediante análisis de datos, mostrando que las máquinas nos pueden conocer mejor de lo que creíamos. Un paso, además, hacia una interacción computador-humano más social.

“En el futuro los computadores serán capaces de inferir nuestros rasgos sicológicos y reaccionar en consecuencia, conduciendo a la aparición de máquinas con habilidades sociales, inteligentes y emocionales, según Wu Youyou, del Centro de Sicométrica de Cambridge.

“En este contexto, las interacciones computador-humano visionadas en películas como Her están a nuestro alcance”.

El estudio podría, sin embargo, alimentar preocupaciones sobre la privacidad a medida que la tecnología se desarrolla.

Con solo 10 Me Gusta la máquina predecía con mayor precisión la personalidad de alguien que un compañero de trabajo; de un amigo con 70 Me Gusta; de un hermano con 150; y de la esposa con 300 Me Gusta.

Dado que el usuario promedio de Facebook tiene cerca de 227 Me Gusta (número que va creciendo), los investigadores dicen que esta clase de inteligencia artificial nos conoce mejor que nuestras compañías más cercanas.

La sangre joven rejuvenece adultos… (en ratones)

Nada mejor para rejuvenecer que ¡la sangre de un joven! Y no es asunto draculesco. Es un tema, por ahora, entre ratones.

A ratones viejos a los que les hicieron transfusión de sangre de congéneres jóvenes, su cerebro pareció recobrar nueva vida.

El estudio fue publicado en Nature Medicine y fue realizado por científicos de la universidad de Stanford.

Mediante técnicas sofisticadas se pudieron notar cambios moleculares, neuroanatómicos y neurofisiológicos en el cerebro de los ratones con la nueva sangre.

También los investigadores hicieron una prueba sencilla: simplemente compararon el desempeño de los ratones viejos con la sangre nueva en tests de memoria espacial y los que no la habían recibido.

Saul Villeda, líder del estudio, ahora en la Universidad de California indicó que “demostramos que al menos ciertas condiciones cerebrales relacionadas con la edad son reversibles. No son el final”.

Un estudio anterior de Tony Wyss-Coray, Villeda e colegas, descrito en un reporte en Nature en 2011 había revelado que unas regiones claves del cerebro de ratones ancianos expuestas a sangre de jóvenes producía más células nerviosas y al revés: sangre de los viejos colocada en los jóvenes reducía esa formación y les dificultaba andar en sitios nuevos.

No evaluó sin embargo los cambios en la conducta. Esta vez se estudiaron los cambios en los circuitos nerviosos y en células individuales para ver los efectos demostrables en el aprendizaje y la memoria.

¿Funcionará en humanos? Es pronto para decirlo. “No sabemos”, indicó Wyss-Coray, pero esperan saberlo antes que tarde y para ello se planea un ensayo clínico.

Más información:

http://news.sciencemag.org/biology/2014/05/young-blood-renews-old-mice?utm_content=buffer8931b&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

http://www.sciencedaily.com/releases/2014/05/140505094906.htm

A todos nos suena la música

Sí, un lenguaje universal. ¿Responden iguales cerebros distintos a la misma música? La respuesta es sí, según un estudio de la Escuela de Medicina de Stanford, y eso explica porqué el papel que juega en nuestra existencia social.

Los investigadores usaron imágenes de resonancia magnética funcional para identificar una red de estructuras cerebrales cuyos niveles de actividad subían y bajaban con un patrón sorprendentemente similar entre los participantes del estudio mientras escuchaban música clásica que nunca habían escuchado antes.

Los resultados del estudio fueron publicados en el European Journal of Neuroscience.

“Pasamos mucho tiempo escuchando música, a veces en grupos y a menudo acompañada de movimiento y danza”, dijo Vinod Menon, profesor de Siquiatría y Ciencias del Comportamiento y autor senior del estudio. “Demostramos que a pesar de nuestras diferencias individuales en la experiencia musical y en las preferencias, la música clásica produce un patrón de actividad muy consistente en estructuras cerebrales de las personas, incluidas aquellas relacionadas con la planeación del movimiento, la memoria y la atención”.

La noción de que sujetos sanos respondan de la misma manera a sonidos complejos, dijo Menon, podría aportar pistas sobre cómo los individuos con desórdenes del lenguaje y el habla podrían escuchar y seguir la información diferente a nosotros.

