Autocrítica y autorregulación en los medios (3)

Recibir la crítica y proceder a la autocrítica debe ser un objetivo prioritario del periodista, como lo es buscar la verdad.

El lector José Raúl Pérez escribió esta semana: “…tengo una crítica para hacer a la prensa, la televisión y a la radio, y es que en muchas ocasiones se dedican a darle más pantalla de la debida a los hechos dolorosos de violencia o de injusticia, por puro sensacionalismo. ¿Que opina señor defensor?…”.

Y agrega: “También quiero conocer su opinión sobre los periodistas que condenan y pontifican a cada momento…”.

Estas críticas de los lectores son temas recureentes en las conversaciones ciudadanas y deben llevarnos a la autocrítica.

Con frecuencia vemos historias periodísticas, hablo en sentido general, que algunos autores clasifican como “periodismo lacrimógeno”, modalidad que se resigna a despertar emociones en las audiencias, en vez de contribuir a la búsqueda de la verdad.

Esta categoría de periodismo es facilista porque en vez de datos y contexto se apoya en escenas llenas de dolor y lágrimas. No es periodismo de denuncia porque carece de profundidad, rigor, verificación y contraste.  Y porque pone en riesgo la credibilidad. “Más que sus ganancias, la tecnología o su capital social, el activo más importante de un medio de comunicación es su credibilidad”, dice Marcelo Contreras del Observatorio de Medios chileno, Fucatel.

Y peor, por superficial desaprovecha la oportunidad de abrir el debate  a los hechos de violencia o de injusticia. Desvía la misión de informar veraz, imparcial y con responsabilidad. Provoca frustación en la sociedad.

Comparto con el lector la preocupación sobre el “periodismo lacrimógeno” rotulado con la pretensión del compromiso social  la convicción de alcanzar una sociedad más equitativa. Los periodistas tenemos el deber de buscar la verdad. No nos podemos consolar con producir solo lágrimas, solo espectáculo.

Con respecto a la segunda parte del comentario del lector insisto en que la labor fundamental del periodismo es informar. No la de suplantar al juez, al fiscal, al médico, al árbitro… El cometido es informar sin sentenciar, sin indagarias judiciales, sin recetar, sin izar tarjetas rojas… Y opinar con apego a los hechos, sin distorsiones ideológicas ni prejuicios.

Escríbale al Defensor del lector: defensordellector@elcolombiano.com.co

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