Cáncer y suplementos: se estrecha el vínculo

La buena salud puede conducir al… cáncer. La buena salud entendida como el esfuerzo que hacen muchas personas de buena fe consumiendo suplementos, muchos de los cuales son cancerígenos según un estudio que recopiló hallazgos sobre el tema.

En dosis altas sí que son nocivos sugiere la nueva investigación.

Hay varios casos:

En un estudio en el American Journal of Clinical Nutrition se había encontrado que las mujeres que ingerían altas dosis de suplementos de ácido fólico tenían 19% más de desarrollar cáncer de seno. Y aquellas que tenían mayor cantidad en su sangre tenían un riesgo 32% mayor.

También se encontró un mayor riesgo en quienes ingerían suplementos de betacaroteno y vitamina E.

Así, por ejemplo, un estudio en el Jama, investigadores habían encontrado que altas dosis de vitamina E incrementaban 17% el riesgo de cáncer entre 7 y 12 años después.

En otro estudio en el New England Journal of Medicine, los fumadores hombres que tomaban suplementos de betacaroteno tenían un 18% más de cáncer de pulmón entre 5 y 8 años después.

Son hallazgos que deberían obligar a considerar el uso de suplementos, dijo uno de los autores del nuevo estudio presentado en el encuentro de la Asociación Americana de Investigación en Cáncer.

Un tema espinoso dada la creciente publicidad de suplementos y la cantidad de personas que los ingieren pensando en un beneficio para su salud.

Vitaminas y corazón no se ayudan mucho

Suplementos vitamínicos siguen cuestionados. No es que no sirvan, pero quizás no para lo que se dice. Ni los suplementos de vitamina C ni de E reducen el riesgo de eventos cardiovasculares serios, según un estudio publicado en el Journal of the American Medicine Association.
Aunque la mayoría de los adultos en países como Estados Unidos ingieren suplementos, su uso no parece tan eficaz. Estudios previos sugerían que la vitamina E tendría un efecto en la prevención de problemas cardiovasculares. Y otros hablaban de la vitamina C para disminuir el riesgo de problemas coronarios.
Howard Sesso y colegas analizaron los efectos de tales vitaminas en más de 14.000 médicos mayores de 50 años y con bajo riesgo de enfermedad cardiovascular al comienzo del estudio en 1997. Tras los análisis, concluyeron que no existen evidencias de su beneficio en cuanto a la reducción del riesgo de eventos del corazón.