Segundo planeta que podría ser habitable

El segundo candidato más firme a albergar vida es un planeta a 20 años luz de nosotros, reveló un estudio.

Este planeta tipo Tierra tiene varias veces la masa terrestre, pero es tan pequeño que debería ser rocoso y no gaseoso tipo Júpiter.

El planeta fue denominado HD 85512b, uno de los pocos mundos hallados hasta ahora que podría ser hospitalario para la vida.

Su órbita es muy cercana a su estrella, solo 0,26 veces la distancia Tierra-Sol, dándole una vuelta cada 58 días. La ventaja es que su estrella madre es más pequeña y fría que nuestro Sol, el clima podría ser templado.

De acuerdo con el estudio su temperatura podría ser como la del sur de Francia, pero se necesita ahondar el análisis de algunas condiciones para precisarla con mayor exactitud.

Eso es lo que dice un estudio enviado al journal Astronomy & Astrophysicis, de Lisa Kaltenegger y colegas: ¿Un planeta habitable alrededor de HD 85512?

Si ese planeta tiene una atmósfera como la nuestra, requeriría cerca del 50 por ciento de cobertura de nubes para estar lo suficientemente fresco como para que el agua líquida corriera por su superficie. Lo suficiente también para que existiera vida como la conocemos.

El exoplaneta tiene 3,6 veces la masa terrestre y es junto a Gliese 581 d, el mejor candidato hasta la fecha para explorar su habitabilidad, pues se encuentra en el borde de tal condición.

La estrella con su planeta se encuentra hacia la constelación Libra.

Dibujo cortesía.

Una gigante a punto de morir o… recuerdos del pasado

Pocos pueden no haberla visto. Betelgeuse es una de las estrellas más brillantes del cielo y se encuentra en la famosa constelación Orión o los Tres Reyes Magos. Representa uno de los brazos.

Astrónomos tomaron imágenes detalladas con el Very Large Telescope de la ESO en Chile y encontraron que esa estructura parece como con enormes llamaradas saliendo de la estrella, que es el material que expulsa al espacio.

Esta estrella es una supergigante roja. Es tan grande que es casi del tamaño de ¡la órbita de Júpiter! o cerca de cuatro veces y media el diámetro de la órbita de la Tierra.

La nebulosa que la rodea es mucho más grande que la estrella misma, extendiéndose por 60.000 millones de kilómetros o 400 veces la distancia Tierra- Sol (150 millones de kilómetros).

Una estrella roja como esta significa que está en una de las últimas etapas de su vida como estrella masiva. En una fase corta, aumenta de tamaño, expulsa el material al espacio a una tasa muy elevada en apenas 10.000 años.

El proceso de expulsión involucra dos fenómenos: la formación de grandes chorros de gas (aunque menores a la nebulosa fotografiada) y un vigoroso movimiento arriba-debajo de gigantes burbujas en la atmósfera de Betelgeuse, como el agua hirviendo que circula en una olla.

Las imágenes revelan que los chorros están probablemente conectados a la nebulosa exterior. Esta nebulosa no puede ser vista en luz visible.

El material visible en la imagen en infrarrojo está compuesto de silicio y aluminio, el mismo material que forma la mayoría de la corteza terrestre y otros planetas rocosos.

En algún momento del lejano pasado, los silicatos de la Tierra fueron formados por una estrella masiva –hoy extinguida- similar a Betelgeuse.

Foto cortesía ESO.