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	<title>Cinéfagos &#187; cine y narcotráfico</title>
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		<title>Lavaperros, de Carlos Moreno</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2021 16:02:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
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<p><strong>Oswaldo Osorio</strong></p>
<p><a class="lightbox" href="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2021/03/lavaperros.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4578" src="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2021/03/lavaperros.jpg" alt="lavaperros" width="640" height="320" /></a></p>
<p>La “trilogía traqueta” de Carlos Moreno tal vez no fue intencional, pero sin duda son tres películas que tienen una conexión en sus personajes, universo y lo que de fondo quiere decir el cineasta caleño sobre el narcotráfico. Junto con <em>Perro come perro </em>(2008) y <em>El cartel de los sapos </em>(2012), esta pieza despliega diversas miradas a esa violenta fauna de traquetos que hacen ya parte de la historia y del paisaje del país, y lo hace de forma incisiva, entretenida y con fuerza visual.</p>
<p>Si bien <em>Perro come perro </em>y <em>Lavaperros </em>(2021) no son expresamente sobre el narcotráfico, sus tramas y personajes son consecuencia de esa cultura traqueta que se instaló ya desde hace décadas en el ADN de nuestra sociedad. En el caso de esta última película, la atención está puesta en un patrón de poca monta, de provincia, en decadencia y con una banda en desbandada. Una historia que mira con sorna y casi lástima a estos pobres hombres que son víctimas y victimarios en ese torbellino de violencia que desencadena las dinámicas de quienes están en función del llamado dinero fácil.</p>
<p>Toda su trama gira en torno a una rencilla de este patronzuelo con otro que está en ascenso y a una bolsa llena de dólares. Es decir, nada nuevo, complejo ni trascendental para este tipo de cine. Por eso, la relevancia de esta película se tiene que buscar es en el tono en que está contada y en los detalles con los que Moreno llena de visos su relato. En él hay violencia descarnada, ironía, humor y una suerte de reflexividad sobre la naturaleza de sus personajes en relación con su oficio y su azaroso entorno.</p>
<p>Por esta razón, resulta incluso menos interesante ese patrón paranoico y sociópata que los demás personajes secundarios, quienes abren la gama de posibilidades y matices para dar cuenta de ese universo con todas sus contradicciones: Desde la pareja de incompetentes detectives, que es una evidente mofa a la inoperancia de la ley en este país (lo cual ya se había visto también en otra de sus películas: <em>Todos tus muertos</em>); pasando por el rol dependiente y de usar y tirar de las mujeres en este contexto; hasta la humanidad de los gregarios, que así como matan, igualmente sueñan con un futuro mejor y hasta más simple.</p>
<p>No son tantas películas, como generalmente se cree, sobre este tema y personajes en el cine colombiano. Tal vez la televisión sí ha manoseado más de la cuenta este universo y de manera muy superficial. Pero el cine, aunque no esté contando una historia nueva ni mostrando unos personajes distintos, indudablemente hace la diferencia con su tratamiento, su mirada y la forma de abordar este mundo e indagar en él.</p>
<p>Puede que <em>Lavaperros </em>parta de la misma trama de ambición y muerte de tantos thrillers sobre traquetos, pero también es un viaje a las entrañas e intimidad de unos personajes que se convierten en personas (incluso con sus guiños caricaturescos), así como la radiografía y reflexión sobre un universo muy familiar para el contexto colombiano, pero que solo con acercamientos como este podemos conocer como realmente pueden ser.</p>
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		<title>El arriero, de Guillermo Calle</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2009 06:31:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-arriero-de-guillermo-calle/625' addthis:title='El arriero, de Guillermo Calle' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>De amores y de mulas Por: Oswaldo Osorio Más cine sobre el narcotráfico para todos aquellos que dicen estar cansados del tema, eso a pesar de que rara vez ven una película colombiana (lo he sondeado) y, más aún, a pesar de que todavía es un tópico que realmente nuestro cine no ha explorado lo<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-arriero-de-guillermo-calle/625">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-arriero-de-guillermo-calle/625' addthis:title='El arriero, de