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	<title>Cinéfagos &#187; crítica de cine</title>
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		<title>Alias María, de José Luis Rugeles</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2015 04:14:14 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/alias-maria-de-jose-luis-rugeles/3365' addthis:title='Alias María, de José Luis Rugeles' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>La ley del monte Oswaldo Osorio En medio de las polarizadas opiniones que despierta el proceso de paz llevado a cabo entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, es muy relevante entender el conflicto desde todos los puntos de vista posibles y con la mirada casi siempre lúcida del cine. Este filme<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/alias-maria-de-jose-luis-rugeles/3365">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/alias-maria-de-jose-luis-rugeles/3365' addthis:title='Alias María, de José Luis Rugeles ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
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<p><strong>Oswaldo Osorio</strong></p>
<p><strong><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2015/11/aliasmaria.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3366" title="aliasmaria" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2015/11/aliasmaria.jpg" alt="" width="500" height="333" /></a><br />
</strong></p>
<p>En medio de las polarizadas opiniones que despierta el proceso de paz llevado a cabo entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, es muy relevante entender el conflicto desde todos los puntos de vista posibles y con la mirada casi siempre lúcida del cine. Este filme aporta su visión desde un ángulo muy específico y revelador: la vida al interior de la guerrilla y el rol que desempeñan las mujeres y los menores de edad en su modus vivendi y su jerarquía.</p>
<p>María, su protagonista, tiene además ambas condiciones, pues se trata de una joven de trece años que ya parece tener una considerable experiencia en filas, por lo cual le es encomendada una misión, junto con otros dos guerrilleros y un niño más: trasladar al bebé del comandante a otra zona menos peligrosa, aunque cruzando territorios muy riesgosos para ellos.</p>
<p>Como toda película sobre la guerra, esta es un alegato contra ella. Pero aquí la crueldad del conflicto se potencia con esa doble condición de la protagonista, una mujer adolescente que la historia sugiere claramente que no está allí por su propia voluntad. ¿Qué niño dice que quiere ir a la guerra? Por eso el reclutamiento infantil parece ser el principal cuestionamiento de esta película frente al conflicto colombiano. Claro, eso hasta que conocemos mejor a María, la condición de la mujer al interior de las filas y a lo que se exponen si quedan en embarazo.</p>
<p>La paradoja de cuidar al hijo del comandante y tener que ocultar su embarazo porque ella no tiene los privilegios de la mujer de aquel, no solo habla de las desigualdades al interior de un movimiento que empezó siendo de línea socialista, sino que es la motivación de María para renegar de su condición y del estado de cosas al interior de la guerrilla.</p>
<p>Pero tal vez lo que más fuerza tiene en este personaje es esa aparente oposición entre su actitud siempre apocada y temerosa frente a su deseo libertario y todo lo que está dispuesta a hacer para conseguir librarse de aquella desventajosa situación. Esa oposición hace su apuesta por definir a una buena parte de los guerrilleros que se encuentran en filas, muchos de ellos reclutados desde niños y, por tal motivo, condicionados por el implacable sistema jerárquico y por la leyes de la guerra, pero al mismo tiempo, con el secreto deseo de tener otra vida, de haber tenido la oportunidad de elegir el tipo de existencia que hubieran querido.</p>
<p>El relato es un sofocante recorrido por la selva que sabe introducir al espectador, con los recursos del cine, en una atmósfera permanentemente amenazante y hostil. No solo por los enemigos que el grupo con el que anda María se encuentra en el camino, sino también por el inhóspito paisaje, el apabullante zumbido de la selva, las precarias condiciones para dormir y esa cámara siempre &#8220;encima&#8221; de María, registrando de cerca su sudor, su angustia y desesperación.</p>
<p>Aunque se trata de una historia con unas situaciones y giros que de por sí ya son envolventes, así como  significativos en términos de lo que el director quiere decir sobre y el tema, su mayor virtud está en la forma como construye a su protagonista y las relaciones que establece con los demás. Es por medio de este recurso que la película hace su mayor denuncia y establece la lógica de valores que rigen a estas personas atrapadas en el conflicto, unos valores que oscilan entre rangos extremos, desde la mayor crueldad y arbitrariedad, hasta los más honestos gestos de bondad y solidaridad.</p>
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		<title>¡Qué viva la música!, de Carlos Moreno</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2015 04:11:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[carlos moreno]]></category>
		<category><![CDATA[crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[¡Qué viva la música!]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/%c2%a1que-viva-la-musica-de-carlos-moreno-2/3362' addthis:title='¡Qué viva la música!, de Carlos Moreno' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Rauda e irresponsable Oswaldo Osorio Una adaptación cinematográfica siempre se va a encontrar en desventaja frente a la obra original, más aún si se trata de una pieza de culto como ocurre con el texto de Andrés Caicedo y su figura misma, como uno de los escritores más queridos y mitificados del país. Es como<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/%c2%a1que-viva-la-musica-de-carlos-moreno-2/3362">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/%c2%a1que-viva-la-musica-de-carlos-moreno-2/3362' addthis:title='¡Qué viva la música!, de Carlos Moreno ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
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<p><strong>Oswaldo Osorio</strong></p>
<p><strong><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2015/11/09_que_viva_la_musica_01.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3363" title="09_que_viva_la_musica_01" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2015/11/09_que_viva_la_musica_01.jpg" alt="" width="500" height="383" /></a><br />
</strong></p>
<p>Una adaptación cinematográfica siempre se va a encontrar en desventaja frente a la obra original, más aún si se trata de una pieza de culto como ocurre con el texto de Andrés Caicedo y su figura misma, como uno de los escritores más queridos y mitificados del país. Es como si el filme de Carlos Moreno haya quedado debiendo desde el principio, por su atrevimiento, como si se tratara de una obra intocable.</p>
<p>Y  efectivamente puede que la película le quede debiendo al libro, pero de entrada, cuando sus realizadores hablan de inspiración y no adaptación, se están desprendiendo de una serie de obligaciones y responsabilidades que son casi siempre exigencia de quienes buscan que el cine calque a la literatura. Pero en este caso, la misma obra y su autor exigían libertad y hasta irresponsabilidad. Por eso la mejor forma de disfrutar esta película es estar más atento a la versión y la mirada que propone Moreno y olvidarse del libro de culto.</p>
<p>La película sigue siendo, por supuesto, el personaje de María del Carmen y su encuentro con la ciudad de Cali, con la música, la rumba y las experiencias vitales. El relato parece episódico y desestructurado, pero podría verse también esto como consecuencia del tipo de personaje y del tono que le quieren dar a la narración: rauda, delirante y ansiosa de comerse al mundo.</p>
