La autocrítica permite acercarnos a los lectores (2)

La autocrítica da respuestas a las preguntas clave del ejercicio periodístico.

La observación de la lectora Luz Stella Alzate, a la cual me referí en la última columna, nos lleva a una reflexión sistemática sobre el valor de la crítica y de la autocrítica.

La crítica forma parte del campo de experiencia profesional. Para el periodismo es su propia vida. No es posible ejercer la misión sin sentido crítico, sin oír la voz de las audiencias.

Los procesos de indagar, contextualizar, confrontar, contrastar, editar, y escribir requieren actitudes desprovistas de prejuicios, soberbia y de las poses del sabelotodo.

Crítica y autocrítica son el sistema circulatorio del periodismo. Si estamos prestos para criticar, debemos estarlo para recibir las opiniones de los lectores con la honradez que alienta la autocrítica. La dignidad de la profesión exige  más humildad..

Los lectores no son actores pasivos. Ellos generan opinión y aportan información que los periodistas debemos tener en cuenta dentro del proceso informativo que no termina, como dije antes, con el punto final de la información.

Crítica y autocrítica merecen un mejor espacio en las salas de redacción. Estoy de acuerdo con el periodista y escritor español Juan Cruz Ruiz cuando dice: “Los periodistas somos muy poco autocríticos; somos parte de un gremio, y como prácticamente todos los gremios, desde el eclesiástico al musical o al médico, somos endogámicos y autosatisfechos, y atribuimos nuestros errores a la mala fortuna y nuestros aciertos a nuestra indudable valía.”.

Urge mantener el juicio autocrítico en forma cotidiana y en momentos de dudas, conflictos o en casos de gran relevancia. Y trascender la reflexión personal al ámbito de la sala de redacción para la evaluación colectiva del quehacer periodístico.

Este ejercicio permite mejorar la concepción del periodismo de calidad: aspiración central de periodistas y lectores.

¿Informamos verazmente con independencia, imparcialidad, rigor y responsabilidad? ¿Usamos la profesión para obtener un beneficio personal? ¿Publicamos para favorecer a una institución, organización, producto, marca o persona en perjuicio del interés general? ¿Nos escudamos en anónimos y rumores para dar una primicia, sacar provecho o alcanzar preeminencia? La respuesta a cada pregunta será un ejercicio autocrítico necesario.

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