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	<title>Cinéfagos &#187; cine y literatura</title>
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		<title>Pedro Páramo, de Rodrigo Prieto</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Jul 2025 19:20:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/pedro-paramo-de-rodrigo-prieto/4889' addthis:title='Pedro Páramo, de Rodrigo Prieto' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>De los vivos y los muertos Oswaldo Osorio Otro pulso que pierde el cine con la literatura. Y no es que esta sea una mala película, pero ese el precio de meterse con ciertas obras únicas. “La novela presta, sencillamente, materia a la película, y lo único que la distingue de cualquier otro argumento, su<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/pedro-paramo-de-rodrigo-prieto/4889">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/pedro-paramo-de-rodrigo-prieto/4889' addthis:title='Pedro Páramo, de Rodrigo Prieto ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/pedro-paramo-de-rodrigo-prieto/4889' addthis:title='Pedro Páramo, de Rodrigo Prieto' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><p><span style="color: #008080;"><strong>De los vivos y los muertos</strong></span></p>
<p><strong>Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Otro pulso que pierde el cine con la literatura. Y no es que esta sea una mala película, pero ese el precio de meterse con ciertas obras únicas. “La novela presta, sencillamente, materia a la película, y lo único que la distingue de cualquier otro argumento, su calidad artística, eso no puede trasuntarlo a la versión cinematográfica”, dice Francisco Ayala. Por eso los <em>best sellers </em>son más fáciles de adaptar, porque su esencia es el argumento, no el estilo. El problema es que Juan Rulfo no solo tiene un estilo, sino un universo y una mirada que parecen solo adquirir sentido a través de las palabras.</p>
<p>“Después sintió que la cabeza se le clavaba en el vientre. Trató de separar el vientre de su cabeza; de hacer a un lado aquel vientre que le apretaba los ojos y le cortaba la respiración; pero cada vez se volcaba más como si se hundiera en la noche.” Así muere Susana en el libro, pero la película, lo único que puede hacer, es pedirle a la actriz que se doble sobre su regazo. Es una imagen muy triste, no por la muerte, sino por su pobreza frente al texto. Igual ocurre con ese largo y húmedo párrafo en que Rulfo describe cuando Pedro, de niño, está en el baño y acaba de escampar, pero la película lo despacha con tres groseros planos de goteras y gallinas.</p>
<p>Insisto en que no le estoy pidiendo fidelidad al cine frente a la literatura, porque incluso esta adaptación se muestra muy temerosa de apartarse del texto, sino que recalco sus límites, en especial ante ciertas obras, como esta, que es uno de los más espléndidos y fundacionales momentos de la literatura en habla hispana. Es el precio que se paga con ciertas obras, que esos límites nunca le permitirán brillar especialmente a la adaptación. Aun así, es importante que se hagan, porque seguramente esta versión de Netflix la dará a conocer a las nuevas generaciones y hasta la querrán leer.</p>
<p>Hecha esta larga aclaración, puede decirse que el conocido director de fotografía Rodrigo Prieto, en su debut como director, y teniendo en cuenta lo ya dicho, ha realizado una adaptación digna (ya se han hecho otras cuatro, algunas con menos fortuna). En general, ha conseguido ese equivalente integral del que hablaba André Bazin, esto es, que las sensaciones al leer la novela tengan su contraparte al ver la película. Claro, unas sensaciones son frente a la historia, los personajes, las emociones y las atmósferas, porque ya sabemos que se pierde el deleite poético literario, incluso cuando se calca un diálogo del libro (como bastante ocurre aquí), pues muchas veces hay frases que funcionan para ser leídas, pero no para ser pronunciadas por un actor. Un diálogo literario, en cine, rechina.</p>