<p>También es cierto que con esta propuesta se profundiza menos en la construcción de su protagonista, y que se puede antojar volátil y superficial, pero a la larga esa es la esencia de este personaje, siempre saltando de una cosa a otra, entregada a un hedonismo instantáneo, tan banal como lleno de intensidad. Su periplo por la ciudad y la rumba, y el encuentro con toda una serie de personajes en medio de ello, también conlleva a que el relato sea más sensorial y de estímulos visuales que reflexivo.</p>
<p>Lo reflexivo, con cierto facilismo -pero también cómo no aprovechar los fascinantes textos de la obra- va por cuenta de la permanente voz en off. Entonces el contrapunto entre el texto y las imágenes es la fuerza vital de esta propuesta. Es conocido el talento para concebir imágenes del director de <strong>Perro come perro</strong> y <strong>Todos tus muertos</strong>. Hay en su cine una gran capacidad para sacarle provecho a los recursos visuales del lenguaje del cine, creando atmósferas, imágenes llamativas y de impacto sensorial, poéticas y estimulantes.</p>
<p>Este arsenal visual, la descarga sonora por vía del protagonismo del rock y la salsa, así como el ímpetu del personaje y la fuerza de los textos, hacen de este filme una experiencia para aprovechar, no para hacerle reclamos por lo que pudo ser, por un referente de culto, incluso un poco idealizado, que, en últimas, es una obra distinta, que se debe experimentar de forma diferente. Al cine lo que es del cine, y esta película, mirada sin prejuicios, abandonados al espíritu de su protagonista, puede resultar una experiencia cargada de sensaciones e imágenes llamativas y provocadoras.</p>
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		<title>Bastardos sin gloria, de Quentin Tarantino</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Nov 2009 00:07:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[Bastardos sin gloria]]></category>
		<category><![CDATA[cine de explotación]]></category>
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		<category><![CDATA[crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[Inglourious basterds]]></category>
		<category><![CDATA[oswaldo osorio]]></category>
		<category><![CDATA[Quentin Tarantino]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/bastardos-sin-gloria-de-quentin-tarantino/944' addthis:title='Bastardos sin gloria, de Quentin Tarantino' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>5 en gramática y 0 en historia Por: Oswaldo Osorio Cada película de Quentin Tarantino es un acontecimiento. Toda la cinefilia mundial lo espera, aun para odiarlo o despreciarlo. Porque es un cineasta de excesos, genialidades, caprichos adolescentes y de un impecable dominio del oficio de contar historias con imágenes en movimiento. Esta nueva película<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/bastardos-sin-gloria-de-quentin-tarantino/944">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/bastardos-sin-gloria-de-quentin-tarantino/944' addthis:title='Bastardos sin gloria, de Quentin Tarantino ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/bastardos-sin-gloria-de-quentin-tarantino/944' addthis:title='Bastardos sin gloria, de Quentin Tarantino' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/11/bastardos_sin_gloria_afiche.jpg"><img class="size-medium wp-image-946 alignleft" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="bastardos_sin_gloria_afiche" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/11/bastardos_sin_gloria_afiche-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" /></a>5 en gramática y 0 en historia </span></h3>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Cada película de Quentin Tarantino es un acontecimiento. Toda la cinefilia mundial lo espera, aun para odiarlo o despreciarlo. Porque es un cineasta de <strong>excesos, genialidades, caprichos adolescentes y de un impecable dominio del oficio</strong> de contar historias con imágenes en movimiento. Esta nueva película puede que irrite a los historiadores, que mate del tedio con sus interminables diálogos al espectador común, que cause escozor hasta al último sádico del cine gore, que excite al cinéfilo que gusta de cazar citas o que maraville al estudioso del lenguaje del cine, el caso es que nunca podrá ser posible que sea vista como una cinta cualquiera.</p>
<p>Lo primero que hay siempre que tener en cuenta para ver ésta y casi todas las cintas de QT es que el referente del que parte para crear sus universos, historias y personajes no es la realidad sino el cine (y a veces la televisión), con toda su iconografía, historia y mitología. Los homenajes y variaciones al cine de explotación de los setenta son sus preferidos: las artes marciales en el díptico de<strong> Kill Bill</strong>, blackxplotation en <strong>Jackie Brown</strong> o películas de autos, carreras y choques en <strong>Death proof</strong>. Con su nuevo filme hace referencia al cine de explotación de guerra, tipo <strong>Los doce del patíbulo</strong> (Aldrich, 67), o incluso al llamado macaroni combat, que es la versión italiana de este cine, así como el espagueti western lo fuera a las películas del oeste.</p>
<p><span id="more-944"></span></p>
<p>Es por eso que este genio perverso elige la más cinematográfica de todas las guerras con los más agradecidos villanos del cine: la <strong>Segunda Guerra Mundial y los odiadísimos nazis</strong>. Ya con esta materia prima y el mencionado referente, se dedica a hacer lo que mejor sabe, esto es, elaboradas y precisas situaciones, organizadas por capítulos, en las que despliega todo su talento para crear cinéticas coreografías de diálogos, personajes, imágenes, música y momentos de artificial pero eficaz tensión.</p>
<p>La película empieza calcando el estilo de los <em>espagueti westerns</em> de <strong>Sergio Leone</strong> y luego empata con una de esas larguísimas escenas donde el diálogo, a veces inocuo, redundante o retórico, se toma la narración y permite construir la filigrana de un personaje o la tensión creciente que inevitablemente terminará con un gran arrebato. Esos diálogos que irritan tanto a algunos pero que son su principal marca de fábrica, están a lo largo de todo el relato y son la principal razón para que el actor<strong> Christoph Waltz</strong>, en su políglota interpretación del coronel Landa, se robe todo el protagonismo, el mismo que<strong> Brad Pitt</strong> no supo aprovechar con su caricaturesca mandíbula y la pobreza de diálogos.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/11/bastardos-sin-gloria1-506x337.jpg"><img class="size-medium wp-image-947 aligncenter" title="bastardos-sin-gloria1-506x337" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/11/bastardos-sin-gloria1-506x337-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a></p>
<p>Después de este inicio, Tarantino se abalanza sobre el público con su infaltable <strong>dosis de violencia</strong>, que en él nunca es simple, sino siempre sazonada con apología (en el visual y dinámico sentido de la palabra), regodeo estilístico y estetización. Sin embargo, en este caso sus personajes y su mirada a la violencia empiezan a rayar con gratuito sadismo, que ya estaba presente plenamente en <strong>Death proof</strong> (donde es mostrada, una a una, aunque sucede simultáneamente, la forma como cuatro chicas son grotescamente mutiladas en un choque). Lejos está esa cámara sugestiva y mesurada de su opera prima, <strong>Reservoir dogs</strong>, que voltea a mirar hacia una pared cuando le cortan la oreja al policía.</p>
<p>Ahora, lo de <strong>jugar con acontecimientos históricos</strong> es un arma de doble filo. En principio, puede ser contraproducente, pues cuando el relato llega a acontecimientos históricos tan conocidos, como la forma en que mueren Hitler y el alto mando nazi, entonces la intriga y la tensión que traía el relato desaparece y la expectativa se acaba, pues ante el conocimiento de la historia, el espectador puede pensar que todo ese asunto de la Operación Kino en el teatro es sólo una larguísima transición hacia el verdadero desenlace.</p>
