El azúcar produce una dulce muerte

Cuando los ratones se alimentaban con un 25 por ciento adicional de azúcar -el equivalente en roedores a una dieta humana saludable más 3 latas de gaseosa al día- las hembras morían a una tasa el doble de lo normal y los machos tenían un 25% menos probabilidad de tener su territorio y reproducirse.

Eso dijo un test de toxicidad desarrollado en la Universidad de Utah.

“Nuestros resultados entregan evidencia de que el azúcar adicional consumido en concentraciones consideradas seguras provocan severos impactos negativos en la salud de los mamíferos”, dijeron los investigadores en el estudio publicado en Nature Communications.

“Esto demuestra el efecto adverso de adicionar azúcar en niveles relevantes para los humanos”, según Wayne Potts, profesor y autor senior del estudio.

Por su parte, ha reducido el consumo de azúcar refinada y animado a su familia a hacer lo mismo por los efectos severos de ese 25% de contenido adicional de azúcar -12,5% de dextrosa y 12,5% de fructosa.

Aunque los ratones no engordaban y presentaron pocos síntomas metabólicos, el test mostró que morían más y tendían a tener menos hijos, según James Ruff, autor principal.

“Demostramos que los niveles de azúcar que la gente consumo y que son considerados seguros por las agencias de regulación, afectan la salud de ratones”.

El nuevo test es muy sensible para medir la reducción de la salud y el vigor y había sido usado para mostrar cómo la reproducción entre ratones familiares afectaba la salud.

Se muestra además la necesidad de un test de sensibilidad no solo para los componentes de nuestra dieta sino para la ciencia farmacéutica, donde el 73% de las drogas que pasan ensayos preclínicos fallan por problemas de seguridad y toxicología.

¡Qué terrible dinosaurio!

Dibudjo cortesía Lucas Panzarin

Narizón y cornudo. Eso fue toda su vida. En el desierto de Utah se encontraron restos de un dinosaurio, el Nasutoceratops, con una gran nariz y largos cuernos.

Eso fue hace unos años, pero ahora científicos revelaron información del animal en un artículo en Proceedings of the Royal Society B.

Su análisis sugiere que era de la familia de loas triceratops y que medía hasta 5 metros de largo.

“Nos dejó perplejos”, dijo Mark Loewen, de la Universidad de Utah, a la BBC. “Nunca habríamos creído que tendría este aspecto, no sigue en absoluto el patrón de este grupo de dinosaurios”.

El dinosaurio había sido encontrado en 2006, pero el estudio requirió años de trabajo. Las rocas en las que estaba tenían una antigüedad de unos 75 millones de años, por lo que debió vivir en el Cretácico superior o tardío. Los cuernos son los más grandes de este grupo de dinosaurios.

“Además también tiene la nariz más grande de su grupo”, indicó el investigador.

Detrás de la cabeza tenía una especie de cresta de hueso y pesaba unas 2,5 toneladas.

Los dinosaurios con cuernos o ceratopsidos fueron un grupo cuya mayoría de miembros tenía grandes cráneos y un solo cuerno sobre la nariz, uno sobre cada ojo y una prolongación ósea atrás.

El Nasutoceratops titusi poseía también otros rasgos únicos, como la prolongación poco adornada.

A pesar de este aspecto temible, como todos los triceratops era herbívoro, por lo que debió pasar más tiempo alimentándose apaciblemente de plantas que aterrorizando a otros dinosaurios.

El desierto en el que fue hallado pudo ser parte de un continente, Laramidia, descrito como un tesoro oculto de fósiles. Allí cerca al sitio se han encontrado otros dos tipos de dinosaurios con cuernos y uno con pico de pato, el hadrosauro. Una posibilidad es que coexistieron.

Hallan árbol con 5.062 años ¡y vive!

