El Desierto de La Tatacoa y el bosque seco tropical

TextoCarolina Salazar Rincón – arquitecta, Magister en Medio Ambiente Urbano y Sostenibilidad – Universidad Politécnica de Cataluña

Desierto de La Tatacoa

Carolina Salazar

Los días 17, 18 y 19 de marzo de 2012 estuve recorriendo el desierto de La Tatacoa con un grupo de personas amantes de la naturaleza que al igual que yo se dejó seducir por Ecoglobal Expeditions; y aunque ya perdí la cuenta de las veces que fui con mi familia desde cuando era una niña, esta vez lo caminé con otros ojos, como quien lo descubre por primera vez.

Cardenal

Petirrojo (Pirocephalus rubinus)

Recorrí el desierto muchas veces con mis padres, hermanas, sobrinas y primas, en un Suzuki blanco dos tiempos que aún permanece con nosotros. Lo descapotábamos por completo y muy temprano salíamos cargados con agua, gaseosas y algunos sándwich de jamón, queso y rodajas de piña hechos amorosamente por mi mamá para el almuerzo. Nos poníamos el vestido de baño y unos shorts y felices nos encaminábamos rumbo al norte. Mientras que mi papá manejaba por los arrugados senderos y los lechos secos de ríos y quebradas, nosotras pretendíamos ser unas expertas “saltamontistas”. Recuerdo que nos la pasábamos todo el día buscando piedras de formas, colores y figuras especiales con las que hacíamos “colgandejos” que aún conservo. Después de saludar a nuestro “amigo del desierto” Tadeo Perdomo y a su familia, regresábamos a casa al final de la tarde, no sin antes refrescarnos en alguna de las quebradas del camino. Ahora entiendo. En esos paseos maravillosos aprendí a amar y a valorar mi tierra y su gente, sus aves, sus animales y su flora.

Cernícalo

Cernícalo (Falco sparverius)

Pero como decía, esta vez recorrí el desierto con otros ojos. Centré mi atención en la flora, en los brotes de agua, en la vida, tratando de descubrir algunas de las 227 especies que se encuentran en este ecosistema agreste. Me maravillé con árboles como el Pelá (Vachellia farnesiana) con sus largas espinas aleznadas y sus hojitas compuestas; me fasciné con el color verde claro aterciopelado del Mosquero (Croton leptuschachis); me deslumbré con las espinas y los pelos de los tallos y de las hojas, evolucionados estratégicamente para sobrevivir. Me asombré con las plantas que emergían como un milagro de alguna grieta seca o de aquellas que como un par de enamorados crecían abrazadas buscando mutua protección. Y conocí gracias a José (nuestro guía) árboles como el Patillo, el Caguanejo y el Chilinchil. Me dediqué a fotografiarlos a todos para poder grabarlos en mi memoria.

Carpintero

Carpintero (Melanerpes rubricapillus)

Sí, el desierto de La Tatacoa está ubicado en parte de lo que alguna vez estaba cubierto por bosque seco tropical (bs-T). Este ecosistema se encuentra entre los 0 y 1.000 mt de altitud, con temperaturas superiores a los 24 grados centígrados y lluvias entre los 700 y los 2.000 mm /año, con períodos marcados de sequía. Digo que “alguna vez” porque ya muy poco queda de él. El bosque seco tropical es uno de los ecosistemas más amenazados del planeta. En Colombia cubría la llanura del Caribe y los valles interandinos de los ríos Magdalena y Cauca. De acuerdo con el IAvH, “está considerado entre los tres más degradados, fragmentados y menos conocidos”. Al parecer, sólo sobrevive el 1,5% de su cobertura original debido a la tala que dio paso a la ganadería y a la agricultura irresponsable que arrasó con todo a su paso.

Catedral

Catedral

Hoy prácticamente sólo quedan algunos reductos. Es por esta razón que insisto permanentemente en que las ciudades deben arborizarse con las especies nativas. En nuestro caso (el de Neiva y el de las poblaciones aledañas al valle del Magdalena), se deben sembrar especies propias del bosque seco tropical ya que ellas han logrado a través de años de evolución diseñar estrategias para escapar, evadir, soportar o resistir las épocas de sequía y así ahorrar recursos escasos como el agua.

Desierto de La Tatacoa y Nevado del Huila

Desierto de La Tatacoa y Nevado del Huila

Aprender a maravillarnos con los paisajes de verdes, ocres y amarillos, con los paisajes de “chamizos” de espinas y pelos, de hojas suculentas y flores coloridas, es sólo el comienzo si se quiere recuperar y salvar de la extinción este fascinante ecosistema llamado Bosque seco Tropical.

Los caminantes en El Desierto

Los caminantes en El Desierto

www.ecoglobalexpeditions.com

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2 comments

  1. MARIO E. PARAMO A.   •  

    Cordial saludo,
    te felicito, eres una persona muy observadora, con una gran sensibilidad. Precisamente voy a llevar acabo una reforestación en un área clasificada en BsT, me gustaría conocer mas sobre las especies que describes en tu articulo.Por que no tenerlas en cuenta,seria de utilidad cualquier información. Saludos.

  2. MARTHA OTALORA   •  

    SUEÑO CON VER A MI PAIS CUBIERTO DE BOSQUES NATIVOS! NARRASTE TUS SENTIMIENTOS DE MANERA MAGICA! GRACIS POR COMPARTIRLO

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