No le coma cuento al resfriado

Con estos cambios de clima aparece más gente resfriada. ¿Cómo evitarlo? Un artículo en el Canadian Medical Association Journal podría ofrecer las claves.

Sí, lavarse las manos e ingerir zinc pueden ser las mejores formas de evitar la gripe común, aparte de que algunos analgésicos del mercado permitirían aliviar algunos síntomas.

En promedio un adulto desarrolla de 2 a 3 resfriados al año según el estudio. Los menores de 2 años unas 6. Y no hay vacuna para aliviar, por lo que se debe soportar durante unos pocos días.

Los investigadores canadienses revisaron más de 150 estudios sobre el resfriado común, tradicionales y no, desde el agua de ajo hasta comérselo.

Detectaron que la mejor manera de alejarse de la gripe es mantener las manos libres de gérmenes utilizando desinfectantes con alcohol y utilizar guantes sirven en la prevención.

Ingerir zinc ayuda también. Este elemento se encuentra en la carne, nueces y fríjoles y parece ser efectivo para reducir el número de resfriados, al menos en niños.

En los estudios, niños que tomaban de 10 a 15 miligramos de sulfato de zinc tenían menos gripes que quienes solo ingerían un placebo. Y no habría razón para que no les sirviera a los adultos también.

Hay evidencia de que los probióticos podrían prevenir, pero los tipos y combinaciones varían en los estudios, así como las formulaciones por lo que es difícil una comparación.

Las recetas con ajo, el ejercicio y los remedios homeopáticos no mostraron beneficio.

Y en cuanto al tratamiento, el ibuprofeno y el acetaminofén alivian el dolor y la fiebre, pero no otros síntomas. El primero parece trabajar mejor para la fiebre en niños.

En mayores de 5 años, los antihistamínicos y los descongestionantes tienen algún beneficio.

La vitamina C y los antibióticos no mostraron beneficio alguno para aliviar el resfriado.

Qué hace un vehículo en mi estómago

Casi en todas partes puede imaginarse uno la presencia de un vehículo, pero ¿en el estómago? No podía faltar.

En esta era de la miniaturización de la medicina, el nanoingeniero Joseph Wang, de la Universidad de California en San Diego presentó su prototipo, que algún día podría ser útil para atacar células cancerosas o llevar medicinas a domicilio.

No requiere salir a tanquear con gasolina ni usa gas, aunque a este novedoso vehículo le falta remediar sus pequeños problemas, uno de ellos en sus frenos: no se ha logrado que se detenga, como tampoco controlar su velocidad.

El caso es este: el vehículo es un tubo cónico de 10 micrometros, cubierto por zinc, que reacciona con el ambiente ácido del estómago y produce burbujas de hidrógeno que lo impulsan.

Si fuera cubierto con anticuerpos o equipado con cámara, podría enviar mensajes instantáneos del interior del órgano.

Microvehículos de esta clase se movían al crear burbujas de oxígeno a partir del peróxido de hidrógeno, un elemento algo tóxico para el organismo. El zinc los hace más biocompatibles.

Como la velocidad depende de la acidez, su velocidad aumenta con esta, lo que mostraría también pH estomacal. La acidez, sin embargo, impacta la vida del motor, que puede ser de 10 segundos a… 2 minutos.

¿Corto? La vida suficiente para desarrollar su tarea.

Estos vehículos son conducidos por el estómago mediante magnetos, revelaron los investigadores.

Algún día navegarán por su cuenta, repararán áreas dañadas o harán microcirugías. Todo un avance.

En la foto de la American Chemical Society, el microvehículo.

De aquellos que comen física tierra: la geofagia

No es una práctica común para muchos, pero existe. De niños, sí es algo más frecuente en nuestro medio, aunque en sitios donde la comida no abunda… quién sabe.

El caso es que en los cinco continentes y en casi tos los países, se ha documentado la geofagia. ¿Que qué? Sí: comer tierra, así de simple.

Porqué se da no es sencillo de explicar. Pero investigadores realizaron un meta análisis que publicaron en The Quarterly Review of Biology para ayudar a buscar una explicación.

La razón más probable para la geofagia es la protección que podría brindar al estómago contra toxinas parásitos y patógenos.

La primera cita de geofagia en la humanidad provino de Hipócrates hace más de 2.000 años, según Sera Young, de Cornell University. Desde entonces, se ha reportado con mucha más frecuencia.

Para algunos se debe a la escasez de alimentos, aunque se sabe que no provee ningún beneficio nutricional. Otros creen que ayuda a proveerse de minerales de los que carecen, como hierro, zinc o calcio. O el beneficio protector del estómago.

Los investigadores no encontraron en su análisis datos suficientes que confirmaran la hipótesis del hambre ni tampoco la de los minerales. La tercera parece tener más datos que podrían corroborarla.

Los casos de geofagia han sido más documentados en mujeres en las primeras etapas de preñez y en niños preadolescentes. Estas dos poblaciones tienen mayor sensibilidad frente a patógenos y parásitos, dijo Young.

Es además más común en regiones tropicales, donde abundan los microbios en los alimentos.

Los datos mostraron por último que se come tierra durante episodios de estrés gastrointestinal. No se cree que la tierra sea la que provoque el problema, dado que por lo general se recoge de sitios profundos y no superficiales.

Y hay un dato adicional: las personas por lo general hierven la tierra antes de comérsela.

Por su salud, aligere el peso de ciertos metales

Que no lo dobleguen ni el hierro ni el cobre. Un tema que por lo general se ignora: Altos niveles de estos metales están ligados a la enfermedad de Alzheimer, problemas del corazón y otros desórdenes relacionados con la edad, recordó un informe en el Chemical Research in Toxicology.
Por eso, se debería evitar la acumulación, que se ha convertido en un asunto de salud pública de acuerdo con el investigador George Brewer.
El cobre y el hierro son nutrientes esenciales para la vida y los niveles altos son benéficos para la salud reproductiva de los jóvenes, pero al llegar a los 50, el asunto cambia y las concentraciones altas de esos metales pueden dañar las células y provocar la aparición de diferentes enfermedades.
Algunas de las medidas sugeridas, incluyen:
Evitar el consumo de pastillas de minerales y vitaminas que contengan hierro y cobre; reducir el consumo de carne, no consumir agua de llaves de cobre, donar sangre regularmente para reducir el hierro y consumir suplementos de zinc para reducir el cobre.