Guillermo Calle ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-arriero-de-guillermo-calle/625' addthis:title='El arriero, de Guillermo Calle' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/04/arriero-2.jpg"><img class="size-medium wp-image-627 alignleft" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="arriero-2" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/04/arriero-2-214x300.jpg" alt="" width="214" height="300" /></a>De amores y de mulas</span></h3>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Más cine sobre el narcotráfico para todos aquellos que dicen estar cansados del tema, eso a pesar de que rara vez ven una película colombiana (lo he sondeado) y, más aún, a pesar de que todavía es un tópico que realmente nuestro cine no ha explorado lo suficiente. Apenas un puñado de filmes, que ni llegan a la decena, abordan frontalmente el tema, y sólo<strong> Sumas y restas</strong> (Víctor Gaviria) y<strong> El Rey </strong>(Antonio Dorado), se pueden considerar acercamientos verdaderamente importantes.</p>
<p> </p>
<p>Esta película de Guillermo Calle no es ni acercamiento ni importante. En realidad el tema es casi sólo una excusa para contar una historia que únicamente pretende ser divertida y entretenida, lo cual logra en cierta medida, y por eso, no se le deben reprochar con demasiada dureza las ligerezas a partir de las que está construida. Si una cinta está concebida sin pretensiones, no se le puede exigir lo que nunca prometió.</p>
<p>Aún así, el filme, que parte de un relato de <strong>Alfredo Molano</strong>, empieza por revelarnos un insólito personaje que pocas veces se había considerado dentro de la cadena alimenticia del narcotráfico: el arriero. Ese hombre que, como una cínica paradoja de la honesta y tradicional laboriosidad campesina, se encarga de arrear la mulas colombianas (¿Es esto un pleonasmo?) cargadas de coca al exterior. </p>
<p><span id="more-625"></span></p>
<p>Este personaje, el insólito oficio y su historia, bien pudo ser un material interesante para ese<strong> acercamiento al narcotráfico</strong> antes mencionado, pero su director y guionista se dejó llevar también por otra historia paralela: el triángulo amoroso entre el arriero, su esposa y una mula que deviene en amante. De manera que la atención de la narración se divide entre las dos historias con sus respectivos conflictos, sin decidirse en poner el énfasis en uno u otro.</p>
<p>Esta decisión de Guillermo Calle fue definitiva para determinar el carácter final de su película, es decir, optó por jugar con las dos historias porque esto <strong>le permitía crear ese relato dinámico, colorido</strong> y lleno de todos esos elementos que conectan con el gran público: acción, comedia, romance, escenas de cama, intrigas policiales y conyugales, etc.  </p>
<p>Pero por otro lado, repartir su atención en ambos frentes y con todos esos elementos, le impidió construir un relato sólido y un universo contundente. Nada suficientemente serio o profundo se podía decir en medio de esa avalancha de concesiones. Tampoco los personajes alcanzan un registro más allá del anecdótico estereotipo, incluyendo a su protagonista, eso a pesar de que prácticamente nunca sale del cuadro.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/04/arriero-3thumbnailphp.jpg"><img class="size-medium wp-image-628 aligncenter" title="arriero-3thumbnailphp" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/04/arriero-3thumbnailphp-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a></p>
<p>Pero el verdadero problema de esta película, lo único que se le debe recriminar con toda la dureza que la defensa del lenguaje del cine exige, es que su narrativa esencialmente descansa en el texto, ya en los diálogos que todo lo quieren decir o en esa excesiva voz en off que parece un radio roto, o mejor un televisor, porque esa dificultad de contar una historia con imágenes y acciones en lugar del redundante texto, es un asunto más de la televisión que del cine. </p>
<p>Si la comparamos con tantas películas pretenciosas y/o malogradas que se han hecho últimamente en el país, <strong>El Arriero es una cinta que sale bien librada</strong>. Es una película que se la juega a dos esquemas conocidos, el triángulo amoroso y el proceso de ascenso y caída de un narcotraficante, los mezcla con unos elementos probados con el público y los agita para conseguir una película de buena factura y entretenida, pero que, finalmente, queda en deuda con una mirada seria a la realidad del país y con el lenguaje del cine, y si lo primero se puede pasar por alto, porque su intención no era ser demasiado profunda, lo segundo si resulta imperdonable.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-arriero-de-guillermo-calle/625' addthis:title='El arriero, de Guillermo Calle ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Perro come perro, de Carlos Moreno</title>
