Pájaras enseñan a sus crías antes que nazcan

Las mamás esperan el nacimiento de su hijo para comenzar a enseñarles cosas. Pero hay algunas que no pueden esperar y comienzan antes de que nazcan.

Las mamás del maluro soberbio (Malurus cyaneus) les cantan a sus huevos sin abrir para enseñarles a los embriones una palabra clave, una sola nota con la cual cuando nazcan deben comunicarse si quieren ser alimentados.

El truco les permite a los padres distinguir entre su propia descendencia y aquellos de especies tramposas que invaden sus nidos y ponen sus huevos en ellos para que los críen.

Las hembras también les enseñan la clave a sus parejas.

Estas aves paserinas son conocidas por evitar que otras aves parásitas pongan huevos en sus nidos, lo que logran con su canto, explicó Sonia Kleindorfer, experta en comportamiento animal en Flinders University en Adelaida (Australia), quien encabezó el estudio. Lo que no se conocía hasta ahora era cómo aprendían los polluelos la nota clave antes de nacer.

“No se había demostrado antes que existe un aprendizaje desde los embriones”, dijo Kleindorfer. El hallazgo, publicado en Current Biology, abre nuevas líneas de investigación sobre el aprendizaje prenatal diferente a la relación parásito-hospedero y en otros animales. Esto podría ocurrir donde exista un beneficio claro.

El hallazgo se hizo por accidente, cuando los científicos grababan en los nidos en busca de sonidos contra los depredadores y escucharon a las madres cantándoles a los huevos.

Cuando Kleindorfer y su grupo analizaron las grabaciones, encontraron que todos los pichones en un nido tenían el mismo sonido, que era exclusivo de ese nido. El chillido tenía un elemento que estaba presente en el canto de la madre cuando incubaba los huevos y en el llamado que usaba para pedirle comida al papá.

Cuando los investigadores transmitían un sonido distinto del nido, los padres rehusaban darle alimento a los polluelos.

Tal parece que los pichones de otras especies puestos en el nido no tienen tiempo de aprender la clave bien. Las lecciones comienzan 10 días después de poner el huevo, dándoles unos 5 días a los embriones para aprender el canto. Los huevos parásitos que eclosionan antes solo tienen dos días. Entonces loa padres parasitados evitan alimentar una mayor cantidad de polluelos y pueden dejar el nido para comenzar otro.

En la foto macho y hembra maluro. El macho es azul. Wikipedia

El pez que se convierte en mujer

Qué tal uno cortejar una mujer y tener que mostrar su… ¡lado femenino!

Bueno, eso es lo que hace el macho sepia (un orden de moluscos): mientras que un lado de su cuerpo muestra lo mejor de su figura para atraer los favores de la hembra, el otro se viste de hembra para alejar rivales y evitar que peleen con él.

El llamativo patrón fue observado por primera vez y publicado en Biology letters. Y no es de extrañar en sepias, verdaderos magos del disfraz.

“Las sepias son uno de los grupos más listos de animales marinos”, dijo Culum Brown, líder del grupo en Macquarie University en Sidney, Australia. “Y es muy obvio que están usando esta exhibición de modo táctico”.

Se sabía que el Sepia plangon podía camuflar su piel para imitar los alrededores y que podía mostrar distintos patrones en cada lado. Su piel contiene capas concentradas de cromotaforas, células que contienen pigmentos de distintos colores, pero nunca se había visto un macho imitando una hembra solo por un lado como un truco para cortejar.

Brown y colegas observaron por primera vez esa conducta en el acuario en laboratorio y se preguntaron si los machos en su medio harían lo mismo y si era así, cuándo y por qué. Así, analizaron 108 fotos de distintos grupos de sepias tomadas en salidas previas en la bahía de Sidney y hallaron que cuando un macho estaba en un grupo con una hembra y otro macho, exhibía el patrón dual, un lado macho hacia la hembra y otro femenino hacia el macho, el 39% de las veces. En situaciones con un grupo de todos machos o dos hembras con un macho, no lo exhibían.

“Lo usan solo en un contexto particular”, dijo Brown. “Eso implica que la mejor estrategia del macho si halla una hembra atractiva es ser tramposo y disfrazar el punto de que ha hallado una pareja interesante”.

Este comportamiento podría ser aprendido, pero como dijo Brown, es un ejemplo de la compleja inteligencia social de los animales marinos. El sepia tiene una de las más grandes relaciones cerebro-cuerpo de los invertebrados, y la investigación en sus habilidades para engañar y cómo saben cuándo emplear la táctica, puede ayudar a explicar cómo el tamaño del cerebro contribuye a la compleja conducta.

Shelley Adamo, de Dalhousie University en Halifax, Canadá, el hallazgo es novedoso pero no sorprendente. Estos moluscos tienen una gran habilidad para engañar depredadores y unas veces pretenden ser corales, otras pasto marino y así por el estilo.

En la foto, el sepia con las dos caras.