Alimentos orgánicos no tendrían ventajas

Son productos más costos y en aras de la salud se justifica la mayor inversión. ¿Qué tan benéficos son las frutas, verduras y derivados orgánicos?

Un estudio de Stanford University acaba de dar su respuesta: no se diferencian de los no orgánicos.

“No hay mucha diferencia si usted es un adulto y hace su elección basado solo en la salud”, dijo Dena Bravata, autora senior de la investigación publicada en Annals of Internal Medicine en la que comparó los elementos nutritivos de uno y otro producto.

No solo no encontraron los científicos evidencias de un mayor valor nutritivo, sino que tampoco hallaron un mayor riesgo en el consumo de las alternativas no orgánicas, aunque el consumo de los orgánicos reduce la exposición a insecticidas.

La popularidad de productos orgánicos no ha dejado de ganar espacio. En Estados Unidos, entre 1997 y 2011, las ventas crecieron de US$ 3.600 millones a US$24.400 millones y no son pocos los consumidores que están dispuestos a pagar un mayor precio.

Y es que a menudo estos productos son el doble de caros que los no orgánicos. En su producción no se emplean pesticidas ni fertilizantes sintéticos, tampoco es rutinario el empleo de antibióticos ni de hormonas del crecimiento.

Bravata y su grupo analizaron estudios publicados a la fecha y encontraron un “cuerpo confuso de estudios, incluyendo algunos no muy rigurosos, que aparecen en publicaciones comerciales”. No hallaron una síntesis comprensiva que incluyera tanto beneficios como daños.

Los científicos analizaron miles de estudio, centrándose en los 237 más relevantes

No encontraron estudios de largo plazo sobre los resultados en la salud de quienes consumen productos orgánicos y de quienes no. Los estudios que incluían casos humanos iban de los 2 días a los 2 años.

Tras analizar los datos, se halló poca evidencia significativa en los beneficios de salud entre ambos tipos de alimentos. No se vieron diferencias consistentes en el contenido vitamínico de productos orgánicos y solo un nutriente, fósforo, fue mucho más alto en estos que en los no orgánicos (no es tan importante dado que pocas personas presentan deficiencia del elemento, dijeron los autores).

Tampoco hubo diferencias en el contenido de proteínas y grasas entre la leche orgánica y la convencional, aunque algunos pocos estudios sugieren que la primera tendría mayor contenido de ácidos grados omega-3.

Y tras toneladas de análisis, como dijo Bravata, no se identificaron frutas y verduras cuyo cultivo orgánico fuera una elección más sana.

Para sorpresa, tampoco se encontraron más amenazas por el cultivo con químicos. Se halló que la producción orgánica tiene 30% menos probabilidad de estar contaminada con pesticidas que la convencional, los alimentos orgánicos no necesariamente son 100% libres de pesticidas.

Solo futuros estudios con personas estudiadas durante varios años podrían entregar más luces sobre los beneficios reales o no de los alimentos orgánicos, una carencia que parece incidir en que hasta ahora no sea claro el beneficio.

Un solo gen dice cuándo perdemos capacidad mental

Un solo gen indicaría cuándo la función intelectual de una persona comenzaría a declinar con la edad, reveló un estudio publicado en Translational Psychiatry.

Los investigadores de Stanford University School of Medicine y Veterans Affairs Palo Alto Health Care System probaron las habilidades de pilotos experimentados de aviones y encontraron que tener una versión de un gen en vez de otra duplicaba la tasa a la cual el desempeño de los participantes declinaba con el paso del tiempo.

La variación genética particular, o polimorfismo, implicada en el estudio ha sido ligada en estudios previos a varios desórdenes siquiátricos, pero es la primera demostración de su impacto en el desempeño de habilidades de un cerebro sano envejeciendo, indicó Ahmad Salehi, autor senior de la investigación y profesor en Stanford.

El estudio mostró además en los pilotos que portaban el polimorfismo una significativa reducción –relacionada con la edad- del tamaño de una región cerebral clave, el hipocampo, crucial para la memoria y el razonamiento espacial.

“Esta diferencia asociada a genes puede aplicar no solo apra pilotos sino para el público en general, por ejemplo en la habilidad para operar una máquina compleja”, dijo Salehi.

