Nave Nuevos Horizontes pasó el puerto de montaña

Neptuno y su luna Tritón desde Nuevos Horizontes, cortesía Nasa

A solo 11 meses de conquistar su ambiciosa meta, la nave Nuevos Horizontes cruzó la bandera que señala el último premio de montaña.

La Nasa reveló que la sonda acaba de cruzar la órbita de Neptuno, el planeta más alejado del Sol en el Sistema Solar y sigue raudo para llegar a Plutón el 14 de julio de 2015.

Del tamaño de un piano, Nuevos Horizontes fue lanzada en 2006 y pasó este lunes 25 la órbita del planeta gigante a 4.425 millones de kilómetros de la Tierra.

Por coincidencia cósmica, un 25 de agosto, pero de 1989, la nave Voyager realizó el primer e histórico encuentro con ese planeta. 25 años desde entonces.

Nuevos Horizontes rompió la marca al llegar a ese premio de montaña en solo 8 años y 8 meses.

“Hace 25 años exactamente la Voyager 2 nos entregó la primera mirada de ese inexplorado planeta. Ahora Nuevos Horizontes será la primera en revelar el mundo de Plutón y sus lunas”, dijo Jim Green, director de la División de Ciencias Planetarias de la Nasa.

La nave pasó mucho más lejos de Neptuno que la Voyager 2, pero su cámara telescópica tomó muchas fotografías. Es que pese a cruzar la órbita, el gran planeta se encuentra en otro punto alejado en su trayectoria alrededor del Sol.

Nuevos Horizontes estudiará Plutón pero no se detendrá mucho en ese sistema con cinco lunas descubiertas hasta ahora. Seguirá hacia el cinturón de Kuiper, esa región con forma de disco llena de objetos helados más allá de la órbita de Neptuno, unos cuantos considerados hoy planetas menores tal como Plutón.

3 gigantescos volcanes explotaron en luna Io

Las erupciones. Cortesía U. California-Berkeley

No solo tiembla la Tierra cuando entran en erupción volcanes que amenazan extensos territorios. No: astrónomos detectaron 3 enormes erupciones en la enorme luna Io de Júpiter, ocurridas hace un año.

Erupciones que pueden enviar material cientos de kilómetros sobre la superficie y que serían más comunes de lo imaginado.

“Por lo general esperamos una gran erupción cada uno o dos años y usualmente no tan brillantes”, dijo Imke de Pater, profesor de la Universidad de California en Berkeley, cabeza de uno de los artículos que describe las erupciones. “Pero acá tenemos 3 brillantes estallidos que sugieren que si miramos con más frecuencia podríamos ver más en Io”.

Io es una d ellas 4 lunas más grandes, la más externa, con casi el tamaño de la Luna, de 3.700 kilómetros. Fuera de la Tierra es el único sitio del Sistema Solar con volcanes que erupcionan lava.

En 1989 se reportaron erupciones en Tritón, gran luna de Neptuno, captadas por la Voyager 2, pero no se sabe si expulsan lava.

Dada la baja gravedad de Io, las grandes erupciones volcánicas producen una sombrilla de residuos que se elevan alto en el espacio.

Los eventos de agosto igualan otros que despidieron decenas de kilómetros cúbicos de lava sobre cientos de kilómetros cuadrados en un periodo breve.

Las 3 erupciones, incluyendo la más grande y más poderosa del trío en agosto 29 de 2013, posiblemente se caracterizó por cortinas de fuego pues la lava salía de fisuras posiblemente de varios kilómetros de longitud.

Los dos artículos saldrán en el journal Icarus.

Las primeras dos erupciones, el 15 de agosto, fueron descubiertas con uno de los dos telescopios del Observatorio Keck en Hawai. La más brillante, en una caldera llamada Rarog Patera, debió generar un flujo de lava de 80 kilómetros cuadrados y una altura de 10 metros, mientras que la otra en Heno Pathera produjo flujos que cubrieron unos 190 kilómetros cuadrados. Ambas en el hemisferio sur de Io, cerca del limbo y habían casi desaparecido a los 5 días.

Neptuno tenía una lunita escondida

Es como ver una aguja en un pajar y bien pequeña. El telescopio espacial Hubble encontró una luna de 20 kilómetros de longitud alrededor de Neptuno, un planeta hoy a 4.372 millones de kilómetros de la Tierra.

Es la luna más pequeña del sistema neptuniano. Es tan pequeña y tenue que es unas 100 millones de veces más débil que la estrella más débil que pueda verse con el ojo. Tanto, que no fue detectada por la nave Voyager 2 cuando pasó por allí en 1989 informó la Nasa, tránsito durante el cual descubrió el sistema de lunas y anillos alrededor del gran planeta.

La nueva luna fue hallada por Mark Showalter el 1 de julio mientras estudiaba los arcos o segmentos de anillos alrededor de Neptuno. “Las lunas y los arcos orbitan muy rápido, por lo que tenemos que establecer una forma de seguir su movimiento para ver sus detalles”.

