Al universo le gusta jalar para todos lados

Posibles patrones de un universo anisotrópico. Saadeh et al

Posibles patrones de un universo anisotrópico. Saadeh et al

Si en una noche despejada mira al cielo, de una cosa puede estar seguro: el universo que abarcan sus ojos se está expandiendo de manera uniforme en todas las direcciones. No existe una preferencia determinada.

Este, un principio de la cosmología, fue corroborado por un estudio publicado en Physical Review Letters que estudió la radiación de fondo de microondas, ese remanente de radiación del Big Bang.

Para Daniela Saadech, primera autora del artículo, “el hallazgo es la mejor evidencia que el el universo es el mismo en todas las direcciones. El entendimiento actual de este está basado en la asunción de que no prefiere una dirección sobre otra, aunque hay un gran número de formas en que la Teoría de la Relatividad de Einstein permitiría que el espacio no tuviera ese balance. Universos que giren y se estiren es posible, por lo que es importante lo que hemos demostrado”.

Los investigadores usaron las mediciones de esa radiación tomadas entre 2009 y 2013 por el satélite Planck de la agencia espacial europea, que hace poco entregó información sobre la polarización de la radiación de fondo en todo el cielo, presentando una visión complementaria del universo primigenio.

Daniela explicó que calcularon los diferentes patrones que se verían en la radiación si el espacio tuviera diferentes propiedades en distintas direcciones.

Luego, explicó el coautor Stephen Feeney, compararon las predicciones con la realidad, una tarea titánica considerando el alto número de modos en el que el universo puede ser anisotrópico.

Daniela explicó que no se puede descartar por completo, pero la probabilidad de que el universo prefiera una dirección a otra es de 1 en121 000.

P. D.: Algunos cálculos (Space.com) sugieren que el tamaño del universo es de 92 000 años luz. Y aunque podríamos pensar que estamos en el centro, no es así y, antes, no conocemos exactamente cuál es nuestra ubicación en tal inmensidad.

Sí, en movimiento el tiempo se hace lento

Si tiene afán, vaya despacio que el tiempo corre más rápido. Una extraña paradoja que solo cuenta a velocidades altísimas a la luz y de la luz.

Físicos verificaron con mayor exactitud la predicción de la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein con el acelerador alemán de partículas: el tiempo se mueve más despacio en un reloj en movimiento que en uno quieto.

Eso es verdad en todo sistema de referencia, por ejemplo un auto por una calle, pero sería despreciable en términos prácticos.

Una de las consecuencias de este efecto de la teoría es que una persona que viajara en un cohete a alta velocidad envejecería más despacio que la gente que quedara en la Tierra.

La nueva comprobación apareció en Physical Review Letters y es importante porque la descripción matemática del efecto de la dilación del tiempo es fundamental para todas las teorías físicas, según Thomas Udem, físico del Max Planck Institute, quien no participó en el estudio.

Entre los investigadores que sí participaron figura el Nobel Theodor Hänsche, director del Max Planck Institute para la óptica.

Para la prueba compararon dos relojes, uno estático y otro en movimiento, para lo cual usaron el Anillo de Almacenamiento Experimental donde se mantienen y estudian partículas de alta velocidad en el centrod e investigaciones de iones pesados en el Centro GSI Helmholtz en Darmstadt, Alemani.

Los investigadores hicieron el reloj en movimiento acelerando iones de litio a 1/3 de la velocidad de la luz. Luego midieron un conjunto de transiciones dentro del litio mientras los electrones se movían en varios niveles de energía. La frecuencia de las transiciones sirvieron como el ‘tic’ del reloj. Las transiciones dentro de los iones que no se estaban moviendo fueron el reloj estático.

Los científicos midieron el efecto de dilación del tiempo con mayor precisión que en otros estudios, 5 veces mejor que el resultado tenido en 2005 y 50 a 100 veces mejor que cualquier otro método usado en el pasado.

Entender la dilación del tiempo tiene implicaciones práctica, por ejemplo los satélites GPS, que son relojes en órbita y su software tiene que tener en cuenta minúsculas variaciones en el tiempo.