Cosméticos y jabones llevan a la diabetes

Usar cierta clase de cosméticos sería nocivo para las mujeres.

Un estudio de científicos del Brigham and Women’s Hospital (BWH) mostró una relación entre las concentraciones altas de ftalatos en el cuerpo y un mayor riesgo de diabetes en mujeres.

Se trata de químicos que afectan el sistema endocrino y que se hallan en cantidad de productos personales como cremas humectantes, brillos para las uñas, jabones, juguetes y otros productos.

El estudio, publicado en Environmental Health Perspectives anlizó la concentración urinaria de ese químico en 2.350 mujeres y halló que aquellas con niveles más altos tenían más probabilidad de desarrollar diabetes.

Específicamente:

Mujeres con los niveles más altos del monobenzil ftalato y el mono-isobutil ftalato tenían casi el doble de riesgo en comparación con aquellas con un menor nivel.

Aquellas con un nivel más alto que el medio del químico mono-(3-carboxipropil) ftalato tenían un riesgo 60% mayor.

Las mujeres con niveles moderadamente altos de mono-n-butil ftalato y di-2-etilexil ftalato tenían cerca del 70% de mayor riesgo de desarrollar diabetes.

Los ftalatos existen también en ciertas clases de dispositivos médicos y medicaciones usados para tratar la diabetes, lo que podría explicar también los altos niveles de esos químicos en mujeres diabéticas, dijo el investigador James-Todd.

Uñas surgieron hace 55 millones de años

El origen de las uñas, esas terminaciones de manos y pies que se pintan de rojo o sobre las cuales se hacen verdaderas obras de arte, acaba de ser precisado por científicos, de la Universidad de Florida, John Hopkins y Brooklyn College.

Centro de la moda y de la atención en mujeres, las uñas habrían surgido al menos hace 55 millones de años en primates, teniendo funciones críticas como protección de los dedos que permitían una mayor sensibilidad al tocar y habilidad para asirse de algo.

Los investigadores recuperaron y analizaron la más antigua evidencia de uñas en primates modernos, confirmando que se desarrollaron con cuerpos pequeños, echando por tierra hipótesis de que habían evolucionaron primero en primates de gran cuerpo.

Más de 25 especimenes de Teilhardina brandti, un primate extinguido descrito originalmente a partir de un molar inferior, que incluían piezas de los dientes superiores y huesos del tobillo muestran que esos mamíferos vivían en árboles. Sus uñas les facilitaban a estas criaturas tipo lemur asirse de las ramas y moverse a través de los árboles con mayor agilidad, según los investigadores.

“Si usted toma todos los primates que viven hoy, tienen características que lucen iguales, pero a diferencia de las personas muchos de ellos viven en los árboles”, dijo Jonathan Bloch, del Museo de Historia Natural del campus de la U. de Florida. “Al encontrar partes del esqueleto de este primate primitivo, podemos ver si las uñas estaban presentes en el ancestro común del grupo que incluye lemures, monos y humanos, evidencia directa contraria a la especulación”.

En el artículo en la edición en circulación del American Journal of Physical Anthropology, se suministra un mejor entendimiento de las relaciones evolutivas de uno de los modernos primates más antiguos, así como el marco temporal y las condiciones ambientales que permitieron el desarrollo de uñas en los dedos de las manos y los pies, un rasgo exclusivo en primates.

Los especimenes de T. brandti fueron recogidos en los últimos siete años en la cuenca Bighorn en Wyoming (E. U.) y representan las primeras especies norteamericanas del grupo de los euprimates, también conocidos como primates verdaderos. Los fósiles datan del Eoceno temprano, hace unos 55,8 millones de años, al tiempo que el calentamiento global de 200.000 años del Paleoceno-Eoceno.

Casos curiosos de la ciencia

Embarazos más cortos. Cerca de 150 genes humanos que están evolucionando más rápido pueden estar involucrados en el nacimiento más rápido de los bebés, según se desprende de estudio publicado en Plos Genetics. El cerebro más grande y las pelvis más estrechas han hecho que los humanos nazcan antes que otros mamíferos, propusieron los científicos liderados por Louis Muglia de Vanderbilt University. Los genes ayudarían a que pese a un embarazo más reducido con respecto a otros mamíferos, madre e hijo sobrevivan. Uno de los genes, el receptor de la hormona estimulante del folículo contiene variantes asociadas con los partos prematuros en mujeres danesas y áfrico-americanas. Bien curioso.

Semen bactericida. Los patos salvajes de plumaje más colorido no sólo son de mejor calidad sino que podrían albergar otra característica muy útil a las hembras: un semen antimicrobiano. Al analizar el semen de ciertos patos machos, Anas platyrhynchos, encontraron en ensayos de laboratorio que combatían la E. coli y otras bacterias. Las hembras patas prefieren machos coloridos, por lo que la evolución habría favorecido la preferencia por ellos para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas sexualmente. El estudio aparecerá en Biology letters. Curioso.