Es como tomar una foto de un atleta: permanece en foco, pero el fondo queda borroso, agregó.

El método se basó en rastrear el movimiento de un punto blanco que aparece una y otra vez en más de 150 fotos de archivo de Neptuno tomadas por el Hubble entre 2004 y 2009.

Showater miró más allá de los segmentos de anillo y advirtió un punto blanco a unos 105.000 kilómetros del planeta, entre las órbitas de las lunas Larisa y Proteo. Luego registró una órbita circular de la luna, que completa un giro cada 23 horas.

Neptuno es un planeta mayor que la Tierra, con un radio de 24.622 kilómetros y una masa 17,1 veces la terrestre. Su temperatura media des de unos -241 grados centígrados y su atmósfera está compuesta de hidrógeno, helio y metano. Su año es de 164 años terrestres.

Hasta ahora se habían encontrado 12 lunas. Posee 8 anillos y un sistema de arcos.

¿Se nos va la Voyager 1?

Si saca pecho, seguro toca la línea: la sonda Voyager 1, a 18.600 kilómetros de la Tierra, está a punto de sobrepasar la frontera del Sistema Solar y navegar por el medio interestelar según nueva información de la Nasa.

Sería el primer objeto de fabricación humana en transitar por esa desconocida y enigmática región del espacio cercano.

La nave, de acuerdo con tres estudios presentados en la revista Science, se hallaría en una zona que los astrónomos denominan autopista magnética, en la que se detecta una alta tasa de partículas cargadas por fuera de la heliosfera y la desaparición de aquellas que provienen de esta.

La heliosfera es la ‘burbuja’ hasta donde llega la influencia del Sol.

Los científicos han detectado gracias a los datos que transmite la nave, 2 de las 3 señales que esperaban ver: la desaparición de partículas cargadas y los rayos cósmicos del exterior. La tercera sería el cambio en la dirección del campo magnético, no observada aún, que revelaría la presencia de un campo magnético interestelar.

“Esta extraña y última región antes del espacio interestelar está siendo enfocada gracias al Voyager 1”, dijo Ed Stone, científico del proyecto. “Si se mira solo los datos de rayos cósmicos y partículas energéticas, se pensaría que navega ya en el espacio interestelar, pero el equipo piensa que aún no ha llegado porque estamos aún dentro del dominio del campo magnético del Sol”.

Los científicos no saben a cuánto está de llegar al medio interestelar. Podría tardar de meses a años. Fuera de la heliosfera, que se extiende más de 13.000 millones de kilómetros más allá de los planetas del Sistema Solar, el espacio es llenado con materia de otras estrellas y el campo magnético presente en la región vecina a la Vía Láctea.

La Voyager 1 y su similar la Voyager 2 fueron lanzadas en 1977, pero la segunda se encuentra un poco más retrasada y se dirige hacia otra región del espacio.

Las investigaciones presentadas se basaron en observaciones de mayo a septiembre del año pasado. La nave se encuentra a 17:10 horas luz.

Nave está a punto de salir al medio interestelar

No es que un vecino haya hecho reclamo alguno. No. Lo que sucede es que la información no concuerda.

Los nuevos datos entregados por la sonda Voyager 1, el aparato humano que más lejos ha llegado en el espacio, indican que hay que redefinir la frontera del Sistema Solar, esa capa externa esférica hasta donde llega el calor del Sol.

La nave, aunque no se creía, está ya en el borde del Sistema. Se encuentra a unos 17.380 millones de kilómetros de la Tierra o unas 115 unidades astronómicas (una unidad es la distancia Tierra-Sol, unos 150 millones de kilómetros).

Allí, dicen los equipos de la nave, la velocidad del gas caliente ionizado se ha reducido de 241.000 kilómetros por hora a cero.

Un grupo de científicos encabezado por Stamatios Krimigis reportó hoy en el journal Nature que esa reducción en la velocidad del viento solar se debería a la presión del campo magnético interestelar en la región entre las estrellas.

Desde diciembre de 2004, Voyager 1 monitorea la velocidad del plasma en esa corona externa de influencia del Sol.

Para Krimigis los datos indican que la nave está en toda la frontera del Sistema Solar.

El viento solar viaja a velocidades supersónicas hasta que cruza una onda de choque llamada frente de choque de terminación, donde calienta la heliofunda, capa que separa la heliopausa o frontera final de ese frente, que fue cruzado en 2004 por la sonda.

No se cree que la nave haya superado la heliopausa y se encuentre en el espacio interestelar, paso que supondría una caída en la densidad de partículas calientes de la heliofunda hacia partículas frías del medio interestelar.

Los análisis revelan que la heliopausa puede hallarse a 18.185 kilómetros del Sol más o menos, por lo que Voyager 1 podría salir al medio interestelar a mediados de 2012.

La sonda viaja a 61.100 kilómetros por hora, contra 56.300 de la Voyager 2, que fue lanzada un poco antes que la 1, por lo que se encuentra más lejos que esta. La dos siguen caminos diferentes.

La Voyager 2 anda a unos 14.160 millones de kilómetros del Sol.