Detectan otro cuerpo del cinturón de Kuiper

orbita

Órbita del nuevo cuerpo. Cortesía Ossos

En los lejanos dominios del cinturón de Kuiper, esa región del Sistema Solar más allá de Neptuno se mueve un objeto que apenas fue avistado en febrero pasado.

Un nuevo habitante identificado en ese cinturón, donde habitan algunos de los considerados planetas enanos.

Es un cuerpo de unos 700 kilómetros de longitud (mayor que el segundo de los asteroides del cinturón principal entre Marte y Júpiter, Vesta) cuyas características no se han podido precisar bien por los investigadores del proyecto Ossos (Outer Solar System Origins Survey).

El cuerpo fue denominado RR245 por el Centro de Planetas Menores.

Se sabe que llega a unas 120 veces la distancia Tierra-Sol que es de 150 millones de kilómetros y se denomina unidad astronómica.

Como los demás habitantes de esa zona, debió ser destruido o expulsado de una región más cercana al Sol mientras los grandes planetas se movían a la posición actual.

La órbita del nuevo objeto lo lleva a más de 12.000 millones de kilómetros del Sol en un recorrido de cientos de años. El punto más cercano al Sol lo tendrá en 2096, cuando llegue hasta 34 unidades astronómicas.

Como solo ha sido visto una vez en los 700 años que dura su recorrido alrededor de nuestra estrella, muchos detalles de esa órbita son desconocidos.

La revelación del hallazgo fue hecha por la Universidad de British Columbia.

En sólo 76 segundos Plutón volvió a sonreír

Aunque una legión de astrónomos, americanos en su mayoría, busca devolverle los honores al degradado Plutón, hasta ahora no se ha logrado.

Pero, al menos, sí podría ser ascendido un escalón dentro de la categoría de cuerpos planetarios.

Hace pocos años, la Unión Astronómica Internacional resolvió degradar al enano Plutón. No sería el noveno planeta del Sistema Solar, avistado en 1930, sino un planeta enano o menor.

Una de las razones: Eris había sido hallado en la misma zona por Michael Brown y su grupo, en el cinturón de Kuiper, y era más grande. Entonces, ¿para qué persistir en ese noveno planeta? O habría que haber dado paso a un Sistema Solar con 10, 11 o más planetas.

En un acontecimiento que duró apenas 76 segundos, Plutón ha recuperado parte de su sonrisa, porque podría en adelante liderar el grupo de planetas menores, en el que era ya un deshonrado segundón.

Astrónomos, reportó Sky and Telescope, aprovecharon que una estrella lejana, de magnitud 17, situada hacia el norte-centro de la constelación del Cetáceo (la ballena), se ocultó detrás de Eris, visto desde la Tierra, una oportunidad como pocas para medir su tamaño.

A la distancia a que se halla, Eris, la diosa de la discordia en la mitología griega (¡y sí que parece serlo aún hoy!) entre 67 y más de 100 veces la distancia Tierra-Sol, medida que en Astronomía se denomina Unidad Astronómica=150 millones de kilómetros, no es fácil medirlo.

Telescopios en diferentes lugares se alistaron para observar la ocultación y tomar las medidas pertinentes. Uno, en La Silla, Chile, el otro en San Pedro de Atacama y un tercero bien lejos: en España.

Las mediciones de los tres, que tienen que ser reunidas mediante cálculos precisos, revelaron en un comienzo que Eris es sin duda menor con un radio menor de 1.170 kilómetros, mientras el de Plutón es de 1.172 con una incertidumbre de 10 kilómetros. Podría ser, según el astrónomo Bruno Sicardy, de París, que incluso el estudio final revelara que Eris tiene incluso un radio unos 60 kilómetros menor que los resultados iniciales.

¿Será degradado Eris (que posee una lunita, Disnomia) como el mayor planeta menor del cinturón de Kuiper?

No será sencillo definirlo con precisión, pese a que los nuevos cálculos lo establezcan.

A más de 15.000 millones de kilómetros, tres veces más allá de Plutón, no es fácil. El Hubble, por ejemplo, dice que su diámetro es de 2.400 kilómetros, mientras otro telescopio espacial, el Spitzer, lo resolvió en 2.600 kilómetros.

La discordia persiste, pero Plutón puede sentirse menos enano hoy. Foto de Plutón con sus lunas.

