Sacando fuego de las entrañas de la Tierra

De esas cosas que podría uno estar desocupado, sentado en cualquier banca mirando por la ventana o al campo y los pensamientos van y vienen. Ideas locas o no tan locas.

Eso podría aplicarse al tema que presenta Unni Skoglund, periodista alemana freelance en Gemini Magazine.

¿Se puede tomar energía del fondo de la Tierra? Allí, bajo los pies de los miles de millones de seres humanos, hay una poderosa fuente de calor. Aunque no lo crea, 99 por ciento del planeta tiene una temperatura de 1.000 grados centígrados o más.

Hasta ahora, apenas se araña la superficie, pero poco a poco el hombre comienza a cavar. O a perforar.

Una sola fracción del calor geotermal, serviría para alimentar las necesidades de todo el planeta, cree Are Luna, investigador en Sintef Materials and Chemistry. Con un ingrediente: no contamina.

Un tercio del flujo de calor proviene del calor original en el núcleo de la Tierra y en el manto (la capa más cercana a la corteza). Los otros dos tercios se originan en la radioactividad de la corteza, en donde sustancias radiactivas continuamente se transforman y generan calor, que es transportado a las capas rocosas más cercanas a la superficie.

Hasta acá, todo bien. Pero… ¿y cómo obtenerlo?

La energía geotermal que proviene de los 150 a 200 metros debajo de la superficie es energía geotermal de baja temperatura. Hoy en día es extraída en distintas partes.

Una compañía noruega, Rock Energy, quiere recoger energía a 5.500 metros de profundidad, en la cual se puede tener agua a 90-95 grados para ser utilizada en plantas de calentamiento.

Pero si se quiere reducir la emisión de CO2 y obtener energía limpia, hay que cavar más hondo. En ese país se creó el Norwegian Centre for Geothermal Eenrgy Research, con universidades, instituciones de investigación y la industria.

La meta: llegar a los 10.000 metros o más. Allí se puede obtener la llamada agua supercrítica con una temperatura de al menos 374 grados y una presión de al menos 200 bares. Eso multiplica por 10 la cantidad de energía que puede ser extraída y la cantidad de energía geotermal producida podría igualar la que genera una planta nuclear.

¿Hasta dónde se ha llegado? Las compañías petroleras han alcanzado los 5.000 metros, donde las temperaturas alcanzan los 170 grados centígrados. Perforar más hondo trae una serie de problemas tecnológicos no resueltos aún, tanto de orden de la perforación en sí como de los materiales empleados.

A esa temperatura el acero se torna quebradizo y el plástico y los componentes electrónicos se derriten.

La industria del petróleo y el gas, tiene ensayos para llegar a los 12.00 metros. Aprender de ellos será una opción válida en busca de la energía geotermal.

Para Luna, en 10 años se tendrían materiales que resistan hasta los 300 grados centígrados. En 25, quizás, para llegar a los 500 grados.

La energía termal además de limpia es democrática en teoría. Debajo de cada país hay calor almacenado, pero la temperatura varía de sitio en sitio debido al grosor de la corteza, que no es uniforme. En latitudes norte, como Noruega, la temperatura aumenta unos 20 grados por kilómetro dentro de la corteza. En otras regiones, pueden ser 40 grados.

¿Será posible? Los sueños, sueños son, pero este tras el viaje de Julio Verne en la segunda mitad del siglo XIX parece acercarse a ser verdad. Pero con calma. Todo a su debido momento.

¡Una bacteria con 100 millones de años!

Convivieron con los dinosaurios. Sí, puede suponerse. Bueno, al menos vivieron en el mismo tiempo.

Son los organismos más viejos del planeta. Unas bacterias que viven en el fondo del mar Ártico tienen 100 millones de años. Podrían ser más longevas: aquel es el periodo de hibernación, de acuerdo con un estudio de Casey Hubert, de la Universidad de Newcastle y el Grupo de Geociencias, presentado en el encuentro de la Society for General Microbiology, citado por New Scientist.

Los científicos se encontraron tal sorpresa cuando estudiaban la actividad biológica en muestras sedimentarias del fondo del mar en la isla noruega de Svalbard.

El grupo esperaba hallar organismos que florecían en el frío, pero que morían ante las altas temperaturas.

