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	<title>Cinéfagos &#187; chaplin</title>
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		<title>El cine de los hermanos Farrelly</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Apr 2011 14:59:35 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-cine-de-los-hermanos-farrelly/1767' addthis:title='El cine de los hermanos Farrelly' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>El desgaste de los últimos reyes de la comedia Por: Oswaldo Osorio Hollywood, a lo largo de su historia, ha tenido bien definidos los comediantes que se han impuesto en distintas épocas. En este momento, y desde hace unos quince años, los hermanos Peter y Bobby Farrelly son quienes se han posicionado con un estilo<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-cine-de-los-hermanos-farrelly/1767">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-cine-de-los-hermanos-farrelly/1767' addthis:title='El cine de los hermanos Farrelly ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
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<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2011/04/locopormary.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1768" title="locopormary" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2011/04/locopormary.jpg" alt="" width="480" height="220" /></a><br />
</strong></p>
<p>Hollywood, a lo largo de su historia, ha tenido bien definidos los comediantes que se han impuesto en distintas épocas. En este momento, y desde hace unos quince años, los hermanos <strong>Peter y Bobby Farrelly</strong> son quienes se han posicionado con un estilo de comedia que nos plantea serias preguntas acerca del gusto, más que de ellos, del público que los ha sostenido como los más populares y rentables comediantes de esta época.</p>
<p>Todo empezó con <strong>Chaplin</strong>, quien se impuso como el más sobresaliente comediante durante casi dos décadas hasta la llegada del cine sonoro, en 1927. Cuando el cine habló, fueron los<strong> hermanos Marx</strong> quienes dominaron las pantallas durante los años treinta. La década siguiente no tuvo un reinado tan definido, si acaso príncipes disputándose el trono, como <strong>Los Tres Chiflados o Abott &amp; Costello</strong>. Los cincuenta y parte de la década siguiente son del genio de<strong> Jerry Lewis</strong> y le recibe el trono <strong>Mel Brooks</strong>. Y para fines de los setenta y todo el decenio siguiente son del trío de directores <strong>Zucker-Abrahams-Zucker</strong>. El hecho de que todos estos “reyes” de la comedia sean judíos, es una coincidencia que, seguramente, puede ser explicada más allá de la mera casualidad.</p>
<p>Con <strong>Tontos y más tontos</strong> (1994) se inicia el reinado de los Farrelly. Ya en esa película empiezan a definir el tipo de humor para el que son buenos y el esquema general de sus comedias, esto es, el humor que apela a unos chistes, tanto visuales como verbales, muy básicos pero ingeniosos, con muchos componentes escatológicos y con explícitas connotaciones sexuales; y un esquema que siempre combina el respectivo “vicio” o debilidad del protagonista (que es lo que lo pone en apuros y propicia el humor) con una improbable historia de amor.</p>
<p>Es decir, la escatología, sin atenuantes ante el decoro, y el amor torpe, que casi siempre llega a feliz término, es la materia prima con la que trabajan los Farrely. Algo de eso se vio en su siguiente y tibiamente acogida película, <strong>Kingpin</strong> (1996), y mucho de ello en la popular, aclamada y referenciada<strong> Loco por Mary</strong> (1998), “la Cumbres borrascosas del mal gusto”, como algún crítico la llegó a definir.</p>
<p>Loco por Mary, sin duda, es una hilarante película, original e ingeniosa, que le ha dado a la historia de la comedia un par de escenas e imágenes inolvidables. No obstante, estos adjetivos deben ser aplicados en el marco del humor de Hollywood, de la comedia elemental y populista y del uso del mal gusto como materia prima del humor. Más o menos en el mismo nivel han estado otros filmes suyos como <strong>Irene y yo y mi otro yo</strong> (2000) y <strong>Pegado a ti</strong> (2003)</p>
<p>Sin embargo, la forma ingeniosa y arriesgada en que llevaron un paso adelante ese mal gusto y la escatología, ya no se presenta de igual forma en las siguientes, ya por falta o por exceso, es decir, porque no presentan nada nuevo y sus historias de amor están casi desprovistas del componente cómico, como ocurre en <strong>Amor ciego</strong> (2001); o porque lo llevan a un nivel insoportablemente desagradable, como ocurre con el chiste de la nariz defectuosa en <strong>La mujer de mis pesadillas</strong> (2007) o el del estornudo en su última película, <strong>Pase libre</strong>.</p>
<p>En el cine de Hollywood no se avizora sus sucesores en el futuro inmediato, a lo sumo, actualmente se les equipara el éxito y popularidad que tienen algunos actores, como <strong>Ben Stiller, Adam Sandler o Will Farrell</strong>. A pesar de ello, ya el cine de los hermanos Farrelly se antoja gastado o excesivo, dos extremos que difícilmente volverán a concebir otra Loco por Mary. Es decir, estamos ante la decadencia de un humor que ya de por sí, en relación con los otros  reyes de la comedia, era decadente.</p>