<p>El caso es que Prieto nos cuenta con entereza y sin traición la historia de cuando Juan Preciado llega a Comala en busca de su padre, así como la historia de este, Pedro Páramo, un gamonal sin escrúpulos y mal amado. El relato de cine también es fiel al escrito (tanto como un montón de piedras) en su estructura narrativa discontinua, algo que bien pudo haber desatendido, pues si ya se había aligerado el asunto pasándola al cine, una narración lineal la habría agradecido el público general de Netflix.</p>
<p>De ahí que el código fundamental de la obra, que es esa movediza relación entre el mundo de los vivos y el de los muertos, sea más orgánica al leerla que al verla, pues la imagen aquí no hace casi nunca diferencia entre lo uno y lo otro. Aun así, cuando algún indicio o gesto visual anuncia el paso al mundo de los muertos, la sensación es potente y, generalmente, bien lograda. Entonces ahí es cuando mejor se activa y cumple su rol la puesta en escena, empezando por ese pueblo fantasma, polvoriento y descascarado, así como por la caracterización de los personajes, que permite identificar con facilidad en qué punto de la línea del tiempo se encuentra el relato.</p>
<p>Entonces aquí tenemos esta nueva versión de <em>Pedro Páramo</em>, que alcanza a sacar la cabeza, y hasta el torso, a la superficie de las buenas adaptaciones, esforzándose en que el temprano realismo mágico de Rulfo se vea sin esfuerzo, recreándonos con esmero a Comala y la Media Luna, poniéndole rostro a unos personajes que antes solo eran tinta y buscando ser fiel al texto de una forma casi irritante. Una película que bien se deja ver y que se suma a esa nueva “biblioteca” que ahora son las plataformas de <em>streaming</em>.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/pedro-paramo-de-rodrigo-prieto/4889' addthis:title='Pedro Páramo, de Rodrigo Prieto ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>The Wife, de Björn Runge</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Oct 2018 04:50:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[Escuela de Crítica de Cine]]></category>
		<category><![CDATA[cine y literatura]]></category>
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		<category><![CDATA[la buena esposa película]]></category>
		<category><![CDATA[The Wife de Björn Runge]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-buena-esposa-de-bjorn-runge/4151' addthis:title='The Wife, de Björn Runge' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Cuando la historia depende de uno solo Verónica Salazar – Escuela de Crítica de cine El cine en Hollywood, en su interés por hacerle pensar al espectador que está ante historias diversas, tiende a variar ligeramente sus fórmulas dentro de los límites que la misma industria se pone. Es sabido que este tipo de películas<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-buena-esposa-de-bjorn-runge/4151">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-buena-esposa-de-bjorn-runge/4151' addthis:title='The Wife, de Björn Runge ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-buena-esposa-de-bjorn-runge/4151' addthis:title='The Wife, de Björn Runge' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;"><strong>Cuando la historia depende de uno solo</strong></span></h3>
<p><strong>Verónica Salazar – Escuela de Crítica de cine</strong></p>
<p><a class="lightbox" href="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2018/10/1410495992-kPJH-620x349@abc.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4152" src="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2018/10/1410495992-kPJH-620x349@abc.jpg" alt="1410495992-kPJH--620x349@abc" width="620" height="349" /></a></p>
<p>El cine en Hollywood, en su interés por hacerle pensar al espectador que está ante historias diversas, tiende a variar ligeramente sus fórmulas dentro de los límites que la misma industria se pone. Es sabido que este tipo de películas se hace pensando siempre en la receta y en su fácil acogida en el público, y The Wife no es la excepción. Sin embargo, es de esas piezas que no es completamente predecible ni completamente repetida, por lo que darle una mirada a su propuesta no está de más.<span id="more-4151"></span></p>
