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	<title>Cinéfagos &#187; cine y conflicto</title>
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		<title>Tres escapularios, de Felipe Aljure</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Sep 2018 05:29:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/tres-escapularios-de-felipe-aljure/4114' addthis:title='Tres escapularios, de Felipe Aljure' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>El primer muerto es el que cuenta Oswaldo Osorio Esta película es sobre la muerte y la guerra, el amor y el desamor, pero también sobre la vida. Es un relato intimista de dos soldados en medio de un conflicto en el que creen más por haber sido arrinconados a ello que por convicción. Es<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/tres-escapularios-de-felipe-aljure/4114">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/tres-escapularios-de-felipe-aljure/4114' addthis:title='Tres escapularios, de Felipe Aljure ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/tres-escapularios-de-felipe-aljure/4114' addthis:title='Tres escapularios, de Felipe Aljure' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;">El primer muerto es el que cuenta</span></h3>
<p><strong>Oswaldo Osorio</strong></p>
<p><a class="lightbox" href="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2018/09/escapularios.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4115" src="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2018/09/escapularios.jpg" alt="escapularios" width="640" height="380" /></a></p>
<p>Esta película es sobre la muerte y la guerra, el amor y el desamor, pero también sobre la vida. Es un relato intimista de dos soldados en medio de un conflicto en el que creen más por haber sido arrinconados a ello que por convicción. Es una película de carretera con una propuesta visual y de producción que marca diferencias en el contexto cinematográfico nacional. Es la tercera película de un director que nunca decepciona y que aquí se muestra más grave y desencantado con las ideas que plantea.<span id="more-4114"></span></p>
<p>El Felipe Aljure de esas dos enérgicas y divertidas películas que son <em>La gente de la universal</em> (1995) y <em>El colombian dream</em> (2006) ya no está en <em>Tres escapularios</em>, o más bien, está transformado. Sigue siendo un cine lúcido y punzante con la realidad nacional, con tramas apuntaladas en triángulos amorosos e inquieto en sus búsquedas y soluciones estéticas, pero ese humor ingenioso y cáustico, así como la vivacidad de sus personajes, han desaparecido. El olor a muerte aquí es más espeso y el mundo interno de los protagonistas cambió la ironía,  el cinismo y la búsqueda del beneficio propio por la amargura, el resentimiento y un trastocado idealismo.</p>
<p>Se trata de la historia de Nico y Lorena, dos guerrilleros que son enviados a matar a una delatora. Él nunca ha asesinado a nadie, ella sí está curtida por la guerra, él es calmado y un poco ingenuo, mientras ella impetuosa y llena de rencor. Este contraste es el contrapunto que sostiene el relato de principio a fin, con una tensión sexual y de desconfianza que crece progresivamente. Además, la inminente cercanía de la muerte siempre está determinando su relación y conversaciones, así como por los terceros ausentes, quienes son sus desamores por distintas razones. Y esa combinación de muerte y desamor rara vez les deja tener algún sosiego.</p>
<p>Son esos diálogos donde más está plasmado el alegato que hace esta película contra la guerra, como concepto en general y la colombiana en particular. Es en esa cada vez más íntima interacción entre esta pareja que se devela el conflicto desde un punto de vista casi inédito en el país, el de los soldados rasos, la carne de cañón de la guerra, los que no eligieron estar allí, pero que, ahora que están, asumen su papel de diversas formas. Son personajes dimensionados, más que por su condición de soldados, por toda esa otra vida que llevan a cuestas y que cargan con menos soltura que sus pistolas.</p>
<p>Por otra parte, este filme es una propuesta de producción que plantea un modelo de cine posible. Una cámara fotográfica y un equipo reducido que cabía en tres carros emprenden un viaje a la costa y ruedan una película. Y esa cámara, esas condiciones y la historia que quieren contar, determina una concepción visual llena de fuerza y belleza. La expresividad del gran angular, la elocuencia de la pantalla dividida, así como la capacidad contemplativa y la posibilidad de cuidados encuadres del plano fijo, son algunos de esos elementos que definen la estimulante estética de esta cinta.</p>
<p>A la tragedia de la guerra se le suma la amargura del amor, ambos andan entre el duelo y el despecho, perfilándose como las puntas de dos triángulos amorosos que al tiempo alivian y complican la vida. Así que el desasosiego es casi pleno, complementado por las subidas y bajadas de una relación que mejora y empeora de una escena a otra. Tal vez solo al final, en el crítico cruce entre el inicio y el fin de unas vidas, logren encontrar la armonía que desde el principio le hizo falta a su encuentro.</p>
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		<title>El insulto, de Ziad Doueiri</title>