Marcianos miedosos. ¿Por qué no habremos hecho contacto con seres de otras civilizaciones planetarias? Explicaciones hay de toda clase. Adrian Kent, del Perimeter Institute for Theoretical Physics en Waterloo (Canadá) sugiere que les da miedo dar señales de vida, indicando que las especies inteligentes podrían estar preocupadas, con razón, en autopromocionarse ante los peligros a los que podrían exponerse. La selección evolutiva, dijo, tiende a extinguir especies que muestran sin preocupación su hábitat. El estudio lo puso en arXiv.org. Bien curioso.

A discreción… ¡marchen! Científicos identificaron la señal que ordena a los animales moverse. Con electrodos colocados en langostas espinosas de agua salada, los llamados crayfish, detectaron la activación de células justo cuando los animales comenzaban a caminar. Instantes antes, ciertas células cerebrales recibían una secuencia de mensajes. En el reporte en Science indican que esas señales pueden preparar los cuerpos para distintas clases de movimientos voluntarios. Curioso.

Mercurio benéfico. El contenido de mercurio en algunos peces asusta a los comensales, pero un nuevo estudio de científicos de Harvard publicado en The New England Journal of Medicine sugiere que ingerir ciertos niveles de ese elemento sería benéfico para el corazón: no provoca, como se creía, infartos ni derrames, pero los nutrientes en el pez sí podrían reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. El mercurio se mide en las uñas de los pies, donde se acumula tras ser absorbido por el cuerpo durante años. ¿Será? Curioso.

Qué cosas tan curiosas

Uñas y cáncer. Las uñas de los pies podrían ser muy útiles para… ¡evaluar el riesgo de cáncer de pulmón! Bueno, al menos en fumadores. Esto, gracias a los niveles de nicotina que se acumulan en las uñas de bajo crecimiento. Un análisis de pedazos de uña de 850 personas durante 12 años reveló que aquellas con los más altos niveles de nicotina en sus uñas eran 3,5 veces más probable de tener un diagnóstico de cáncer de pulmón que aquellos con niveles bajos, según un estudio en el American Journal of Epidemiology. Más que curioso.

Caja negra. Una caja negra la tienen todos los aviones. Pero… ¿y las naves espaciales? Buen punto. Por eso se acaba de diseñar una, que fue probada a bordo del módulo japonés de carga HTV2. Tras desligarse de la Estación Espacial Internacional, el módulo se desintegró y la caja negra fue expulsada. Cayó en algún punto del océano Pacífico entre Chile y Nueva Zelanda. Sobrevivió el reingreso a la atmósfera, por lo que los técnicos se mostraron muy esperanzados en este útil dispositivo.

Cuando el trasbordador Columbia se desintegró tras reingresar a la atmósfera, de los cerca de 700 sensores se pudo saber que por un resquebrajamiento ingresó plasma a una ala, derritiéndose luego y produciendo el desastre en el que murieron 7 tripulantes.

La caja negra inventada, REBR, suministrará todos los datos de las naves. No será recuperada del océano. No. Cuando caiga, transmitirá toda la información a la red de satélites de comunicación Iridium. Curioso.

Temor a las alturas. Si usted padece acrofobia, el temor a las alturas, una fobia tan sentida que la persona no es capaz ni de pararse en una simple silla, podría tener una ayuda a la mano.

Una dosis adicional de la hormona del estrés podría serle muy útil, al menos en palabras de Dominique Quervain, de la Universidad de Basilea en Suiza.

Es común que personas con alguna fobia sean tratadas exponiéndolas a lo que les causa el temor. La idea es que si se aprendió una fobia, se puede reducir su intensidad aprendiendo que no hay nada que temer.

Una nota en New Scientist indica que experimentos con animales sugieren que cortisola, una hormona humana en respuesta al estrés, ayuda a aumentar ese aprendizaje. Y para examinar si era útil, Quervain se las suministró a 40 personas con acrofobia antes de someterlos a un programa de desensibilización de situaciones vertiginosas crecientes exhibidas mediante un dispositivo virtual.

A los tres días de dada la dosis, esas personas sintieron mucho menos miedo de alturas virtuales y reales medido por cuestionario y exámenes de conductancia en la piel. La diferencia se mantenía al mes. El estudio fue publicado en proceedings of the National Academy of Sciences. Bien curioso.

Viento y montañas. Una razón más para no subestimar el viento. Sabido es que destruye todo lo que encuentra a su paso cuando adquiere altísima velocidad. Seca y reseca, también. Bueno: el viento no deja crecer las montañas. Un estudio de la Universidad de Arizona en Asia Central en la cuenca Qaidam, reveló que allí debería haber una montaña, pero lo que hay son pilas de arena. “Nadie había pensado que esto fuera posible”, dijo el profesor Kapp, vinculado a la investigación. Eso no está en los textos, en donde los ríos y los glaciares figuran como las fuerzas que moldean las montañas en términos de quebrar el material que las compone.