<p>Por otro lado, cuando los hechos históricos son sorprendentemente transformados por la película, esto puede ser vito como un fascinante gesto de <strong>irreverencia con la Historia</strong>, pero también como un capricho desconcertante, por lo autocomplaciente y disparatado de la salida. Nuevamente lo que se ve aquí es una banda de vengadores sádicos que responden a la crueldad con mucha más crueldad. Y aunque se sabe que lo de Tarantino es divertimento cinematográfico, es mascar cine y regurgitar efectistas relatos, eso <strong>no lo exime de tener una ética</strong> para con sus personajes y con el público.</p>
<p>Es por esto último que resulta ambigua la sensación general que deja esta película. De un lado, la gramática, es decir, la escritura cinematográfica de Tarantino, da gusto “leerla” y degustarla, en especial para la cinefilia; pero por otro lado, su carga de referentes y sus caprichos irresponsables hacen un poco masturbatorio su discurso, además, dejándolo todo limitado a un brillante y atractivo ejercicio estilístico, sin que al final de cuentas quede nada en el seso del espectador, algo que sólo es conseguido en Jackie Brown. Por eso ya, a estas alturas, también empieza a hartar tanta<strong> contundencia visual y narrativa envolviendo tanta nadería</strong>. Es por eso que a Quentin Tarantino se le ama o se le odia, pero también es posible, como lo constata este texto, amarlo y odiarlo al mismo tiempo.</p>
<p><strong><span style="color: #008080;">FICHA TÉCNICA</span></strong></p>
<p><strong>Título original: </strong>Inglourious basterds</p>
<p><strong>Dirección y guión</strong>: Quentin Tarantino</p>
<p><strong>Producción:</strong> Lawrence Bender</p>
<p><strong>Fotografía:</strong> Bob Richardson.</p>
<p><strong>Reparto:</strong> Brad Pitt, Diane Kruger, Mélanie Laurent, Christoph Waltz, Michael Fassbender, Daniel Brühl, Eli Roth, B.J. Novak, Til Schweiger, Gedeon Burkhard, Julie Dreyfus.</p>
<p>USA/Alemania Año: 2009. Duración: 153 min.</p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #ff0000;">Vea más en:</span></h3>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://www.cinefagos.net/"><span style="color: #008080;">www.cinefagos.net</span></a></h2>
<p style="text-align: center;"><strong>Ensayos &#8211; críticas &#8211; cine colombiano &#8211; cómics &#8211; cuentos de cine</strong></p>
<p style="text-align: center;">
</p><p style="text-align: center;">
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/bastardos-sin-gloria-de-quentin-tarantino/944' addthis:title='Bastardos sin gloria, de Quentin Tarantino ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div></p>]]></content:encoded>
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		<title>Julie &amp; Julia, de Nora Ephron</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 16:54:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[cine y cocina]]></category>
		<category><![CDATA[cine y comida]]></category>
		<category><![CDATA[cinefagos]]></category>
		<category><![CDATA[crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[Julie & Julia]]></category>
		<category><![CDATA[Meryl Streep]]></category>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/julie-julia-de-nora-ephron/898' addthis:title='Julie &#038; Julia, de Nora Ephron' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Salvadas por la cocina Por: Oswaldo Osorio El cine siempre ha tenido un especial aprecio por la buena comida. Recetas, cocineros y emotivas historias con frecuencia son óptimos ingredientes para contar entrañables relatos de celuloide. Y todo eso siempre está bien marinado con amor. Aunque es cierto que en esta película el amor no está<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/julie-julia-de-nora-ephron/898">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/julie-julia-de-nora-ephron/898' addthis:title='Julie &#38; Julia, de Nora Ephron ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
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<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>El cine siempre ha tenido un especial aprecio por la buena comida. Recetas, cocineros y emotivas historias con frecuencia son óptimos ingredientes para contar entrañables relatos de celuloide. Y todo eso siempre está bien marinado con amor. Aunque es cierto que en esta película el amor no está en primer plano, pero en cierta medida es el que hace posible el encuentro de dos mujeres separadas por el tiempo, pero unidas por el gusto por cocinar y una determinación que las definió como seres humanos.</p>
<p>A mediados del siglo XX en París y a principios del XXI en Queens, <strong>Julia Child </strong>y <strong>Julie Powell</strong>, respectivamente, se imponen a sí mismas un reto muy parecido, dominar el arte de cocinar, cada una a su manera y a partir de ciertas condiciones. Pero lo que verdaderamente las une es lo que este reto significó para sus vidas, pues afrontarlo y superarlo las hizo mejores personas. O al menos así lo quiere proponer este filme de Nora Ephron, una guionista y directora que ha tenido buena mano para contar historias emotivas y cándidas (en el buen sentido de la palabra), como <strong>Sintonía de amor </strong>o<strong> Michael</strong>.</p>
<p><span id="more-898"></span></p>
<p>El relato comienza con un tono divertido y desenfadado, casi como si fuera una comedia romántica, sólo que el encuentro entre las dos protagonistas sólo puede ser construido por el espectador, pues únicamente es posible a partir de un ideal y un espíritu común. Hace parte de este tono la relación de estas mujeres con sus respectivos esposos, y aquí es donde entra la relación con el amor que siempre ha estado ligado con las historias sobre comida en el cine. Porque si estas dos mujeres no hubieran estado enamoradas, y además incondicionalmente apoyadas por sus esposos, difícilmente habrían emprendido sus empresas y dedicado a ellas con tal pasión. ¿Quién quiere hacer una espléndida cena para comérsela toda en la soledad de su casa?</p>
<p>La narración es dinámica y envolvente, incluso jugando con la expectativa, porque va saltando entre épocas y de una mujer a otra, estableciendo un evidente paralelismo en sus vidas: su relación con la cocina, su vida sentimental y las dificultades de sacar sus proyectos adelante. Sin embargo, se cuida de no hacerlas ver idénticas, y la gran diferencia la marca con la relación entre maestra y pupila, mostrando el encanto, el aplomo y hasta la sabiduría de Julia Child, frente a la lucha de Julie Powell por conseguir estas cualidades de su mentora.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/10/julie-_-julia_2.jpg"><img class="size-medium wp-image-902 aligncenter" title="julie-_-julia_2" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/10/julie-_-julia_2-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a></p>
<p>Pero el tono desenfadado y hasta cómico de la primera mitad de la película se va transformando en uno más grave y reflexivo a medida que aparecen las complicaciones en la materialización de los proyectos de ambas mujeres: ni la publicación del libro ni el sostenimiento del blog tienen el camino fácil. Pero es en las dificultades cuando mejor se pone a prueba el carácter de las personas y su concepción del mundo. Desde la posición de Julia, que casi nunca flaquea, hasta la actitud de Julie, que parece siempre un conejito asustado, podemos ver la sólida construcción de sus personajes y su visión de las cosas: de la cocina, de las relaciones personales y de la vida misma.</p>
<p>Se trata de una cinta encantadora y llena de elementos significativos que darían lugar a reflexiones más amplias, como la diferencia de culturas entre Francia y Estados Unidos, también la contraposición entre dos momentos separados por más o menos medio siglo, lo que cambia y permanece en relación con el rol de la mujer en la sociedad según estas épocas y culturas, la sutil pero definitiva presencia del amor, y en fin, una variedad de asuntos que oscilan entre la levedad y la seriedad, lo cual la hace, además, una película equilibrada que puede satisfacer y hasta estimular a un público muy amplio.</p>
