Increíble: Sierra Nevada de Sta Marta se ha movido 2.200 kilómetros

Nada es eterno en el mundo dice la canción y de eso da cuenta la Sierra Nevada de Santa Marta.

Es la montaña costera más alta del planeta, una situación que siempre ha interesado a los científicos.

Parece, por decirlo, un mosco en la leche. ¿Qué hace relativamente alejada de las grandes cadenas montañosas?

Bien: la Sierra Nevada de Santa Marta, si hubiese habido vida hace 170 millones de años, podría haber sido la Sierra Nevada del Perú.

Sí, la Sierra estuvo entonces en lo que hoy es Perú. ¡Ha viajado 2.200 kilómetros! Un tour sin afán alguno. Y menos mal no hubo quién armara lío por haberse llevado esta belleza natural.

La montaña colisiona y luego se separa de los antiguos supercontinentes. Los volcanes nacen y mueren. La montaña viaja entonces hasta su ubicación actual y rota finalmente en dirección de las manecillas del reloj para abrir una cuenca geológica totalmente nueva.

Lo que parece un cuento inventado, es la conclusión de un estudio que será publicado en octubre en el Journal of South American Earth Sciences.

La investigación fue desarrollada por Agustín Cardona, visitante de postdoctorado en el Smithsonian Tropical Research Institute.

El estudio incluyó las últimas técnicas geológicas, estructurales, paleomagnéticas, geoquímicas y geocronológicas y fue apoyado por científicos de varias universidades en Europa.

El registro rocoso expuesto en Santa Marta descansa sobre una fundación antiquísima de más de 1.000 millones de años.

Con el continuo movimiento de las masas continentales, ¿dónde estará la Sierra dentro de otros 170 millones de años?

El profeta podrá sentarse a esperar: la montaña va hacia él.

La ventana ahorradora

La ventana apropiada, el vidrio indicado. Parece fácil, pero no lo es. Las luces eléctricas responden por un 25 a 40 por ciento del consumo de electricidad en edificios con aire acondicionado. En regiones tropicales, durante el día aumenta la temperatura y para mantenerlas frescas se requiere el 80 por ciento de la energía que se usa en las edificaciones.
Lerdlekha Tanachaikhan y colegas del Asian Institute of Technology en Pathumtani (Tailandia) desarrollaron un sistema que podría cortar en un 99 por ciento las necesidades de energía eléctrica en el trópico.
Diferentes estudios sugieren que el diseño de las ventanas y sus posiciones son tan diversos como los edificios mismos y no se comportan bien cuando de ahorrar energía se trata.
El grupo desarrolló una fórmula para las condiciones climáticas del cielo tropical que permite diferentes configuraciones en las ventanas para la iluminación durante el día. Incluye el tipo de vidrio, la transmisión y refracción de la luz solar y de la luz visible, coeficiente de sombras y aislamiento térmico, con lo cual logran un ahorro de más del 95 por ciento durante la ocupación del edificio en el día.
El estudio fue publicado en The International Journal of Engineering Systems Modelling and Simulation.