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		<pubDate>Tue, 27 May 2008 22:07:36 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/perro-come-perro/23' addthis:title='Perro come perro, de Carlos Moreno' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Carne cruda y corrupción Por: Oswaldo Osorio Cuando el cine colombiano ha querido consolidarse como industria, ha apelado a la comedia populista y al cine de género. En el primer caso, con Nieto Roa y Dago García se han visto unos buenos resultados en la taquilla, aunque no siempre en su aporte cinematográfico; mientras que<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/perro-come-perro/23">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/perro-come-perro/23' addthis:title='Perro come perro, de Carlos Moreno ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/perro-come-perro/23' addthis:title='Perro come perro, de Carlos Moreno' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/05/perrocomeperro-sundance.jpg"></a><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/05/perro-come-perro-1.jpg"><img class="alignright alignnone size-medium wp-image-24" style="float: right; margin: 0px 5px;" title="perro-come-perro-1" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/05/perro-come-perro-1-250x300.jpg" alt="" width="150" height="200" /></a><span style="color: #008000;"><span style="color: #008080;">Carne cruda y corrupción</span><br />
</span></h3>
<p style="text-align: left;"><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p style="text-align: left;">Cuando el <strong>cine colombiano</strong> ha querido consolidarse como industria, ha apelado a la comedia populista y al cine de género. En el primer caso, con Nieto Roa y Dago García se han visto unos buenos resultados en la taquilla, aunque no siempre en su aporte cinematográfico; mientras que con el cine de género, el asunto ha sido más azaroso, su éxito de público y buen nivel han sido irregulares, en gran medida debido a la dificultad de adaptar esquemas foráneos a nuestro cine y a nuestra realidad. Pero cuando se trata de un thriller, como es el caso de Perro come perro, todo está servido para hacer un producto que se ajuste al público, a la afortunada adaptación del esquema y a la realidad del país.</p>
<p>Como muchos thrillers, la opera prima de <strong>Carlos Moreno</strong> parte de un botín tras el que todos están. Además de esto, su premisa básica está contenida en el título, esto es, la corrupción (que es el término clave en todo thriller) y la falta de escrúpulos en el mundo del hampa. Se trata de la ética del  “todos contra todos”, que es un denominador común de las historias  del cine colombiano y que tiene en <strong>La gente de La Universal</strong> (Aljure, 1993) su más contundente ejemplo. Pero la recurrencia de estos tópicos y la simpleza de su premisa no necesariamente se deben tomar como defectos de este filme, pues es sabido que la coincidencia de elementos y recursos en el cine de género es lo que lo definen y lo que importa es cuál es el uso que de ellos se hace.</p>
<p><span id="more-23"></span>En esta cinta la <strong>ética corrupta y violenta</strong> de los personajes es porque todos deben algo o lo quieren conseguir, y porque cada uno de ellos está en la capacidad y tiene la disposición de traicionar y hasta de eliminar a los demás. Es por esta condición de los personajes que el relato mantiene una tensión constante, una tensión que su director sabe administrar y aumentar progresivamente en su intensidad hacia un final que se intuye que será trágico pero que, aún así, se espera con tensa expectativa. Tal vez sea ésta la mayor virtud de esta película, esa habilidad para sostener la narración con una atmósfera densa e inquietante, a pesar de su trama básica y recurrente de traición, engaño y muerte.</p>
<p><strong><span style="color: #008080;">La historia de un antihéroe</span></strong></p>
<p>Víctor Peñaranda, su protagonista (interpretado por <strong>Marlon Moreno</strong>, el actor que está tomando el relevo en el cine colombiano como su principal figura), hace parte también de esta ética, y el espectador se ve obligado a identificarse con él, no sólo por ser desde su punto de vista que se cuenta la historia, sino porque es usada la vieja excusa de que lo hace por su hija, que la familia justifica cualquier traición, más si es contra otros criminales. Aún así, la construcción de este personaje es otro de los aciertos del filme, porque con unos pocos trazos y su casi permanente mutismo, consigue la fuerza y verosimilitud con que logra ponernos de su lado. Es un antihéroe planteado con solidez, que además nos cuestiona sobre esa capacidad del cine para poner al espectador del lado de un personaje criminal e inmoral, incluso demasiado frío y sanguinario.</p>
