Flores en tumbas de hace 14.000 años

Cortesía PNAS

Eso de adornar con flores las tumbas de las personas queridas no es costumbre nueva. Científicos hallaron evidencias de hace 14.000 años según un artículo en Proceedings of the National Academy of Sciences: en grupos de cazadores recolectores que habitaban las faldas del monte Carmelo en lo que hoy es Israel. No solo fueron ancestros de los primeros agricultores sino los primeros en enterrar sus muertos con flores según lo que se conoce hasta ahora.

En los años 70 en excavaciones al norte de Irak, en la caverna Shanidar, se encontraron evidencias de polen un tumbas de neandertales, pero el hallazgo no fue concluyente: pudo ser llevado por animales.

Desde 2005 un equipo dirigido por Dani Nadel, de la Universidad de Haifa en Israel ha estado excavando en el Carmelo en la caverna conocida hoy como Raqefet, uno de los sitios frecuentados por humanos prehistóricos. Fue ocupada por los natufienses, que estaban diseminados por áreas del Mediterráneo del Oriente Cercano y fueron ancestros de los primeros agricultores.

Este pueblo fue el primero conocido en enterrar sus muertos juntos, en cementerios, en vez de las tumbas aisladas que se usaban entonces. En las tumbas colocaban algunos bienes como herramientas de piedra..

Ahora se encontró que adornaban las tumbas con flores. De 29 esqueletos excavados en Raqefet. 4 individuos, datados de hace 13.700 a 11.700 años, fueron enterrados en tumbas con camas de flores.

Para estar seguros, el grupo llevó expertos en varios campos para corroborar. Se encontró que las tumbas, que incluyen una inusual con un adulto adolescente y un niño, había sido cortada en la piedra y dispuesto una capa de pantano. En este estaban impresos los tallos de distintas plantas, algunas de las cuales se identificaron, como algunas aromáticas que tienen flores coloridas en primavera, algunas de ellas aún creciendo en las faldas del monte.

Hace 7.000 años comenzó la desigualdad social

Hace 7.000 años comenzó el desbarajuste social que vemos hoy y del cual Colombia y Antioquia en particular son modelos: la desigualdad.

Nueva evidencia hallada en tumbas del Neolítico, en las que estaban enterrados agricultores de entonces muestra diferencias sociales en la tenencia de la tierra: aquellos enterrados con la herramienta para madera tenían mejores tierras.

El estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). y fue hecho por arqueólogos de las Universidades de Bristol, Cardiff y Oxford.

El estudio de más de 300 esqueletos humanos de diversos sitios de Europa central les permitió al profesor Alex Bentley y su equipo internacional, descubrir las evidencias del acceso diferente a la tierra entre los primeros cultivadores del Neolítico, la más antigua evidencia hallada.

El análisis del isótopo de estroncio, que provee señales del lugar de origen del esqueleto, indicaba que los hombres enterrados con herramientas para pulir madera presentaban menor variación en los isótopos que aquellos enterrados sin la herramienta. Esto sugiere que aquellos enterrados con el implemento tenían acceso a una tierra más cercana y probablemente mejor que aquellos que no.

Bentley explicó que “aquellos enterrados con la herramienta parecen hacer vivido en áreas sedimentarias, el suelo fértil y productivo que preferían los primeros agricultores. Esto indica que tenían un acceso consistente a las áreas preferidas de cultivo”.

El análisis del estroncio mostró también que era más dado que las mujeres hubieran nacido en áreas por fuera de las que fueron enterradas, una fuerte señal de patrilocalidad , un sistema de unión centrado en el hombre en el que las mujeres iban a residir en el sitio de los hombres cuando se unían.

Estos estudios, junto con otros de tipo arqueo-botánicos indican que los primitivos agricultores del Neolítico en Alemania tenían un sistema de tenencia de la tierra que sugiere el origen del acceso diferenciado a este bien puede ser rastreado hasta esa era, al menos en parte, antes que a la prehistoria posterior cuando la desigualdad y la transferencia de riqueza intergeneracional está más evidenciada en tumbas y elementos culturales.

En la imagen uno de los esqueletos con la herramienta para cortar la madera.