El océano se hace insostenible

Peces en peligro. Pesca amenazada. Posible hambruna. Desbarajuste oceánico.

El exceso de pesca de grandes depredadores durante los últimos 40 años, tales como atún, tiburón y bacalao ha dejado los océanos en desequilibrio y podría llevar a su extinción hacia 2050, según Villy Christensen, del Centro de Pesca de la Universidad de British Columbia.

La predicción la hizo en el panel Habrá Peces en el Océano en 2050, que se realizó en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

Con la desaparición de estos grandes peces, las poblaciones de los más pequeños que se alimentan de plancton, como sardinas, anchoas y capelanes se ha duplicado, informó Christensen. Su equipo estudió los datos de más de 200 modelos de ecosistemas marinos, que permitieron establecer más de 68.000 estimaciones de biomasa de peces entre 1880 y 2007.

Mientras la ausencia de depredadores les permitirá a los pequeños prosperar, también los deja expuestos a más enfermedades, pudiendo su muerte masiva desembocar en grandes explosiones de algas o grandes agrupaciones de bacterias que reducirían el oxígeno de las aguas circundantes, dejando amplias porciones del océano como zonas muertas, incapaces de mantener la vida.

En la foto, sardinas.

El fenómeno de las zonas muertas marinas

El clima sofoca los mares. La Tierra tiene hoy más de 400 zonas muertas, áreas extensas escasas en oxígeno que cubren cientos o incluso miles de kilómetros cuadrados en las que la vida animal está ausente en la práctica durante el verano. Una cantidad que se está duplicando cada década, de acuerdo con un informe de la National Science Foundation de Estados Unidos.
La mayoría de las zonas muertas, como la notable del golfo de México, son originadas en la polución que es vertida a los océanos por los ríos. Pero desde 2002, por ejemplo, las aguas costeras del Pacífico noroccidental de Estados Unidos, una de las áreas pesqueras más importantes de ese país, se han convertido en zonas muertas por una razón distinta, aparentemente: cambios en la circulación oceánica y atmosférica debidos al cambio climático.
Las zonas muertas se forman donde las plantas microscópicas, el fitoplancton, son fertilizadas en exceso por fertilizantes que llevan los ríos o por alcantarillas de aguas residuales. El resultado: aglomeraciones de materia orgánica que se descompone a través de procesos que se roban el oxígeno vital para las especies vivas. Los animales que caen en ellas sufren sofocación o un gran estrés.
En aquella región, 2006 presentó el máximo de aguas sin oxígeno, cerca de 1.900 kilómetros cuadrados.