A los 20 grados, había algo de actividad microbial en los sedimentos, viéndose un segundo pico de actividad cuando la temperatura llegaba a los 55 grados.

¿Qué era aquello? Una especie de microbios amantes de las altas temperaturas, termófilos, atrapados en sedimentos como esporas que sólo germinaban cuando la temperatura se acercaba a los 50 grados.

¿Andan esos organismos, como el famoso banco, en el lugar equivocado? Si sólo se desarrollan en el calor, ¿qué diablos hacen en el piso del congelado Ártico?

Hubert especula que las corrientes se encargaron de transportar estas bacterias de su nicho caliente al frío Ártico, donde permanecían dormitantes.

El sedimento las entierra, hasta que la temperatura sube lo suficiente para germinar, lo que puede tomar más de 100 millones de años. Las esporas se mantienen viables durante millones, por lo que pueden soportar el largo periodo de enterramiento. Foto en el Ártico.

Segundo agosto más caliente de la historia

Puede que enfríe algo, porque La Niña está afianzándose, pero hasta ahora ha sido puro calor.

Combinadas las temperaturas de la superficie y del océano, los ocho primeros meses del año emparejan a los de 1998 como los dos periodos más calientes de la historia de la Tierra. Al menos desde que se llevan registros hace cerca de 130 años.

El periodo junio-agosto fue el segundo más caliente, tras 1998. La temperatura de la superficie terrestre tuvo el segundo agosto más caliente, mientras que para la del mar fue la sexta más caliente.

Los datos fueron entregados por el Centro de Datos del Clima de Estados Unidos.

En el lapso enero-agosto de 2010, la temperatura promedio combinada, tierra-océano, fue fe 14,7 grados centígrados.

La temperatura combinada en agosto fue la tercera más caliente, con 16,2 grados.

La superficie terrestre en todo el planeta estuvo 0,90 grados por encima del promedio de todo el siglo 20.

Para los que no creen que este globo se está recalentando.

En el gráfico las anomalías en la temperatura en agosto: hacia arriba (rojo), o a la baja (azul). Cortesía NOAA.

Evolucionó en sólo 3 años, aunque…

No ha sido corto ni fácil el camino seguido por los organismos vivos para evolucionar y sobrevivir en su ambiente.
Es increíble lo que ha sucedido con un pequeño pez de espinas en el lomo (stickleback) una de las especies de peces espinosos (Gasterosteidae), de acuerdo con un reporte de científicos de la Universidad de British Columbia.
En tan sólo tres años, desarrolló tolerancia a aguas con una temperatura 2,5 grados más bajas que las que soportaban sus ancestros.
El estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society B, entrega evidencia experimental de que la evolución puede ayudar a las especies a sobrevivir el cambio climático.
De 3 a 10 centímetros de longitud, surgió en el océano, pero comenzó a habitar lagos de agua dulce y arroyos tras la última edad de hielo. En los últimos 10.000 años, los espinosos marinos y de agua dulce evolucionaron rasgos físicos y de comportamiento diferentes, haciéndolos buenos modelos para la teoría de la selección natural de Charles Darwin.
“Examinando la tolerancia a la temperatura de peces salvajes o criados en laboratorio, pudimos determinar que los de agua dulce toleran menos temperaturas que sus contrapartes marinos”, dijo Rowan Barrett, autor líder, del Departamento de Zoología de esa universidad.
Desde una perspectiva evolutiva, esto tiene sentido dado que sus ancestros fueron capaces de adaptarse a lagos de agua dulce, que tienen temperatura más baja que el océano.
Para aprender con qué rapidez tuvo lugar esta adaptación, Barrett y colegas de Suiza y Suecia recrearon la historia, por decirlo así trasplantando espinosos marinos a estanques de agua dulce y encontraron que en menos de tres generaciones (o tres años), toleraron la misma temperatura mínima que los espinosos de agua dulce, 2,5 grados centígrados menos que las poblaciones ancestrales.
Esta rápida adaptación tuvo, sin embargo, un alto costo: sólo ciertos individuos tuvieron la capacidad para tolerar el rápido cambio en la temperatura y sobrevivir. El número de sobrevivientes puede que no sea suficiente para sostener una población. Por eso se hace más interesante e importante conocer los procesos evolutivos para incorporarlos en las políticas de conservación y manejo.