<p>Esta historia comienza con una llamada en medio de la noche para notificarle a Joe Castleman que recibirá el premio Nobel de Literatura. Él recibe la noticia junto a su esposa, Joan, quien es presentada como su “polo a tierra”; es quien le recuerda qué hacer, se asegura de que tome su medicamento y aparenta ser la cuerda en esta pareja. Es un planteamiento que recuerda el rol de la esposa tradicional, con una identidad construida a partir de su esposo y unas funciones pasivas. Pero Joan expresa en varias ocasiones que no le gusta ser vista así. La narrativa de The Wife es netamente clásica. A pesar de ser de un director sueco, el filme encaja completamente en los parámetros técnicos y de contenido que predominan en Hollywood, e incluso se podría decir que es esta fórmula del cine de consumo masivo que le asegura una acogida relativamente amplia en el público.</p>
<p>Es una lástima que no se tome ningún riesgo narrativo, ni discursivo, ni técnico, pues el relato completamente plano y algo predecible en este sentido. Sin embargo, no es difícil dejarse llevar por la historia y tratar de extrapolar los acontecimientos a la realidad de cada uno. Siendo tan sencilla, es muy digerible y fácil de entender, pero no trasciende. No hay un tratamiento destacable que permita diferenciar a esta pieza de los cientos de otras que se estrenan cada año en el cine de masas. Aún así, plantea cuestiones interesantes y tiene una ejecución muy limpia.</p>
<p>Casualmente, los actores principales llegaron a The Wife tras haber actuado en televisión y en numerosos blockbusters. Esto es uno de los elementos que ayuda a que la película se sienta tan ligera y hasta elocuente en algunas partes de la historia. Es claro, esta película es también un blockbuster. Por ejemplo, Christian Slater interpreta a Nathaniel Bone, un escritor algo irreverente y que busca donde no le permiten. Como en su papel en la serie Mr. Robot, lo caracteriza un comportamiento propio de un personaje que ayuda a avanzar la trama, a que no se trate solamente de una familia con problemas, pues él es secundario pero se entromete en el asunto principal. Él ejerce presión sobre estos puntos en un intento por desenmascarar un secreto de pareja que cree haber descubierto.</p>
<p>Sin aportar mayor cosa a las discusiones a las cuales les hacen guiños los personajes de The Wife, el relato sí deja clara la idea de dudar de las versiones oficiales, de lo instituido, y de las figuras públicas. Interesa por lo que no se dice y por quien no habla, pero no es más que una insinuación. La sensación que predomina a lo largo de este desfile de privilegios es la frustración. Por la película y por lo que esta cuenta, es difícil no cuestionar esta serie de acontecimientos y plantearse si es realmente necesario que el filme sea tan (aparentemente) políticamente correcto. Y esto porque, si bien se plantea de manera incipiente una discusión acerca de los roles de género y se debate la idea de que Joan, la esposa del escritor, sea vista de forma condescendiente y ornamental, no enriquece el desarrollo de este planteamiento. Sigue siendo una crítica tibia y cómoda, que se conforma con insinuar la duda.</p>
<p>Con base en el laureado devenir actoral de Glenn Close, y por el estilo de su presencia, tenerla es una ficha importante en términos de publicidad, pues es clave su aparición para hacer énfasis en el tema del género (que finalmente no se elabora, pues la narrativa cae en el male gaze), en su rol en la vida de su esposo, en la exploración emocional que solo ella alcanza a lograr y que finalmente se estanca en la corrección política. Efectivamente, Glenn Close entrega una elegancia que ya se ha visto antes en la serie, y no se equivocan los distribuidores al afirmar que ella es lo más notorio de The Wife, aunque en ocasiones parezca lo contrario. Ella lleva la carga de la historia, además de la película frente a la industria, porque seguramente será nominada a algún premio (por su actuación, claro).</p>
<p>Incomoda bastante que, a primera vista, se dé a entender que la pieza será sobre la vida de un escritor o su relación con su esposa. Es demasiado claro que la protagonista es esta última, tal vez exageradamente evidente que ella sea quien más tiempo pasa frente a la cámara, además trata de nutrir la historia con flashbacks desde su perspectiva y, por consiguiente, su entrega emocional es la mayor entre los personajes. Esto en la forma, pero finalmente la historia se redirige a Joe Castleman, el escritor. El conflicto se desarrolla en torno a él, no a ella; cada tensión que ocurre se resuelve como borrando la escena que acaba de pasar, de una forma casi gratuita, y le quita fuerza al personaje que interpreta Glenn Close, el que tanto aseguran que brilla en la película. Esta reafirmación tan figurativa de su importancia en el filme se cae al este centrarse tanto en desarrollar la personalidad narcisista de Joe frente a su esposa o, según el título en español, su “buena esposa”.</p>
