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	<title>Cinéfagos &#187; cine libanés</title>
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		<title>Cafarnaum, de Nadine Labaki</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Feb 2019 21:59:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/cafarnaum-de-nadine-labaki/4224' addthis:title='Cafarnaum, de Nadine Labaki' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Ciudadanos que no existen Oswaldo Osorio La ciudad bíblica, en la que alguna vez predicó Jesús y ahora se encuentra en ruinas, le sirve de símbolo a esta película libanesa para hablar de un tema universal: las desventuras de los niños en los sectores marginales de las grandes ciudades. Una historia relatada muchísimas veces en<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/cafarnaum-de-nadine-labaki/4224">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/cafarnaum-de-nadine-labaki/4224' addthis:title='Cafarnaum, de Nadine Labaki ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
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<p><strong>Oswaldo Osorio</strong></p>
<p><a class="lightbox" href="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2019/02/cafarnaum.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4225" src="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2019/02/cafarnaum.jpg" alt="cafarnaum" width="640" height="427" /></a></p>
<p>La ciudad bíblica, en la que alguna vez predicó Jesús y ahora se encuentra en ruinas, le sirve de símbolo a esta película libanesa para hablar de un tema universal: las desventuras de los niños en los sectores marginales de las grandes ciudades. Una historia relatada muchísimas veces en el cine del Tercer mundo, que en el fondo siempre dice lo mismo, pero que marca diferencias en los matices que le da cada entorno y cultura a unas historias y personajes mirados generalmente con la impronta del realismo y la compasión.<span id="more-4224"></span></p>
<p>Esta es la tercera película de la actriz y directora Nadine Labaki, quien en cada una de ellas se ha ocupado de problemas capitales de su país y su cultura. En <em>Caramel </em>(2007), habla de la posición desventajosa en la que se encuentra la mujer ante las arbitrariedades del patriarcado; mientras que en <em>¿Y ahora adónde vamos? </em>(2011) se refiere a los conflictos entre cristianos y musulmanes. Así que con la condición femenina, la intolerancia religiosa y ahora el desamparo de los niños, Labaki ha forjado un estilo y universo definidos por el drama, el realismo y la denuncia.</p>
<p>En <em>Cafarnaum, </em>Zain es un niño que prácticamente asume el papel de adulto en una familia que vive en la miseria, junto con dos padres ignorantes e irresponsables y una patota de hermanos menores.  Su gran temor en la vida es que sus padres entreguen en matrimonio a su hermana de apenas once años. Y es a partir de este conflicto que Zaín emprende una cruzada contra el mundo, eso sí, muchas veces ayudado o forzado por un guion que lo puede llevar a los extremos de la desventura o de la precocidad.</p>
<p>La pregunta fundamental con esta película es qué tan sensacionalista o manipuladora puede ser con su personaje, su tema y el público. Y tal vez la respuesta no necesariamente tenga que inclinarse a un lado o a otro, sino que más bien sería pendular. Por momentos, resulta cruda y honesta en esa suerte de denuncia que hace de la marginalidad de estos niños, sometidos a la brutalidad de unos padres que se excusan en su ignorancia; en otros casos, el relato sucumbe a la pornomiseria, con la acumulación de adversidades y la mezquindad agazapada en los puntos de giro; aunque también hay pasajes de ternura y emotividad, como en la relación del protagonista con la inmigrante etíope y su bebé.</p>
<p>A pesar de esa pendularidad, la gran virtud de la película está en el joven actor que encarna a Zain y en el personaje mismo. Resulta inevitable, ya sea manipuladora o no, la forma casi hipnótica como el espectador se ve obligado a seguir la odisea de este niño, con toda su carga de (a veces artificial) madurez y esa dureza del gesto y el carácter que es consecuencia de una vida que no pidió tener.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/cafarnaum-de-nadine-labaki/4224' addthis:title='Cafarnaum, de Nadine Labaki ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>El insulto, de Ziad Doueiri</title>