Esta mancha no desaparece con jabón

Con un telescopio no muy potente se puede observar Júpiter y su gran mancha roja, que aparece en las más popualres fotos de la web sobre el gran planeta del Sistema Solar. ¿Qué pasa en ese gran rasgo, que lleva centenares de años como inmutable?
Pues bien, innovadoras imágenes térmicas obtenidas con el Very Large Telescope de ESO y otros telescopios en Tierra revelan remolinos de aire más cálidos y regiones más frías nunca antes vistas dentro de esa gran mancha. Esto ha permitido a los científicos realizar el primer mapa detallado del clima dentro del sistema de tormentas gigantes, conectando su temperatura, vientos, presión y composición con su color.
Es nuestra primera mirada detallada dentro de la mayor tormenta del Sistema Solar, dijo Glenn Orton, quien lideró al equipo de astrónomos que realizó el estudio.
“Creímos que la Gran Mancha Roja era un óvalo plano y viejo sin mayor estructura, pero estos nuevos resultados muestran que, en realidad, es extremadamente complicada”.
El mayor color rojizo corresponde a un centro cálido dentro del -por el contrario- frío sistema de tormentas. Las imágenes muestran oscuras sendas en el borde de la tormenta donde los gases están descendiendo hacia zonas más profundas del planeta. Las observaciones, detalladas en un artículo de la publicación Icarus, da a los científicos una idea de los patrones de circulación dentro del sistema de tormentas más conocido del sistema solar.
Los observadores de estrellas han estado escudriñando la Gran Mancha Roja de una forma u otra por cientos de años, con observaciones continuas a su forma actual desde el siglo 19. La mancha, que corresponde a una región fría que promedia unos -160 grados Celsius, es tan amplia que unas tres Tierras podrían caber dentro de sus márgenes.
“Uno de los hallazgos más intrigantes muestra que la parte central de la mancha, de un color rojo-anaranjado más intenso, es unos 3 a 4 grados más cálida que el ambiente que lo rodea”, dice el autor principal Leigh Fletcher. Esta diferencia de temperatura puede no parecer mucho, pero es suficiente para permitir que la circulación de la tormenta, que normalmente va en el sentido contrario de las agujas del reloj, en el preciso centro de la tormenta cambie hacia una débil circulación en el sentido de las agujas del reloj. No sólo eso, en otras partes de Júpiter, el cambio de temperatura es suficiente para alterar las velocidades del viento y afectar los patrones de nubes en los cinturones y zonas.
“Esta es la primera vez que podemos decir que hay una estrecha conexión entre las condiciones ambientales -temperatura, vientos, presión y composición- y el color mismo de la Gran Mancha Roja”, señala Fletcher.
Los científicos no saben zaún qué elementos químicos o procesos causan el color rojo profundo, pero ahora se sabe que tiene relación con los cambios en las condiciones ambientales en el corazón de la famosa tormenta. La foto es cortesía de ESO.

¿Cuánta agua hay en el mar?

Lógico: qué cantidad de agua la que albergan. Nadie lo duda. Se enseña en la escuela elemental. Pero, ¿cuánta agua contienen los océanos del planeta?
Científicos de la Universidad de Bonn y del German Research Centre for Geosciences y el Alfred-Wegener Institute for Polar and Marine Sciences acaban de calcular la cantidad de agua que contiene. ¿La Respuesta? Una cifra casi innombrable: tres cuatrillones de kilogramos. Un cuatrillón es un 1 seguido de 24 ceros.
Los investigadores analizaron las fluctuaciones en la distribución espacial de las masas de agua y, obvio, para sus cálculos consideraron la altura del mar y la topografía del lecho marino. Y también la temperatura y la sal.
Cuando las aguas se calientan, se expanden, así el agua tibia pesa menos que la misma cantidad de agua fría.
Los científicos determinaron además fluctuaciones estacionales de las aguas, arrojando una variación en el nivel de 7 a 8 milímetros, efecto producido por la precipitación y evaporación y el almacenamiento de agua como nieve, así como por el derretimiento de los glaciares y masas de hielo en Groenlandia y en la Antártica.