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		<title>Historia no autorizada del Oscar</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Feb 2009 00:57:10 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/historia-no-autorizada-del-oscar/538' addthis:title='Historia no autorizada del Oscar' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Por: Oswaldo Osorio Cuando a Chaplin, durante la oscura época de la cacería de brujas del macartismo, no le permitieron volver a entrar a Estados Unidos, dijo que no regresaría a aquel país ni aunque Jesucristo fuera el presidente. Veinte años después, la antítesis de Cristo, Richard Nixon, era el presidente, y Chaplin volvió para<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/historia-no-autorizada-del-oscar/538">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/historia-no-autorizada-del-oscar/538' addthis:title='Historia no autorizada del Oscar ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/historia-no-autorizada-del-oscar/538' addthis:title='Historia no autorizada del Oscar' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><p style="text-align: center;"><strong><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/02/oscar.jpg"><img class="size-medium wp-image-540 aligncenter" title="129225_oscar_BRV_" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/02/oscar-300x210.jpg" alt="" width="300" height="210" /></a></strong></p>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Cuando a Chaplin, durante la oscura época de la cacería de brujas del macartismo, no le permitieron volver a entrar a Estados Unidos, <strong>dijo que no regresaría a aquel país ni aunque Jesucristo fuera el presidente</strong>. Veinte años después, la antítesis de Cristo, Richard Nixon, era el presidente, y Chaplin volvió para recibir el único Oscar de su carrera, el Oscar por toda una vida, un oneroso y solapado premio con el que la Academia limpia su conciencia y trata de reparar esos imperdonables olvidos que son la más irrebatible prueba histórica de su dudosa autoridad para calificar el cine.</p>
<p>En la historia oficial de los premios Oscar tampoco figuran las obras y nombres de <strong>Orson Welles, Stanley Kubrick o Alfred Hitchcock</strong>, por sólo mencionar tres de los más importantes e influyentes talentos del séptimo arte que trabajaron en Hollywood. Y, entre muchos otros, ni a Greta Garbo, Cary Grant, Marlene Dietrich o Richard Burton les otorgaron nunca una estatuilla, en cambio, al ratón Mickey sí.</p>
<p>Y es que esa masa maleable y heterogénea de personas que componen la Academia de Ciencias y Artes cinematográficas (directores, actores, productores, técnicos y gente de cine con cierta trayectoria o, al menos, una nominación) no necesariamente premia año tras año la calidad, sino que en la decisión intervienen otros factores que <strong>no siempre tienen que ver con el cine</strong>, y cuando tienen que ver con él, la más de las veces no son los más acertados.</p>
<p><span id="more-538"></span></p>
<p>Lo “políticamente correcto”, por ejemplo, tiene mucho peso en cada elección. <strong>Nunca un filme o personaje que haya subvertido la moral establecida o haya sobrepasado la línea del buen gusto ha sido siquiera nominado</strong>. Incluso se llega a anteponer la vida privada del actor a su desempeño en la pantalla. La Academia también paga deudas vergonzantes, como el mencionado premio a toda una vida; pero sobre todo lo hace cuando algún año deja de darle un merecido premio a un actor o director, pero al año siguiente se lo paga por una película menor.</p>
<p>Éste fue el caso de Russell Crowe cuando le negaron el Oscar por su espléndida interpretación en El informante, pero un año después se lo dieron sólo por mostrar sus músculos en Gladiador.</p>
<p>También es posible ganar el Oscar por acumulación de puntos, es decir, en gracia al complaciente <strong>criterio de “ya se lo merece”</strong>, como le ocurrió a <strong>Al Pacino, Denzel Washington, Steven Spielberg o a Martin Scorsese</strong>, quienes ganaron el hombrecito dorado por obras menores de su carrera, luego de que les fuera sistemáticamente negado en años (¡y décadas!) anteriores por trabajos realmente importantes.</p>
<p>De la misma forma, <strong>bobos, locos, limitados físicos y minorías</strong>, son roles infalibles para decidir las preferencias de los votantes. Es absurdo ver cómo este año a un actor (Michael Shannon por Revolutionary Road) por dos secuencias que no duran diez minutos juntas lo nominan, pero es que hace el rol del loco que le enrostra a todos crudas verdades.</p>
<p><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/02/oscar-2l.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-541" title="oscar-2l" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/02/oscar-2l-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a></p>
