Baile así para que sufra

Qué tal las bailarinas de tango: Usar zapatos de tacón mientras se baila podría añadir un toque de gracia a los movimientos de una mujer, pero los tacones también suponen una presión adicional para los dedos de la bailarina.

Eso concluyeron investigadores chinos y británicos, quienes midieron las fuerzas ejercidas sobre las plantas de los pies de seis bailarinas profesionales.

Hallaron que cuando bailaban con los pies descalzos, la fuerza se distribuía de forma equitativa entre el talón y los dedos de los pies. Sin embargo, bailar con tacones altos resultó en la transferencia de más fuerza a la parte delantera del pie.

El estudio aparece en el International Journal of Experimental and Computational Biomechanics.

Bailar con tacones de 10 centímetros (unas cuatro pulgadas) de alto puede conducir a una presión tres veces mayor que la de la atmósfera que se aplica a los dedos de los pies, dijo Yaodong Gu, de la Universidad John Moores de Liverpool en el Reino Unido.

Este aumento de la presión en la parte delantera del pie puede derivar en molestias y a una afección dolorosa llamada fascitis plantar durante un período prolongado de tiempo. Los hallazgos podrían ayudar a mejorar el diseño de zapatos de baile de tacones altos.

“La mayoría de los estudios publicados se han centrado en los efectos de los zapatos de tacón alto sobre caminar de forma normal, mientras que las investigaciones sobre una locomoción más intensiva como bailar son muy limitadas” señalaron los investigadores en un comunicado de prensa del editor de la revista.

Bellos peis en tacones, pero… dañinos

Nadie lo discute: son sinónimo de elegancia y seducción. Pero tienen algo adicional: pueden afectar las coyunturas y conducir a la osteoartritis de la rodilla.
Sí, los tacones altos. Un estudio de un estudiante de maestría en kinesiología de Iowa State University encontró que el uso prolongado de los tacones altos derivan en esos problemas físicos.
Danielle Barkema estudió en su tesis los efectos de caminar en tacones en las fuerzas que actúan en las coyunturas de las extremidades inferiores. Con la asesoría de Phil Martin, presentará esta semana las conclusiones en el encuentro anual de la American Society of Biomechanics.
No es que toda mujer que los utilice vaya a desarrollar esos problemas. “Probablemente habrá personas que no y otras que sí. Sin embargo, basados en esta información, los tacones altos ponen en mayor riesgo a las mujeres de desarrollar osteoartritis. Y parece que mientras más altos los tacones, mayor el riesgo”.
Barkema seleccionó tres tipos diferentes de alturas, plano, de dos pulgadas y de 3,5 pulgadas, y 15 mujeres ayudaron en el estudio. Midió las fuerzas que actúan sobre la coyuntura de la rodilla y el golpeteo con los talones que envía ondas de choque cuando se camina en tacones. Con sensores, acelerómetros y equipo de laboratorio como una plataforma de fuerza y cámaras, capturó el movimiento y datos de la fuerza, traduciéndolos en resultados que son una alerta para millones de mujeres que seleccionan este tipo de calzado.
La altura de los tacones modifica características del caminado como una menor velocidad y pasos más cortos. Y a medida que los tacones son más altos, se observó un incremento en la compresión en el interior, o lado medio, de la rodilla.
Esto, con el tiempo, podría derivar en aquellas dos condiciones.

Tacones altos afectan los tendones

Sensuales. Por ellos se mueren no pocas mujeres. Tacones altos. ¿Qué tienen de especial? Lo saben ellas y…sus pies. Pero la ciencia también ha descubierto un secreto: afectan los músculos de la pantorrilla.
No es reciente que los científicos descubrieron que mantener una extremidad en una posición más corta durante un periodo prolongado, los músculos se acortan también.
Al caminar en tacones de al menos 5 centímetros, las mujeres se apoyan en la punta de sus dedos y el talón queda menos estirado.
Todo esto llevó a Marco Narici, de Manchester Metropolitan University a buscar responder la pregunta sobre el acortamiento de los músculos.
Como anécdota, reportó en el Journal of Expermental Biology, que en los 50 las secretarias se quejaban de molestias que sentían cuando se quitaban sus tacones y caminaban descalzas o con zapatos bajos.
Junto con su colega Robert Csapo, de la Universidad de Viena (Austria) analizaron 80 mujeres de 20 a 50 años que hubieran usado tacones altos durante al menos dos años.
Al medir los músculos con resonancia magnética, no encontraron diferencias con respecto a las que calzaban zapatos bajos.
Al utilizar ultrasonido para medir las fibras de los músculos, sí hallaron diferencias.
Si esto era correcto, los músculos se tendrían que contraer más para tener la misma longitud de las fibras, con lo cual los músculos de las fanáticas de los tacones altos podrían dejar de funcionar correctamente y producirían menos fuerza. ¿Les sería más difícil caminar eficientemente?
Analizaron entonces los tendones que unen los músculos al talón. Al analizar el tendón de Aquiles encontraron que no se había estirado para compensar el acortamiento de los músculos. Sin embargo el tendón era más grueso e inflexible, con lo cual compensaba el acortamiento de las fibras musculares, permitiéndoles a las mujeres caminar bien con tacones, pero sentir molestias al caminar con zapatos bajos.
¿Deben dejar de usar tacones estas mujeres? No, dice Nairici. Pero deben considerar hacer algunos ejercicios de estiramiento para evitar esas molestias al descalzarse.