Aprendí a quererme el retorno de las series a Teleantioquia


Este domingo, a las 8:30 p.m, Teleantioquia estrena su nueva serie Aprendí  a quererme, que marca el regreso del canal regional a la producción de argumentales, tras Hildebrando, que en 1996 fue todo un boom en rating.

 

Aprendí a quererme, con la dirección del experimentado Kepa Amuchastegui, relata una historia de amor, a partir de varias historias de vida que transcurren en un hospital. La historia, de 13 episodios,  tiene el auspicio de la Secretaria Seccional de Salud y Protección Social de Antioquia. Los protagonistas de la historia son los actores antioqueños Carolina Mazuera y Adrián Díaz Cadavid.

Este domingo habrá un especial de hora y media, para el lanzamiento, y se seguirá transmitiendo cada ocho días de 8:30 a 9.30 p.m.


2 comments

  1. Elizave   •  

    el mismo mail lleva al grupo FACEBOOK, esta perfilado laboralmente,

    Atenta y en contacto.

  2. gelman munera   •  

    La lentitud de aprendí a quererme

    Barbet Schroeder, actor y director francés nacido en Suiza, ha confeccionado una apasionante carrera cinematográfica, donde ha dirigido a estrellas deslumbrantes como Glenn Close y Jeremy Irons (Reversal of Fortune. 1990), Meryl Streep y Liam Neeson (Before and after. 1996), Andy Garcia y Michael Keaton (Desperate Measures. 1998) o esta cosa fantástica con David Caruso, Samuel L. Jackson y Nicolas Cage en Kiss of death (1995). Todo por el estilo. Y aquí viene y hace esa cosa lenta y fofa de La virgen de los sicarios (2000). Nada que ver con su filmografía deslumbrante. ¿Cómo pasa uno de dirigir a Mickey Rourke y Faye Dunaway, a hacer esa cosa fofa grabada en Caracas con Moon y Velarde (Medellín)?

    ¿Es algo en el aire impregnado de orquideas? ¿Algún componente pesado en el maíz de las arepas? ¿El hierro que llevamos entre las manos porque en el cuello nos pesa? ¿Por qué los directores de afuera y los de adentro dirigen tan mal a los excelentes actores profesionales egresados de la Universidad de Antioquia? Los dramatizados realizados en Antioquia son lerdos, lentos, aburridos, hartos. El acento suena pesado y adormece. Esta historia no atrapa, el ritmo es lento, la edición espaciada, la música parroquial.

    Lo mismo. Un director con roce mundial, como Kepa Amuchastegui, ¿viene aquí y olvida todo lo que ha aprendido en su carrera notable? ¿Lo hace con doble intención, para sepultar las posibilidades futuras del dramatizado antioqueño?

    Es difícil, más allá de la solidaridad regional, defender la calidad narrativa y de realización de este producto, sobre todo, para una audiencia que puede ver al mismo tiempo el dramatizado nacional, vilipendiado y criticado, pero vendido y sintonizado.
    Aprendí a quererme quedó mal, aburrido, escaso. Muy perdida la platica de la Dirección Seccional de Salud de Antioquia. En Antioquia no se pierde un peso, pero se los gastan en cosas aburridas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>