<p><strong>FICHA TÉCNICA</strong></p>
<p><strong>Dirección:</strong> Nora Ephron.</p>
<p><strong>Guión:</strong> Nora Ephron; basado en los libros &#8220;Julie &amp; Julia&#8221; de Julie Powell y &#8220;My life in France&#8221; de Julia Child y Alex Prud&#8217;homme.</p>
<p><strong>Producción:</strong> Laurence Mark, Nora Ephron, Amy Robinson y Eric Steel.</p>
<p><strong>Música:</strong> Alexandre Desplat.</p>
<p><strong>Fotografía: </strong>Stephen Goldblatt.</p>
<p><strong>Reparto:</strong> Meryl Streep, Amy Adams, Jane Lynch, Stanley Tucci, Chris Messina, Linda Emond, Mary Lynn Rajskub.</p>
<p>USA &#8211; 2009.</p>
<div id="post-871" class="post"><span class="entry">
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #ff0000;">Vea más en:</span></h3>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://www.cinefagos.net/"><span style="color: #008080;">www.cinefagos.net</span></a></h2>
<p style="text-align: center;"><strong>Ensayos &#8211; críticas &#8211; cine colombiano &#8211; cómics &#8211; cuentos de cine</strong></p>
</span></div>
<p><a name="comments"></a></p>
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		<title>La vida es dulce, de Mike Leigh</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Aug 2009 16:08:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[cinefagos]]></category>
		<category><![CDATA[crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[La vida es dulce]]></category>
		<category><![CDATA[Mike Leigh]]></category>
		<category><![CDATA[oswaldo osorio]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-vida-es-dulce-de-mike-leigh/787' addthis:title='La vida es dulce, de Mike Leigh' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Una optimista bien informada Por: Oswaldo Osorio El título de esta película parece una ironía, al menos así es para quienes conocen la filmografía de este director, porque sus historias y personajes casi siempre están cargando con el peso de la vida y sus adversidades. Mike Leigh es para muchos el mejor director inglés de<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-vida-es-dulce-de-mike-leigh/787">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-vida-es-dulce-de-mike-leigh/787' addthis:title='La vida es dulce, de Mike Leigh ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-vida-es-dulce-de-mike-leigh/787' addthis:title='La vida es dulce, de Mike Leigh' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/08/happy-un-cuento-sobre-la-felicidad-poster.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-789" title="happy-un-cuento-sobre-la-felicidad-poster" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/08/happy-un-cuento-sobre-la-felicidad-poster-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" /></a>Una optimista bien informada</span></h3>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>El título de esta película parece una ironía, al menos así es para quienes conocen la filmografía de este director, porque sus historias y personajes casi siempre están cargando con el peso de la vida y sus adversidades.</p>
<p>Mike Leigh es para muchos el mejor director inglés de los últimos tiempos, desde que con su inquietante y reveladora  <strong>Naked</strong> (1993) ganara la Palma de Oro en Cannes. Y en adelante, con títulos como <strong>Secretos y mentiras, Chicas de carrera, todo o nada y Vera Drake</strong>, descargó sobre el público algunos de los más intensos dramas que se hayan visto en el cine reciente, todos ellos afincados en un realismo que tiene como protagonistas a personas comunes y corrientes en medio de su cotidianidad. Por eso esta nueva película sorprende tanto, porque el personaje y la visión del mundo que nos propone está en las antípodas de sus devastadores y, al mismo tiempo, entrañables dramas.</p>
<p>La vida es dulce (los genios que rebautizan las películas en español no se enteraron que ya en 1990 Leigh hizo un filme con este mismo nombre) tiene como título original <strong>Happy-go-Luky</strong>, una expresión que hace referencia a una persona que ve la vida con optimismo y siempre está feliz y tranquila. No podría haber una mejor forma de describir a Poppy, la protagonista de esta cinta, una maestra de escuela a quien le debe doler la cara cuando no está sonriendo y que va por el mundo tan contenta como es posible serlo.</p>
<p><span id="more-787"></span></p>
<p>Es posible que muchos consideren chocante esta actitud de siempre estar feliz y procurando divertirse con todo, pues <strong>podría pensarse que una persona así es muy ingenua</strong>, le falta criterio para ver la vida o está evadiendo algo con ese comportamiento. Pero desde la primera secuencia queda clara la verdadera naturaleza del personaje por medio de un recurso muy eficaz, y es que cuando le roban la bicicleta, más que por el robo, Poppy se lamenta por no haberse podido despedir de ella, y dicho esto, empieza a caminar tan contenta por la calle como si fuera un bello camino sembrado de flores.</p>
<p>Dicen por ahí que <strong>un optimista es un pesimista mal informado</strong>, pero no es el caso de Poppy, pues no se trata de una mujer cándida ni desconectada de la realidad, al contrario, a sus treinta años tiene muy claro qué quiere en la vida y cómo la quiere vivir; además, afronta con seriedad los problemas que así lo demandan, como el de su alumno maltratado, por ejemplo, o también puede endurecer su carácter en los momentos en que tiene que hacerlo, como cuando tuvo que encarar a su instructor de conducción, un hombre absolutamente contrario a Poppy, un personaje que, aunque aisladamente pareciera un poco forzado y hasta caricaturesco, funciona muy bien para contribuir, por medio del contraste, a la construcción de la protagonista y su visión del mundo.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/08/happy_go_lucky1.jpg"><img class="size-medium wp-image-790 aligncenter" title="happy_go_lucky1" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/08/happy_go_lucky1-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a></p>
<p>De manera que no es en ningún caso una película complaciente, ni inverosímil, porque en últimas lo que vemos es a una mujer inteligente y sensible que decide asumir una posición ante la vida, un poco estrafalaria (como su vestuario y su expresión corporal) y hasta empalagosa, pero <strong>consecuente con una lógica kármica</strong>, que no es otra cosa que la lógica de la causa-efecto y del sentido común, esto es, si se asume la vida con tranquilidad y buena voluntad y se establece una relación generosa y desenfadada con los demás, lo más probable es que todo resulte bien en la vida, y lo que resulte mal, pues con esa misma actitud se tratará de resolver.</p>
<p>A despecho de esta descripción de Poppy y su filosofía de vida, no se trata de una historia empalagosa e irritante por su optimismo, porque Mike Leigh sabe muy bien plantear ese <strong>tono entre sutil, realista e intimista</strong> que le ha puesto a sus otros filmes, con la gran diferencia que con un personaje así sólo podría resultar una comedia. Por eso lo que vemos es la historia de una mujer que podría ser cualquier otra, enmarcada en una cotidianidad que no es distinta a la de gran parte del mundo, pero en la que ella hace la diferencia con esa actitud que asume y que lo transforma todo.</p>
<p><strong><span style="color: #008080;">FICHA TÉCNICA</span></strong></p>
<p><strong>Título original</strong>: Happy-go-lucky</p>
<p><strong>Dirección y guión: </strong>Mike Leigh</p>
<p><strong>Producción</strong>: Simon Channing Williams</p>
<p><strong>Música:</strong> Gary Yershon</p>
<p><strong>Fotografía:</strong> Dick Pope</p>
<p><strong>Reparto: </strong>Sally Hawkins, Alexis Zegerman, Andrea Riseborough, Samuel Roukin, Sinéad Matthews, Kate O&#8217;Flynn, Sarah Niles, Eddie Marsan.</p>
