Otro paso para curar la ceguera

Por la degeneración macular las líneas de la malla se ven torcidas

No queda duda: la ceguera por degeneración macular debido a la edad es común. Por eso se intentan tratamientos de toda clase y las terapias genéticas se han convertido en una esperanza.

Científicos reportaron en Development que esa enfermedad podría ser tratada con el trasplante de fotorreceptores producidos a partir de la diferenciación dirigida de células madre. El avance lo comunicó el profesor Gilbert Bernier de la Universidad de Montreal.

La degeneración macular es causada por la pérdida de los conos. El equipo de Bernier desarrolló una técnica muy efectiva in vitro para producir células de la retina sensibles a la luz a partir de células madre embriónicas. “Nuestro método tiene la capacidad de diferenciar 80 % de las células madre en conos”, dijo.

“En 45 días los conos formaron tejido retinal organizado de 150 micras de grosor. Esto no se había logrado”.

Para verificar, Bernier inyectó conjuntos de esas células en los ojos de un ratón sano. Los fotorreceptores migraron naturalmente dentro de la retina. “El trasplante de conos es una solución terapéutica para las patologías de la retina causadas por la degeneración de los fotorreceptores. A la fecha ha sido difícil obtener gran cantidad de conos humanos”.

Por eso su descubrimiento es una manera de solucionar ese problema, una esperanza para el tratamiento en personas.

“Gracias a un método simple y efectivo, cualquier laboratorio en el mundo podrá crear masas de fotorreceptores”

Pero aún está lejos el día en que se puedan realizar ensayos clínicos con humanos. La teoría dice que se podría tratar un número incontable de pacientes, pero habrá que seguir las etapas previas a su uso.

Humo de segunda mano haría niños más agresivos

Parece extraña la relación, pero acaba de ser publicada. Los niños expuestos a humo de cigarrillo de segunda mano serán más dados a crecer más agresivos y antisociales, independiente de si esa exposición se produjo durante el embarazo de su madre o sus padres tienen una historia de ser antisociales, según Linda Pagani y Caroline Fitzpatrick de la Universidad de Montreal y su hospital CHU Sainte-Justine.

“El humo de segunda mano es de hecho más peligroso que el inhalado por el fumador y 40% de los niños en el mundo están expuestos. Es más, la exposición en la infancia temprana es en especial peligrosa dado que el cerebro apenas está en desarrollo”, dijo Pagani.

Los datos fueron tomados en 2.055 niños desde el nacimiento hasta los 10 años de edad, incluyendo informes de los padres, de los niños y de sus profesores sobre el comportamiento en el aula. Aquellos expuestos a ese humo, aún temporalmente, eran más dados a reportarse como más agresivos hacia finales del grado cuarto.

El estudio fue publicado en el journal of Epidemiology and Community Health.

Como no sería ético exponer a los niños a ese humo, se recogieron datos de las autoridades de Quebec. Como los niños estaban criando los niños cuando participaban en el estudio, proporcionaron un experimento natural de las variaciones en la exposición al humo en el hogar a través de la infancia.

Aunque no se puede determinar un vínculo causal, la correlación estadística sugiere que la exposición al humo de segunda mano pronostica una conducta desviada en la infancia tardía.

“Los estudios previos preguntaban a las madres si fumaban o no y cuánto, antes que preguntar si alguien fumaba en el hogar donde había niños viviendo y jugando”, dijo Pagani.

Las estadísticas se respaldan en otros estudios sobre los efectos del cigarrillo en el cerebro. El humo de segunda mano comprende 85% del humo emanado del cigarrillo y el 15% inhalado y luego exhalado. El humo del cigarrillo es más tóxico que el exhalado porque contiene una mayor concentración de muchos contaminantes respirables dispersos durante un periodo prolongado.

Aguante, Zen

Zen. La milenaria meditación Zen, que puede proveer un equilibrio mental, físico y emocional, puede, también, reducir el dolor, dijeron investigadores de la Universidad de Montreal.
En un estudio en Psychosomatic Medicine, reportaron que quienes tienen esa práctica muestran menor sensibilidad al dolor, tanto en el estado meditativo como fuera de él comparados con quienes no meditan.
En el estudio, Joshua Grant, estudiante de doctorado y co autor, y el profesor Pierre Rainville, trabajaron con 13 meditadores con un mínimo de 1.000 horas de práctica y contrastaron con 13 que no meditaban. Quienes lo hacían, resistieron más una prueba de calor, tolerando temperaturas de hasta casi 53 grados Celsius.
Grant y Rainville advirtieron una marcada diferencia en cómo los dos grupos reaccionaban a la prueba de dolor. Durante la meditación, parecía que los del grupo Zen reducían el dolor en parte por una menor respiración, 12 veces por minuto, contra 15 de los no meditadores.
Tal parece que respirar menos puede influir en el dolor al mantener el cuerpo en un estado de relajación.