Cuándo perdimos ese sexto sentido

La mayoría de los vertebrados, entre ellos 30.000 especies de animales terrestres, humanos incluidos y casi un número igual de peces espátula, descienden de un ancestro común que tenía un sexto sentido: un sistema de recepción eléctrica.

Aunque los humanos sentimos el mundo a través de cinco sentidos, los tiburones y peces espátula y otros vertebrados acuáticos tienen otro sentido: pueden detectar los débiles campos eléctricos en el agua, información que usan para detectar presas, comunicarse y orientarse.

En un estudio en Nature Communications que reúne más de 25 años de trabajo, se encontró que ese ancestro común era quizás un pez depredador marino con muy buena vista, dientes y mandíbula y un sistema lateral para detectar los movimientos del agua, visible como una franja a través del flanco de la mayoría de los peces. Vivió hace 500 millones de años aproximadamente.

La mayoría de las 65.000 especies vivas de vertebrados descienden de él.

Cientos de millones de años en el pasado hubo una gran división en el árbol evolutivo de los vertebrados. Un linaje condujo a los peces tipo raya o actinopterigios y el otro dio paso a los peces de aleta-lóbulo o sarcopterigios, que luego dieron origen a los vertebrados terrestres.

Pocos conservaron ese sexto sentido, como la salamandra mexicana axotoli, que se ha convertido en modelo para los estudios evolutivos.

Algunos peces espátula conservaron también esos receptores en la piel, siendo el americano el animal viviente con más receptores de esa clase: hasta 70.000 en la trompa y la piel de la cabeza.

¿Qué tal si los hubiéramos conservado nosotros? ¿Por qué perdimos ese sexto sentido?

Alguien controla sus amistades

Si tiene muchos o pocos amigos, si interactúa con ellos, si es activo en las redes sociales de internet tan comunes hoy, vitales para algunos, todo esto estaría marcado muy adentro de su cerebro.

El número de amistades podría estar determinado por el tamaño de una pequeña estructura cerebral, como una almendra, que se encuentra en un amplio rango de vertebrados. Eso informaron científicos en Nature Neuroscience, quienes estudiaban la amígdala, involucrada en las funciones interpersonales tales como la interpretación de las expresiones faciales emocionales, la reacción a las amenazas visuales y la confianza en extraños.

Una comparación previa entre especies en primates no humanos había mostrado que el volumen de esa estructura estaba relacionado con el tamaño del grupo, sugiriendo que esa región cerebral soporta las habilidades necesarias para una vida social compleja.

Sobre esa base, Lisa Feldman Barrett, de Northeastern University en Boston, y su grupo, midieron el volumen de la amígdala en 58 adultos sanos mediante imágenes cerebrales y los entrevistaron sobre las personas con las que mantenían un contacto regular.

Encontraron que quienes tenían redes sociales más complejas y grandes, tenían mayor volumen de la amígdala. El efecto no dependía de la edad ni de la satisfacción percibida sobre su vida social, sugiriendo que la felicidad no es un factor causal subyacente que vincula el tamaño de esa estructura cerebral con el número de amistades de una persona.

Pese al hallazgo es aún un misterio cómo la amígdala contribuye con las redes sociales. Es posible, dijo Brad Dickerson, un neurocientífico que contribuyó con el estudio, que el comportamiento social dependa de un conjunto más amplio de regiones cerebrales.

Sorprendentes hormigas

Las hormigas cortadoras de hojas o trozadoras, como algunos las llaman, son las reinas de las selvas tropicales. De acuerdo con un informe de la National Science Foundation de Estados Unidos, el peso de todas las hormigas que habitan la región del Amazonas es cuatro veces el de todos los vertebrados de esa región, incluyendo mamíferos, aves, reptiles y anfibios.
En la corona de un solo árbol amazónico pueden habitar más de 50 especies y en unos cientos de hectáreas pueden residir más de 500 especies. Es tal la cantidad, que prácticamente todo animal vivo en la región gtiene que vérselas con ellas.
Como si fuera poco, cada hormiga puede cargar más de tres veces su propio peso, por lo que se consideran las ingenieras de los ecosistemas, moviendo enormes cantidades de tierra al excavar sus nidos. Son además importantes depredadoras de otros pequeños invertebrados, como otras especies de hormigas, lo que se observa con dramatismo en las hormigas armadas nómadas, el enemigo número uno de las demás hormigas en el trópico.
Algo tendrán para ser tan exitosas. En la foto de la Universidad de Wisconsin, una reina dirige su colonia.
El único hábitat que no han conquistado es el de los casquetes polares y las montañas más altas.

La maravilla de los vertebrados: 10K

No es sencillo: secuenciar el ADN de 10.000 vertebrados. Pues eso es lo que se propone un grupo de científicos con un proyecto que costará 50 millones de dólares.
“entender la evolución de los vertebrados es una de las grandes historias de detectives en la ciencia”, dijo David Haussler, investigador del Howard Hughes Medical Institute en la Universidad de California.
Es bien interesante. ¿Sabe alguien cómo obtuvo el elefante su trompa? ¿Por qué se estiró el cuello de la jirafa? O, ¿cómo se desarrollaron las manchas del leopardo? Parecen preguntas triviales, pero no lo son.
Se tata del proyecto Genoma 10K, que reportará algún día beneficios a humanos y animales.
Haussler es uno de los autores de un artículo sobre el proyecto, aparecido este mes en el Journal of Heredity, en el cual cerca de 50 científicos discutieron los méritos de esta gran investigación.
Hoy los costos de secuenciar un genoma se han reducido a la vez que ha crecido la capacidad de los científicos de secuenciarlo.
Todos los vertebrados actuales descienden de una sola especie marina que vivió hace 500 a 600 millones de años y los paleontólogos no conocen mucho sobre ella, pero como todos sus descendientes comparten ciertas características, se sabe que poseía músculos independientes, y un cerebro frontal, medio y posterior ligado a estructuras de la médula, así como un sofisticaod sistema inmunológico.
De él se desprendieron lo que en palabras de Haussler “es uno de los más espectaculares y maleables ramas de la vida”. Los vertebrados se diseminaron por todos los océanos, conquistaron tierra firme y hasta volaron, produciendo a lo largo de los años distintas evoluciones, como un corazón con varias cámaras, huesos y dientes y un esqueleto que ha soportado los grandes animales acuáticos y terrestres y una especie de primate, el Homo sapiens, que produjo un lenguaje, una cultura y una tecnología sofisticados.
Suficiente ilustración: un proyecto que bien vale la pena.

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