<p>Reino Unido – 2008 &#8211; 118 min.</p>
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		<title>Río helado, de Courtney Hunt</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Jul 2009 05:22:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[cine y mujer]]></category>
		<category><![CDATA[cinefagos]]></category>
		<category><![CDATA[Courtney Hunt]]></category>
		<category><![CDATA[crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[oswaldo osorio]]></category>
		<category><![CDATA[Río helado]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/rio-helado-de-courtney-hunt/782' addthis:title='Río helado, de Courtney Hunt' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>La marginalidad congelada Por: Oswaldo Osorio Desde el mismo título esta película se conjura contra el estado de ánimo y la felicidad de sus personajes. El título es sólo un indicio de ese paisaje físico que rodea y condiciona el otro paisaje, el emocional, que se percibe tan bajo como la temperatura de aquella zona<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/rio-helado-de-courtney-hunt/782">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/rio-helado-de-courtney-hunt/782' addthis:title='Río helado, de Courtney Hunt ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/rio-helado-de-courtney-hunt/782' addthis:title='Río helado, de Courtney Hunt' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/07/frozen-river-poster.jpg"><img class="size-medium wp-image-784 alignleft" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="frozen-river-poster" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/07/frozen-river-poster-202x300.jpg" alt="" width="202" height="300" /></a>La marginalidad congelada</span></h3>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Desde el mismo título esta película se conjura contra el estado de ánimo y la felicidad de sus personajes. El título es sólo un indicio de ese paisaje físico que rodea y condiciona el otro paisaje, el emocional, que se percibe tan bajo como la temperatura de aquella zona fronteriza en que viven, una zona marginada por el clima y la distancia. Es en estas circunstancias que se desarrolla esta historia, <strong>modesta pero con una fuerza conmovedora</strong>, una historia sobre la marginalidad a todos sus niveles: geográfica, económica, racial, sentimental y hasta de género.</p>
<p>Porque ésta es <strong>una historia de mujeres</strong>, que además son pobres y abandonadas, y para ajustar, cargando con el peso, también material y emocional, de la descendencia. De un lado está Ray, una mujer con dos hijos y abandonada por un esposo jugador que se llevó el dinero de la casa de sus sueños, y del otro está Lila Littlewolf, una joven de origen mohawk sin futuro que vive dándose tumbos contra el mundo.</p>
<p><span id="more-782"></span></p>
<p>Si bien las carencias económicas parecen ser el centro de la historia y conflicto inmediato, y efectivamente es lo que hace que estas mujeres tomen unas arriesgadas y fundamentales decisiones, es su desamparo y su espíritu atribulado lo que cubre el ambiente del relato como la fría nieve cubre el paisaje.</p>
<p>Pero viendo aún más allá de lo que nos presenta esta historia, lo que realmente está en el centro es el encuentro entre estas dos desamparadas de la fortuna, así como esa desconfiada solidaridad que  las une y pone de relieve su marginalidad. Es la relación que establecen lo que le da calor a esta <strong>historia tan aterradoramente fría</strong>, y lo que hace que el humanismo sea el que sobresalga por sobre esa gélida capa de indiferencia, rechazo  y abandono en que viven.</p>
<p>El mayor peso dramático de esta historia deviene de ese estado permanente de infelicidad y desesperanza en que viven estas mujeres, pues parece que se levantan cada mañana sólo para mal vivir y sobrevivir. Lo único que las mantiene en pie y les da alguna fortaleza para continuar es la familia, esos hijos que pagan las consecuencias de su marginalidad y abandono. Por eso la única ilusión de Ray es tener una buena casa para estar con sus dos hijos, uno incluso al borde de la delincuencia; y por eso Lila sólo vive para recuperar a su hija.</p>
<p>De manera que las decisiones extremas que toman este par de mujeres, arrinconadas por ese <strong>mundo hostil y masculino</strong>, están amparadas por su instinto maternal y por la mutua fuerza que les da su unión como marginales. Cruzar el peligroso río congelado y pasar ilegalmente la frontera con inmigrantes es lo menos que pueden hacer para alivianar sus adversidades.</p>
<p>Pero su mala fortuna no da tregua y las decisiones que al final deben tomar son todavía más radicales, y sin embargo, es ahí cuando su condición femenina, su humanismo y la amistad que en poco tiempo construyeron, consigue redimirlas, al menos con ellas mismas y hasta con los espectadores, aunque no tanto ante ese mundo que no tiene compasión por ellas.</p>
<p>Ésta es una de esas películas que sale de la nada y, con muy poco (bajo presupuesto, unos cuantos  personajes, rodada en video) consigue trascender los circuitos de festivales y hasta los comerciales. Su directora y guionista, <strong>Courtney Hunt</strong>, sorprende a todos en sus cuarenta y con su ópera prima con esta pieza sencilla pero intensa, en la que supo decir cosas esenciales sobre las mujeres y en general sobre la naturaleza humana, valiéndose de un guión tan sutil como contundente y la elección de una geografía que enfatiza esos sentimientos que de forma tan contundente supo poner en juego.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/rio-helado-de-courtney-hunt/782' addthis:title='Río helado, de Courtney Hunt ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La clase, de Laurent Cantet</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Jun 2009 17:42:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[cine francés]]></category>
		<category><![CDATA[cine y educación]]></category>
		<category><![CDATA[cinefagos]]></category>
		<category><![CDATA[crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[La clase]]></category>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-clase-de-laurent-cantet/734' addthis:title='La clase, de Laurent Cantet' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>El crisol de la sociedad Por: Oswaldo Osorio “Me da lástima Francia dentro de diez años”, les decía el profesor a sus alumnos de Los 400 Golpes hace exactamente medio siglo. Entre estos muchachos estaba Antoine Doinel, quien realmente era un rufián en clase, y sin embargo, como la entrañable película de Francois Truffaut sigue<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-clase-de-laurent-cantet/734">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-clase-de-laurent-cantet/734' addthis:title='La clase, de Laurent Cantet ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-clase-de-laurent-cantet/734' addthis:title='La clase, de Laurent Cantet' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><strong><span style="color: #008080;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/06/la-clase-1232358311_0.jpg"><img class="size-medium wp-image-736 alignleft" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="la-clase-1232358311_0" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/06/la-clase-1232358311_0-208x300.jpg" alt="" width="208" height="300" /></a>El crisol de la sociedad</span></strong></h3>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>“Me da lástima Francia dentro de diez años”, les decía el profesor a sus alumnos de <strong>Los 400 Golpes</strong> hace exactamente medio siglo. Entre estos muchachos estaba Antoine Doinel, quien realmente era un rufián en clase, y sin embargo, como la entrañable película de<strong> Francois Truffaut</strong> sigue a este muchacho fuera de los muros del colegio, entonces el espectador puede ver que no es tan bellaco como parece, todo lo contrario, es inteligente e inquieto con la vida, sólo que termina siendo un incomprendido.</p>
