Efectos de los videojuegos en los niños

Que juegue, pero no tanto. Un nuevo estudio en la Universidad de Oxford sugiere que jugar videojuegos menos de 1 hora al día hace niños y adolescentes más asentados, lo que no sucede con aquellos que no juegan o que lo hacen más de 3 horas al día.

No se encontraron efectos negativos ni positivos entre quienes jugaban moderadamente de 1 a 3 horas.

La investigación aparece en Pediatrics y revela además que la influencia de los videojuegos en los niños, apra bien o para mal, es muy pequeña en comparación si vive en una familia funcional, sus relaciones escolares y si tiene privaciones materiales.

El estudio se hizo con 5.000 niños y jóvenes en el Reino Unido. Tres de cuatro juegan videojuegos a diario y quienes pasaban más de la mitad de su tiempo libre jugando con ellos eran menos centrados. Podría deberse, especularon los investigadores, a que no están involucrados en actividades enriquecedoras y quizás se exponían a material para adultos.

Comparados con quienes no jugaban o aquellos que lo hacían con mucha frecuencia, quienes lo hacían por menos de 1 hora (menos de un tercio del tiempo libre) tenían más niveles de sociabilidad y estaban más satisfechos con su vida. Parecía también que tenían menos problemas con los amigos o emocionales y menos hiperactividad que los otros grupos.

Andrew Przybylski, cabeza del estudio, comentó que “los resultados respaldan recientes experimentos de laboratorio sobre los problemas de los juegos electrónicos. Sin embargo, los altos niveles de jugar videojuegos parecen relacionarse débilmente con los problemas de comportamiento de los niños en el mundo real. De otro lado, los pequeños pero positivos efectos que observamos para los bajos niveles de videojuegos no respaldan la idea de que los videojuegos por sí solos pueden ayudar al desarrollo de los niños en un mundo cada vez más digital”.

Mis 10 noticias científicas de la semana (1-7)

Tomado de Avatar

1. Luna, lunera, cascabelerea

En un paper aceptado para publicación en Astrophysical Journal Letters, Jorge Iván Zuluaga, astrónomo director del pregrado de Astronomía de la Universidad de Antioquia y Rene Heller, de Macmaster Unviersity en Canadá, estudiaron la posible habitabilidad de lunas alrededor de planetas en otros sistemas solares, una posibilidad que se ha venido comentando en los dos últimos años. Para los científicos, es muy poco probable que se pueda dar la vida en esos satélites a menos que estén protegidos magnéticamente de la radiación cósmica, para lo cual tendrían que estar muy cerca de sus planetas y entonces serían muy calientes.

2. Tan parecidos pero tan diferentes

Quien diga que delfines y murciélagos son muy parecidos, sería objeto de burlas. Pero parece que tienen cosas en común. Un estudio de Queen Mary University publicado en Nature sugiere que el sistema de ecolocalización en ambos tiene raíces genéticas similares, un proceso conocido como evolución convergente. En el estudio compararon 22 secuencias genéticas de 22 mamíferos, incluidos delfines y murciélagos, que desarrollaron de manera independiente la ecolocalización y hallaron convergencias en casi 200 regiones genómicas.

3. Una sorpresa en el fondo del mar

Tan grandes solo se conocían en Marte y, desde el año pasado, en el gran asteroide Vesta en el cinturón principal entre Marte y Júpiter. En el Océano Pacífico científicos reportaron la existencia de un enorme volcán tan extenso y grande como las islas británicas, situado a unos 1.600 kilómetros al este de Japón, según el reporte presentado en Nature Geoscience. Se trata de Tamu Massif, el rasgo más sobresaliente de la cadena montañosa Shatsky Rise formada hace 130 a 145 millones de años.

4. Qué frío tan horrible

Como si hubiera faltado frío en la última Edad de Hielo hace unos 13.000 años, un asteroide golpeó la Tierra y ayudó a enfriar más el clima, causando lo que se conoce como la Dryas reciente, una variación extrema del clima en menos de 100 años, reveló un estudio publicado en PNAS. Las evidencias serían fragmentos rocosos en Quebec. Canadá, de la explosión que sucedió tan lejos como en Pensilvania, Estados Unidos. El hallazgo sin embargo no convence aún a toda la comunidad científica.

5. Ancianos jugadores

No lo harán por vicio incontrolable y tampoco son degenerados. No. Un estudio publicado en Nature sugiere que las personas de edad que jueguen videojuegos mejoran la capacidad de realizar varias acciones a la vez (multitask), una mejoría que duró hasta seis meses. Distintos estudios sobre el tema, relacionados con detener el declive cognitivo han arrojado resultados mixtos, pero este se centró en una sola habilidad.

6. Para oírte mejor

Son muy pequeñas, de solo 1 centímetro, pero a esa especialidad le suman otra: las ranas Gardiner de las islas Seychelles escuchan por… la boca. Sí, como carecen de oído medio y por lo tanto de tímpano y los 3 huesecillos, la boca les sirve para escuchar. Por la cavidad bucal entran las ondas acústicas para hacer vibrar la estructura ósea que da hacia el oído interno. Tal parece que guardan un rasgo adquirido cuando vivían en el continente antiguo Gondwana. El estudio fue publicado en PNAS.

7. Aquí la Luna

En un mes debe llegar a la Luna la sonda Ladee de la Nasa, con el fin de estudiar durante 100 días la composición de la delgada atmósfera lunar y el polvo en ella, con lo que se resolverán acertijos como la luz coloreada observada en misiones Apolo. La nave se insertará en una órbita baja, por lo que necesitará más energía, debido a lo cual el viaje hacia el satélite natural tardará más: así se ahorrará energía informó la agencia espacial.

