Antibiótico afecta a futuros hijos

Si usted toma demasiada tetraciclina podía estar traspasándola a sus futuros hijos, reduciéndoles la posibilidad de tener espermatozoides sanos.

En un paper publicado en Scientific Reports, journal de acceso libre del grupo Nature, científicos de la Universidad de Nevada en Reno que machos de pseudoescorpiones tratados con ese antibiótico tienen espermatozoides poco viables y ese efecto tóxico lo transmiten a sus descendientes no tratados con la medicina. Esto, se sugiere, puede ocurrir en humanos y otras especies.

“Es la primera investigación que muestra el efecto transgeneracional de los antibióticos”, dijo David Zeh, jefe del Departamento de Biología del Colegio de Ciencias. “La tetraciclina tiene un efecto nocivo significativo en la función reproductiva de los machos y la viabilidad del esperma en los pseudoescorpiones, reduciendo hasta un 25% esa viabilidad. Ahora sabemos que se transmite a la próxima generación. No vimos el efecto en las generaciones subsiguientes”.

El estudio incluyó tres generaciones del Cordylochemes scorpioides, un pequeño escorpión tipo arácnido. Para controlar la influencia genética, en la primera generación, hermanos y hermanas de cada una de las 21 camadas fueron tratados con dosis semanales de tetraciclina desde su nacimiento hasta la edad adulta o sirvieron como controles no tratados. Las generaciones subsiguientes no recibieron tetraciclina, antibiótico que no tuvo efecto en el tamaño del macho ni de la hembra, el número de espermatozoides ni en la reproducción de la hembra.

En el artículo, la profesora Jeanne Zeh conjetura que la tetraciclina puede inducir cambios epigenéticos en los tejidos reproductivos del macho que pueden ser transmitidos a sus hijos, cambios que no alteran la secuencia del ADN sino que alteran la forma como están expresados los genes.

Por su amplio espectro, la tetraciclina es muy utilizada en la producción animal, las terapias antimicrobianas y para curar artrópodos infectados con endosimbiontes bacteriales como Wolbachia.

Dado su uso extendido ha generado resistencia de las bacterias.

Foto de la profesora Jeanne Zeh examinando en microscopio uno de los pseudoescorpiones.

Qué hace un vehículo en mi estómago

Casi en todas partes puede imaginarse uno la presencia de un vehículo, pero ¿en el estómago? No podía faltar.

En esta era de la miniaturización de la medicina, el nanoingeniero Joseph Wang, de la Universidad de California en San Diego presentó su prototipo, que algún día podría ser útil para atacar células cancerosas o llevar medicinas a domicilio.

No requiere salir a tanquear con gasolina ni usa gas, aunque a este novedoso vehículo le falta remediar sus pequeños problemas, uno de ellos en sus frenos: no se ha logrado que se detenga, como tampoco controlar su velocidad.

El caso es este: el vehículo es un tubo cónico de 10 micrometros, cubierto por zinc, que reacciona con el ambiente ácido del estómago y produce burbujas de hidrógeno que lo impulsan.

Si fuera cubierto con anticuerpos o equipado con cámara, podría enviar mensajes instantáneos del interior del órgano.

Microvehículos de esta clase se movían al crear burbujas de oxígeno a partir del peróxido de hidrógeno, un elemento algo tóxico para el organismo. El zinc los hace más biocompatibles.

Como la velocidad depende de la acidez, su velocidad aumenta con esta, lo que mostraría también pH estomacal. La acidez, sin embargo, impacta la vida del motor, que puede ser de 10 segundos a… 2 minutos.

¿Corto? La vida suficiente para desarrollar su tarea.

Estos vehículos son conducidos por el estómago mediante magnetos, revelaron los investigadores.

Algún día navegarán por su cuenta, repararán áreas dañadas o harán microcirugías. Todo un avance.

En la foto de la American Chemical Society, el microvehículo.