Perdido …y sin patrocinio! (tercera entrega)

Lea aquí la primera entrega…

Lea aquí la segunda entrega…

Lea aquí la cuarta entrega…

Era jueves y si mañana no daba señales de vida, en teoría Javier prendía las alarmas. Eran dos ángeles de la retaguardia, Javier y Alfredo, los únicos dos seres humanos que tenían una noción aproximada de mi recorrido. El último que me vio fue Javier, abajo de Cueva Larga el lunes pasado. Pero como todos los ángeles podrían o no podrían existir.

Aún no me daba por vencido, me quité la mochila y baje varios cientos de metros boquerón abajo con el ánimo de encontrar un rastro, una sombra de una trilla, para lo cual cada día era más experto. Ahora el valle estaba cubierto por un manto de nubes, asemejando un lago espeso y denso que subía cuesta arriba y en cuestión de minutos dejaría sin visibilidad todo el Boquerón al cual bauticé el “Boquerón de las Pieles” porque a pocos metros de la cima había un cambuche con por lo menos cien cueros de oveja secándose.

Ovejas

Ovejas de la Sierra

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