<p>Aquel clásico de la Nueva Ola Francesa es un referente obligado a la hora de mirar esta película de Laurent Cantet, o al menos un punto de referencia que puede ayudar a potenciar su sentido. Y es que esta cinta, que se llevó la <strong>Palma De Oro en Cannes</strong> el año pasado, no sale del instituto educativo donde se desarrolla (el título original es Entre los muros) y se concentra casi por completo en la clase del profesor Francois.</p>
<p>Allí el espectador que no esté familiarizado con el ambiente cotidiano de la educación media, no puede quedar menos que sorprendido y contrariado por el pesado e irritante panorama de tensión y lucha entre maestro y estudiantes, así como por la insolencia y desidia de los muchachos.</p>
<p><span id="more-734"></span></p>
<p>Con apenas cinco películas, ya este realizador francés ha construido una sólida obra que, desde la simpleza y espontaneidad de la puesta en escena, consigue hondos y complejos retratos de los universos que aborda, la vida laboral en<strong> Recursos humanos </strong>(1999), el angustiante imperativo que tienen los hombres de ganarse la vida en<strong> El empleo del tiempo</strong> (2001), o las mujeres mayores que compran amor en un paradisíaco destino, como ocurre en<strong> Hacia el sur</strong> (2005).</p>
<p>En esta nueva película Cantet apela a una sincronizada mezcla de <strong>ficción y documental</strong> para reconstruir ese problemático ambiente de un salón de clase y las relaciones entre los personajes. Con <strong>actores naturales</strong> y tres cámaras atentas al desarrollo de la clase, consigue que el espectador sea testigo de las batallas que, minuto a minuto, el profesor libra contra la rebeldía e indiferencia de los estudiantes.</p>
<p>Parece un documental por la forma en que se presenta, pero definitivamente detrás de todo hay un guión que traza las líneas necesarias para que se desarrollen los distintos temas: la vida de los estudiantes por fuera del colegio, la concepción de la educación, las diferencias generacionales, la multiculturalidad de esa sociedad, las consideraciones éticas y pedagógicas de los premios y sanciones, etc.</p>
<p style="text-align: center;">
<h3><strong><span style="color: #008080;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/06/la-clase-entre-les-murs-la-clase-cantet.jpg"><img class="size-medium wp-image-737 aligncenter" title="la-clase-entre-les-murs-la-clase-cantet" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/06/la-clase-entre-les-murs-la-clase-cantet-300x125.jpg" alt="" width="300" height="125" /></a></span></strong></h3>
</p><p>A diferencia de la película de Truffaut, no es posible aquí tener ninguna simpatía por estos jóvenes, pues sólo vemos en el salón de clase las manifestaciones últimas de ese proceso social y de vida que se desarrolla fuera de esos muros.</p>
<p>Su hostilidad y la actitud frente al conocimiento y la autoridad de nuevo plantea la pregunta sobre el futuro de Francia en diez años. De Francia y del mundo, pues si en <strong>el país de la Declaración de los Derechos del Hombre</strong> y con toda su tradición cultural ocurre esto, estremece  un poco pensar en lo que sucede en los otros millones de salones de clase donde se forja el futuro de la humanidad.</p>
<p>Luego de dos horas de clases, es  inevitable quererse solidarizar con el profesor, aunque no tanto porque la cinta lo idealice como un héroe, pues también consigue dibujarlo como un ser humano. Es tal vez su vocación la que es aquí idealizada, pues sin ella, nadie en sus cabales se sometería a tal presión cada día y cada instante.</p>
<p>Y es que la película no toma un partido en esta confrontación, ni siquiera da respuestas sobre lo que sería mejor para la labor de los docentes y el sistema educativo, se conforma con revelarnos con contundencia y precisión una realidad que tiene que ver con todos en este mundo.</p>
<p><strong><span style="color: #008080;">FICHA TÉCNICA</span></strong></p>
<p><strong>Título original:</strong> Entre les murs</p>
<p><strong>Dirección:</strong> Laurent Cantet.</p>
<p><strong>Guión:</strong> Laurent Cantet, François Bégaudeau y Robin Campillo; basado en la novela de François Bégaudeau.</p>
<p><strong>Producción:</strong> Carole Scotta, Caroline Benjo, Barbara Letellier y Simon Arnal.</p>
<p><strong>Fotografía:</strong> Pierre Milon, Catherine Pujol y Georgi Lazarevski.</p>
<p><strong>Reparto:</strong> François Bégaudeau, Vincent Caire, Olivier Dupeyron, Patrick Dureuil, Frédéric Faujas, Laura Baquela, Juliette Demaille, Dalla Doucoure, Esméralda Ouertani, Franck Keïta, Wei Huang.</p>
<p>Francia &#8211; 2008 &#8211; 128 min.</p>
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		<title>Frost/Nixon: La entrevista del escándalo, de Ron Howard</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Apr 2009 15:44:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/frostnixon-la-entrevista-del-escandalo-de-ron-howard/632' addthis:title='Frost/Nixon: La entrevista del escándalo, de Ron Howard' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>La Televisión como un campo de batalla Por: Oswaldo Osorio Difícilmente alguien pensaría que una entrevista es una buena historia para hacer un filme. Sin embargo, así lo creyó un director de Hollywood, tal vez el más inesperado de todos, Ron Howard, el mismo que acaba de adaptar los best sellers de Dan Brown (El<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/frostnixon-la-entrevista-del-escandalo-de-ron-howard/632">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/frostnixon-la-entrevista-del-escandalo-de-ron-howard/632' addthis:title='Frost/Nixon: La entrevista del escándalo, de Ron Howard ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/frostnixon-la-entrevista-del-escandalo-de-ron-howard/632' addthis:title='Frost/Nixon: La entrevista del escándalo, de Ron Howard' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><p><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/04/frost-nixon-movie-poster.jpg"><img class="size-medium wp-image-634 alignright" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="frost-nixon-movie-poster" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/04/frost-nixon-movie-poster-202x300.jpg" alt="" width="202" height="300" /></a><strong>La Televisión como un campo de batalla</strong></p>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Difícilmente alguien pensaría que una entrevista es una buena historia para hacer un filme. Sin embargo, así lo creyó un director de Hollywood, tal vez el más inesperado de todos, Ron Howard, el mismo que acaba de adaptar los best sellers de Dan Brown (<strong>El código Da Vinci, Ángeles y demonios</strong>) y el mismo que hace parte de la élite taquillera  y “oscarizada” de la Meca del cine con películas como <strong>Un horizonte lejano, Apollo 13 o Una mente brillante</strong>.</p>
<p>Cuando un estudiante universitario (por poner un ejemplo reciente que conocí) cree que <strong>la Segunda Guerra Mundial la ganaron los alemanes</strong> y que terminó en 1955, la palabra Watergate o el nombre de Richard Nixon nada le dicen. Incluso en Estados Unidos los jóvenes reconocen más fácil al payaso de McDonalds que la foto de uno de sus presidentes.</p>
<p>Y menciono esto porque la historia de esta cinta (una entrevista) y su tema (<strong>Nixon y su dimisión</strong>), podría verse como un material demasiado árido y codificado, además sin posibilidades dramáticas y narrativas, un material con el que nadie de Hollywood vería posibilidades.</p>
<p><span id="more-632"></span></p>
<p>Sin embargo, desde el principio esta película nos sorprende con su capacidad para <strong>convertir una entrevista en una especie de contienda</strong>, con todos sus componentes: armas secretas, estrategias, reglas de juego, equipos de combate, tensión permanente y una estructura del enfrentamiento que pasa por distintas etapas hacia un crecendo que choca fuerte en un clímax tan dramático como si de un asunto de vida o muerte se tratara.</p>
