La famosa que se mató al caer de 13 metros

Restos de Lucy. Foto J. Kappelman

Restos de Lucy. Foto J. Kappelman

Lucy, la famosa Australopithecus afarensis, cuyos restos muy completos fueron hallados en 1974 en Etiopía y que dieron origen a la especie, un ancestro de los humanos que vivió hace cerca de 3.180.000 años, acaba de contar otra historia. La historia de su muerte.

De ella se ha especulado si pasaba su tiempo en los árboles o ya andaba sobre tierra. Y tal eso fue lo que la mató.

Un estudio publicado en Nature sugiere que Lucy murió… al caer de un árbol. Sus heridas fueron mortales, dice John Kappelman, antropólogo de la Universidad de Texas y autor principal del estudio.

Junto a Richard Ketcham escanearon mediante tomografía computarizada ese 40 % del cuerpo que quedó preservado para la historia, creando un archivo digital con más de 35.000 diapositivas.

Lucy es preciosa. Solo hay una y uno quisiera estudiarla tanto como sea posible”, dijo Ketcham. La TC no es destructora, de modo que puede verse lo que hay adentro, los detalles internos y la disposición de los huesos.

Al estudiarla, Kappelman advirtió una situación inusual: la punta del húmero derecho estaba fracturada de una forma no vista en fósiles, preservando una serie de roturas precisas, claras con fragmentos pequeños y astillas aún en su sitio.

Esta fractura se da cuando la mano golpea la tierra en la caída, impactando los elementos del hombro uno contra otro creando una señal única en el húmero”, explicó. Se basó además en la opinión de Stephen Pearce, cirujano ortopédico.

Para este médico, “la lesión es consistente con una fractura de 4 partes, provocada por una caída de una altura considerable, cuando la víctima consciente estiró el brazo en un intento por frenar la caída”.

También se aprecian fracturas aunque menos serias del hombro izquierdo, y también se ve en el tobillo derecho, la rodilla izquierda, la pelvis y la primera costilla, una marca de trauma severo, consistentes todas con una caída.

Los investigadores concluyeron que ocurrieron perimortem, o cerca de la muerte.

Pudo caer de una altura de más de 13 metros, golpeando el piso a más de 55 kilómetros por hora, deducción realizada al comparar con lesiones de chimpancés.

Lucy pudo caer sobre sus pies y luego sobre sus brazos. Murió rápido.

Un arácnido de hace 305 millones de años

La araña vista con la tomografía. Foto cortesía Garwood et al 2016 / Museum National d’Histoire Naturelle, Paris

La araña vista con la tomografía. Foto cortesía Garwood et al 2016 / Museum National d’Histoire Naturelle, Paris

Llegó del pasado a contar su historia, pero no de cualquier forma. Científicos descubrieron un arácnido de hace 305 millones de años que ayudará a entender la evolución de las arañas de hoy.

Llamada Idmonarachne brasieri por el profesor Martin Brasier, de la Universidad de Oxford, que falleció en 2014, fue hallado en Montceau-les-Mines, Francia.

La fotografía de los orígenes de las arañas siguen inciertos y faltan muchos detalles sobre la adquisición de determinados rasgos y su evolución. El fósil quedó preservado en 3D, lo que ayudará al conocimiento.

Desde hace 2008 se conoce que un grupo, uraraneidas, era ‘hermana’ de las arañas: podían fabricr seda pero posiblemente en capas no como las modernas. Tenían también una estructura tipo cola rematada en el flagelo. Vivieron hace cerca de 385 millones de años.

Este ejemplar, más reciente, debió surgir de una división en algún momento dado.

El análisis de Idmonarachne brasieri sugiere que a medida que evolucionaron, esos animales perdieron esa especie de cola y desarrollaron un tipo de extremidades. Y aunque podrían hacer la seda, carecían de la capacidad de hilar mediante el uso de apéndices especializados, las espirinetas. Estas son los rasgos que definen las verdaderas arañas y les dan más control sobre el uso y distribución de la seda.

Poseía además un abdomen segmentado, diferente al de las modernas arañas.

Para el investigador líder de este estudio, Russell Garwood, de la Universidad de Manchester “nuestro fósil ocupa una posición clave en la evolución de las arañas. No es una araña verdadera, pero nos ha dado información sobre el orden en el que aparecieron rasgos de la anatomía asociados con las arañas a medida que el grupo evolucionaba.

Los arácnidos son un grupo muy diverso que ha sido difícil de ordenar. Por eso estos hallazgos tienen importancia para los estudiosos.

Este ejemplar mide unos 10 milímetros y fue descubierto hace varias décadas, pero no se había podido investigar por tener parte de su cuerpo en roca. Ahora con tomografía computarizada se resolvió el problema, pudiendo observar la parte delantera enclavada.

El estudio apareció en Proceedings of the Royal Society B.

Chivo hallaron en momia de hace 5.300 años

Lo que comió por última vez una persona hace 5.300 años fue visto por los científicos, de acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Archaelogical Science.

La última comida de Ötzi, el hombre de hielo, fue chivo, revelaron investigadores.

Ötzi fue hallado en los Alpes italianos en 1991 cuando el hielo que lo cubrió por miles de años se diluyó. El cadáver tenía una flecha en la espalda, lo que hace suponer que murió por ella, aunque no de manera inmediata.

Mediante imágenes radiológicas detalladas de la momia se puedo revelar su estómago por vez primera y mostrar que no murió con hambre. En la hora previa a su muerte, Ötzi comió abundaemente carne de chivo, de Ibex, según el equipo científico coordinado por Albert Zink, director del Institute for Mummies and the Iceman en Bolzano (Italia).

“Debía sentirse seguro en ese momento, pues de lo contrario no habría ingerido tal cantidad de comida”, dijo Zink.

Se deduce que comía carne de manera regular: hallaron tres cálculos renales, seña de que su dieta pudo haber sido rica en productos animales. Las rodillas, desgastadas, revelaron además que Ötzi era habitual caminante de los montes.

En vida fue un hombre de ojos cafés y cabello largo, que estaba en sus 40 cuando encontró la muerte y su estatura tenía el promedio de los habitantes de la Edad de Cobre. A su muerte se convirtió en una de las momias mejor preservadas del mundo gracias a que el hielo lo cubrió pronto. Tras su hallazgo por montañistas, fue llevado a un lugar con las condiciones apropiadas para evitar su descomposición.

Hasta ahora, los científicos se habían acercado a la última comida de Ötzi localizando y tomando muestras de su colon. Contenía residuos de varios alimentos, incluyendo carne de ciervo rojo así como vegetales y granos como un trigo de la región.

En 2005 el grupo de Zink tomó más detalladas imágenes de rayos X y tomografía computarizada de la momia. Las imágenes revelaron un órgano que se pensaba era parte del colon, pero que se reconoció como parte del estómago. Luego de morir, varios de los órganos del hombre de hielo se encogieron y movieron de sus sitios y nadie había reconocido el estómago porque se había movido hacia el abdomen superior.

En noviembre pasado, extrajeron algunos contenidos del estómago mediante una incisión en la pared abdominal. Los análisis preliminares del tejido revelaron que pertenecían a un ibex.