Este era el más viejo hasta hoy

Cinco milenios no es nada, ¿cierto? Hasta este año, Matusalén, un pino (Pinus longaeva) en las Montañas Blancas en California, se distinguía como el árbol más viejo sobre la faz del planeta: tiene 4.845 años. Pero le salió rival.

Ahora investigadores del grupo Rocky Mountain Tree-Ring Research hallaron otro más viejo, que aún no recibe nombre: tiene apenas 5.062 años.

El tercer árbol en la lista de longevidad es un monumento nacional en Irán, el Sarv-Zoroastriano, de 4.000 años según se estima o un poco más. Este ciprés mediterráneo (Cupressus sempervirens) en Abarkuh, puede ser también la cosa viva más vieja de Asia.

En Llangernyw, en el patio de una iglesia en Gales del norte, el Llangernyw Yew también ronda por los 4.000 años. El tejo negro Taxus baccata debió echar raíces durante la Edad de Bronce británica.

¿En otras regiones? Pues al otro lado, en los Andes chilenos se encuentra un viejo ciprés patagónico Fitzroya cupressoides, un antiguo especimen con 3.642 años. Siendo el tercero en el que se logra calcular la edad exacta.

Aunque son los árboles individuales más viejos del planeta, técnicamente no son los organismos vivos más viejos. Hay varias colonias clonales -hechas de árboles idénticos genéticamente conectados por un solo sistema raizal- que son más antiguas.

Un ejemplo: la colonia de Populus tremuloides (álamo temblón) en el bosque Fisklake en Utah tiene alrededor de 80.000 años.

Adaptado de LiveScience.

Se pueden escuchar los sonidos de la luz

Parece una película de ciencia ficción, tal vez una de esas baraturas que acogen todas las salas de cine. Pero no. ¿Le gustaría escuchar el sonido de la luz?

El caso es que científicos de la Universidad de Utah emplearon luz infrarroja invisible para hacer que células del corazón en ratas se contrajeran y las células del oído de ciertos peces sapo enviaran señales al cerebro.

El descubrimiento podría, algún día, mejorar los implantes cocleares para los sordos y derivar en dispositivos que restauren la visión, mantener el equilibrio y tratar desórdenes del movimiento como el Parkinson.

“Le hablaremos al cerebro con pulsos ópticos de infrarrojo en vez de pulsos eléctricos” que ahora se usan en los implantes cocleares para mejorar algo el oído de personas con limitaciones de escucha, dijo Richard Rabbitt, profesor de Bioingeniería y autor senior de los estudios célula-corazón y oído interior-células publicados en el Journal of Physiology.

Los estudios también crean la posibilidad de desarrollar marcapasos cardiacos que usen señales ópticas en vez de señales eléctricas para estimular las células del corazón, aunque este no sería el mercado directo del nuevo logro dado que como están funcionan bien.

La importancia científica de los estudios es el descubrimiento de que las señales ópticas –cortos pulsos de una luz láser infrarroja de longitud de onda invisible transmitida por una fibra óptica delgada- pueden activar las células del corazón y las células del oído relacionadas con la escucha y el equilibrio.

El estudio con las células del corazón mostró que un pulso infrarrojo de 1/5.000 de un segundo hizo que la mitocondria absorbiera iones de calcio de la célula, liberándolos luego en ella, un ciclo que hace que la célula se contraiga.

En el estudio del oído, se demostró una amplia posibilidad. Los implantes cocleares convierten el sonido en señales eléctricas, que son transmitidas a 8 electrodos en la cóclea, una parte del oído interior donde las vibraciones de los sonidos son convertidas en señales nerviosas al cerebro. Ocho electrodos pueden entregar solo ocho frecuencias del sonido, dijo Rabbitt.

“Un adulto sano puede oír más de 3.000 frecuencias distintas. Con una estimulación óptica, existe la posibilidad de escuchar cientos o miles de frecuencias en vez de ocho. Quizás un día un implante coclear óptico permitirá a los sordos escuchar música”.

Este desarrollo, según el científico, podría tomar unos 10 años.