El sitio más frío del Sistema Solar

No es fácil afirmar que debe ser el sitio más retirado del Sol. ¿Qué diría si le preguntaran cuál es el lugar más frío del Sistema Solar? Plutón o quizás los otros planetas menores por el cinturón de Kuiper, o la Nube de Oort, donde se forman no pocos cometas.
Pues acá cerca de nosotros hay un sitio con temperaturas más frías que las de Plutón: la Luna.
Sí, la Luna, quién lo creyera, pese a que está como nosotros a unos 150 millones de kilómetros del Sol.
En los cráteres oscuros donde nunca entra la luz solar, las temperaturas son de -240 grados centígrados, mientras que el lado iluminado de Plutón fue medido en 2006 en -230 grados.
Obvio, explica Randy Gladstone, científico planetario del Southwest Research Institute en Colorado, citado por New Scientist, hay otras regiones que son muy frías en el Sistema Solar, que no reciben la luz directa del Sol, pero no han sido medidos todavía.
La medición provino de la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter y su sensor de temperatura, Diviner. Foto cortesía Nasa, del polo sur lunar.

El calor dispara el asma

Otro problema ante el aumento de la temperatura del planeta: Aunque muchos padres saben que los cambios en el tiempo pueden causar una mayor presencia en los síntomas del asma de sus hijos, un estudio confirma su conocimiento básico.
Investigadores hallaron que si los niveles de humedad en el aire aumentaban en más de diez por ciento o si la temperatura subía más de 5.6 grados centígrados en un mismo día, más niños terminaban acudiendo al departamento de emergencia de un hospital de Detroit por síntomas de asma.
Para Alan Baptist, autor del estudio y director del programa de Asma de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, los papás deben estar pendientes de esta situación.
Los hallazgos fueron publicados este mes en Annals of Allergy, Asthma & Immunology.

Eso allá sí se está moviendo

Marte. El planeta rojo está vivo y coleando, como decimos popularmente. Sí, un equipo de científicos halló rastros de metano en la atmósfera marciana, lo que indica que está biológica o geológicamente activo.
El hallazgo se realizó tras observar durante años Marte con el telescopio de infrarrojo del Observatorio Keck en Mauna Kea, Hawai. Y con los espectrómetros del telescopio se obtuvieron tres rasgos asociados, casi sin dudas, al metano.
¿Por qué no se había hallado antes? La atmósfera marciana, mediante diferentes mecanismos, destruye con rapidez el compuesto. El gas se detectó en el hemisferio norte, lo que sugiere que algún proceso desconocido lo libera.
El metano, cuatro átomos de hidrógeno unidos a uno de carbono, es el principal componente del gas natural en la Tierra. Los astrobiólogos se han interesado en ¿él, dado que los organismos terrestres producen mucho de este gas al digerir los nutrientes, aunque otros procesos geológicos, como la oxidación del hierro, también lo liberan.
Para Michael Mumma, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la Nasa, principal autor del estudio, en el momento no se posee la suficiente información para decir si el metano marciano es producido por organismos o por acciones geológicas o por ambos, pero al menos indica que el planeta está vivo, hablando en sentido geológico.
Si hubiera vida que estuviera produciendo el metano, probablemente se encontraría en las profundidades del suelo, donde se darían las condiciones de temperatura para que hubiese agua líquida, elemento necesario para todas las formas conocidas de vida dado que es una fuente de energía y suministra carbono.
En la ilustración de la Nasa, de Susan Twardy, se muestran posibles fuentes de emisión del metano: agua subterránea, dióxido de carbono y el calor interno que se unen para producirlo.

Échele bebidas calientes

Gripe. Cuando uno contrae la gripe o también la influenza, uno de los primeros consejos que escucha es: ingiera mucho líquido.
Pues bien, ese consejo viene adicionado ahora: tome líquido caliente. Un estudio conducido en el Centro del Resfriado Común en Cardiff University, encontró que una bebida caliente o un estimulante jugo pueden proveer alivio inmediato y sostenido para síntomas como la nariz chorreante, la tos, el dolor de garganta, el escalofrío y el cansancio.
El estudio fue publicado en Rhinology y en él se comparó el efecto del jugo comercial de manzana y el de la grosella negra, servidos a calientes o a temperatura ambiente. Los efectos de la bebida calientes fueron sentidos.
Ron Eccles, director del centro, alentó a la gente a beber algo caliente para aliviar los síntomas del resfriado o de la influenza.