Sorpresas te entrega Plutón

Degradado, pero muy interesante. Considerado hoy un planeta menor, Plutón trae sus sorpresas.
La Nasa presentó una serie de imágenes del lejano planeta menor, tomadas por el telescopio espacial Hubble. En ellas se aprecia un mundo colorido de color melaza oscuro, que experimenta cambios estacionales en el color de su superficie y en el brillo.
Plutón se ha tornado más rojizo mientras el iluminado hemisferio norte se está haciendo más brillante.
Los cambios, interpretaron los científicos de la Nasa, son probablemente consecuencia del hielo sublimado en el polo iluminado por el Sol y luego congelándose en el otro mientras el planeta menor entra en la próxima fase de su prolongado ciclo estacional de 248 años terrestres.
El dramático cambio de color tuvo lugar aparentemente en un término de dos años, de 2000 a 2002.
Estas imágenes permanecerán como la vista más exacta y completa de Plutón mientras llega la sonda Nuevos Horizontes, que en 2015 lo sobrevolará para estudiarlo junto a su llamativo sistema de dos lunas, una de ellas con satélite también.
La sonda, lanzada en se encuentra entre las órbitas de Saturno y Urano, a 16,5 unidades astronómicas de nosotros. Una unidad es la distancia Tierra-Sol, de casi 150 millones de kilómetros. Se halla a 14,1 unidades de Júpiter y a 16,09 de su destino final, Plutón. Nuevos Horizontes fue lanzada en 2006.
Tras sobrevolar Plutón, continuará su recorrido por el cinturón de Kuiper, donde residen otros planetas menores. Dada su velocidad cuando llegue a Plutón, 43.000 kilómetros por hora, no es posible frenarla para que se inserte en órbita pues se requeriría 1.000 veces el combustible que puede cargar.
Por eso se internará en una región desconocida.
Foto cortesía Nasa

Se encogió la gigantona

Algún dolor de estómago debe tener. Betelgeuse, esa estrella rojiza que forma parte de la constelación Orión el guerrero o los Tres Reyes Magos, como muchos la conocen, es gigantesca: su radio es cinco veces la distancia Sol-Tierra, o una Unidad Astronómica, que es de 150 millones de kilómetros para redondear. Si estuviera en nuestro Sistema Solar, alcanzaría hasta la órbita de Júpiter.
Pues bien, mediciones realizadas durante años por investigadores de la Universidad de California en Berkeley, revelaron que esta súper gigante se ha contraído un 15 por ciento, aunque su brillo, que es medido continuamente por la Asociación Americana de Observadores de Estrellas Variables, no se ha reducido.
Esta estrella, que se encuentra a 640 años luz de la Tierra, es de las pocas que ante los ojos del telescopio espacial Hubble aparece como un disco y no un punto, como se ve la inmensa mayoría de estrellas independiente de la potencia del telescopio.
Charles Townes, físico y ganador del Nóbel en 1964, ha sido uno de los observadores de la contracción, cuyas razones no se conocen.

Se nos va el Sol

Cortesía Sungazer

Nos quedamos sin Sol… Tampoco es para tanto, pero…
Aristarco de Samos, en la tercera centuria antes de Cristo calculó que el Sol se encontraba unas 20 veces más alejado de la Tierra que la Luna. Su desfase, obvio, fue enorme: en verdad lo está unas 400 veces.
La distancia Sol-Tierra ha sido desde el siglo pasado una medida para medir la distancia a objetos dentro del Sistema Solar y sus inmediaciones. Una Unidad Astronómica equivale a la distancia de los dos cuerpos, que hoy es de 149.597.870.696 kilómetros.
Esta estimación, dice un informe en New Scientist, permitió al ruso Gregoriy A. Krasinsky y a Víctor A. Brumberg calcular qye el Sol y la Tierra se están apartando. Se alejan 15 centímetros cada año. No es mucho, pero sí unas 100 veces más que el error de medición. O sea: algo hace que se alejen. Pero, ¿qué?
No hay una hipótesis firme. Puede ser que el Sol esté perdiendo la masa suficiente, vía fusión y viento solar, para que disminuya la atracción gravitacional. O podría ser un cambio en la constante gravitacional G, los efectos de la expansión cósmica, o incluso la influencia de la materia negra.
Algo sucede.