<p>Sin mencionar spoilers, este texto no puede quedarse sin mencionar que el final es algo inesperado pero no incoherente, aunque se sienta injusto, pues sí dirige la atención a Joan y le entrega cierto poder de “control” que parece buscar durante toda la trama, pero no aparenta valer la pena toda su trayectoria desde lo contado en sus flashbacks hasta esta última escena. Sin duda, suscita discusiones, invita al debate y no deja contento a todo tipo de espectador.</p>
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		<title>Ceguera, de Fernando Meirelles</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Nov 2008 03:38:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/ceguera-de-fernando-meirelles/337' addthis:title='Ceguera, de Fernando Meirelles' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>La civilización en tinieblas Por: Oswaldo Osorio Cierra los ojos y verás, decía  el pensador francés Joseph Joubert. Pero está sugerente máxima, que hace referencia a la lucidez y al entendimiento, está muy lejos de ser asumida debidamente por todas esas personas que en esta película quedan ciegas. Aquí, no ver, es sinónimo de oscuridad<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/ceguera-de-fernando-meirelles/337">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/ceguera-de-fernando-meirelles/337' addthis:title='Ceguera, de Fernando Meirelles ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/ceguera-de-fernando-meirelles/337' addthis:title='Ceguera, de Fernando Meirelles' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/11/blindness_poster.jpg"><img class="size-medium wp-image-339 alignleft" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="blindness_poster" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/11/blindness_poster-216x300.jpg" alt="" width="216" height="300" /></a>La civilización en tinieblas</span></h3>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Cierra los ojos y verás, decía  el pensador francés Joseph Joubert. Pero está sugerente máxima, que hace referencia a la lucidez y al entendimiento, está muy lejos de ser asumida debidamente por todas esas personas que en esta película quedan ciegas. Aquí, no ver, es sinónimo de oscuridad total, de la vista y el entendimiento. Esa oscuridad en la que están sumidos todos es tomada por Fernando Meirelles (en su adaptación de <strong>Ensayo sobre la ceguera, del Nobel José Saramago</strong>), tanto como para crear una trama contada en clave de dramático thriller, como de alusión a la vulnerabilidad de la naturaleza humana y su civilización, la física y la moral.</p>
<p>La verdad es que el esquema que propone, tanto la fuente literaria como el filme, es harto conocido, esto es, poner a un grupo de personas, representativas de la sociedad, en una situación extrema y luego dejar que se desarrolle el drama producto de la tensión existente entre esas otras dos máximas, una que dice que <strong>el hombre es malo por naturaleza</strong> (Hobbes) y la otra que afirma que es bueno pero la sociedad lo corrompe (Rousseau). El señor de las moscas, de William Holding, es el referente más cercano, pero con el drama adicional de tratarse de niños.</p>
<p><span id="more-337"></span></p>
<p>El caso es que este esquema permite que afloren los diferentes comportamientos de los seres humanos, porque la falta de un elemento esencial conlleva a un primitivismo que tiene como primera consecuencia el caos. La supervivencia se hace imperativa y se impone la <strong>ley del más fuerte</strong>. Sólo unos pocos tratan de resistir con sus reservas morales, aunque inevitablemente también son obligados a cambiar. En esta historia, por ejemplo, su protagonista se ve obligada a prostituirse y a cometer un asesinato en esa guerra de intereses de la “nueva sociedad”.</p>
