CO2 en aulas cerradas reduce desempeño escolar

Con aulas de clase metidas al lado de transitadas calles por las que miles de autos sueltan dióxido de carbono no podría esperarse un buen nivel académico.

Eso se desprende de una novedosa investigación revelada en Environmental Health Perspectives se demuestra que afecta el rendimiento mental de las personas.

También aplica, lógico, para oficinas y otros espacios cerrados.

En el estudio con 22 adultos jóvenes sanos, el desempeño en 6 de 9 pruebas cayó notablemente cuando los niveles del CO2 en el interior del salón llegó a 1.000 partes por millón, de una base de 600. En 7 tests, el rendimiento fue peor cuando los niveles subieron a 2.500 ppm.

Si se consideraba que 1.000 ppm se tenían en un espacio con una buena ventilación, ¿qué esperar de otros?

Los niveles de dióxido de carbono son a menudo más altos en edificios que los 350 o 400 ppm hallados fuera de espacios cerrados (niveles de E.U.). 600 ppm son consideradas buen nivel.

La respiración de las personas en el espacio cerrado y la cantidad de veces que se intercambia aire con el exterior a través de la ventilación inciden en la acumulación del CO2.

“Hemos visto altos niveles de CO2 asociados con mayor ausencia estudiantil y desempeños más pobres en las tareas escolares”, dijo William Fisk, coautor, del Lawrence Berkeley National Laboratory.

¿Qué tal las aulas escolares y unviersitarias de muchas instituciones en el Aburrá y en Colombia?

Polución afecta La Última Cena de Da Vinci

Sobrevivió largos siglos, resistió dificultades políticas, no sucumbió ante los bombardeos durante la Segunda guerra Mundial, pero La Última Cena de Leonardo Da Vinci enfrenta ahora un gran riesgo: la polución de una de las ciudades más contaminadas de Europa.

A finales de 2009, los encargados de la iglesia de Santa María Delle Grazie donde se encuentra, instalaron un sofisticado sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado para proteger la pintura del aire de Milán.

Para chequear la efectividad de las medidas anticontaminantes, oficiales italianos contactaron a Constantinos Sioutas de la USC Viterbi School of Engineering.

Para la investigación examinaron muestras del aire mediante tecnologías para lugares donde se necesita alta sensibilidad, que no interrumpen las actividades diarias, explicó Sioutas.

Un grupo multinacional empleó monitores para determinar si la polución interior hacía sido reducida en la iglesia, así los visitantes que gozan con la pintura sean a la vez una fuente potencial de afectación.

Los resultados serán presentados en diciembre, para ver si se deben tomar medidas adicionales. En esencia se encontró que los controles han funcionado en parte. Las concentraciones del material particulado se redujeron entre 88 y 94 por ciento frente a los niveles del exterior.

La preocupación es el aire dentro de la iglesia: los lípidos de la piel de los visitantes del templo aparecieron en grandes cantidades, pese a la estricta regulación para entrar el lugar. Esos lípidos se combinan con el polvo en el aire y si lo hacen con la pintura misma la contaminan.

“Incluso la pintura misma emite”, dijo Nancy Daher, otra investigadora que participa en el estudio: pequeñísimas partículas de la cera usada en esfuerzos anteriores de reparación de la pintura también entran al aire, contaminando la obra de igual forma.

En unos días se sabrá qué se debe hacer para preservar esta obra maestra del arte con más de 500 años de vigencia.