¿Cuántos habitantes tienen Malí y Katmandú?

El lector Jesús Román llamó este viernes para señalar un error en la información sobre los actos terroristas de Mali. En una información gráfica complementaria, la leyenda decía: “Malí es un país de África Occidental con 145 millones de habitantes”. Y sugiere: “…por qué no lo averiguan en Wikipedia…”.
A finales del mes de abril se registró un terremoto en Nepal dejando miles de muertos. En esa oportunidad El Colombiano publicó que la ciudad de Katmandú tenía “10.8 millones de habitantes”, según alertó el lector Michel Taverniers.
También, nos escribió el señor Taverniers, el pasado 27 de junio, para indicar otro gazapo: “…1.8 millones de jóvenes hay en el mundo de entre 10 y 24 años… Hay que leer el texto para saber que son 1800 millones…”.
Estos son tres casos concretos de equivocaciones lamentables: Mali es un país con 15 millones de habitantes y la ciudad de Katmandú cuenta con un poco más de un millón.
Lo más seguro es que no sepamos cuántos son los habitantes de una ciudad o el año de fundación, o cualquiera otra cifra o referencia que usemos en la redacción. Pero no hay excusa para publicar un error porque todos los datos los debemos confirmar y contrastar con anterioridad.
Quizá al temor latente de emplear números y estadísticas se suma la presión por la actualidad y por estas circunstancias los textos informativos no se revisan ni las cifras se concilian con fuentes seguras, causando estos gazapos.
Con frecuencia recibo críticas de los lectores por equivocaciones en porcentajes, cifras, estadísticas, precios y medidas que además de corregirlos en la Fe de erratas requieren una estrategia pedagógica que enriquezcan las competencias de los periodistas y optimicen las rutinas de control y revisión de la información, por parte de los editores y correctores.
Aunque ya me había referido a este mismo asunto en la columna Inexactitudes y errores numéricos, publicada el 7 de julio, vale la pena volver a la reflexión de un experto formador de periodistas.
El profesor Rosental Alves, director del Centro Knight para el Periodismo en las Américas, una institución de investigación y educación de la Universidad de Texas, Estados Unidos, sostiene que “Es cierto que muchos de nosotros nos convertimos en periodistas porque en algún momento de nuestra vida quisimos escapar de las matemáticas, pero también es cierto que nunca antes había sido tan importante para los periodistas superar cualquier miedo o intimidación para aprender sobre números y estadísticas”.
Y otro de los profesores del centro, Greg Ferenstein, quién participó hace poco en un seminario de matemáticas para periodistas, afirmó: “Afortunadamente usted no necesita un doctorado en matemáticas o algo cercano para ser capaz de pensar críticamente acerca de un estudio. Usted sólo necesita unas pocas herramientas para comprender cómo se hace la investigación académica y qué diferencia un estudio bueno de uno malo”.
Los periodistas no tenemos otra opción: estudiar un poco de matemáticas y estadística. La información precisa es vital a la hora de tomar decisiones. Si el periodismo busca garantizar el derecho a la información del ciudadano, si tiene entre sus funciones descubrir la realidad de los hechos, interpretarlos y transmitirlos con rigor, exactitud y transparencia, los periodistas debemos acoger la formación y evitar los descuidos para no caer en estas equivocaciones.
Un solo clic puede establecer el grado de la calidad de un texto periodístico. Con la acción corregimos datos falsos, aclaramos estadísticas confusas o salimos de la incertidumbre.

 

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