El gen en cuestión codifica por una proteína bien estudiada llamada factor neurotrópico derivado del cerebro (BDNF), que es crítico para el desarrollo y el mantenimiento del sistema nervioso central. Los niveles de la proteína declinan de manera gradual con la edad aún en personas sanas. Científicos como Salehi han sospechado que esa reducción puede estar ligada con las pérdidas de la función mental relacionadas con la edad.

Los genes, que son los planos para las proteínas, son secuencias lineales de ADN compuestos por cuatro químicos distintos, todos conectados. La versión más común del gen BDNF dicta que un constituyente particular de las proteínas, la valina, está en un sitio particular en ella. Una variación menos común aunque tampoco rara variación del gen resulta en la sustitución de otro bloque, metionina, en el mismo punto de la proteína. Así, la llamada val/met sustitución se presenta en 1 de cada 3 asiáticos, casi 1 de cada 4 europeos y americanos y 1 en 200 africanos subsaharianos. Tal modificación puede afectar la forma de la proteína, su actividad, el nivel de producción o la distribución dentro o la secreción por las células en las cuales es producida.

Tal parece que la versión alternativa ‘met no funciona tan bien como la versión ‘val’. Esta variante ha sido vinculada a una mayor probabilidad de depresión, derrame, anorexia nervosa, desórdenes por la ansiedad, conducta suicida y esquizofrenia.

Por eso Salehi y colegas decidieron analizar si el polimorfismo afectaba de verdad la función cognoscitiva humana.

Así “vimos el doble en la tasa de declinación del desempeño en el examen entre los portadores de la versión met durante los dos primeros años de seguimiento.

Los estudios deben ser replicados y abarcar una mayor cantidad de tiempo.

Por un pelo, no tenemos espinas en el pene

Menos mal. Gracias a una jugada de la evolución… no tenemos espinas en el pene.

Sí. Un estudio que publica hoy la revista Nature muestra que en algún punto de nuestra historia evolutiva, los humanos perdieron un pedazo de ADN que de otra forma habría promovido el crecimiento de espinas óseas en el pene.

Se trata de sólo una de millones de pérdidas genéticas que nos separan de nuestro más cercano pariente, el chimpancé.

El estudio también informa la desaparición de un suiche de supresión del crecimiento, que permitió que nuestro cerebro creciera más.

Con los chimpancés compartimos cerca del 95 por ciento del genoma. La gran pregunta es ¿cuál es la biología molecular de ser humanos?, se preguntó David Kingsley, coautor del estudio y biólogo de Stanford University, de acuerdo con LiveScience.

Para averiguarlo, con otros colegas comparó el genoma del chimpancé, secuenciado en 2005, y el de los humanos, secuenciado en 2001. Hallaron millones de diferencias, pero para poder hacer la comparación se centraron en un número manejable: sólo 510 segmentos de ADN que están presentes en muchos otros animales, chimpancés incluidos, pero no en los humanos, lo que podría explicar qué nos hace especiales.

Dos categorías de genes mostraron la propensión a pérdidas cercanas de ADN. La primera, genes relacionados con el desarrollo neuronal. Uno suprime normalmente el crecimiento celular. Los humanos aún lo tienen, pero un pequeño segmento vecino no está, el que en otros animales controla la expresión de genes en unas partes del cerebro.

La segunda categoría de genes con la ausencia de vecinos reguladores es un grupo de genes receptores de andrógenos, hormonas masculinas, responsables entre otras del desarrollo de espinas óseas en el pene de otros animales.

Esas espinas son eso, pequeños huesos o puntas en la cabeza del pene de muchos animales. Por ejemplo, un escarabajo cuya dura y afilada punta hiere el tracto reproductivo de la hembra durante la entrega de esperma.

Roedores, mamíferos los tienen, e incluso pitones, cuyo hemipenis en forma de Y es a menudo espinoso para agarrarse de las paredes de la abertura femenina, la cloaca..

En especies con espinas en el pene, las hembras tienden a aparearse con varios machos. Las espinas pueden haber evolucionado para limpiar el esperma de un rival o para herir la vagina de la hembra, de modo que se aparee menos con otros.

En la foto, apareamiento de escarabajos.

De la que nos salvamos.