Forma del vaso influencia cuán rápido bebemos

Si tomó más de la cuenta, debería echarle la culpa no a la bebida sino… al vaso.

Sí. Angela Attwood y colegas de Bristol’s School of Experimental Psychology reclutaron para dos sesiones experimentales 160 bebedores sociales de 18 a 40 años sin historia de alcoholismo.

En una de las sesiones, bebieron una bebida no alcohólica en un vaso recto o en otro curvo, y una alcohólica en los mismos recipientes.

Los participantes bebían casi dos veces más lento cuando tomaban alcohol en los vasos rectos en comparación con los curvos. No hubo diferencias para las bebidas sin alcohol.

Los investigadores sugieren que la razón podría ser que es más difícil determinar el punto medio de los vasos curvos. Como consecuencia, a las personas les queda más difícil saber cuánto han bebido.

El hallazgo fue corroborado en la otra sesión en la que establecían en imágenes de computador si un vaso con una de las formas tenía más volumen de líquido que el otro.

Los investigadores indicaron que hacer más lenta la ingestión de bebidas tendría un impacto positivo en la persona y a nivel general en la población.

Cerveza disminuiría riesgo cardiovascular

Contrario al pensamiento general, la cerveza sí tiene efectos benéficos sobre la salud cardiovascular, demostró un nuevo estudio. Eso sí: con moderación.

Al analizar por separado los beneficios del vino y la cerveza, un estudio de los laboratorios de la Fondazione di Ricerca e Cura Giovanni Paolo II, en Campobasso, Italia, se encontró que ambas bebidas son buenas para la salud.

La investigación, publicada en el European Journal of Epidemiology, utilizando un metaanálisis estadístico, escudriñó distintos estudios conducidos en distintas partes del mundo en los últimos años, con lo cual se pudo analizar datos de 200.000 personas en quienes los hábitos de consumo de alcohol estaban asociados con enfermedad cardiovascular.

Los resultados confirmaron lo que ya se sabía del vino: que dos vasos al día para hombres y 1 para mujeres pueden reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular hasta 31% comparado con no bebedores.

Lo que hace este estudio es agregar los efectos de la cerveza.

Al parecer por primera vez se demuestra el beneficio de esta bebida.

La máxima protección se observó para aquellas con un volumen del 5% de alcohol, ingiriendo algo más de una pinta por día, unos 568 mililitros.

“En nuestro estudio analizamos el vino y la cerveza por separado. Al comienzo se observa una reducción del riesgo cardiovascular con el consumo moderado. Luego, con un consumo mayor, la ventaja desaparece y el riesgo se torna más alto”, explicó Simona Costanzo, autora principal del estudio.

La cerveza y el vino son parte del estilo de vida de muchas personas, reconoció Augusto Di Castelnuovo, de los laboratorios que adelantaron la investigación. Un vaso va bien con comidas sanas, ingeridas en el momento adecuado, con la familia o los amigos. No se trata de beber mucho.

Los datos, tampoco, pueden ser extrapolados a todas las personas. En mujeres jóvenes en edad fértil, aumenta el riesgo de cáncer, lo que se contrapone al beneficio para la salud del corazón.

¿Qué hace que el vino y la cerveza tengan el efecto protector? Ambos contienen alcohol, pero también polifenoles. Falta averiguar más.