<p>Esta aridez y densidad son transformadas por el director de Hollywood en una envolvente historia cargada de suspenso y tensión, pero además, complementada por una serie de elementos que dimensionan dicha confrontación. El más importante de ellos es la construcción de personajes.</p>
<p>Howard, con economía de gestos, sabe hacer un dibujo de estos hombres más allá del <strong>ex presidente sagaz y el presentador banal</strong>. El mezquino interés por el dinero, usar zapatos sin cordones, su relación con quienes los rodean o su actitud corporal, todo eso dice algo de ellos, ahonda en su personalidad y necesariamente dimensiona así la historia y la contienda entre ambos.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/04/frost_nixon.jpg"><img class="size-medium wp-image-635 aligncenter" title="frost_nixon" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/04/frost_nixon-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>También es inteligente la forma en que usa el formato de la entrevista como un recurso en sí para su narración. Los mismos personajes, a manera de documental, opinan sobre lo ocurrido en aquella célebre entrevista de 1977. Esto resulta tremendamente eficaz para contextualizar y comentar lo sucedido, pues de otra forma sería muy difícil dar cuenta de la complejidad del asunto y todas sus implicaciones políticas, históricas y personales. Porque más que tratarse de una entrevista, lo que estaba en juego era la integridad del sistema en relación con la ética y la verdad.</p>
<p>Aunque cuando Nixon dimitió, en 1974, Ron Howard apenas tenía 20 años y protagonizaba la primera temporada de la célebre serie televisiva <strong>Días felices</strong>, al parecer fue uno de los millones de norteamericanos que se sintió traicionado por su presidente. La poca simpatía con que lo trata en esta película parece demostrarlo, así como hacer del momento en que éste al fin se quiebra el punto de mayor intensidad del relato, con el subsiguiente parte de victoria de sus oponentes (con todo champaña). </p>
<p>En contrapartida, se evidencia, si no la simpatía, al menos una mirada generosa hacia David Frost. Y este contraste entre sus dos personajes también contribuye a reforzar ese permanente contrapunto sobre el que cabalga este relato.</p>
<p>Porque es una película sobre una entrevista, pero la forma en que la plantea Howard y las implicaciones que nos deja adivinar (como la arrogancia y la corrupción del poder o el papel decisivo que ya había tomado la televisión en la política), la hacen una cinta sólida, envolvente y con una inesperada fuerza dramática y narrativa. </p>
<p> </p>
<p><strong><span style="color: #008080;">FICHA TÉCNICA</span></strong></p>
<p><strong>Dirección:</strong> Ron Howard</p>
<p><strong>Guión</strong>: Peter Morgan; basado en su obra.</p>
<p><strong>Producción</strong>: Tim Bevan, Eric Fellner, Brian Grazer y Ron Howard.</p>
<p><strong>Música:</strong> Hans Zimmer</p>
<p><strong>Fotografía</strong>: Salvatore Totino</p>
<p><strong>Reparto:</strong> Frank Langella, Michael Sheen, Kevin Bacon, Sam Rockwell, Oliver Platt, Rebecca Hall, Matthew Macfadyen, Toby Jones.</p>
<p>USA, Reino Unido – 2008 &#8211; 122 min.</p>
<h3 style="text-align: center;"><span><span style="color: #ff6600;">Vea más en:</span></span></h3>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://www.cinefagos.net/"><span><span style="color: #008080;">www.cinefagos.net</span></span></a></h2>
<h5 style="text-align: center;"><span>Ensayos &#8211; críticas &#8211; cine colombiano &#8211; cómics &#8211; cuentos de cine</span></h5>
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		<title>El arriero, de Guillermo Calle</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2009 06:31:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[cine y narcotráfico]]></category>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-arriero-de-guillermo-calle/625' addthis:title='El arriero, de Guillermo Calle' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>De amores y de mulas Por: Oswaldo Osorio Más cine sobre el narcotráfico para todos aquellos que dicen estar cansados del tema, eso a pesar de que rara vez ven una película colombiana (lo he sondeado) y, más aún, a pesar de que todavía es un tópico que realmente nuestro cine no ha explorado lo<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-arriero-de-guillermo-calle/625">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-arriero-de-guillermo-calle/625' addthis:title='El arriero, de Guillermo Calle ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
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<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Más cine sobre el narcotráfico para todos aquellos que dicen estar cansados del tema, eso a pesar de que rara vez ven una película colombiana (lo he sondeado) y, más aún, a pesar de que todavía es un tópico que realmente nuestro cine no ha explorado lo suficiente. Apenas un puñado de filmes, que ni llegan a la decena, abordan frontalmente el tema, y sólo<strong> Sumas y restas</strong> (Víctor Gaviria) y<strong> El Rey </strong>(Antonio Dorado), se pueden considerar acercamientos verdaderamente importantes.</p>
<p> </p>
<p>Esta película de Guillermo Calle no es ni acercamiento ni importante. En realidad el tema es casi sólo una excusa para contar una historia que únicamente pretende ser divertida y entretenida, lo cual logra en cierta medida, y por eso, no se le deben reprochar con demasiada dureza las ligerezas a partir de las que está construida. Si una cinta está concebida sin pretensiones, no se le puede exigir lo que nunca prometió.</p>
<p>Aún así, el filme, que parte de un relato de <strong>Alfredo Molano</strong>, empieza por revelarnos un insólito personaje que pocas veces se había considerado dentro de la cadena alimenticia del narcotráfico: el arriero. Ese hombre que, como una cínica paradoja de la honesta y tradicional laboriosidad campesina, se encarga de arrear la mulas colombianas (¿Es esto un pleonasmo?) cargadas de coca al exterior. </p>
<p><span id="more-625"></span></p>
<p>Este personaje, el insólito oficio y su historia, bien pudo ser un material interesante para ese<strong> acercamiento al narcotráfico</strong> antes mencionado, pero su director y guionista se dejó llevar también por otra historia paralela: el triángulo amoroso entre el arriero, su esposa y una mula que deviene en amante. De manera que la atención de la narración se divide entre las dos historias con sus respectivos conflictos, sin decidirse en poner el énfasis en uno u otro.</p>
<p>Esta decisión de Guillermo Calle fue definitiva para determinar el carácter final de su película, es decir, optó por jugar con las dos historias porque esto <strong>le permitía crear ese relato dinámico, colorido</strong> y lleno de todos esos elementos que conectan con el gran público: acción, comedia, romance, escenas de cama, intrigas policiales y conyugales, etc.  </p>
<p>Pero por otro lado, repartir su atención en ambos frentes y con todos esos elementos, le impidió construir un relato sólido y un universo contundente. Nada suficientemente serio o profundo se podía decir en medio de esa avalancha de concesiones. Tampoco los personajes alcanzan un registro más allá del anecdótico estereotipo, incluyendo a su protagonista, eso a pesar de que prácticamente nunca sale del cuadro.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/04/arriero-3thumbnailphp.jpg"><img class="size-medium wp-image-628 aligncenter" title="arriero-3thumbnailphp" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/04/arriero-3thumbnailphp-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a></p>
<p>Pero el verdadero problema de esta película, lo único que se le debe recriminar con toda la dureza que la defensa del lenguaje del cine exige, es que su narrativa esencialmente descansa en el texto, ya en los diálogos que todo lo quieren decir o en esa excesiva voz en off que parece un radio roto, o mejor un televisor, porque esa dificultad de contar una historia con imágenes y acciones en lugar del redundante texto, es un asunto más de la televisión que del cine. </p>
