Secadores de manos en la picota

Lavarse las manos y no secárselas bien, podría aumentar la diseminación de las bacterias. Secárselas con las hoy comunes máquinas eléctricas que proporcionan calor… ¡también!
Como a los científicos poco se les escapa, un estudio de la Universidad de Bradford publicado en el Journal of Applied Microbiology, analizó distintos maneras de secarse las manos y su efecto en la transferencia de bacterias.
Desde el secado con toallas de papel, secadores tradicionales y aquellos que secan soplando.
En la piel existen muchas bacterias, pero hay otras que se adhieren, por ejemplo al manipular carne cruda, y son difíciles de despegar.
Los científicos encontraron que al frotarse las manos mientras se seca, ayuda a transferir bacterias a otras superficies.
El método más efectivo, se encontró, fue el secado con las toallas de papel.