Isla de San Andrés se vuelve de plástico

Playa de San Andrés. Foto Manuel Saldarriaga

No solo hay muchas personas plásticas. El mundo está lleno de él. En las ciudades. En los océanos. Y en las playas de San Andrés.

En un estudio Yuly Vargas, de la Universidad Nacional sede Medellín, realizado durante 10 semanas, recogió 186 kilos de residuos sólidos en el litoral costero Genny Bay, en Spratt Bight, Sound Bay y frente a Tom Hooker.

Para el estudio, se ubicaron dos trayectos de muestreo de 50 metros de largo y uno de ancho, paralelos a la costa y otro en el área de recreación.

En las 3 playas el material más común fue el plástico, del 84 al 89% del total, aunque en Genny Bay fue el vidrio con 53%, seguido del plástico con el 42%.

También se recolectaron desechos orgánicos, cigarrillo, madera y hasta muebles y electrodomésticos.

El resultado muestra que hay un alto grado de amenaza para la vida marina en esta región del país. Se sabe que aves, tortugas, delfines, peces y otros organismos ingieren plástico al confundirlo con alimentos, que les puede provocar sofocamiento y la muerte.

Aunque las playas son aseadas cada día, las basuras se acumulan por el consumo de los usuarios. En 2013 más de 678.000 turistas visitaron la isla.

Los corales, la simbiosis y la vida

Aunque a veces pase desapercibido: los corales son fascinantes animales que conforman las más largas construcciones biológicas en el mundo. Cubren solo el 0,2 por ciento de la superficie marina, pero son el hábitat de más del 30 por ciento de la vida marina. En las aguas poco profundas que no tienen abundante comida, los corales han desarrollado una relación cercana con los pequeñísimos dinoflagelados fotosintéticos. Estos emplean la luz solar para producir energía para el coral, que la utiliza para construir su esqueleto mineralizado para protegerse.
La producción mineral, conocida como calcificación del coral, está cercanamente relacionada con el ciclo del día y la noche, aunque el mecanismo molecular detrás de tal sincronización es aún desconocido.
Científicos encabezados por Aurelie Moya acaban de descubrir un gen de los corales que responde por esos ciclos, lo que se convierte en una pista para determinar cómo corales y sus compañeros del plancton marino viven en simbiosis.
Se aprecian en las fotos, cortesía de Didier Zoccola, del Centre Scientifique de Monaco: arriba, esqueleto del coral simbiótico Stylophora pistillata y a la derecha, pólipos dle mismo.