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		<pubDate>Tue, 22 May 2018 22:22:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[cine libanés]]></category>
		<category><![CDATA[cine y conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[cine y medio oriente]]></category>
		<category><![CDATA[El insulto de Ziad Doueiri]]></category>
		<category><![CDATA[El insulto película]]></category>
		<category><![CDATA[Ziad Doueiri]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-insulto-de-ziad-doueiri/4060' addthis:title='El insulto, de Ziad Doueiri' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Palabras de odio Oswaldo Osorio Decir que el Medio oriente es un polvorín es un lugar común, pero también una compleja realidad. Actualmente la mirada está puesta en Irak, Siria y, por supuesto, Palestina; por eso el mundo poco tiene presente la cruenta guerra civil de quince años que hubo hace tres décadas en el<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-insulto-de-ziad-doueiri/4060">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-insulto-de-ziad-doueiri/4060' addthis:title='El insulto, de Ziad Doueiri ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-insulto-de-ziad-doueiri/4060' addthis:title='El insulto, de Ziad Doueiri' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;">Palabras de odio</span></h3>
<p><strong>Oswaldo Osorio</strong></p>
<p><a class="lightbox" href="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2018/05/insulto.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4061" src="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2018/05/insulto.jpg" alt="insulto" width="643" height="362" /></a></p>
<p>Decir que el Medio oriente es un polvorín es un lugar común, pero también una compleja realidad. Actualmente la mirada está puesta en Irak, Siria y, por supuesto, Palestina; por eso el mundo poco tiene presente la cruenta guerra civil de quince años que hubo hace tres décadas en el Líbano. Una guerra olvidada para Occidente pero que sus heridas aún no sanan por completo entre quienes la padecieron. Esta película habla de los ecos de esa guerra de forma inteligente, reveladora y con gran sentido dramático.<span id="more-4060"></span></p>
<p>Como lo anuncia su título en español, todo comienza por un insulto. Y lo que en principio parece solo un conflicto menor por la intransigencia de dos hombres orgullosos, luego va cobrando proporciones nacionales e históricas. Y esa es la principal virtud de este filme, la manera como se transforma de un conflicto casi doméstico a uno social e ideológico, en el que los argumentos iniciales parecen nimios, porque deja de implicar solo a dos hombres para tratarse del eterno problema islámico – israelí que ha desestabilizado la región durante décadas.</p>
<p>El cristiano libanés Tony es insultado por el refugiado palestino Yasser. El pequeño altercado se complica con una agresión por parte de Yasser y otro insulto, ya proferido por Tony, pero con toda la carga de un crimen de odio. Luego el relato vuelve y amaga a quedarse estancado en un drama de estrados judiciales, pero nuevamente amplía su espectro a poner sobre la mesa el gran debate histórico y político sobre los viejos conflictos y rencores de Oriente medio.</p>
<p>Casi todo lo que sabemos de la cultura y cotidianidad de los habitantes de esta región lo sabemos por el cine, y una de las constantes que entendemos en casi cada película es la forma en que la religión, el conflicto y el contexto histórico determinan la vida doméstica y la conducta de las personas. Por eso Tony no solo es un intolerante y malhumorado hombre, también es un cristiano, libanés y víctima de un exterminio en su pueblo; y por eso Yasser no solo es un individuo orgulloso e irascible, sino también un representante del pueblo más sufrido desde hace medio siglo en aquellos parajes.</p>
<p>La guerra en el Líbano acabó hace casi veinte años, pero aún ahora sus pobladores están lidiando con sus secuelas, ya sea tratando de olvidar, perdonar o convivir armónicamente con quienes antes fueron sus enemigos o victimarios. Es la historia de todo posconflicto, pero en una región como esta, donde las confrontaciones, casi por las mismas razones, no cesan ya sea aquí o allá, resulta más difícil llevar a cabo esos procesos sanación y resiliencia. Esta película demuestra que el conflicto sigue latente, pero también que hay mucho de voluntad y consciencia para no prolongar lo que tanto sufrimiento ha causado a todas las partes.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-insulto-de-ziad-doueiri/4060' addthis:title='El insulto, de Ziad Doueiri ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Los colores de la montaña, de Carlos César Arbeláez</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Mar 2011 14:25:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos César Arbeláez]]></category>