<p>Si la comparamos con tantas películas pretenciosas y/o malogradas que se han hecho últimamente en el país, <strong>El Arriero es una cinta que sale bien librada</strong>. Es una película que se la juega a dos esquemas conocidos, el triángulo amoroso y el proceso de ascenso y caída de un narcotraficante, los mezcla con unos elementos probados con el público y los agita para conseguir una película de buena factura y entretenida, pero que, finalmente, queda en deuda con una mirada seria a la realidad del país y con el lenguaje del cine, y si lo primero se puede pasar por alto, porque su intención no era ser demasiado profunda, lo segundo si resulta imperdonable.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-arriero-de-guillermo-calle/625' addthis:title='El arriero, de Guillermo Calle ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>El sustituto, de Clint Eastwood</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Feb 2009 05:00:18 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-sustituto-de-clint-eastwood/504' addthis:title='El sustituto, de Clint Eastwood' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Un clásico agotado Por: Oswaldo Osorio Cada vez es más difícil encontrar, especialmente en la industria de Hollywood, una conexión entre el cine actual y el cine clásico. Esa conexión sólo se da esporádicamente con alguna película o con directores en vía de extinción, como Clint Eastwood por ejemplo. Este filme, como muchos otros de<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-sustituto-de-clint-eastwood/504">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-sustituto-de-clint-eastwood/504' addthis:title='El sustituto, de Clint Eastwood ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-sustituto-de-clint-eastwood/504' addthis:title='El sustituto, de Clint Eastwood' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/02/changeling-poster-454x670-203x300.jpg"><img class="size-medium wp-image-506 alignleft" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="changeling-poster-454x670-203x300" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/02/changeling-poster-454x670-203x300.jpg" alt="" width="203" height="300" /></a>Un clásico agotado</span></h3>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Cada vez es más difícil encontrar, especialmente en la industria de Hollywood, una <strong>conexión entre el cine actual y el cine clásico</strong>. Esa conexión sólo se da esporádicamente con alguna película o con directores en vía de extinción, como Clint Eastwood por ejemplo.</p>
<p>Este filme, como muchos otros de su última etapa, es una lección de cómo se hacía el cine cuando se consolidó como arte: un cine concebido con una eficacia y con una sobriedad en el manejo del lenguaje cinematográfico pero, al mismo tiempo, una suerte de grandiosidad en las emociones implicadas en sus historias.</p>
<p>Conseguir esto es mucho más difícil que hacer <strong>la pose de un cine moderno</strong>, con la cámara siempre en movimiento o encuadres insólitos y estructuras narrativas rebuscadas. En esta película casi todo está concebido con esa solidez y eficacia, en especial la atmósfera que consigue con la recreación de época y la, en principio, angustiante historia. Así mismo, la narración está propuesta de forma clara, sin efectismos y con una cadencia que va aumentando la tensión y el drama con la mesura propia de quien sabe contar una historia. </p>
<p><span id="more-504"></span></p>
<p>Es con estos elementos que el espectador consigue angustiarse y conmoverse ante la historia de esta mujer que, no sólo ha perdido su hijo, sino que se lo han cambiado por otro, como ya lo insinúa el título. Aunque es una historia basada en hechos reales, el esquema es conocido, es el esquema de <strong>“sola contra el mundo”</strong>. Pero que sea conocido no le quita el mérito de construir una historia con una tremenda fuerza dramática  que habla sobre la persistencia de una mujer y su impotencia ante un sistema que desborda sus capacidades.</p>
<p>Aunque a pesar de esa fuerza y solidez con que se desarrolla inicialmente el relato, <strong>al final tiende a decaer</strong>, a hacerse menos intenso e interesante porque tiene que cambiar de esquema a causa del curso que toman los hechos, y porque, además, se adivina muy fácilmente el desenlace. Este nuevo esquema es la <em>court room movie</em>, o <strong>película de estrados judiciales</strong>. En esta parte ya está casi resuelto el conflicto principal y atrapados los culpables, y como se sabe, sin la fuerza del conflicto, la película decae.</p>
<p>Incluso la película continúa después del final del juicio, y este alargamiento, si bien es necesario para culminar la historia, termina rematando el poco interés que ya se tiene por ella.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/02/changeling.jpg"><img class="size-medium wp-image-507 aligncenter" title="changeling" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2009/02/changeling-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" /></a></p>
<p>Por otro lado, aunque este texto empezó muy entusiasmado hablando de las cualidades de la cinta, hay algo que no convence, además de la pérdida de vigor al final del relato. En toda la película hay algo blando, algo <strong>condescendiente en la construcción de su protagonista</strong> que resulta muy cuestionable. Incluso ya se le había visto un poco de esto en su anterior filme,  <strong>Million dollar baby</strong> (2004). Esencialmente, el problema es que la protagonista es más una heroína sacada de los periódicos de la época que una mujer con toda su complejidad, más aún ante la situación a la que se vio sometida.</p>
<p>Tal vez por eso Eastwood escogió a <strong>Lara Croft</strong> para interpretar el papel, o a <strong>Angelina Jolie o la Sra. Smith</strong>, que es lo mismo. Porque más que un personaje femenino bien dimensionado, éste es el facsímil de cualquier heroína de ficción que represente el carácter y la fuerza femenina. La escena en que la mujer insulta al siquiatra o la risa burlona ante el fallo del juicio, son un par de ejemplos de lo que se quería lograr con este personaje en cuanto a la reacción del público.</p>
<p>En esencia es una película respetable. En principio por esa conexión con el cine clásico y lo que su director consigue, inicialmente, con el drama de esta mujer en términos emotivos y con esa perfecta factura que impera en todo el filme. Sin embargo, aunque todo esté muy bien puesto en ella, se antoja un tanto esterilizada, como sin el alma de filmes que, a pesar de recurrir también a viejos y conocidos esquemas, son obras realmente importantes, como <strong>Los imperdonables (1992), Los puentes de Madison (1995) o Río mítico (2003)</strong>.</p>
<p>Esa falta de alma debe ser, principalmente, por la unidimensionalidad de su personaje central, que es quien lleva todo el peso dramático y argumental. Entonces, <strong>¿Dónde está el Clint Eastwood de esas películas? </strong>Porque en esta nueva cinta sólo se vio lo buen artesano que es, lo buen contador de historias y creador de ambientes y emociones, pero no a ese artista que ha explorado y cuestionado la naturaleza  humana con sus filmes de forma reveladora.</p>
<p><strong><span style="color: #008080;">FICHA TÉCNICA</span><br />
Título original:</strong> Changeling<br />
<strong>Dirección:</strong> Clint Eastwood.<br />
<strong>Guión:</strong> J. Michael Straczynski.<br />
<strong>Producción:</strong> Clint Eastwood, Brian Grazer, Ron Howard y Rob Lorenz.<br />
<strong>Música:</strong> Clint Eastwood.<br />
<strong>Fotografía:</strong> Tom Stern.<br />
<strong>Reparto:</strong> Angelina Jolie, John Malkovich , Jeffrey Donovan.<br />
USA &#8211; 2008 &#8211; 41 min.</p>
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