Mujeres viven más si hay vegetación alrededor de sus casas

Foto Wikipedia Commons

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Verde intenso: las mujeres viven más años si residen en zonas con vegetación dice un estudio financiado por los Institutos de Salud de Estados Unidos.

Las mujeres que bien en las zonas con mayor verde cerca de sus hogares tienen una tasa de mortalidad 12 % menor en comparación con quienes viven en zonas con menos vegetación.

El estudio apareció en Environmental Health Perspectives.

Las diferencias fueron mayores en las tasas de mortalidad por enfermedades renales, respiratorias y cáncer.

Los investigadores también exploraron cómo un ambiente con árboles, arbustos y plantas puede reducir esas tasas. Demostraron que una mejor salud mental y las relaciones sociales son los factores más fuertes y en menor escala una mayor actividad física y la menor contaminación del aire.

Es importante saber que las plantas y los árboles entregan beneficios saludables en nuestras comunidades, así como belleza”, según Linda Birnbaum, directora del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental. “El hallazgo de una mortalidad reducida sugiere que la vegetación puede ser importante para la salud de muchas maneras”.

El estudio, conducido por científicos de Harvard y el Brigham and Women’s Hospital en Boston, examinó el verdor alrededor de los hogares de 108.300 mujeres. Mapearon los sitios y con imágenes satelitales de alta resolución para determinar el nivel de vegetación a 250 y 1.250 metros de las viviendas. Luego hicieron seguimiento a las mujeres de 2000 a 2008, rastreando los cambios en vegetación y las muertes ocurridas, 8.604 en el periodo.

De manera consistente hallaron menores tasas de mortalidad en mujeres a mayores niveles de árboles y plantas alrededor de sus hogares. Esa tendencia se vio en las distintas causas de muerte, así como por todas combinadas. Cuando compararon mujeres en las áreas más verdes con las menos verdes encontraron un 41 % de menor mortalidad por enfermedad renal, 34 % menor por enfermedad respiratoria y 13 % menos por cáncer en las zonas más verdes.

El estudio es una evidencia más en la lista de investigaciones que demuestran los beneficios que para la salud traen los espacios verdes, naturales.

Reconstruyen canción de amor del Jurásico

Como si se estuvieran oyendo justo ahora, científicos reconstruyeron el canto de un grillo que vivió hace 165 millones de años, de acuerdo con el artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences

Como otros grillos, los grillos de arbusto machos les cantan a las hembras mediante estridulación, con la cual el sonido es producido por el roce de partes del cuerpo.

La longitud de las venas de las alas implicadas y la velocidad con que se frota contra la otra superficie determina la frecuencia que el ruido genera.

El fósil del estudio, Archaboilus musicus está tan bien preservado que permitió la medición de tales venas rugosas.

La forma y estructura de la vena determina si el grillo crea un tono puro (musical) de una sola frecuencia o un ruido elaborado que se expande por un amplio rango de frecuencias. El fósil de A. musicus sugiere que producía un tono musical, puro.

Para predecir la frecuencia del tono que emitía, el grupo de investigadores analizó la longitud de la vena en unas 60 especies de grillos actuales contra la frecuencia del sonido que producían, mostrando que las venas más cortas tendían a crear un sonido de más baja frecuencia. Luego, el modelo fue validado mostrando que podía predecir con exactitud las canciones que cantaban grillos de especies más cercanamente relacionadas con A. musicus. Después todo fue cuestión de ver dónde A. musicus cabía en ese gráfico y estimar la frecuencia de su canto.

El análisis sugiere que A. musicus producía un tono relativamente bajo y puro de alrededor de 6,4 kHz. Un tono apropiado apra comunicarse a través de grandes distancias y cerca al piso en la densa vegetación de las selvas jurásicas. En particular, las hembras podían recibir este tono puro dentro de los muchos que producían otras criaturas en el área, de acuerdo con Fernando Montealegre-Z de Bristol University, coautor del estudio.

Sonido del grillo en : Canto del grillo

Los colores ocultos de la naturaleza

No crea que es una pintura extraña. En la foto del Carnegie Airbone Observatory publicada en Livescience se aprecia un bosque. Sí, ahí está una infinidad de árboles, y no árboles de una selva poco diversa. No: son árboles de la selva panameña. La diferencia en los colores se explica en que es una foto que analiza la composición química de la vegetación. Como se desprende, es demasiado diversa. Una riqueza que no se conoce, cuya utilidad tampoco se ha precisado y que recuerda la necesidad de proteger los recursos de que aún disponemos.

Un planeta con dos soles y flores negras

Diversas posibilidades de plantas. O'Malley James

Mundos con dos soles… hay. Que haya vida en ellos, quién sabe. pero si existiera…

Cierre los ojos y piénselo un momento: ¿cómo sería la Tierra si tuviéramos dos soles? ¿No habría día y noche? ¿Sería igual la vegetación? ¿Y los animales? Ah, no está de más: ¿cómo seríamos nosotros?

Estrellas como el Sol albergan exoplanetas. Y las enanas rojas son las estrellas más comunes en nuestra galaxia. Cerca del 25 por ciento de las primeras y 50 por ciento de las segundas se hallan en sistemas múltiples.

De hecho, el telescopio espacial Spitzer observó tantos discos de asteroides y cometas en sistemas binarios como en aquellos dominados por una sola estrella. Es en aquellos donde los discos residen a una distancia hasta tres unidades astronómicas (una unidad equivale a unos 150 millones de kilómetros) de sus estrellas.

O’Malley-James, supervisado por Jane Greaves, en la Universidad St Andrews, John Raven de Dundee y Charles Cockell de The Open University, tratan de precisar cómo sería la posible vida fotosintética en un planeta que existiese en uno de esos sistemas.

“Si se hallara un planeta en un sistema con dos o más estrellas, habría potencialmente múltiples fuentes de energía disponibles para la fotosíntesis. La temperatura de una estrella determina su color y por lo tanto el color de luz utilizado para la fotosíntesis. Dependiendo de los colores de la luz de la estrella, las plantas evolucionarían distinto”, explicó O’Malley-James.

Gliese 667: sistema de dos estrellas y planetas menores de 10 masas terrestres. ESO.

Las simulaciones realizadas sugieren que planetas en sistemas multiestelares pueden albergar formas exóticas de las plantas más comunes que vemos en la Tierra. Las plantas alumbradas por la tenue luz de enanas rojas podrían aparecer negras a nuestros ojos, absorbiendo tanta luz como le fuera posible y podrían incluso emplear la radiación ultravioleta e infrarroja para la fotosíntesis.

En planetas orbitando dos estrellas como nuestro Sol, la intensa y nociva radiación de las llamaradas solares podría conducir a plantas que desarrollaran sus propias pantallas protectoras contra la radiación UV o microorganismos con fotosíntesis que se moverían en respeusta a una llamarada súbita.

Estos estudios fueron presentados en la reunión de la Royal Astronomical Society esta semana.

Hasta esta semana, van 531 exoplanetas descubiertos, la mayoría en un radio de 300 años luz de nosotros.