El hambre y el alcoholismo están relacionados

Si nos preguntaran qué tiene que ver el hambre con el alcoholismo, diríamos que nada. No parece tener sentido.

Pero investigadores del Scripps Research Institute hallaron vínculos entre la proteína que controla nuestra necesidad de comer y las células cerebrales relacionadas con el desarrollo del alcoholismo.

El hallazgo fue publicado en Neuropsychopharmacology, centrado en el péptido grelina, conocido por estimular la necesidad de comer.

“Es el primer estudio que caracteriza los efectos de la grelina en las neuronas de una región cerebral llamada el núcleo central de la amígdala”, explicó la líder del equipo, Marina Roberto.

“Cada vez hay evidencia más evidencia de que los sistemas de péptidos que regulan la comida son también actores críticos en el consumo excesivo de alcohol. Estos sistemas tienen un potencial como objetivos para nuevas terapias dirigidas a tratar el alcoholismo”.

El abuso del alcohol explica cerca del 4% de las muertes globalmente cada año.

Si se pudiera hallar un modo de bloquear la actividad de la grelina en aquella región, se podría disminuir o eliminar la ansiedad sentida por los alcohólicos. Sin embargo, Roberto dice que hay que ser cautos dado que las actuales terapias para el alcoholismo solo funcionan en ciertos pacientes.

“Como el alcohol afecta muchos sistemas en el cerebro, no será una sola pastilla la que aliviará los múltiples y complejos aspectos de la enfermedad. Por eso estudiamos el alcoholismo desde distintos ángulos, para entender los distintos blancos del cerebro involucrados”.

Bacterias intestinales predicen riesgo de infarto

Dime qué bacterias tienes en tus intestinos y te diré si tendrás un ataque cardiaco.

Sí, una nueva investigación publicada en The Faseb Journal sugiere que los tipos y niveles de bacterias en los intestinos podrían ser utilizados para predecir la probabilidad de una persona de sufrir un ataque al corazón y su manipulación podría reducir el riesgo.

El descubrimiento podría conducir a nuevos tests de diagnóstico y terapias para prevenir el infarto.

La investigación sugiere, además, que los probióticos pueden proteger el corazón en pacientes sometidos a cirugía del corazón y a angioplastia.

“Nuestro descubrimiento es un hito revolucionario en la prevención y tratamiento de ataques al corazón”, dijo John E. Baker, autor del estudio en el Medical College of Wisconsin. “El vínculo bioquímico entre la bacteria intestinal, sus metabolitos y el daño del corazón reducirá el riesgo de muerte de un ataque y, junto con el uso de probióticos, mejorará la salud cardiovascular de la población”.

Baker y colegas condujeron experimentos con tres grupos de ratas. El primero con una dieta estándar. El segundo fue tratado oralmente co0n el antibiótico vancomicina en el agua que bebían. Y el tercero fue alimentado con un suplemento de probióticos con Lactobacillus plantarum, una bacteria que elimina la producción de leptina.

El grupo tratado con el antibiótico tenía niveles reducidos de leptina (una hormona proteína con un rol en el apetito y el metabolismo), lo que derivó en menos ataques y una mejor recuperación de la función mecánica que el grupo de la dieta estándar. El antibiótico redujo el número total de bacterias en los intestinos y alteró la abundancia de tipos específicos de bacterias y hongos que viven en el intestino.

Tratar esas ratas con leptina mejora la protección producida por el tratamiento con leptina. El tercer grupo fue tratado con probióticos que también alteraron el número y los tipos de bacteria y hongos en el intestino. Como las tratadas con antibióticos, estas ratas también tenían menores niveles de leptina produciendo menor número de ataques cardiacos y una mayor recuperación de la función mecánica en comparación con el primer grupo.

La leptina incrementaba la protección brindada por el probiótico.

No se trata de prescribir yogur para prevenir los ataques, aunque la investigación ayuda a entender mejor cómo el microbioma afecta nuestra respuesta a las lesiones, dijo Gerald Weissmann, M.D., editor en jefe de Faseb Journal.

En la foto, bacterias.

¿Se puede envejecer con buena salud?

Detener el envejecimiento puede ser una irreal realidad de un mundo en el que la cosmética hace y deshace, con mujeres y hombres que se inyectan de todo, se levantan todo, se cosen todo como queriendo decir que los años no les hicieron mella.

Bueno detener el envejecimiento o retrasarlo al menos es más factible ahora que investigadores retrasaron la aparición de la reducción en la salud ligada al envejecimiento en ratones, para lo cual aniquilaron selectivamente células envejecidas, lo que sugiere que la senescencia celular puede causar daño activamente al tejido circundante.

El hallazgo fue publicado esta semana en Nature y podría ser usado un día para crear terapias contra el envejecimiento.

“Se ha especulado por algún tiempo que las células senescentes son una gran causa de los problemas que aparecen con la edad”, explicó Judith Campisi, bióloga celular en el Buck Institute for Research on Aging en California, citada por The Scientist y quien no participó en la investigación.

En efecto, los científicos han reconocido durante mucho tiempo el papel de esas células senescentes –células viejas que no se dividen más- en la declinación de la salud que viene con la edad, como debilidad muscular, problemas del corazón, cataratas y otras dolencias. Pero no se sabía cómo provocaban el daño.

Así, Jan van Deursen, biólogo del cáncer en la Clínica Mayo y colegas desarrollaron una prueba, en la que crearon ratones que envejecían rápido y padecía las enfermedades relacionadas con ese envejecimiento. Le insertaron un gen que le permitía matar selectivamente células senescentes al alimentar los ratones con un compuesto. Alimentados los ratones con él desde su infancia, demoraban más en desarrollar las enfermedades de la edad, con lo cual se demuestra que eliminadas aquellas células se detenían los problemas degenerativos, aunque no todos: las tasas de enfermedad cardiaca se mantuvieron y los ratones no prolongaron su vida, pero en general anduvieron más sanos.

¿Funcionará en ratones sin modificaciones? ¿En humanos?

Menos maquillaje y menos estiramientos…

Se abre esperanza para células madre

Células madre de ratón

Nueva esperanza para las células madre. Si bien no son la panacea y aún algunos estudios les encuentran problemas, pues no en todos los casos son conocidas las implicaciones a futuro, sí son una esperanza real contra muchas enfermedades que afligen una humanidad agobiada de por sí.

La Corte Federal de Apelaciones de Estados Unidos revisará una prohibición que evita la financiación oficia de la investigación sobre las células madre, lo que despejaría el camino para una mayor exploración sobre cómo funcionan y cómo deben ser manejadas para tratar un grupo de enfermedades.

La decisión ha sido aplaudida por la administración Obama y por investigadores en este campo.

“La reglamentación permite hacer investigación crítica, facultando a los científicos comparar las células madres embriónicas con otras formas de células madre, tales como las derivadas de células de la piel, y alentar potenciales terapias que salven vidas”, dijo ArnoldKriegstein, director de uno de los centros de investigación en esa temática acreditados, de la Universidad de California.

Una célula madre es una célula que tiene la capacidad de autorrenovarse mediante divisiones mitóticas o bien de continuar el camino de la diferenciación para la que está programada y por tanto, como define Wikipedia, producir células de uno o más tejidos maduros, funcionales y plenamente diferenciados en función de su grado de multipotencialidad.