<p>En esta misma línea, el juicio arbitrario y equívoco que también aplica sistemáticamente la Academia es <strong>confundir los méritos y características de un personaje con la verdadera habilidad del actor</strong> para interpretarlo. Un juicio en el que, igualmente, tienen mucho que ver cuestiones políticas, tendencias, campañas de derechos civiles y la moda.</p>
<p>El ejemplo más patente es el inmerecido y consecutivo segundo Oscar para <strong>Tom Hanks</strong>, el cual recibió por Philadelphia en una época (1993) en la que la lucha contra el SIDA y los prejuicios en su contra, así como la temática homosexual en el cine estaban en boga.</p>
<p><strong><span style="color: #008080;">La calidad está en el presupuesto<br />
</span></strong>Todos estos caprichosos criterios de elección y sus arbitrarios resultados finales, tienen su origen en la forma misma en que se ha desarrollado el sistema de selección y premiación.</p>
<p>El mal mayor, y el que determina toda la mecánica del “concurso”, radica en el hecho de que las películas se ven sometidas a <strong>una desigual competencia publicitaria</strong> en la que, como si de candidatos políticos se tratara, cada una de ellas necesita una costosa inversión para poder llevar a cabo una campaña exitosa.</p>
<p><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/02/oscar-gore1.jpg"><img class="size-medium wp-image-543 alignleft" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="oscar-gore1" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/02/oscar-gore1-146x300.jpg" alt="" width="146" height="300" /></a>La primera etapa de esta campaña consiste en publicitar intensamente la película en medios especializados para obtener la nominación. Luego de conseguir este primer objetivo, los promotores de cada película se enfrentan con un problema mayor: <strong>hacer que los seis mil miembros de la Academia vean su filme</strong>, lo cual implica otra campaña no menos intensa y costosa, que va desde avisos publicitarios en todos los medios, pasando por la organización de proyecciones especiales para los votantes, hasta el envío a cada miembro de la película en video, la banda sonora y demás cachivaches promocionales.</p>
<p>Total, que si una película quiere tener reales posibilidades la noche de la premiación, debe contar con el incondicional apoyo del estudio o los productores (que nunca arriesgan nada) y un presupuesto adicional de alrededor de medio millón de dólares.</p>
<p>Esta situación, como es lógico, excluye casi automáticamente de la disputa por el Oscar a la mayoría de películas independientes, de bajo presupuesto e innovadoras en sus propuestas. Esta situación se ratifica en esta nueva entrega, cundo una película que tiene todos los vicios de cine prefabricado de Hollywood, <strong>El curioso caso de Benjamín Button</strong>, alcanza la ridícula suma de trece nominaciones.</p>
<p><strong><span style="color: #008080;">De Hollywood para el mundo</span></strong><br />
La entrega de los premios Oscar y todo el aparataje que la rodea es la maquinaria más perfecta y grandilocuente con que <strong>el cine de Hollywood se festeja, autoelogia y promociona</strong>, lo cual es muy comprensible, pues el cine también es una industria y necesita vender sus productos.</p>
<p>Además, ni el más radical puede negar la importancia e influencia de Hollywood en la historia y evolución del séptimo arte. Lo irritante y abusivo del asunto es que, no sólo sus promotores sino el público en general, <strong>tomen este casi siempre grotesco evento como la fiesta del cine mundial</strong> y como un legítimo termómetro de los niveles de calidad en el cine.</p>
<p>Cada año la rutina es la misma, casi nunca hay sorpresas, y si las hay, rara vez son buenas. Incluso se podría hacer una definición más o menos exacta de lo que es una película “oscarizable”: Generalmente se trata de productos calculadamente elaborados, del gusto del gran público, conservadores y ligera o falsamente progresistas.</p>
<p>Gracias al Oscar muchas películas de sospechosa calidad han pasado a la historia como grandes hitos del cine. <strong>Titanic</strong>, por ejemplo, hasta antes de ser igualada por tercera entrega de <strong>El señor de los anillos</strong>, se erigía como la cinta más nominada y premiada de todos los tiempos, y aunque no se trata del deplorable filme que muchos críticos quieren señalar, tampoco puede ser el modelo a imitar, tal vez sí en términos industriales, pero no cinematográficos, y esto es algo que los premios Oscar confunden insidiosa y arbitrariamente.</p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #ff0000;">Vea más en:</span></h3>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://www.cinefagos.net/"><span style="color: #008080;">www.cinefagos.net</span></a></h2>
<h5 style="text-align: center;"><span style="color: #008080;">Ensayos &#8211; críticas &#8211; cine colombiano &#8211; cómics &#8211; cuentos de cine</span></h5>
<p style="text-align: center;"> </p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/historia-no-autorizada-del-oscar/538' addthis:title='Historia no autorizada del Oscar ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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