8. Qué tiempos aquellos

Científicos encontraron en una roca en Eastern Cape, Sudáfrica, lo que es el primer vestigio de un invertebrado en el supercontinente Gondwana. Se trata de un escorpión que vivió hace cerca de 350 millones de años. Cuando la masa continental del planeta se partió, Gondwana estuvo en el sur. De esa parte no se habían encontrado señales de animales, al contrario de su contraparte norteña, Laurasia. El escorpión fue de los primeros colonizadores de tierra firme en Gondwana,, cuando los animales comenzaban a salir de las aguas del océano. El estudio fue publicado en African Invertebrate.

9. Se calentó el parche

En busca de cuerpos fríos en el universo, astrónomos encontraron hace dos años, gracias al telescopio espacial Wise de Nasa, una nueva clase, unas enanas cafés, aunque no se pudo determina con exactitud la temperatura. Un nuevo estudio reveló que son algo menos frías de lo que se creía: su temperatura es entre 120 y 175 grados centígrados. Estos cuerpos, algunas veces llamados estrellas fallidas, son los cuerpos celestes libres más fríos: para alcanzar las bajas temperaturas luego de enfriarse por miles de millones de años quiere decir que solo pueden tener de 5 a 20 veces la masa de Júpiter. Su única fuente de energía es la contracción gravitacional. El estudio fue publicado en Science.

10. Flaco: contagiame

Qué sorpresa: parece que ser delgado puede ser… contagioso. Sí, una bacteria intestinal de personas puede invadir los intestinos de ratones que portan microbios de personas obesas y las invasoras logran que los ratones no engorden, según estudio publicado en Science. Como todo lo bueno tiene su problema, los beneficios tienen un inconveniente: los microbios invasores solo actúan cuando el ratón come alimentos sanos. Incluso la bacteria bloqueadora de grasa no puede luchar contra una dieta mala, sugiere el líder del estudio, Jeffrey Gordon, microbiólogo de la Universidad de Washington en San Luis.

Con videojuegos violentos se acumula agresividad

Los efectos negativos de los videojuegos violentos se pueden acumular con el paso del tiempo reveló un estudio.

Científicos establecieron que las personas que jugaban esta clase de videogames por tres días consecutivos mostraban un aumento de la conducta agresiva y de las expectativas hostiles cada día que jugaban. Aquellos que jugaban videogames no violentos no presentaban cambios importantes en su comportamiento.

Estudios previos han mostrado que aún una sola sesión de videojuegos violentos aumentaban la agresión a corto plazo, esta es la primera vez que se muestran efectos más duraderos según Brad Bushman, coautor del estudio, profesor de Comunicación y Sicología en Ohio State University.

“Es importante conocer los efectos de largo aliento de los videojuegos violentos dado que muchos jóvenes los juegan con regularidad”, dijo.

“Jugar videojuegos podría ser comparado con fumar cigarrillo. Uno solo no provoca cáncer de pulmón, pero fumar semanas, meses y años aumenta mucho el riesgo. Del mismo modo, la exposición repetida a los videojuegos violentos puede tener un efecto acumulativo en la agresión”.

Los resultados del estudio conducido con Youssef Hasan y Laurent Bègue de University Pierre Mendès-France, en Grenoble, Francia, y Michael Scharkow de University of Hohenheim en Alemania, fueron publicados onlin en el Journal of Experimental Social Psychology y aparecerán luego en edición impresa.

Tras un derrame, videojuegos son útiles

No es que haya perdido la cabeza. Tampoco son problemas de la edad. ¿Se imagina al abuelo entusiasmado con la consola de videojuegos?

La próxima generación de jugadores serán aquellos que requieran recuperarse de un derrame. Sí, los videojuegos no son solo apra los niños y jóvenes.

Un estudio publicado en el journal Neuroengineering and Rehabilitation, publicación de acceso público de BioMed Central, muestra que los juegos pueden acelerar la velocidad de recuperación de la parálisis luego de un derrame.

No es sencillo para esa clase de víctimas recuperar el movimiento de brazo y mano y 80-90% de quienes los sufren aún tienen problemas seis meses después del accidente.

Científicos analizaron un grupo de personas que tenían limitaciones en el uso de un brazo tras un derrame y encontraron que las simulaciones de computador y las técnicas avanzadas de la industria fílmica para producir acciones en computador, podrían restaurar la función perdida.

Parece claro: las rutinas actuales de entrenamiento se concentran en ganar el movimiento del brazo y la mano por separado, mientras que los juegos computarizados y el entrenamiento robótico usados en el ensayo intentaban mejorar la función de ambos al mismo tiempo. Para mejorar la coordinación mano-brazo, la precisión y la velocidad se emplearon los juegos Plasma Pong y Hammer Task; las simulaciones de Piano Virtual y Hummingbird Hunt ayudaron a devolver la precisión de agarre y el movimiento individual de los dedos.

Luego de un entrenamiento de dos a tres horas diarias por ocho días, todos los pacientes presentaron mayor control de mano y brazo. Tenían además mayor estabilidad del miembro afectado y mayor suavidad y eficiencia en el movimiento.

El análisis kinemático mostró que también habían mejorado el control sobre sus dedos y eran más rápidos en todas las pruebas de control.

En contraste, el brazo no afectado y los brazos de jugadores de control que tenían funcionamiento normal de la extremidad, no mostraron mejoría alguna.

“Los pacientes que jugaron estos juegos mostraron un mejoramiento promedio de sus marcadores clínicos de 20-22% en ocho días”, dijo Alma Merians, miembro del equipo investigador.

A jugar se dijo.