<p>La película está contada, esencialmente, <strong>en clave de thriller</strong>, sobre todo cuando un grupo se impone como una amenaza a todos los demás. La fuerza dramática está presente desde que son recluidos, pero sobre todo cuando se definen los dos bandos, los oprimidos y los opresores, las víctimas y los victimarios (¿será casualidad que el rey tirano –<strong>Gael García Bernal</strong>- sea latino?). Y esta situación desigual se hace más propicia por la progresiva pérdida de algunos signos de la civilización: el uso de la tecnología, el confort, los roles sociales y hasta la limpieza.</p>
<p>De manera que lo que se impone en este relato es la atmósfera de tensión y amenaza propia del thriller, aunque es posible pensar en una reflexión acerca de la ceguera, del concepto de ver en relación con la verdad o cosas por el estilo, pero lo cierto es que la historia se concentra en el thriller y la reflexión que se pueda hacer se desprende de él, de la <strong>tensión social que hay entre los personajes</strong>, del caos y la zozobra que se apodera de sus vidas.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/11/blilndness-meirelles.jpg"><img class="size-medium wp-image-340 aligncenter" title="blilndness-meirelles" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/11/blilndness-meirelles-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a></p>
<p>De otro lado, de acuerdo con el anunciado del libro, pareciera que ésta película sería un reto realizarla, pero en realidad fue más fácil de lo que se pensaba, sobre todo porque el punto de vista no fue, por supuesto, el de los ciegos, sino más bien una <strong>mirada omnisciente</strong> en la que el espectador observa (de cerca con su mirada, pero lejos de la subjetividad de ellos) todo lo que ocurre en un mundo que es tinieblas para otros, no para él ni para la protagonista. Aún así, es un filme de poderosas y turbadoras imágenes, como ese estado salvaje en que terminan los ciegos en su confinamiento o el apocalíptico paisaje urbano, todo ello pasado por una paleta en la que están casi ausentes por completo los colores.</p>
<p>Finalmente, dos cosas llaman la atención hacia el final del filme, de un lado, el radical cambio de tono cuando es depuesto el tirano y salen del encierro, y del otro, ese regreso de los protagonistas a conformar una unidad social básica, como si fuera una familia, para restablecer el orden, al menos el suyo propio.</p>
<p>Con esta película Fernando Meirelles da cuenta de su talento como realizador eficaz en lo que se propone, aunque cada vez se aleja más de esa singularidad de Ciudad de dios, el filme que le diera la fama, y ahora, aunque ésta sea una producción entre Brasil, Canadá y Japón, <strong>en nada se diferencia su cine al de Hollywood</strong>, con toda la eficacia y calidad que este filme pueda tener, pero al fin y al cabo cine de Hollywood.  </p>
<p><strong><span style="color: #008080;">FICHA TÉCNICA<br />
</span>Título original:</strong> BLindness<br />
<strong>Dirección:</strong> Fernando Meirelles.<br />
<strong>Guión:</strong> Don McKellar; basado en la novela &#8220;Ensayo sobre la ceguera&#8221; de José Saramago.<br />
<strong>Producción:</strong> Niv Fichman, Andrea Barata Ribeiro y Sonoko Sakai.<br />
<strong>Música:</strong> Marco Antônio Guimarães.<br />
<strong>Fotografía:</strong> César Charlone.<br />
<strong>Reparto:</strong> Julianne Moore, Mark Ruffalo, Alice Braga, Yusuke Iseya, Yoshino Kimura, Maury Chaykin, Danny Glover, Gael García Bernal.<br />
Canadá, Brasil y Japón  2008 &#8211; 120 min.</p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #ff0000;">Vea más en:</span></h3>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://www.cinefagos.net/"><span style="color: #008080;">www.cinefagos.net</span></a></h2>
<h5 style="text-align: center;"><span style="color: #008080;">Ensayos &#8211; críticas &#8211; cine colombiano &#8211; cómics &#8211; cuentos de cine</span></h5>
<p style="text-align: center;"> </p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/ceguera-de-fernando-meirelles/337' addthis:title='Ceguera, de Fernando Meirelles ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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