<p><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/05/perrocomeperro-sundance.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-25" style="float: left; margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="perrocomeperro-sundance" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/05/perrocomeperro-sundance-300x165.jpg" alt="" width="250" height="140" /></a>De otro lado, resulta interesante el componente sobrenatural de la trama. La brujería y los fantasmas están en la medida precisa para no cambiarle su carácter al thriller y darle una inédita dimensión, pero por otro lado, su presencia refuerza el clima de tensión y el tono amenazante y turbador de esta historia. Así mismo, los coloridos personajes contribuyen a enriquecer esa visión de la corrupción, ya sea por vía del cinismo y humor negro de Sierra (<strong>Álvaro Rodríguez</strong>), la desagradable actitud del recepcionista del hotel o la truculencia enfermiza producto del carácter sicópata del Orejón (<strong>Blas Jaramillo</strong>).</p>
<p><strong><span style="color: #008080;">Estética sucia y realista</span></strong></p>
<p>Finalmente, otro aspecto que llama la atención sobre este filme, es su propuesta visual. Cali, la ciudad donde se desarrolla la historia, no es vista aquí como la “sucursal del cielo”, sino más bien del infierno, enfatizando el calor con el sudor de los personajes, el sol brillante y una tonalidad ocre y mortecina que cubre todo el filme. Así mismo, no es la ciudad bella la que vemos, sino que los espacios tienden a la fealdad y la desolación, haciendo así más descarnado y cruento lo que ocurre en ellos. Y todo esto registrado por una cámara atenta a la acción, más que al preciosismo del encuadre, con un dinamismo sucio y realista que sumerge al espectador en un mundo donde la traición es la moneda corriente, donde no hay un solo minuto de sosiego y donde más vale la vida de un perro. </p>
<p>Se trata de un filme respetable, por su factura y por la fortuna con que concibe y sabe conjugar sus recursos. Seguramente será bien recibido por el gran público, porque es una película que tiene muchos de los elementos que aseguran una buena recepción. Que la película haya sido seleccionada dentro de la muestra internacional del <strong>Festival de Sundance</strong> (una de las ocho secciones que tiene), dice menos de lo que ahora es ese festival que de la cinta misma, pues se supone que es un evento fundado en el “espíritu independiente” y esto es lo que menos tiene la película de Carlos Moreno, porque es cine de género, con una base argumental y unos personajes harto vistos en el cine y una propuesta narrativa convencional, al igual que la visual (aunque ésta no necesariamente en el cine colombiano).  Que no tenga este “espíritu independiente” no la hace una película menos bien lograda, entretenida y contundente, pero esta aclaración es para que tampoco se apodere –como parece que está ocurriendo- el triunfalismo del cine colombiano, porque si bien es un filme de muy buen nivel, con el tiempo se perderá entre todos los thrillers bien hechos en el país y en el cine mundial.</p>
<p><span style="color: #008080;"><strong>FICHA TÉCNICA</strong></span><br />
<strong>Director:</strong> Carlos Moreno<br />
<strong>Guión:</strong> Carlos Moreno y Alonso Torres<br />
<strong>Reparto:</strong> Marlon Moreno, Oscar Borda, Álvaro Rodríguez, Blas Jaramillo.<br />
<strong>Productor:</strong> Diego F. Ramírez<br />
<strong>Productores ejecutivos: </strong>Diego F. Ramírez, Carolina Barrera y Rodrigo Guerrero<br />
<strong>Director de Fotografía:</strong> Juan Carlos Gil<br />
<strong>Música Original:</strong> SULTANA<br />
Colombia &#8211;  2008 &#8211; 97 min.</p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #ff0000;">Vea más en:</span></h3>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://www.cinefagos.net/"><span style="color: #008080;">www.cinefagos.net</span></a></h2>
<h5 style="text-align: center;"><span style="color: #008080;">Ensayos &#8211; críticas &#8211; cine colombiano &#8211; cómics &#8211; cuentos de cine</span></h5>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/perro-come-perro/23' addthis:title='Perro come perro, de Carlos Moreno ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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