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		<pubDate>Tue, 22 May 2018 22:22:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[cine libanés]]></category>
		<category><![CDATA[cine y conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[cine y medio oriente]]></category>
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		<category><![CDATA[El insulto película]]></category>
		<category><![CDATA[Ziad Doueiri]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-insulto-de-ziad-doueiri/4060' addthis:title='El insulto, de Ziad Doueiri' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Palabras de odio Oswaldo Osorio Decir que el Medio oriente es un polvorín es un lugar común, pero también una compleja realidad. Actualmente la mirada está puesta en Irak, Siria y, por supuesto, Palestina; por eso el mundo poco tiene presente la cruenta guerra civil de quince años que hubo hace tres décadas en el<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-insulto-de-ziad-doueiri/4060">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-insulto-de-ziad-doueiri/4060' addthis:title='El insulto, de Ziad Doueiri ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-insulto-de-ziad-doueiri/4060' addthis:title='El insulto, de Ziad Doueiri' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;">Palabras de odio</span></h3>
<p><strong>Oswaldo Osorio</strong></p>
<p><a class="lightbox" href="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2018/05/insulto.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4061" src="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2018/05/insulto.jpg" alt="insulto" width="643" height="362" /></a></p>
<p>Decir que el Medio oriente es un polvorín es un lugar común, pero también una compleja realidad. Actualmente la mirada está puesta en Irak, Siria y, por supuesto, Palestina; por eso el mundo poco tiene presente la cruenta guerra civil de quince años que hubo hace tres décadas en el Líbano. Una guerra olvidada para Occidente pero que sus heridas aún no sanan por completo entre quienes la padecieron. Esta película habla de los ecos de esa guerra de forma inteligente, reveladora y con gran sentido dramático.<span id="more-4060"></span></p>
<p>Como lo anuncia su título en español, todo comienza por un insulto. Y lo que en principio parece solo un conflicto menor por la intransigencia de dos hombres orgullosos, luego va cobrando proporciones nacionales e históricas. Y esa es la principal virtud de este filme, la manera como se transforma de un conflicto casi doméstico a uno social e ideológico, en el que los argumentos iniciales parecen nimios, porque deja de implicar solo a dos hombres para tratarse del eterno problema islámico – israelí que ha desestabilizado la región durante décadas.</p>
<p>El cristiano libanés Tony es insultado por el refugiado palestino Yasser. El pequeño altercado se complica con una agresión por parte de Yasser y otro insulto, ya proferido por Tony, pero con toda la carga de un crimen de odio. Luego el relato vuelve y amaga a quedarse estancado en un drama de estrados judiciales, pero nuevamente amplía su espectro a poner sobre la mesa el gran debate histórico y político sobre los viejos conflictos y rencores de Oriente medio.</p>
<p>Casi todo lo que sabemos de la cultura y cotidianidad de los habitantes de esta región lo sabemos por el cine, y una de las constantes que entendemos en casi cada película es la forma en que la religión, el conflicto y el contexto histórico determinan la vida doméstica y la conducta de las personas. Por eso Tony no solo es un intolerante y malhumorado hombre, también es un cristiano, libanés y víctima de un exterminio en su pueblo; y por eso Yasser no solo es un individuo orgulloso e irascible, sino también un representante del pueblo más sufrido desde hace medio siglo en aquellos parajes.</p>
<p>La guerra en el Líbano acabó hace casi veinte años, pero aún ahora sus pobladores están lidiando con sus secuelas, ya sea tratando de olvidar, perdonar o convivir armónicamente con quienes antes fueron sus enemigos o victimarios. Es la historia de todo posconflicto, pero en una región como esta, donde las confrontaciones, casi por las mismas razones, no cesan ya sea aquí o allá, resulta más difícil llevar a cabo esos procesos sanación y resiliencia. Esta película demuestra que el conflicto sigue latente, pero también que hay mucho de voluntad y consciencia para no prolongar lo que tanto sufrimiento ha causado a todas las partes.</p>
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