Terapia genética sirvió contra el VIH

Una terapia genética es el último avance para contener el VIH luego de que surtiera efecto en ratones, reveló un estudio publicado en Nature.

Más explorada para curar enfermedades genéticas crónicas como la fibrosis quística, podría servir para prevenir enfermedades.

Una sola inyección que insertó ADN para un anticuerpo neutralizante del VIH en el células de ratón vivo protegió por completo los roedores del la transmisión del virus.

Hasta ahora no ha sido fácil transitar el camino que conduzca a una vacuna efectiva y más de 2 millones de adultos son infectados cada año. No se ha encontrado, más de 3 décadas tras el surgimiento del virus, un modo confiable de prevenir la infección.

El desarrollo de una vacuna clásica, que emplea parte de un virus inactivo para inducir inmunidad, ha resultado poco exitoso por la capacidad del virus de disfrazar sus estructuras externas para que los anticuerpos no lo alcancen.

Los científicos han tenido que luchar duro para hallar una molécula que induzca siquiera una respuesta moderada contra el virus en todas sus distintas mutaciones. Por eso, aunque una terapia ge ética suene extraño e este caso, podría ser una alternativa válida.

David Baltimore, virólogo del California Institute of Technology en Pasadena y colegas, utilizaron un adenovirus modificado genéticamente para infectar células musculares y llevarles ADN que codifica por anticuerpos aislados de la sangre de personas infectadas con el VIH. El ADN es incorporado dentro del genoma de aquellas células y las programa para producir los anticuerpos, que es secretado hacia la corriente sanguínea. La práctica se fundamenta en un desarrollo previo en Pensilvania para prevenir el virus de la inmunodeficiencia en simios, similar al VIH pero que infecta simios.

Si no hay otra alternativa, y no la hay hasta ahora, es una buena opción, dijo Baltimore.

De cinco anticuerpos neutralizantes ensayados, una a la vez, en ratones con sistemas inmunes humanizados, dos fueron completamente protectores, incluso con dosis de VIH 100 veces superiores a las que se dan en una infección natural.

Luego de 52 semanas, los niveles de anticuerpos expresados permanecían altos.

O sea que dosis periódicas en humanos podría brindarles protección de por vida.

El caso es que ratones no son humanos y no se sabe cómo funcionará la terapia en las personas. Habría, por ejemplo, problemas como qué tal que una persona hiciera una reacción alérgica dado que el tratamiento es irreversible. Todo eso está por verse.

No se sabe cuándo comenzarían los ensayos.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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