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		<category><![CDATA[Cine colombiano]]></category>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-colores-de-la-montana-de-carlos-cesar-arbelaez/1687' addthis:title='Los colores de la montaña, de Carlos César Arbeláez' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Los paisajes de la guerra Por: Oswaldo Osorio Lo más atroz que tiene el mundo es la guerra y lo más puro y honesto es la infancia. Cuando el cine reúne estos dos extremos, por lo general expresa con gran elocuencia la crueldad de la primera y la transparencia de la segunda. Y efectivamente, eso<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-colores-de-la-montana-de-carlos-cesar-arbelaez/1687">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-colores-de-la-montana-de-carlos-cesar-arbelaez/1687' addthis:title='Los colores de la montaña, de Carlos César Arbeláez ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-colores-de-la-montana-de-carlos-cesar-arbelaez/1687' addthis:title='Los colores de la montaña, de Carlos César Arbeláez' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;">Los paisajes de la guerra</span></h3>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2011/03/coloresmont.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1688" title="coloresmont" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2011/03/coloresmont.jpg" alt="" width="540" height="248" /></a><br />
</strong></p>
<p>Lo más atroz que tiene el mundo es la guerra y lo más puro y honesto es la infancia. Cuando el cine reúne estos dos extremos, por lo general expresa con gran elocuencia la crueldad de la primera y la transparencia de la segunda. Y efectivamente, eso ocurre en esta entrañable película, la cual habla del conflicto colombiano con sutil contundencia, sin gritos ni sensacionalismo, así como de la naturaleza de los niños, sin empalagos ni sensiblerías.</p>
<p>Es la ópera prima de Carlos César Arbeláez, un juicioso e intuitivo director que tiene un valioso recorrido en el documental (con poderosas obras, entre muchas otras, como <strong>Negro profundo: historias de mineros</strong> y <strong>Cómo llegar al cielo</strong>) y en el cortometraje, con <strong>La edad del hielo</strong> (1999) y <strong>La serenata</strong> (2007), dos títulos que ya dejan entrever un estilo propio y un universo: el eficaz trabajo con actores naturales, un talento para retratar la cotidianidad y el color local, y una propensión a mirar con gracia y naturalidad las situaciones adversas.</p>
<p>En este país no se dejarán de hacer <strong>películas sobre el conflicto</strong>, es necesario e inevitable. Las mejores cintas colombianas generalmente son las que abordan este tema. Pero ante el riesgo de la reiteración y el lugar común, es la novedad del punto de vista y el tono en el tratamiento lo que puede hacer la diferencia, lo que dirá algo nuevo ante lo ya dicho muchas veces.</p>
<p>Esta película <strong>propone esa diferencia con su tono y punto de vista</strong>. La mirada desde los niños reconfigura y le da otro matiz a la visión que se tiene del conflicto armado en Colombia, a la forma y el proceso como es vivido por la gente del campo. Esto lo hace con la sólida construcción de una atmósfera de cotidianidad y desenfado que se va quebrando y donde, progresivamente, impone un ambiente desequilibrado.</p>
<p>Este proceso es presentado casi sin asomo alguno de violencia explícita o estruendosa, aunque sin quitarle la gravedad al asunto. Porque, en principio, no es un relato sobre la guerra en sí, ni sobre el desplazamiento forzado, sino sobre los momentos previos a todo ello,<strong> sobre la pérdida de la inocencia</strong>, en este caso representada en la pacífica vida campirana y enfatizada con la mirada y la amistad de unos niños.</p>
<p>Aunque la película da cuenta del momento coyuntural de la irrupción de la guerra, también se puede ver que hay cierta familiaridad con ella: un hermano en la guerrilla, la colección de balas, los grafitis, los tipos que van y vienen, en fin, una serie de elementos que hacen parte del paisaje, pero que solo son tomados en cuenta cuando empiezan a perturbar sus vidas, o cuando, muy elocuentemente, un salón de clase se empieza despoblar.</p>
<p>La lucidez y contundencia de esta historia es transmitida al espectador por medio de un relato sólido y sutil, pues sabe crear una progresión dramática que gana en intensidad y se muestra sugerente y contenido en las <strong>reflexiones que propone sobre el conflicto y su efecto en el campo y en los niños</strong>. Además, tiene la medida precisa para combinar esto con momentos de cotidianidad y jocosidad, por lo que resulta ser un filme duro y comprometido, pero también entretenido y encantador.</p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #ff0000;">Vea más en:</span></h3>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://www.cinefagos.net/"><span style="color: #008080;">www.cinefagos.net</span></a></h2>
<p style="text-align: center;"><strong>Ensayos &#8211; críticas &#8211; cine colombiano &#8211; cómics &#8211; cuentos de cine</strong></p>
<p style="text-align: center;">
</p><p style="text-align: center;"><strong><br />
</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><em> </em></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-colores-de-la-montana-de-carlos-cesar-arbelaez/1687' addthis:title='Los colores de la montaña, de Carlos César Arbeláez ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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